Entrevistas

Daughn Gibson: “No me interesan las personas que no tienen problemas”

Una conversación con el misterioso camionero que comparte la carretera con una vida entre canciones, sueños rotos, country y electrónica frágil

Daughn Gibson se ha convertido en una de las sorpresas indiscutibles de la temporada con su particular mezcla de country y electrónica: “All Hell”, editado en un sello independiente gracias al empeño de Matthew K de Pissed Jeans.

La música de Daughn Gibson está en tierra de nadie: a medio camino entre la electrónica y el country, sus canciones están pobladas por seres frágiles o que viven experiencias límite. Sus canciones nos hablan de esa América profunda que ha conocido durante sus viajes como camionero. Tanto su música como su persona rompen cualquier idea preconcebida. Pero resolver el misterio tampoco es fácil: salvo su trabajo y su pasado como batería en un grupo de metal poco es lo que se sabe de este músico de un pequeño pueblo de Pensilvania. Además se ha colado en el mundo de la música casi de puntillas, sin hacer ruido, sin padrinos poderosos ni más apoyo que el de Matthew K de Pissed Jeans, que afortunadamente, logró vencer su falta de interés en publicar “All Hell”. Su disco tampoco da mucha más información: tan sólo los títulos de las canciones y en la galleta de la cara B del vinilo una adolescente con una camiseta con la A de anarquía. Ni créditos, ni letras, ni agradecimientos... Ni una pista.

Cuando preparo las preguntas me propongo desentrañar el misterio, descifrar esas canciones que hablan de una América profunda, rota y en crisis que me trae ecos de Donald Ray Pollock y John Steinbeck. Unas canciones, en definitiva, que hablan de los parias de la América de plástico y tecnicolor que nos venden a diario y que sin embargo es tan humana que duele.

La primera vez que escuché “All Hell” y busqué tu nombre en internet no pude encontrar mucha información, salvo que habías estado en un grupo metal y que conduces un camión. En cierto modo fue como volver atrás en el tiempo, cuando lo que se sabía sobre un artista era poco. Ahora que todo el mundo comparte su intimidad en la red, ¿prefieres guardar cierto misterio para que la gente se centre sólo en tu música o es una coincidencia?

No me gusta escuchar detalles personales sobre artistas que me gustan, prefiero usar mi imaginación sobre qué tipo de personas son. También soy muy vago cuando se trata de autobombo.

"Está muy bien que a la gente le guste, pero prefiero tener expectativas bajas con respecto a las percepciones de los demás"

Antes de comenzar tu carrera en solitario no sólo estuviste en Pearls and Brass, sino que además tienes bagaje en grupos de punk y rock. ¿Cómo evolucionaste de ahí a las canciones de “All Hell”?

Me mudé a un pueblo pequeño y no tenía con quien tocar, así que en realidad todo fue producto del aislamiento y de no tener ningún interés en tocar la batería solo en mi garaje.

¿Sentías la necesidad de contar historias que no podrías contar de otra forma?

Pienso que he estado recolectando historias toda mi vida, y antes de grabar este disco a veces me daba bajón que nunca las pudiera compartir realmente con nadie. Así que esta es la forma perfecta de purgar el impulso que siempre he tenido de contar historias.

¿Qué te hizo mezclar country con samples, loops y sintetizadores?

Sólo probar algo distinto, no pensé demasiado en ello de antemano, simplemente lo hice.

¿En directo tocas con grupo, es más electrónico o más cercano al country?

Ahora mismo estoy solo haciéndolo todo, lo que me ha empujado a aprender a usar Ableton (el programa que utilicé para grabar “All Hell”) como un instrumento de directo. Mi amiga Mary Lattimore se me va a unir pronto en los teclados, pero estoy abierto a recrear estas canciones en un contexto diferente con una variedad de instrumentos y músicos y dejar que se despliegue en la dirección en la que quiera ir.

Al principio eras reacio a publicar estas canciones. ¿Por qué?

No era realmente reacio, más bien pensaba que nadie les prestaría demasiada atención. Si Matthew K no se hubiera empeñado, jamás habría mostrado esto a nadie ni lo habría tocado en directo ni nada.

Tu música ha recibido muchas alabanzas de la prensa especializada en música “alternativa”. ¿Lo esperabas?

No. Está muy bien que a la gente le guste, pero últimamente prefiero que tener expectativas bajas con respecto a las percepciones de los demás, porque en última instancia infecta tu forma de crear.

¿Cuál ha sido la reacción del mundo del country y el folk a tu música?

