Entrevistas

Conociendo a Akron

Fantasías instrumentales con sabor a exotica y a ficción espacial de la mano de un barcelonés sin rostro

Música instrumental contemporánea que evoca sabores añejos. Un cóctel en el que se deja sentir la huella del space age pop, la música surf, el easy listening más fantasioso, los experimentos protoelectrónicos y el influjo de las bandas sonoras de Goblin, Fabio Frizzi o John Barry. Así es el mundo de fantasía de Akron.

Si no te dieran pistas sobre el origen espacio-temporal de la música de Akron, no nos extrañaría que, tras una primera escucha rápida, corrieras a pensar en algún oscuro disco de hace cuatro o cinco décadas rescatado para las nuevas generaciones gracias al empeño reeditor de sellos como Trunk o Finders Keepers. Sin embargo, una escucha más detenida revelaría rasgos sonoros que delatan a Akron como un músico de nuestro tiempo. Y además de aquí, crecido en nuestro país.

Detrás de Akron se encuentra el barcelonés Pau Loewe, un joven de talentos múltiples que encuentra más inspiración en el pasado lejano que en el tiempo presente. Curtido como guitarrista de diversas bandas de estética añeja, hace ya cerca de un lustro que Pau empezó a delinear en solitario y a fuego lento el universo musical de Akron. Un proyecto en el que vuelca su amor por las músicas de librería, el space age pop, la música surf, la exotica de Martyn Deny y Lex Baster, las fantasías espaciales del Attilio Mineo de “Man in Space with Sounds”, los experimentos protoelectrónicos de Delia Derbyshire, John Baker y demás asociados al BBC Radiophonic Workshop, el Moondog de tonos más enigmáticos o las bandas sonoras de gente como Goblin, Fabio Frizzi, John Carpenter o John Barry.

Llevábamos siguiendo la pista de Akron desde que el año pasado Vampi Soul puso en circulación “Voyage Of Exploration”, su sugerente álbum de debut. La reciente publicación del single “Tokelau / Eibon” a través de Carajillo Records nos convenció definitivamente de la necesidad de ponernos en contacto con Pau. Él mismo nos explica las claves de Akron mientras ultima la grabación del que será su segundo álbum.

A estas alturas, cuando uno busca información sobre Akron, es fácil descubrir que detrás de la música se encuentra Pau Loewe, pero ese dato no figura en ninguno de los canales oficiales online del proyecto; ni en presentaciones ni en los créditos del material. ¿En algún momento fue tu intención el desarrollar Akron como un proyecto totalmente anónimo, sin llegar a descubrir tu identidad?

En un primer momento quería que el proyecto no tuviese una identidad personal asociada, que fuese como un ente. Pero quedaba un poco raro porque si en algún artículo o entrevista querían reflejar eso parecía que fuese alguien famoso oculto, así que opté por pasar de ello y no darle importancia.

En las pocas imágenes que hay de Akron siempre apareces vistiendo una esfera en la cabeza. Las pocas veces que te has presentado en directo en formato trío todos habéis llevado la misma indumentaria, incluidos esos globos en la cabeza. Si no me equivoco el nombre de Akron es un guiño a Devo. ¿Es la indumentaria un homenaje a The Residents? ¿De dónde surge la idea de presentaros así?

Sí, el nombre es en parte un guiño a Devo. Aunque musicalmente no se parezcan a lo que hago, me han influenciado y fueron una motivación principal para empezar Akron. Lo de la indumentaria no tiene que ver con los Residents. Buscaba una manera de ocultar mi cara y surgió esa, por su sencillez, atractivo visual y porque encaja perfectamente con el imaginario estético del proyecto.

Más en abstracto, esa indumentaria, ¿es una mera cuestión estética o consideras que la “despersonalización” del proyecto, el hecho de presentaros de esa manera, el no poder ver las caras de quien crea y ejecuta la música, contribuye a que la gente se aproxime a la música de otra manera (con menos distracciones, prestándole más atención a lo que suena, sobre todo al tratarse de música instrumental, sin un “cantante al que mirar”)?

Principalmente es porque no me gusta salir en fotos o vídeos ni que me vean la cara en un escenario. En el primer grupo en el que toqué me hice una máscara de hombre-mosca y a la que he podido me he ocultado, pero no siempre ha sido posible. Además, para este tipo de música es mucho mejor darle un aspecto irreal a todo. Los rostros tienen expresión y personalidad y prefiero que sea algo más neutro y que mande la música y la estética.

