Entrevistas

Dan Deacon: “Prefiero tocar de día, cuando la gente aún no está muy pasada. Para arruinar una fiesta sólo necesitas a un gilipollas entre el público”

Hablamos con el productor-fiestero-transformado-en-compositor-serio sobre política, obesidad, muerte y vida (y su útimo disco, “America”)

Con “America”, Dan Deacon ha firmado uno de los discos del año. Y su manera de expresarse es tan inteligente como su música: aquí hablamos con él sobre el fascismo de la moda, la política, el público en los conciertos, el aspecto físico y un sinnúmero de cuestiones elevadas e interesantes.

Conocí a Dan Deacon hace cinco años en el cuarto trasero de un pequeño club en Brighton & Hove. Tras haberse ganado una buena reputación como productor de canciones extrañamente adictivas que tenían títulos como “Big Big Big Big Big”, Deacon dejó atrás Wham City, el obscuro colectivo de arte de Baltimore que también da cobijo a los sobresalientes Ed Schrader's Music Beat, entre otros nombres, para embarcarse en su primera gira por el Reino Unido. Hacinados en una habitación que no contenía más que una pequeña nevera y, gracias a nuestras respectivas elecciones de comida (champiñones fritos por mi parte y curry vegano por la suya), una cantidad nada desdeñable de metano, la conversación giró alrededor de la temática surrealista de las canciones que había escrito hasta la fecha, que iban desde los peores errores que podía cometer una serpiente a la dificultad de ganarse el respeto de las criaturas marinas. Luego entró en la sala principal del club e hizo algo que no había visto hacer antes a nadie.

Si no has sido testigo de un directo de Dan Deacon, te estás perdiendo a una de las actuaciones musicales más singularmente atractivas que puedas imaginar. Esa noche empezó con un homenaje a “ Under The Sea”, la canción de la película “La Sirenita”, que desembocó en una cuenta atrás épica que hizo que los miembros del público se miraran extrañados entre ellos durante la mayor parte de los diez minutos que duró. Luego hubo una explosión de energía y, para cuando acabó, bueno, todos habíamos perdido mucho líquido.

Han cambiado mucho las cosas desde entonces. Deacon aún vive en Baltimore ( “¡ciertamente ya no es tan jodida!”, dice riéndose cuando le pregunto si la ciudad ha cambiado mucho) y su directo es tan enérgico e impredecible como siempre, pero musicalmente las cosas han evolucionada mucho –las canciones sobre El Pájaro Loco y los restaurantes de abejas se han dejado definitivamente de lado–. Su álbum más reciente, America, es su trabajo más ambicioso hasta la fecha: incluye un arsenal de instrumentos acústicos junto a sus características capas de electrónica implacable, y desemboca en una cautivadora suite en cuatro partes sobre su país de nacimiento. Aún hay diversión, por supuesto, pero uno tiene la impresión de que Deacon se ha cansado de ser conocido como un artista fiestero y colorista, y ahora quiere comunicar algo más complejo a través de su música. Definitivamente, no hay espacio para los errores que puedan cometer las serpientes en la entrevista de hoy, y cuando le pregunto si cree que su música se ha vuelto más seria, está de acuerdo: “ Sí, creo que hay una mentalidad menos absurda / nihilista. Si, diría que eso es cierto”, responde antes de explicarme por qué.

"La razón principal por la que empecé a trabajar con electrónica fue porque era ilimitada, pero eso es una limitación en sí misma"

Creo que las experiencias de los últimos cinco años, desde que empecé a girar en serio, y de algún modo a encontrar mi sonido y, ya sabes, viendo mundo, hicieron que dejara de desear el apocalipsis y de sentirme tan atraído por las ideas del nihilismo. También, quería seguir escribiendo y tocando música y es bonito evolucionar. Siento que cuando los artistas simplemente intentan replicar lo que han hecho en el pasado, sus canciones se convierten en mercancías más que en creaciones”.

