Entrevistas

Dean Wareham: “Quería escribir algo más realista y cómico, algo que muestre lo aburrido y ridículo que es lo que hace un músico”

Charlamos con el ex vocalista de Galaxie 500 y Luna al hilo de la publicación en España de su autobiografía, “Postales Negras”, editada por Libros de Ruido

La autobiografía que Libros de Ruido acaba de editar no es una cualquiera. Dean Wareham, el que fuera vocalista de Galaxie 500 y Luna, se abre completamente, huye de tópicos y muestra las penurias que vive cualquier banda independiente. Una obra imprescindible para cualquier fan de la música. Charlamos con su autor para que nos cuente todo lo que hay que saber sobre “Postales Negras” y mucho más.

Desde la semana pasado el panorama literario en España es algo más esperanzador gracias al nacimiento de la editorial especializada en música Libros de Ruido, asociada con la discográfica catalana Sones. Dirigida por Fino Oyonarte, músico y productor en bandas como Los Enemigos y Clovis, la colección se estrenó el lunes 19 con la edición de “Postales Negras”, la venerada autobiografía de Dean Wareham. En ella, el vocalista de grupos como Galaxie 500 y Luna ofrece un exhaustivo repaso a todo lo que ha dado de sí su vida, desde su infancia en Nueva Zelanda hasta la última gira de Luna, pasando por sus años mozos yendo a conciertos de Talking Heads, detallados capítulos que explican perfectamente el porqué de la separación de los autores de obras maestras indiscutibles como “On Fire” y referencias pop en casi cada línea (hay curiosidades sobre Pixies, Smashing Pumpkins, Cat Power…). En definitiva, una lectura muy golosa y altamente recomendable para cualquier fan, ya no de estas bandas, sino de la música en general.

Con motivo de dicho lanzamiento, el pasado sábado tuvimos la oportunidad de charlar durante casi una hora con el autor sobre la gestación de este libro, las autobiografías de rock, la escena neoyorquina de finales de los 70, la caída del punk en los 80, las reuniones por dinero, el rol de los teloneros, el estado de la industria discográfica actual, su día a día y Nick Hornby. Wareham, íntimo y personal.

Primero una pregunta evidente pero esencial. ¿Por qué decidiste escribir este libro y por qué ahora?

Me hacen esta pregunta mucho y ahora ya sé su respuesta. La primera vez que fui a la radio me lo preguntaron y contesté: ‘Bueno, no he pensado en ello’. No sé si hubiese escrito el libro, pero recibí un correo electrónico de un editor de Penguin Nueva York en el que me preguntaba si alguna vez había pensado en escribir un libro. Y, bueno, tenía algunos capítulos, ya sabes, mucha gente dice que va a escribir un libro y nunca lo hace. Le envié uno de ellos, creo que es ese en el libro en el que estoy en Mallorca y duermo con una chica que de pronto me canta una canción horrible. [Risas] El caso es que rápidamente me ofreció un contrato y de pronto había dinero y fechas de entregas y todo eso. Mi padre me había dicho durante años que anotase cosas y tomase fotografías en la carretera porque tenía material para hacer un buen libro. Así que tenía notas, tenía tiempo por primera vez en mucho tiempo cuando Luna se separaron y ya no tenía que hacer discos.

Así que se juntó todo. Leí muchas autobiografías de rockeros y encontré que a muchas les faltaba verdad. Hay ese tipo de textos en los que la gente quiere decir lo brillantes que son y las cosas que han inventado e hicieron. Muchas de ellas ni siquiera están escritas por el músico. Vamos, como si te contratase a ti, hablásemos durante cinco días y luego escribieses tú por mí el libro. ¡Lo que sería más fácil! [risas] Quería escribir algo con un enfoque más realista y cómico, algo que muestre lo aburrido y ridículo que es a veces lo que hace un músico.

"Si escribes sobre tiempos en los que estabas enfadado, es fácil volver a enfadarse"

Esto que me dices está bien porque veo algo de Nick Hornby en tu estilo. Hay el mismo tipo de ironía y una voluntad de desmitificar la vida de una estrella de rock. Como músico, ¿te gusta su obra?

