Entrevistas

Cults

El poder de las sectas

Cults

Por Jessica Jordan-Wrench

Cults están atrapados en un nido de contradicciones. Y esas contradicciones son fascinantes. Son un dúo, pero funcionan como si fueran una sola persona. Son una de las últimas sensaciones musicales surgidas gracias a internet y juguetean con la estética del anonimato. Con un pie en California y el otro en Nueva York, Cults canalizan sentimientos siniestros a través de un pop inspirado en los 60s.

Y luego está el nombre que se han buscado. Brian Oblivion y Madeline Follin han estado funcionando como Cults [Sectas] durante más de un año, y más allá de intentar atraer la atención por la vía polémica, el nombre Cults se fundamenta en una elección muy meditada: muy vinculado a su propia ideología e incrustado en su forma de pensar. Saben que, a la larga, Cults pueden convertirse –¡Dios mío!– en un verdadero culto.

Su disco de debut, “Cults” (Columbia-SonyBMG) está a la puertas de ser editado. Será el 30 de mayo, y el fin de semana antes estarán actuando en Barcelona, dentro del Primavera Sound). Puede que sea la ocasión para que se multiplique el número de sus acólitos.

¿De dónde viene vuestro nombre?

Las cosas más deslumbrantemente bellas de este mundo son hermosas, sí, pero siempre tienen alguna imperfección. Los más eminentes líderes de sectas y cultos religiosos han demostrado ser la confirmación de esta noción tan contradictoria. Su carisma es muy poderoso y seductor pero, como ha acabado demostrando la historia, a menudo conduce a acontecimientos de cariz malvados. Es perturbador. Nosotros lo que queríamos era que nuestra música fuera a la vez bella y fascinante, así que el nombre Cults para nosotros cobraba un sentido completo.

Es interesante que lo hayáis escrito en plural –no un único “culto” definitivo–, como si diera la sensación de no relacionarse con una doctrina específica. Musicalmente, ¿creéis que vais a mantener un sonido fijo y definitivo, o debemos esperar alguna variación en vuestro próximo álbum?

Por ahora somos jóvenes y estamos recién aterrizados en la industria musical. Por tanto, confío en que nuestra música pueda evolucionar y crecer de una manera natural, de la misma manera en que lo hacemos nosotros como personas.

Debo entender que para los conciertos lleváis músicos que os echan una mano. ¿Cómo afecta eso al sonido y a la dinámica dentro de Cults?

Todo tiene que ver con un acto presencial, en realidad. En nuestro álbum estamos presentes como dúo y ha funcionado bien mientras estábamos grabando. Cuando tocamos en directo queremos que la experiencia sea ensoñadora, nuestro deseo es persuadir al público para que entre en una especie de trance, como si les hubiera abducido una secta.

¿Cómo fue por el festival South by Southwest de Austin?

Lo pasamos muy bien. Fue muy divertido estar por Texas, y la gente que venía a los conciertos era muy receptiva a nuestra música.

Vuestra relación con internet es algo insólita: os habéis beneficiado claramente de la visibilidad que permite, pero habéis rechazado la compartimentación que os exige. Hasta hace poco, os habéis mantenido anónimos. ¿En qué medida creéis que internet ha modelado o afectado a la industria musica del hoy y qué papel juega específicamente para vosotros?

Internet ha abierto por completo las posibilidades de la industria musical. Si lo reduces a cuestiones de acceso fácil y disponibilidad de la música, entonces es algo bueno, aunque en muchos casos tiene un efecto negativo. Ya sabes, hace veinte años, si querías un disco, tenías que buscarlo activamente y encontrarlo en formato físico; luego llegaron las cadenas gigantes de tiendas de CDs y ahora tenemos las descargas en mp3. Si te interesaba la música, tenías que dedicarle mucho tiempo a cazarla. Es una pena que se haya perdido este elemento, pero entonces nosotros no estaríamos aquí si no hubiera sido por Bandcamp y la publicidad que te da internet, así que no podemos quejarnos. De todos modos, si hubiéramos sido músicos en cualquier otra época, nos gustaría pensar que al final hubiéramos encontrado nuestro camino. ¿Quién sabe?