Una de las indicaciones sónicas más obvias de esta evolución es el incremento en el uso de instrumentos acústicos en sus últimos dos discos. Se ajustan perfectamente a los elementos electrónicos habituales, pero le sugiero que debe haber sido todo un reto incrustarlos de manera tan fluida. “ Uhm... ¡no! [risas]. No puedo responder a esto sin sonar como un capullo. Normalmente, cuando escribo, me centro sobre todo en el tono, las texturas del sonido. Con este disco sabía que no quería reemplazar ninguno de los timbres con timbres sintéticos. Todo lo que quería que fuese acústico lo haríamos de manera acústica. Más que tratar de replicar el timbre de un violín, usaríamos un violín y sus parámetros. Debido a que escribo música tan enraizada en la densidad, necesitas tener distintos timbres que sobresalgan. Si todo es lo mismo, sabes, como una ráfaga de sonido distorsionada, se pierde eso. Tiene que haber sonidos claros, tiene que haber sonidos brutos de ondas cuadradas, tiene que haber, sabes, impacto”.

No creo que el reto estuviera en la elección de timbres, sino en componer para las voces, hacer que brillaran a su manera. Es como que estoy tan acostumbrado a los sintes, especialmente a los soft-synths, que el reto era trabajar con las limitaciones de los instrumentos y los músicos, y eso fue la parte más divertida. La razón principal por la que empecé a trabajar con electrónica fue porque era ilimitada, pero eso es una limitación en sí misma. Una de las cosas que hace que escribir para instrumentos acústicos sea tan interesante es que tienes que trabajar con, sabes, parámetros estrictos y forzarlos para expandirlos, y también hacer algo nuevo dentro de esas reglas”.

Deacon admite albergar ambiciones de escribir un álbum enteramente acústico en el futuro, quizá incluso uno íntegramente tocado por él mismo, aunque procura aclarar que “ en este momento no quiero hacer un disco que tenga limitaciones deliberadas”. Y aunque retuerce su set-up electrónico habitual de vez en cuando, no tiene prisa en alterarlo por completo. “ En esta última gira añadí una configuración de osciladores más sofisticada. Uso tres ‘moogerfoogers’ como si fueran un pequeño sinte modular y los hago pasar a través de un cuantizador de tono para poder tocar escalas y no solo barridos... pero básicamente es eso. Es prácticamente un instrumento en el punto en que pasa a través del modificador de pitch, luego está el modulador y el delay – esa es más o menos la cadena de mi señal y estoy acostumbrado a trabajar con eso. Definitivamente estoy pensando en cambiarlo un poco, pero sería como sacarle los trastes a una guitarra y luego añadirle botones, cambiaría el instrumento completamente”.

Las inclinaciones de Deacon a ponerse retos han resultado en un sonido cada vez más sofisticado. Es tentador imaginar que mira atrás hacia viejos lanzamientos como “Acorn Master” y el brillantemente bizarro “Twacky Cats” como productos de exuberancia juvenil más que como obras con un valor equivalente a “America”, pero Deacon no siente que esté en la posición para juzgarlo. “ Bueno siempre es difícil mirar al pasado de forma objetiva. Fue muy importante para mí en ese momento y obviamente ha ayudado a dar forma a lo que soy hoy. Si volviera atrás no sé si haría las mismas elecciones, pero estoy seguro de que dentro de cinco años estaré diciendo lo mismo sobre el período actual. Así que sí, no considero que nada sea más o menos importante”.

Estoy seguro de que cuando pasé mucho más tiempo tendré la habilidad de mirar atrás y decir, 'bueno esto fue un punto álgido de mi carrera, esto fue una buena decisión, esto fue una mala decisión, esto fue un giro equivocado´. Quiero decir, desde el punto de vista de la industria musical o el mundo del pop he estado activo durante bastante tiempo, pero en relación a mi propia vida realmente sólo he estado haciendo música durante diez años, y sólo lo he hecho completamente en serio durante cinco años. Tanto si la gente la escucha como si no seguiré haciendo música. Para mí es excitante cómo se ha desarrollado y las oportunidades que he tenido, espero con ganas el próximo año y las cosas que pueden darse.

“En relación a la importancia del pasado, sí, definitivamente es importante. En gran medida no cambiaría nada. Creo que estoy muy contento de cómo se ha desarrollado la macro-estructura de las cosas que me han pasado. Me alegra que creciera poco a poco en el underground y tuviera una noción del DIY y de hacérmelo yo solo antes de que la prensa se interesara y surgiera el buzz. Creo que muchas bandas se pierden ese período de dificultades. No tengo ni idea de cómo hubiera sido si todo hubiera salido rodado desde el principio, pero algunos de mis mejores recuerdos son de los shows en los que había como cuatro personas y en los que conducíamos durante 12 horas esperando llegar al siguiente concierto sin quedarnos sin gasolina. Así es como me curtí y no lo cambiaría por nada del mundo”.

