Entrevistas

Dana Spiotta: “Me pregunto si somos lo que recordamos y si dejamos de serlo si perdemos la memoria”

“Stone Arabia”, la mejor novela sobre rock según Thurston Moore (Sonic Youth), se edita en castellano vía Blackie Books. Aprovechamos para hablar con su autora

Un músico de rock fracasado y su hermana, obsesionada con mantener los recuerdos y la memoria intactas, son los ejes centrales de “Stone Arabia”, la última novela de Dana Spiotta y que ahora llega a España de la mano de Blackie Books.

Blackie Books acaba de editar en castellano “Stone Arabia”, la última novela de Dana Spiotta y de la que Thurston Moore ha dicho que es su novela de rock favorita. Nada menos. Pero hablar de “Stone Arabia” en términos de “novela de rock” es quedarse corto, porque la tercera obra de Spiotta es mucho más que eso: estamos ante un ambicioso libro en el que los personajes principales, Nik y Denise, tienen que asimilar que pese a rondar la cincuentena ni han logrado cumplir sus sueños ni nunca lo harán. En el caso de Nik, es cierto, esa exclusión es voluntaria: él elige el papel de estrella de rock maldita y se siente cómodo en un mundo que se ha construido a su medida y que más o menos puede controlar. Denise, su hermana, prefiere evadirse de la realidad navegando compulsivamente por internet y haciendo suyos el dolor de los protagonistas de las noticias que devora cada día a través de diversos medios de comunicación. Dos formas aparentemente muy distintas de enfrentarse a la realidad, pero que en el fondo tienen algo en común: escapar de ella.

“Stone Arabia” pertenece a esas novelas generacionales que se están publicando últimamente (como “Libertad” de Jonathan Franzen, por poner sólo un ejemplo) y en la que los autores enfrentan a la generación de los baby-boomers no sólo a su pasado, sino a un presente en el que han visto cómo todos sus sueños de juventud se iban por el desagüe: ¿cómo se enfrenta uno a los sueños rotos, a la certeza de que nada va a ser como uno esperaba? ¿Cómo se encaja el ser un “perdedor” en una sociedad que prima lo que tienes sobre lo que eres? Preguntas vitales que se hacen los personajes de Spiotta cuando están en pleno ecuador de su vida y que no siempre tienen una respuesta fácil de digerir. Aclamada por la crítica de medio mundo y avalada por Bret Easton Ellis y Don DeLillo, “Stone Arabia” es una lúcida novela sobre la madurez.

Aparentemente ésta es la historia de la carrera de Nik, pero la de Denise en seguida se impone. ¿Fue intencional? ¿Qué te daba Denise como personaje que no te ofrecía Nik?

El libro fue siempre sobre Denise. Sólo ves a Nik cuando ella piensa en él o cuando lee sus crónicas. El libro es sobre cómo envejece una familia y, en particular, dos hermanos unidos sin dinero ni éxito aparente.

A veces Nik y Denise son útiles para dibujar la historia de los baby-boomers. ¿Dirías que “Stone Arabia” es una novela generacional?

Puedo verlo. Es sobre la generación posterior a los 60, gente que llegó a la madurez en cuando les dejaron tirados en los 70 y en plena negación del punk. Como en mis otros libros, me interesan la negación y la resistencia.

“Stone Arabia” se publicó el mismo año que “Libertad”, y en las dos se habla de cómo lidiar con la madurez, en darse cuenta de que no se han cumplido las expectativas, y en ambas novelas hay un rockero. ¿Te sientes cercana a la novela de Franzen de alguna manera?

El rockero maduro es la lente perfecta para examinar el idealismo y los sueños, pasado el tiempo. ¿Cuánta gente madura está donde esperaba estar respecto a sus ambiciones, sus matrimonios y sus cuerpos? ¿Qué se siente respecto a toda esa rebeldía en una vida larga? ¿Qué habría pasado si te hubieras negado a “crecer” y a tener un trabajo adecuado? ¿Qué es de tu vida? ¿Qué vale todo si sólo lo entendéis tu hermana y tú? El libro de Jennifer Egan también tiene un rockero maduro. Debe ser el momento cultural para la decepción con el sueño del rock.

Tanto Denise como Nik viven su vida de forma vicaria, Nik a través de sus crónicas y Denise a través de las noticias. ¿Es puro escapismo o tienen miedo a vivir sus propias vidas?