No tengo la más remota idea.

También has dicho que te llevó tiempo valorar la música country. ¿Qué te hizo apreciarla? ¿Qué fibra tocó o qué es lo que te habló?

La música country hace dos cosas por mí. Me hace reír y me hace llorar. El punk ya no me enfada más, y el rock hace que quiera colocarme. Pero el country me lleva con fuerza por todo el espectro emocional.

"Los errores y las malas experiencias me parecen mucho más interesantes que los logros y la buena salud"

Tradicionalmente, el country ha hablado desde el lado vulnerable del hombre, mientras que el rock y el punk tienden a ser más combativos y en algunos casos niegan incluso esa vulnerabilidad. Como alguien que ha estado en los dos lados, ¿crees que se pueden complementar o que son antagonistas?

Por ahí hay country que sólo se centra en emborracharse con mujeres o en ponerse nostálgico sobre las ferias del condado de hace unos años, sin duda. Supongo que no se toma tan en serio a sí mismo como el punk o el rock, pero creo que ya se han usado todas las piedras de toque emocionales en todos los géneros existentes, así que no creo que sea justo decir que uno es más vulnerable que el otro. Y son antagónicos en el sentido de que sus públicos no necesariamente se mezclan.

El country y el folk suelen estar del lado de los débiles, los desposeídos y los que viven en el lado oscuro del sueño americano. ¿Te atrae todo eso?

Sí, definitivamente. No me interesan las personas que lo tienen todo resuelto. Los errores y las malas experiencias me parecen mucho más interesantes que los logros y la buena salud.

En tus viajes, sobre todo con el camión, ¿te has encontrado con esa América? ¿Nos puedes hablar de ella? ¿Has tenido alguna experiencia que te cambiara la vida?

Supongo que como viajero, los desconocidos con los que te encuentras en un bar o en cualquier lugar se sienten más atraídos a contarte los detalles más escabrosos de su vida, ya se trate de engañar a quienes quieres, tener obsesiones raras o tratar con problemas vitales realmente serios. Al final es un problema de usar el saber escuchar como moneda de cambio para meterte en las vidas de desconocidos.

¿Crees en el sueño americano?

Sí, pero no creo que siga siendo algo excepcional a la aspiración de cualquier otra nación que participe en la economía global. Aún así, cada vez veo a más amigos haciendo las cosas por su cuenta a día de hoy. Puedes llamarlo emprendimiento forzoso, pero yo lo llamo sacar lo mejor en la peor situación. Aunque tal vez tenga una respuesta mejor cuando tenga 65 años.

La única información que hay en tu disco es visual, y es la foto de una chica con una camiseta con la A de anarquía estampada. ¿Es una elección artística o un mensaje político sutil?

Sí, es mi mujer cuando estaba en el instituto. Me encanta esa foto.

¿Cómo ha afectado a tu forma de escribir lo que has visto en tus viajes?

Afecta mucho. Cuando ves muchos sitios distintos eres más sensible a las cosas que los lugareños dan por sentadas. También, a veces, cuando viajas estás más sujeto a la confusión y a la desorientación, lo que te hace más vulnerable a experiencias interesantes.

De alguna forma, el mundo de los músicos y el de los camioneros tienen algo en común: los dos son algo cerrados, predominantemente masculinos y en los dos casos se conduce durante horas. ¿En qué mundo te sientes más cómodo? Si tuvieras que elegir sólo uno, ¿cuál sería y por qué?

Los camioneros que conozco no podrían ser más diferentes a los músicos que conozco. La mayoría de los músicos les gusta “compartir” lo que hacen con el mundo, mientras que muchos camioneros prefieren estar al margen de la sociedad y quieren crear sus propios horarios, reglas y relaciones. Entiendo los dos sentimientos por completo, pero conducir a veces puede ser bastante brutal, así que definitivamente preferiría estar tirado escribiendo canciones todo el día.

Una última pregunta: todo el mundo te pide que recomiendes una canción o un artista country. Yo preferiría que nos recomendaras un libro y una película que te inspires o con los que te sientas relacionado.

Alice Munro es una de mis autoras favoritas, sobre todo “La Vida De Las Mujeres” (Lumen, 2011). Escribe sobre todo del engaño inherente a las relaciones familiares, pero de una forma evocadora y omnipresente, llegando a la raíz de por qué se puede romper o estropear una relación. En cuanto al cine, soy un gran fan de Pasolini, Harmony Korine y John Waters porque no tienen miedo a la hora de retratar los impulsos humanos, el vicio y la locura.

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