"Mi principal preocupación son los temas relacionados con los derechos civiles y los derechos alimenticios"

Quedarse sin gasolina, al menos, ha dejado de ser un problema; su autocar de gira funciona con aceite vegetal. “ No lo compramos nunca, lo recolectamos de restaurantes que nos lo dejan llevar. Tenemos un segundo vehículo detrás, un pick-up, en que llevamos contenedores llenos. Encontramos un autobús de escuela barato que iba con diesel y empezamos a pensar cómo podríamos adaptarlo. Nos ayuda a desprendernos de nuestra dependencia de las gasolineras cuando estamos de gira, lo que siempre es un fastidio: irse de gira y simplemente dar tanto dinero a las compañías petrolíferas. Se ahorra mucho dinero y nos hace sentir que contribuimos al bien común”.

El bien común es algo que le preocupa cada vez más. Habiendo sido, anteriormente, más “ nihilista” en sus actitudes, viendo poca utilidad al proceso democrático, ahora ve la participación política como un requisito para poder criticar a los que están en el poder. Aún así, es poco probable que celebrara con demasiada euforia la reciente victoria de Obama, viendo, como ve, la carrera presidencial como un proceso secundario en comparación con los referendos públicos de algunos estados en los que se ha votado a favor del matrimonio homosexual o la legalización de la marihuana.

“Mi principal preocupación son los temas relacionados con los derechos civiles y los derechos alimenticios. Definitivamente, no soy fan de Romney y tampoco soy un verdadero fan de Obama; si tuviera que escoger entre los dos males me quedaría con Obama, pero es algo como decir ‘¿prefieres que te apuñale con este cuchillo o que te dispare con esta pistola?’ Así que escogería el cuchillo. También, en California están hablando sobre la proposición 37, referente al etiquetado obligatorio de la comida modificada genéticamente. Es algo muy importante para mí y si pudiera votarlo en mi estado lo haría seguro”.

“Solo espero que la juventud se dé cuenta de que las elecciones van más allá de este falso teatro de estas dos personas ricas que compiten para ser la persona rica más poderosa, porque creo que así es como lo ve mucha gente. En Maryland, el estado en el que vivo, van a someter a votación el echar atrás los derechos por el matrimonio igualitario, lo que creo que sería un error enorme, y también están intentando echar atrás ciertos derechos de los inmigrantes. Todas estas cosas se someterán a votación, pero están muy ensombrecidas por la campaña Obama / Romney. Es un poco una distracción, y creo que este es el motivo real por el que lo hacen”.

A vueltas con la música, empezamos a hablar sobre las actuaciones en directo. Una de las vistas más placenteras en un bolo de Dan Deacon es la de la gente que viene allí con intención de interactuar con completos desconocidos y abandonar sus inhibiciones e involucrarse en la fiesta. Sin embargo, seguramente mucha gente rechazaría del todo ese tipo de participación tan frenética. “¡A la gente le encanta preguntar esto! [risas] Quiero decir que la mayoría de la gente está obviamente ahí para vivir y participar en la experiencia. Y yo no espero y no pido a nadie hacer nada, y algunos aspectos de lo que hacemos requieren de la gente que no lo haga. Si todo el mundo lo hiciese, no funcionaría. Se necesita esa población que rechaza participar o simplemente quiere ser espectador, ¿sabes lo que quiero decir? Me refiero a que hay veces en que la gente hace todo esto y entonces son noches locas. Como el último show en Ámsterdam: intenté llevar a todo el mundo fuera de sí y literalmente todas las personas se volvieron locas y fue… eso, loco. Fue alucinante. Y algunas cosas requieren, sabes, que la audiencia tome una decisión, y miran a alguien que no ha tomado esa decisión y se preguntan por qué, y eso porque digo ‘hagamos que el colectivo celebre al individuo’. Normalmente digo, ‘busquemos a alguien que no esté haciendo esto y apuntemos directamente a esa persona’, y a veces la gente empieza a abuchear a esa persona y yo me pongo en plan, ‘no, psicópatas, simplemente han tomado una distinta decisión, así es como es la vida’. Eso es lo que quiero decir, si todos tomásemos la misma decisión sería terrible, así que dejemos al colectivo celebrar al individuo”.