Yo no lo veo así. Nik tiene una vida de fantasía, pero también ha creado música a lo largo de los años. Pese a estar aislado, sigue siendo un músico. Creo que, como muchos artistas, vive en su trabajo. Simplemente no tiene público. Es cierto que Denise es demasiado porosa. El mundo le está tocando, y ella anda buscando una respuesta para su hermano, su hija, los terrores y sufrimientos del mundo, los términos de su propia mortalidad.

"Es difícil ser un espíritu libre de edad madura"

Ada actúa como un enlace entre Denise y Nik, pero también como espectadora de su relación. ¿No te sentiste tentada de dar más fuerza a su voz?

Ada es de una generación más joven, y la idea de venderse no significa nada para ella. No está en su forma de ver el mundo. La idea de crear arte en privado es impensable o demasiado excéntrica. No entiende por qué Nik no se promociona. La tecnología la ha liberado, pero también la ha convertido en un poco cotilla. Creo que hace buenas preguntas, pero el libro no está pensado para ella.

A través de Denise analizas el discurso de los medios de comunicación, su fragmentación y su impacto en la audiencia. También dices que la forma en que se da la información ha cambiado desde el 11-S. ¿De qué forma? ¿No crees que ha sido mayor el impacto de internet?

Ciertamente. Internet juega un papel muy importante en la obsesión de Denise con los medios de comunicación, con las enfermedades, con su forma de navegar. Estaba muy interesada en escribir sobre qué se siente al desperdiciar horas en internet, viendo noticias por cable y comparar eso a escuchar música.

Nik no sólo se niega a abrazar las nuevas tecnologías, sino que además vive mucho en el pasado. ¿Crees que sufre de síndrome de Peter Pan?

Yo pienso en él como en un resistente, alguien que a su manera decide por sí mismo cómo quiere que sea su vida. Está ambientada en 2004, cuando en Estados Unidos había una obsesión con el dinero y la idea de ser bohemio parecía imposible. Pero él no tiene hijos hambrientos ni nada parecido. Básicamente se hiere a sí mismo. Aunque también le pasa factura a su hermana. Su salud renqueante y su alcoholismo también le afectan a ella. Así que realmente no puedes ser una isla. Eso le pesa –la segunda parte de su vida parece lúgubre. Es difícil ser un espíritu libre de edad madura.

El personaje de Nik está basado en tu padrastro Richard Frasca. ¿Fue la principal inspiración para escribir el libro o tenías otros músicos en mente? ¿Quiénes?

Conozco a mucha gente como Nik. Tipos maduros en bandas de garage. Hay muchas grabaciones caseras y de culto que son inspiración para Nik: R. Stevie Moore, Ariel Pink, Jandek. También pensé en artistas marginales, artistas que han jugado a vivir si vida como si fuera arte, como Ray Johnson.

De alguna forma exploras el proceso creativo a través de Nik. ¿Ves muchas diferencias con tu propio proceso a la hora de escribir?

Creo que la forma que tiene Nik de hacer sus crónicas está influida por mi propia experiencia a la hora de escribir novela. Es un mundo dentro de un mundo. Y a veces parece un chiste privado.

¿Compartes la obsesión de Denis con los recuerdos y el pasado?

Creo que tengo bastante buena memoria, pero pienso en la cognición y en la memoria todo el tiempo. Me pregunto si somos lo que recordamos y si dejamos de serlo si perdemos la memoria. Pero creo que es muy complejo, toda la noción de la memoria y de la identidad. Es de lo que trata el libro. Nik crea una historia falsa, la madre la pierde y Denise se la quita de encima.

Por una parte tenemos a Ada, que vive en el presente; por otro a Denise, que se aferra a sus recuerdos y está obsesionada con no distorsionar la realidad; y a Nik, que no sólo vive en el futuro, sino que se lo inventa desde su infancia. ¿Los ves complementarios o antagonistas?

Son a la vez complementarios y antagonistas. Y como en cualquier buena familia, se necesitan unos a los otros incluso si les crea problemas.

También hablas del arte como una forma de deshacerse de la propia subjetividad. ¿La literatura ha jugado ese papel en tu vida?

Hasta el punto en que el arte te permite imaginar lo que supone ser otra persona, sí, nos ayuda a aumentar nuestra empatía.

En el libro echas un vistazo a la escena musical de los años 70 y los primeros 80. ¿Cómo los viviste?

Soy fan del punk rock, pero era muy joven a principios de los 80. Estos personajes son un poco mayores que yo.

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