No he leído nada de él. Pero es gracioso, porque un amigo mío me dijo que no leyese grandes libros, que leyese a escritores que son algo mediocres como Nick Hornby [risas], porque así me enseñará que es bastante fácil escribir. Es inglés, ¿no? Supongo que es ese tipo de humor, porque ya sabes que no soy 100% americano, nací en Nueva Zelanda. Creo que la gente de ahí tiene la tendencia de infravalorarse a sí mismo y a sus amigos de una manera amistosa, graciosa.

Entonces, ¿fue una decisión consciente esto de desmitificar tu carrera?

No sé, lees cartas o emails de fans que no tienen ni la más remota idea de cómo funcionan las cosas económicamente. Se piensan que vivimos como estrellas del rock. Están en plan: ‘Vaya, han vendido 100.000 discos y cada uno de ellos cuesta 15 dólares, deben haberse sacado un millón de dólares’. No, no, no. No funciona así la cosa. Con suerte sacamos un dólar de cada CD. Quería dejar las cosas claras sobre lo que ocurrió con Galaxie 500, contar mi parte de la historia porque creo ya se ha contado mucho la otra parte.

¿Fue difícil volver al pasado? No sólo a nivel emocional pero también como un ejercicio de memoria (ya has comentado antes que tomabas anotaciones)

Mmm… sí, todo fue un trabajo duro. Tú probablemente lo sabrás. Como escritor lo difícil es sentarte y ponerte a escribir. Siempre hay un millón de cosas que necesitas hacer, como barrer el suelo o limpiar los platos, antes de ponerte a escribir. Básicamente porque escribir es difícil. Tenía notas porque escribí un diario para los años de Galaxie 500. Hay una página de fans con una lista de todos los conciertos en los que he tocado, lo que fue muy útil. Me senté, empecé a escribir, salté de un sitio a otro… fue un lío absoluto durante seis meses. Tenía capítulos de 1988 o 1997 que no tenían sentido para mí. Pero gradualmente sigues trabajando en ello y la cosa empieza a tomar forma, empieza a haber un arco en la historia.

Y sí, es difícil emocionalmente escribir sobre algunas cosas. Si escribes sobre tiempos en los que estabas enfadado, es fácil volver a enfadarse. Si escribo sobre el día que vi a la niñera pasear a mi hijo en cochecito y sentir como que no podía ir a saludar, revivir esos momentos es bastante desagradable. Pero llegó un punto en el que se hizo divertido. Muchos escritores te dirán que la tarea de escribir un primer libro es gigantesca e incluso tan deprimente que no te quieres sentar a hacerla. Pero cuando te pones a ello llega un punto en el que quieres levantarte a las ocho de la mañana y ponerte a escribir durante seis horas.

No parece que tengas ningún problema explicando, recordando o revelando algunos secretos y opiniones sobre gente, bandas y sellos. ¿Te asustó en algún momento sufrir alguna represalia?

No pensé en ello hasta que mandé el libro a la editorial. Entonces reaccioné en plan: ‘oh, mierda’. [Risas] Pero no sé, fui cuidadoso con lo que decía sobre mi ex mujer y creo que traté de ser lo más justo y equilibrado posible con mis ex compañeros de grupo. Ciertamente, tengo una opinión sobre Billy Corgan, Pearl Jam o bandas que no me gustan. Pero es simplemente música, tengo el derecho a tener una opinión, como todo el mundo.

¿Y cuál ha sido la reacción de la gente que sale en el libro, especialmente, tus ex compañeros de grupo?

Realmente no he escuchado nada de ninguno de mis compañeros de banda. Stanley de Luna estaba contento y me dijo: ‘Sólo me alegro de que no hayas dicho nada malo de mí’. Sean de Luna no dijo nada. Estoy seguro de que no le gustó, pero en su defensa tengo que decir que por lo menos se lo calló, porque su tendencia en el pasado hubiese sido la de escribir un email realmente largo y enojado. Les mandé una copia a Damon y Naomi porque pensé que debían leerlo, pero no esperaba nada. Sabes, en Pitchfork salió una historia de Galaxie 500 en la que me entrevistaron y también a ellos. Pero creo que todo el asunto estaba controlado por ellos. Tenían que aprobar todo lo que decía, lo que es extraño, porque yo no me iba a poner a hacer lo mismo.