“Buena parte del show va una y otra vez sobre la idea de darse cuenta de que en todo momento eres simultáneamente un individuo y un colectivo, el colectivo siendo, ya sabes, tu ciudad o tu país o tu cultura o tus pensamientos políticos o lo que sea. Y es imposible tomar una decisión exclusivamente como una cosa o la otra. Y a veces luchan entre sí, tu individualidad está reñida directamente con un colectivo. Y a veces el bien común de un colectivo gana al individuo y viceversa, y siendo un solista que existe dentro de un colectivo de arte me preocupaban estos asuntos constantemente, como otros miembros del colectivo. Así que en respuesta a tu pregunta, hay gente que no lo hace y les amo por ello”.

El otro extremo es, por supuesto, que la gente se involucra demasiado. “Casi prefiero tocar durante el día porque la gente no va tan pasada. Me gusta cuando la audiencia es consciente de lo que está haciendo, especialmente porque les planteo una elección y necesitan tomar decisiones. Además, la audiencia es el punto focal de la actuación, así que si la audiencia está completamente ebria… Imagínate ver una banda que está tan pasada que no se puede mantener en pie, y ahora estás viendo un público que va tan pasado que tampoco se mantiene en pie. Obviamente, la mayoría de las veces no es el caso, pero sólo se necesita a un gilipollas para arruinar una fiesta”.

Por supuesto, estos días la reputación de Deacon le permite actuar en salas donde la audiencia no tiene por qué estar de pie, como por ejemplo el tributo a John Cage en el Carnegie Hall en el que participó. Estos eventos proporcionan un verdadero desafío al músico, que está acostumbrado a tocar ante una masa de carne humana, y es algo que le entusiasma. “Los shows sentados necesitan un distinto enfoque, porque el movimiento de la audiencia a menudo es difícil. Pero aún me gusta pensar en la sala de conciertos como un espacio para la actuación, y pienso en maneras de recontextualizar el espacio y utilizar al público. Esos son casi mis shows preferidos, porque puedes trabajar con sonidos muy pequeños. Cuando la gente está sentada en una sala de conciertos, la mayor parte del tiempo está callada y puedes trabajar con sonidos muy delicados y pequeños. En un club de rock o de baile hay un nivel de ruido en la atmósfera, la gente hablando y sirviendo bebidas. Cuando trabajas en un ambiente al que la gente reverencia, donde si alguien se pone a hablar alguien le diría ‘¡¿qué cojones pasa contigo?!’, me resulta más fácil trabajar con un juego de reglas completamente distintas. Lo disfruto mucho”.

Hablando de distintos juegos de reglas, fue en este punto que saqué a colación a Tracey Thorn, que hace unos días publicitó furiosamente en Twitter una pregunta pobremente planteada por un periodista sobre el aspecto físico y la industria musical, asegurando que a un hombre no se le haría nunca la misma pregunta. Aunque Deacon simpatiza con ella, su propia experiencia le llevó a contradecir esa alegación en un chorreo mordaz y entristecedor.

"La música pop y la moda han estado conectadas desde que existen, pero el nivel en el que impregnan el underground es enfermizo"

“Eso no es verdad. Eso no es verdad, por cierto. Sí que pienso que está muy mal que se le preguntase eso, pero a mí me pasa lo mismo. La gente me pregunta algo en plan. ‘¿cuál es tu secreto? Eres un tipo calvo y gordo en la escena indie’. Sé a lo que se refiere y obviamente estoy de acuerdo con ella en que las mujeres lo tienen muchísimo más difícil en esta sociedad patriarcal, especialmente dentro de la industria del entretenimiento, que básicamente objetiva a la mujer tanto como le es posible, pero la objetificación del hombre dentro de la escena musical, sabes, aún está presente. Quiero decir, no llega al punto de lo que ocurre con las mujeres, pero siendo alguien que no encaja en el arquetipo de lo que se entiende por una ‘estrella del rock’ debería ser, es descorazonador. Especialmente cuando empiezo a leer una crítica musical y lo primero de lo que hablan es de la forma de mi cuerpo. Es denigrante para toda nuestra sociedad. Especialmente en publicaciones que aseguran ser los faros de la cultura, que están en plan, ‘no sólo hablamos de la creación de nuevas obras sino que también estamos criticándola y comparándola a su predecesora, para que puedas tener un educado entendimiento de dónde encaja esta obra en el léxico entero de la cultura contemporánea, cuando todo lo que realmente queremos contarte es sobre las ropas que lleva la gente y, sabes, la manera en la que te gustaría follártelas’. ¿Sabes lo que quiero decir? Eso para mí es un testamento de los niveles más bajos que tiene el periodismo musical”.