La idea del anonimato se refleja en el diseño de vuestros primeros singles: en casi todas las imágenes tenéis las caras tapadas. ¿Fue una decisión consciente? Si así fuera, ¿por qué la tomasteis?

Salió así, sin más, pero siempre nos ha gustado mantenernos más o menos desconocidos, de esa manera la gente puede centrarse en reconocer nuestra música y no nuestras caras.

Estuvísteis celebrando el Record Store Day con la edición de un 7” de edición limitada con una de las caras serigrafiadas, “You Know What I Mean”. Muchos sellos han dejado de producir CDs y vinilos. En ese sentido, ¿qué significan para Cults las ediciones físicas de discos, en oposición a las descargas? ¿Cuál es vuestro punto fuerte?

La música de hoy en día no consiste en poseer un objeto tangible, sin embargo, si le preguntas a los verdaderos fans de la música, te dirán que eso es precisamente lo que echan de menos. El vinilo satisface esa cierta nostalgia que nosotros también sentimos y por eso sacamos discos, porque nuestros fans sienten esa nostalgia también.

Los samples vocales que escogeis son un poco extraños: el Reverendo Jim Jones en “Go Outside”, por ejemplo. ¿Cómo localizais esas fuentes y qué papel juegan a la hora de escribir las canciones?

Es nuestra manera de experimentar con el sentimiento siniestro que yace en el fondo de sectas como la de Jim Jones. El hecho de ir dejando caer frases con contenido espectral es algo que forma parte de lo más íntimo de nuestra música, tanto como los ritmos rápidos y las melodías que elevan el ánimo.

Es interesante comprobar como, aunque los samples arrojan connotaciones negativas, si los escuchamos separadamente se percibe que no son tan oscuros. En cierta manera, esa oscuridad está recontextualizada. En ese sentido, vuestro trabajo vacila entre la inocencia y la experiencia. ¿Es ése un camino que queréis explorar activamente?

Trata sobre la inocencia y la experiencia hasta cierto punto, así como sobre los miedos de crecer y afrontar la responsabilidad de la vida adulta. Esos miedos nos inspiran muchísimo, son los que empujan a la gente a sumarse a las sectas. La gente quiere huir de esta carrera por el éxito y formar parte de algo más grande que tú, más profundo y comunal. De esta manera, nuestra banda se ha convertido en nuestra propia secta.

Vuestro sonido fusiona melodías sin pulir, propias del pop californiano, con la ética de la última música neoyorquina. Visto de esa manera, ¿pensáis que la geografía ha afectado a vuestro trabajo?

Cuando crecíamos en California estuvimos muy sujetos a la historia local, que está llena de sectas que se han hecho mundialmente famosas. Charlie Manson y su “familia” pasaron mucho tiempo en Los Ángeles y fueron los responsables, ahí precisamente, del asesinato de Sharon Tate. Jim Jones llevó su tinglado hasta San Francisco, los Niños de Dios de David Byrne pululaban por California también. Nueva York nos proporcionó la independencia y el espacio creativo que necesitábamos para poder empezar a hacer música.

Vuestra música tiene una cierta cualidad cinematográfica. Si la pudiérais incluir en la banda sonora de una película del pasado, ¿en cuál os gustaría que fuera?

¡En “El Hombre De Mimbre 2”! [“The Wicker Man 2”]

Go Outside by Cults El enigmático dúo Cults está a punto de desvelar su álbum de debut. Falta menos de un mes y antes pasarán por Primavera Sound. Mientras tanto, hemos hablado con ellos sobre el anonimato en la era de internet, las sectas y la necesidad de escuchar música antes que poseerla.

Cults Cults - “Cults”

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