Bueno, el silencio también es una reacción.

Es verdad, el silencio también es una reacción. No sé, no espero que les guste. A mí no me gusta todo lo que ellos dicen. Somos adultos, ¿sabes?

¿Cuándo acabaste la primera edición del libro? Porque decides terminar con el último concierto de Luna y no hay demasiada información sobre Dean & Britta. ¿Fue ésta una decisión consciente?

Bueno, simplemente pensé que era un buen momento para terminar el libro. Aunque bueno, luego escribí un epílogo para la edición española, pero ni recuerdo qué puse ahí. Sí, no sé, acabamos casados, cosa que está bien, porque después de estar durante tanto tiempo en una relación con alguien que es secreta es liberador casarse. Y con eso no quiero decir que el matrimonio sea muy importante.

"Estoy como cuatro días para escribir dos páginas. Le doy demasiadas vueltas y voy acortando las cosas"

¿Cómo es la vida diaria de un músico de culto?

Es como llevar una pequeña empresa. Soy un músico DIY, tengo un pequeño sello y grabo mucho en casa. Hay mucho trabajo porque ya no tengo un manager, así que algunos días me siento como un agente de viajes. Pero yo qué sé, es una vida bastante buena, no me puedo quejar. Ser padre, cocinar… pero la música es el principal motor de mi vida. Es en lo que me gano la vida, gracias a dios. Es una paradoja porque es el peor momento para la música, pero yo estoy genial. Hemos tenido la suerte de que nos contratase el Museo de Andy Warhol y eso ha estado fenomenal, porque nos han pagado muy bien allá donde hemos tocado y es un proyecto muy excitante. Luego hice una gira tocando de nuevo las canciones de Galaxie 500. Estamos ocupados. Tanto Britta como yo trabajamos duro. Ella también pone voces para series de dibujos animados en televisión. Eso está bien, porque así es como tenemos un seguro sanitario.

¿Y qué hay de la escritura? ¿Después de este libro piensas retomarla?

He escrito algunos ensayos. Pequeñas cosas. Me lleva mucho tiempo escribir las cosas, por eso cuando alguien me lo pide me lo tengo que pensar. Estoy como cuatro días para escribir dos páginas. Le doy demasiadas vueltas y voy acortando las cosas. Como hice con el libro.

¿Y cómo era el libro en su primer borrador?

Ni idea. Pero a fin de cuentas fui cortando piezas. Porque tienes que pensar en su fluidez.

Hablas bastante de los fanzines en el libro, parece como si te sintieras muy fascinado por ellos. ¿Cuáles son las diferencias que encuentras entre los fanzines de la época y la actual prensa musical?

Bueno, los fanzines están todos muertos hoy en día. Ahora todo son webzines. No sé, en el caso de los webzines creo que todo el mundo quiere sacarles rédito económico vendiendo publicidad. Pero también tengo que decir que había muchos fanzines que eran estúpidos y otros que tenían a escritores de cuya opinión me fiaba. Ahora los medios que tienen más éxito son como grandes negocios, como Pitchfork, de la misma manera que el indie-rock se ha convertido en un negocio más grande.

"Creo que te apasiona más la música cuando tienes 15, 16, 17 o 18 años. Cuando utilizas la música como una manera para definirte. Para mí sería la era del punk y el post-punk"

¿Todos estos recortes de prensa que utilizas en el libro fueron recopilados en su momento o has hecho un trabajo de documentación para el libro?

Tenía una gran caja llena de recortes de prensa. Al final de una gira o con el lanzamiento de un disco, la empresa de discos me lo mandaba. Algunos sí que tuve que ir a buscarlos. No los leo todos y ahora los leo menos. Me puse a leerlos para el libro. De hecho, llegué a ir a la biblioteca para buscar números antiguos de Melody Maker de 1988 a 1991 sólo para ver qué estaba ocurriendo.