“Quiero decir, obviamente, que la música pop y la moda han estado conectadas desde que existen, pero el nivel en el que impregnan el underground es enfermizo. Es porque hay este fetichismo por la riqueza, la moda y la riqueza que son, sin duda, la misma cosa. Incluso la moda punk fue creada desde dentro del sistema. Los medios giran alrededor de la publicidad y la publicidad gira alrededor de comunicar una sensación de atracción y deseo, así que fuerzan ideales y mentalidades en la gente y crean arquetipos e idiomas. Si no los suscribes, eres un piñón roto en su rueda. Necesitas ser reemplazado. No encajas”.

También tiene que ver con que internet ya no es el “salvaje oeste”. Internet ya no es ese sitio donde la gente puede ir y encontrar lo que quiera. Ahora van a esas páginas web homogeneizadas donde las cosas están encajadas en formas y cajas, y los medios indies han empezado a replicarlo. Ya no hay ese deseo de rebelarse contra el mainstream, sino ser parte de él, y pienso que por eso ocurren estas declaraciones con tanta prevalencia dentro de la cultura indie, especialmente con asuntos del cuerpo o gente que no encaja en roles tradicionales de los medios, y es una locura”.

Tiene razón, por supuesto, y su diatriba me recuerda a lo depresivo que era escuchar a Grimes quejarse sobre que le obligaran a llevar ropa atrevida en sesiones de fotos, o la extraña fijación por los labios de Lana Del Rey cuando se hizo famosa. Te hace preguntarte si es posible mantener un perfil público como músico joven y no ser sujeto a alguna suerte de fascismo estético. Deacon simplemente ha aprendido a ignorarlo.

“No sé cómo a las otras personas no les importa, pero llegó un punto en mi carrera en que estaba en plan, a joderse, si eso es lo que vas a escribir, ¿qué mierdas me importa? Algunas personas me encasillarían como un hipster por llevar la ropa que me gusta llevar y que he llevado toda la vida. Cuando estaba en la universidad, llevar la ropa que llevaba no se consideraba moderno para nada. Y de repente el estilo cambió, los looks se crearon desde dentro y de la noche a la mañana eres un hipster. ¿Sabes lo que quiero decir? Empecé a llevar gafas porque podía ver bien con ellas y costaban 25 dólares. Ahora la moda ha cambiado y cuestan cientos de dólares y es en plan, ‘menos mal que no las voy a romper’. No tengo nada en contra de la moda, creo que la moda es alucinante e importa y predice el futuro. Es el enfoque al estilo nazi de lo que la forma del cuerpo lo que debería ser o no ser repugnante. Y eso no es moda, y eso no es otra cosa que eugenesia en forma de arte”.

Por supuesto, músicos como Burial, Holy Other y We Have A Ghost han superado este asunto al mantener sus identidades anónimas, pero Deacon no ve eso como una opción particularmente viable. “A fin de cuentas, pienso que aún somos humanos, y los humanos por alguna razón aman el culto a la personalidad. Aman los iconos y les gusta identificar cosas con una persona. Así que aunque me gustaría ver mi música anónima, y que crezca así, soy escéptico sobre ello”.

Quizá el problema no sean los cultos a la personalidad, sino la calidad de las personalidades sobre las cuales hemos construido cultos. La música de Dan Deacon no se convertirá nunca en algo particularmente accesible, pese a que se está haciendo más “madura” conforme su carrera avanza, pero a juzgar por la cantidad de personas que no tienen ni idea de su repertorio que he visto que han pasado una gran noche cuando les han arrastrado a uno de sus conciertos, quizá ése no sea un problema. Si no has tenido aún el placer, llévate a ti mismo a uno de sus shows y ríndete al culto de Dan Deacon…

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar