Entrevistas

Crystal Castles: todo sobre la portada de su nuevo disco

El artwork de “(III)” utiliza la imagen ganadora del último World Press Photo. Samuel Aranda, su autor, nos da todos los detalles de su colaboración con el dúo canadiense

La portada de “(III)”, el nuevo álbum de Crystal Castles, utiliza una fotografía de Samuel Aranda, el fotoperiodista español galardonado este 2012 con el prestigioso World Press Photo. Hablamos con él para que nos detalle su relación con el dúo canadiense.

El ganador del último World Press Photo, Samuel Aranda, está viviendo en este 2012 su mejor año profesional. El curtido fotoperiodista de Santa Coloma de Gramenet ha conseguido, gracias a la instantánea que realizó a Fátima y Said en una mezquita de Saná, en Yemen, el máximo reconocimiento dentro del sector del fotoperiodismo. Convertido en una de las mejores firmas del New York Times, además, ha firmado recientemente un polémico reportaje gráfico que ha mostrado, a nivel internacional, la cara menos amable de la actual crisis socio-económica española. De todo ello hemos hablado con él, pero sobre todo de la sorprendente elección que ha llevado a Crystal Castles a escoger su premiada fotografía como artwork de su esperado y demoledor “(III)”. Si quieres saber cómo ha acabado la imagen en lo último de los canadienses, sigue leyendo.

A todos nos pilló por sorpresa que Crystal Castles escogieran tu premiada fotografía como portada de “(III)”. ¿Cómo contactaron contigo?

Me llamaron de Universal Music y me propusieron colaborar con ellos. En un principio dije que no porque no veía muy claro que la foto tuviera un objetivo comercial, pero me dijeron que era una petición personal de la cantante [Alice Glass]. Poco después ella se puso en contacto conmigo y estuvimos hablando acerca de la idea sobre la que giraría el disco, que clamaba en contra de las dictaduras y los autoritarismos. Al final hubo muy buen feeling por teléfono, acepté trabajar con ellos y les vendí los derechos de imagen.

"Es un orgullo para mí que hayan escogido mi fotografía sabiendo que estamos muy de acuerdo a nivel político"

¿Alice tuvo que insistirte mucho para que al final accedieras?

No es que tuviera claro en un principio no hacerlo, sino simplemente que no veía bien decir que sí sin saber en qué proyecto iba a acabar. Antes de hablar con ella yo estaba preocupado acerca del uso que se daría a la imagen. ¡Imagínate que se hubiera empleado para criticar al mundo árabe o decir que son todos unos terroristas! Desde un principio quería saber bien de qué iban a ir las canciones y eso lo pude saber cuando hablé con ella directamente.

¿Conocías su música de antes?

No, para nada. Soy muy clásico en la música.

¿Te supone un problema que la imagen pase a formar parte del merchandising de la banda y, en cierto modo, llegue a convertirse en algo así como un nuevo referente estético para la cultura pop?

Sin problemas, es un orgullo para mí que hayan escogido mi fotografía sabiendo los ideales que tienen y que estamos muy de acuerdo a nivel político y muchas otras cosas. A mí me preocupaba más el hecho de que se hiciera un uso comercial de la foto. Pero es lo que te digo, cuando hablamos vi que íbamos por el mismo camino, a nivel de principios, y fue fácil ponerse de acuerdo.

¿Te gusta cómo han retocado la imagen?

Bueno, entiendo que tienen que hacer ese tipo de cosas más artísticas. Yo pensaba que iba a ser una cosa más clásica, pero tampoco me desagrada.

Después de este año en que se ha reconocido como nunca tu trabajo como fotoperiodista a nivel internacional, ¿qué esperas qué ocurra tras la publicación del disco?

Tampoco espero mucho [Risas]. Lo importante de todo esto es que se junte el trabajo de unos músicos con la fotografía para denunciar la actual situación del Yemen. Eso es lo bueno.

¿Cómo crees que se tomarán todo esto Fátima y Said, los protagonistas de la instantánea?

Yo creo que bien. Son una gente muy fácil y abierta de mente. Desde el primer momento, cuando recibí el World Press Photo y estaba un poco confundido por recibir el dinero y tal, me dejaron claro que para ellos era un orgullo salir en la fotografía y que no esperaban nada a cambio, ya que se había convertido en un símbolo de la revolución en Yemen. Sigo muy en contacto con ellos.

"No imaginaba tal repercusión. Pensaba que la noticia sólo le iba a interesar a mis compañeros fotógrafos"

¿Cuando le diste al disparador pudiste llegar a imaginarte toda la repercusión que acabaría teniendo finalmente la fotografía?

Por desgracia, estoy acostumbrado a ese tipo de imágenes en el mundo árabe, de gente que sufre y mujeres que cuidan de sus familiares. En estas sociedades las mujeres son las que llevan el peso de la familia pese a lo que se cree en el exterior. La mujer tiene un peso muy grande, aunque haya esa controversia acerca del burka. Cuando hice la fotografía no es que le diera importancia, sino que entra dentro de la dinámica de trabajo que se suele hacer en una situación de conflicto. Lo que sí es cierto es que cuando le envié la fotografía a mi editor del New York Times me dijo que estaba muy bien y reflejaba algo diferente. Una vez me dieron el premio sí que empecé a pensar que iba a convertirse en lo que ha acabado siendo, un icono de la Primavera Árabe.

¿El hecho de que ahora se asocie tu nombre con el del World Press Photo ha supuesto grandes cambios para ti?

Sí que es un cambio grande, porque te abre muchas puertas profesionales y me ha dado la oportunidad de tirar adelante proyectos que siempre había querido hacer. Pero fuera de eso, poco más. Es un año repleto de entrevistas y conferencias. Cuando acabe, de vuelta al trabajo.

¿Cómo te enteraste de que te daban el premio?

El presidente del jurado me llamó la noche antes de que se hiciera público. Me comentaron que al día siguiente a las diez de la mañana iban a comunicarlo y que estuviera preparado porque iba a recibir muchas llamadas y tal. Si te digo la verdad pensaba que la noticia sólo le iba a interesar a mis compañeros fotógrafos. No imaginaba tal repercusión fuera del mundo de la fotografía.

Supongo que ha influenciado que no haya habido muchos españoles galardonados durante la historia del World Press Photo…

El premio sólo lo tenemos Manuel Pérez Barriopedro por la foto de Tejero en el Congreso en 1981 y yo. Así que supongo que sí.

Hasta ahora tenías tu base de operaciones en Túnez, pero desconozco si tienes la idea de quedarte allí aún más tiempo o te vamos a ver más a menudo por España.

En eso estoy. Tengo que ver si cambio la base donde vivir, pero lo que tengo claro es que seguiré trabajando en el mundo árabe porque me siento muy a gusto allí.

Recientemente ha habido cierta polémica acerca de un reportaje publicado también en el New York Times que analizaba nuestros tiempos de austeridad en España. ¿Por qué crees que generó tanta división de opiniones? ¿Quizás nos da miedo que nos muestren sin tapujos lo que está ocurriendo en nuestro alrededor?

De los mails y mensajes que he recibido casi el 80% han sido positivos, así como de muchas familias que han agradecido que contemos esto. A nivel mediático los medios de comunicación son lo que son, están sometidos a lo que les impone el Gobierno.

"El trabajo como fotoperiodista es documentar lo que está pasando. La realidad. El nivel estético viene detrás de eso"

¿Crees que hubiera sido posible poder publicar ese reportaje gráfico en un medio español?

Nunca me planteé venderlo aquí. No soy precisamente un admirador de la cultura americana, pero estamos a años luz de la libertad de prensa que gozan en Estados Unidos.

¿Cómo funciona la producción de un reportaje de tales características? ¿Te marcan unas directrices o tienes total libertad para plasmar todo lo que quieras?

Cuando empezó se iba a centrar sólo en los desahucios. Empecé a trabajar junto a la redactora del reportaje y uno de los primeros sitios donde fui fue a Caritas. Ellos fueron los primeros que nos pusieron en aviso de la cantidad de personas que estaban teniendo problemas para poder comer. Tras aquello tiramos un poco más del hilo y al visitar otras asociaciones y comedores sociales nos dimos cuenta de que había un problema real de mucha gente que no tiene qué comer. En ningún momento se dice que sea la totalidad de la población española. Sólo hay cifras como que antes había 100.000 y ahora cerca de un millón de pobres en el país. Los que no quieran ver esa realidad que continúen en su burbuja.

Qué debe primar en una fotografía, ¿lo que ves o cierta cualidad estética?

Nuestro trabajo como fotoperiodistas es documentar lo que está pasando, la realidad. El nivel estético viene detrás de eso. Si la imagen está bien hecha está claro que va a atraer más a la gente, pero tampoco puede pasar al revés, que prime la estética por encima de la realidad.

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