En las primeras páginas de “Postales Negras” hablas del amor que sentía tu padre hacia la música. ¿Crees que fue clave para que luego desarrollases una carrera musical?

Creo que a todo el mundo le encanta la música. Hay discos de la colección de mis padres que aún me chiflan como Nina Simone, Bee Gees, Sam Cooke o Buddy Holly. Pero creo que te apasiona más la música cuando tienes 15, 16, 17 o 18 años. Cuando formas una opinión más fuerte sobre ella. Como adolescente, utilizas la música como una manera para definirte. Para mí sería la era del punk y el post-punk.

Precisamente quería preguntarte esto. Tienes muy buenas palabras hacia la escena musical de Nueva York de finales de los 70. ¿Crees que es la mejor era para la música o tiene más que ver con el hecho de que era la primera vez que podías disfrutarla de pleno?

Exacto, exacto. Es difícil responder a esto porque soy parcial con ello. Pero creo que es un periodo muy importante de la historia del rock. Creo que entonces salieron muchas bandas importantes que han sido copiadas hasta la saciedad. Como Suicide o los Ramones, que es como si inventasen un sonido que luego han copiado. Pero el punk-rock era mucho más que eso, siempre ha tenido una definición muy cerrada cuando no es así. El punk es mucho más que los Ramones. Ya sabes, música ruidosa y rápida, chaquetas de cuero, cortes de pelo… Talking Heads eran punk o Television eran punk aunque podría decirse que tienen más que ver con Grateful Dead que con los Ramones. Hay un buen puñado de bandas de esa época que me encantan. Desde luego, no creo que la actual escena neoyorquina se pueda comparar bien con la de los 70. Me gustan The Strokes, pero no pienso que sean tan innovadores como Television. También me gustan mucho LCD Soundsystem, pero yo escucho LCD Soundsystem y escucho el año 1981: ‘Aquí hay un poco de Talking Heads, un poco de Tom Tom Club, Iggy Pop, The Clash, New Order, obviamente...’. Pero lo hacen muy bien. Creo que eso es esencial en una buena banda, mezclar todas esas influencias y hacer algo que suene como propio.

"Es más fácil ahora para las bandas que su música se escuche por todo el mundo rápidamente. Lo que es más difícil es venderla"

¿Tiene algo que ver con la caída del punk a principios de los 80s que pasases de versionar a bandas punk con Speedy and the Castanets a The Temptations o Bob Dylan con Galaxie 500?

Bueno, los tiempos cambian. Simplemente no pensaba que fuese muy bueno siendo un punk rocker. ¿Has leído el libro “Rip It Up And Start Again” de Simon Reynolds? Es sobre el periodo entre 1978 y 1984. Probablemente me influenció el cambio de escena en América, un periodo en el que la gente empezó a mirar atrás a los 60 y redescubrir música americana. Luego surgió lo que se llamó el Paisley Underground con The Dream Syndicate, The Three O’ Clock, Opal, que luego se convirtió en Mazzy Star. Una gran influencia para mí son The Feelies. Surgieron en la era punk, su primer álbum salió en 1979 y no hicieron otro hasta mucho más tarde. Han sido tan influyentes para mí como cualquier otra banda. Creo que nunca han estado en España.

Diría que no. Es curioso, porque es una de las bandas que todo el mundo pide para festivales como Primavera Sound, pero nunca surge.

Porque Stanley, que es el batería de la banda, es el único que tiene un pasaporte en The Feelies. Le gustaría ir pero, no sé, tienen trabajos… Deberían hacerlo. Pero me parece que no les gusta girar. Por lo menos en los viejos tiempos lo odiaban. O es que no les gusta viajar.

¿Cuál dirías que es el rol de Galaxie 500 en la música de hoy?

No sé cuál es el rol, pero está bien que la gente aún nos escuche. Eso continúa sorprendiéndome, o quizá no sorprendiéndome tanto como antes, porque cuando pongo esos discos pienso que nada más suena como ellos. De algún modo hicimos dos discos y medio especiales.

"He escuchado bandas que suenan exactamente como Galaxie 500 y eso es, probablemente, algo malo"

¿Y ves una influencia en grupos jóvenes?

La gente siempre me dice que alguien está influenciado por nosotros, pero no lo veo. No sé, ¿escuchas bandas que creas que están influenciadas por Galaxie 500?

No sé, quizá Beach House. Algo así.

Sí, quizá, un poco. Hace poco que los vi. Para mí me suenan más a Cocteau Twins, pero quizá eso es lo que hacen ahora. En su día giré con Cocteau Twins y ver ahora a Beach House fue como un viaje en el tiempo, porque tienen un juego de luces parecido. He conocido a muchos músicos que dicen que Galaxie 500 son una gran influencia para ellos, pero sólo por el hecho de que sean una influencia no significa que quieran sonar como nosotros. A ver, sí que he escuchado bandas que suenan exactamente como Galaxie 500 y eso es, probablemente, algo malo. [Risas]

¿Te gusta la música que se hace ahora?

Hay bandas que me gustan como Papercuts de San Francisco. Pero no me gustan necesariamente todas las grandes bandas del indie como Arcade Fire, Vampire Weekend y Bon Iver. No tengo sus discos. Pero Beach House sí me gustan.

Dices que el cuarto álbum es en el que la banda experimenta más. ¿Cómo hubiese sido un hipotético cuarto álbum de Galaxie 500?

[Risas] No iba a ocurrir. ¿Cómo sonaría? No sé, creo que tres álbumes era suficiente para nosotros. Teníamos un vocabulario limitado. No sé, quizá eso es tonto. Recuerdo tener reuniones en las que Damon decía de tocar más la guitarra y yo contestaba que no quería hacerlo y que me quería ir a casa.

Dices que ahora hay muchos sellos indies y que cualquiera puede lanzar un disco. ¿Qué hubiese pasado con Galaxie 500 si hoy hubiese mandado su primera demo a un sello?

No sé, creo que a la gente le gustaría. [risas] No creo que fuésemos una banda grande. Es más fácil ahora para las bandas que su música se escuche por todo el mundo rápidamente. Lo que es más difícil es venderla. Cada año salen más discos que el anterior, pero el número de CDs que venden más de mil copias está bajando en picado. Casi se ha convertido en un objeto sin valor el CD. Parece como si desde que he escrito el libro la industria tal y como la conocía ha desaparecido. Desde luego, ha cambiado muchísimo.

¿Qué es lo que echas de menos de los viejos tiempos que no tengas ahora?

La simplicidad de la vida. No me gusta tener que aprender a usar estas redes sociales. Cada seis meses sale una nueva. Ahora sale Google+, ahora sale Google Music, ahora sale Spotify… Es cierto que todos tenemos que prestar más atención a la tecnología, es un trabajo extra, pero lo prefería cuando había fanzines y llamadas de teléfono. Ahora mismo tenemos demasiada información, demasiados CDs… es abrumador. Pero quién soy yo para decir que eso es algo malo.

Aunque estuviste más años en Luna que en Galaxie 500, parece que haya mucho más detalle con todo lo relacionado con la primera banda. ¿Te sientes más orgulloso de las cosas que hiciste con Luna?

No. Estoy muy orgulloso de los discos de Galaxie 500. Con Luna hicimos más discos. Y cuando haces ocho, no todos van a ser buenos. Ahora echo la mirada atrás y veo que con algunos estábamos perdidos y no sabíamos lo que estábamos haciendo. Creo que los primeros dos discos de Luna están bien pero no me entusiasman, el tercero me encanta y también el último, aunque en su momento lo odiase. Creo que captaba muy bien lo que la banda sonaba en ese momento.

Hay muchas páginas en el libro dedicadas a los últimos días de Luna, como si te costase dejarlo…

[Risas] Sí, quizá es que lo tenía más cercano. No sé, justo había visto el documental sobre la gira final de Luna, “Tell Me Do You Miss Me”. Hay tanto drama, la gente llora mucho. Y ahora lo veo y es como: ‘Sólo se está separando una banda, no es para tanto’. Pero tienes razón, por entonces lo tenía muy cercano, muy fresco en mi mente. Así que por eso se le dedican más páginas, porque es algo como muy trascendental. Además, todos en la banda cumplíamos 40, era como una transición, daba miedo. Pero para mí eran 12 años haciendo lo mismo. Fue una decisión importante, pero echando la vista atrás, fue la correcta. No me arrepiento para nada, me llevo bien con todos. Quizá algún día hagamos otro tour juntos, pero por entonces ya era suficiente.

Parece que se necesite mucha nostalgia y amor por el pasado para escribir estas páginas. Pero no hay una indicación clara en el libro de que vayas a reactivar tus antiguas bandas, aunque profesas mucho amor hacia ellas. ¿Qué crees que debería pasar para que juntases Galaxie 500 o Luna? ¿O es algo que no te interesa para nada?

Mmmhhh… diría que muchísimo dinero. Pero todo el mundo lo haría. ¿Por qué te crees que los Pixies salen de gira? No se caen bien entre ellos, pero sacan muchísimo dinero. Así que llegan a casa con 250.000 dólares cada uno. Así que por una cifra así me lo pensaría, porque durante tres años buscaría la manera de encontrar paz entre las tres partes. He contemplado tocar con Galaxie 500, incluso he tenido sueños, y me levanto y hago ‘Brrrrr, gracias a dios, no es real’. Si hubiésemos sido cuatro, sería más posible, por eso lo veo más fácil con Luna, pero el motivo por el que creo que esa banda se separó es que era un trío con una pareja en ella. No me veo de nuevo en la carretera, sentándome solo en la camioneta, una persona aislada en un triángulo. Sería extraño. ¿Y por qué hacerlo?

Hablabas de los Pixies y te quería preguntar sobre las reuniones de este tipo de bandas, ya sabes, Pavement o My Bloody Valentine. ¿Qué opinas de ellas?

Pues lo mismo, lo hacen por dinero, y contra eso no se puede decir nada. No me importan demasiado. Aunque la banda sea la misma y puedan tocar las canciones, los tiempos han cambiado. Especialmente con bandas de punk, quizá es que no envejecen bien. No tienen el mismo significado porque no vivimos en la misma era. La reunión de Television, en cambio, está bien. Y muchas reuniones son sólo de nombre. Es como si yo dijese: ‘Soy Galaxie 500’. Como The Lemonheads, que es Evan Dando, o The Smashing Pumpkins, que es Billy Corgan y ya está. Me gusta Pavement, aunque no creo que fuesen una buena banda en directo. La reunión era un poco torpe, pero era lo que querían. Me gusta su último disco en solitario. Entrevisté a Stephen Malkmus, ese fue uno de mis trabajos como escritor.

También hablas de lo que es ser un telonero.

No es divertido ser telonero. Es fácil porque puedes llegar tarde y no hay presión, pero prefiero tocar para 100 fans míos, que estar en el escenario con Cocteau Twins.

¿Y le encuentras un sentido al hecho de que haya teloneros, hay necesidad de ponerlos?

Es parte del juego. Los clubs insisten en ello. O traes tú uno o ellos lo ponen y va a ser uno que odiarás, que tocan muy alto y horrible. Y no quieres hacer eso a tus fans.

Recientemente publicamos en estas páginas un artículo sobre lo ruidosa y maleducada que es la gente en los conciertos. También dices que es algo que pasa en Londres. ¿Cómo te sientes como músico cuando ocurre esto?

A veces me molesta, especialmente cuando están cerca del escenario. Gente gritando o cantando a pleno pulmón tanto que ni me puedo escuchar. A veces he llegado a echar a gente. ‘¿Quieres cantar, pues vete al fondo de la sala?’. No sé, si quieres hablar, hazlo entre canciones. Pero es que a veces la gente no quiere ir al concierto, simplemente quiere estar ahí con sus amigos y hablar. El concierto es algo secundario, es un sitio al que ir un viernes por la noche, no les interesa la música. Cuanto más grande es la banda, más insoportables son sus fans.

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