"Siempre he tenido un desapego a todo lo que es contemporáneo a mí y me he sentido atraído por la cultura de otras épocas"

Akron es tu primer proyecto en solitario, pero tienes un amplio bagaje musical previo. Cuando uno sigue la pista de Pau Loewe llega a bandas como Born Losers, The Stringbones, Kongsmen, Fabulous Ottomans o The Canary Sect, en las que has tocado durante años. Otros en tu posición estarían sacando a relucir toda esa experiencia y esos proyectos paralelos a la mínima oportunidad, y sin embargo tú pareces preferir mantener el mundo de Akron al margen de tu otra actividad, como si fuera un mundo aparte, muy privado. ¿Es así? ¿Qué te lleva a buscar esa separación?

Sí, tienes razón, prefiero mantenerlo al margen. No quiero que Akron sea "el proyecto de Pau Loewe, ex-guitarrista de…", sino algo surgido de la nada, sin un rostro, voz o trayectoria detrás. Como te decía, es un poco imposible, porque a la que alguien que te conoce te ha mencionado en algún blog ya está esa información allí al alcance de todos. Y tampoco me apetece hacer un proyecto misterioso y que todo el mundo acabe hablando de "¿quién habrá detrás?", porque parece que tenga que ser un gran misterio o tener una relevancia especial. Tampoco creo que tengan que ver esos grupos en los que toco o he tocado con Akron. Desde luego, todo lo que he hecho me ha servido para ir formándome, pero el planteamiento de Akron es tan diferente a esos otros grupos que no lo veo como parte de la misma trayectoria.

La mayoría de esas otras bandas en las que has tocado comparten cierta inspiración retro, por así llamarlo. Son proyectos que miran al rock and roll de los 50, la música surf, el jazz de Eddie Lang y Django Reindhardt, el garage-rock... En Akron se suma la exotica a lo Lex Baster, Martin Denny, Esquivel, los sonidos más space de Attilio Mineo, el trabajo del BBC Radiophonic Workshop. ¿Cuándo y cómo entras en contacto con esos sonidos?

Siempre he tenido un desapego a todo lo que es contemporáneo a mí y me he sentido atraído por la cultura de otras épocas, ya sea el punk de los 70, el surf de los 60, el jazz de los 20… Vas ampliando tus miras y descubriendo las influencias de aquellos grupos que te gustan y siguiendo los hilos que conectan unas músicas con otras, hasta que lo empiezas a ver como una red interconectada, sin que haya barreras entre un estilo y otro. La música exótica la conocí por primera vez con el recopilatorio “Mondo Exotica” de la serie Ultra-lounge. Aluciné. Pensé "aquí tengo un filón para descubrir un nuevo mundo".

También eres parte de ·Y· (Ypsilon), un proyecto más reciente y de espíritu más contemporáneo, más enfocado a los sonidos sintéticos con poso oscuro. Es un proyecto que también mira al pasado, pero ahí las referencias son más cercanas, de finales de los 70 y primeros 80 (darkwave, electrónica kraut, synth-pop noir, industrial). ¿Es fácil para ti saltar de, por ejemplo, hacer música inspirada en el ragtime, blues y jazz de los años 20 y 30 con The Stringbones a jugar con sintetizadores y cajas de ritmo en -Y-? No me refiero a la cuestión técnica, sino más bien a una cuestión de disposición mental o adaptación climática, por llamarlo de alguna manera.

A veces tienes un poco de complejo de personalidad múltiple cuando saltas de golpe de una cosa a otra en un mismo día, pero es que desde hace años escucho todas esas cosas a la vez, y las que voy descubriendo. El tema es que cada música me aporta algo diferente y según el momento puedo escuchar a Miguelito Valdés o a Nitzer Ebb. Y en cuanto a la interpretación, lo mismo: la cuestión es sentir que estás comunicando algo y puedo transmitir diferentes sensibilidades con una guitarra acústica, sentado en una sala pequeña en silencio, o tocando un sinte mientras suena una caja de ritmos a todo trapo y la gente está saltando y coreando las canciones.

¿Cuándo y por qué decides comenzar con Akron? ¿Había una dirección clara para el proyecto desde el principio?

Empecé en el 2008. Vi que yo mismo podía grabar cosas con un ordenador y lo que tuviese a mi alcance. Me apetecía experimentar, buscar sonidos, hacer temas que no podría hacer con otros grupos, mezclar influencias mías aparentemente inconexas entre sí… La cosa ha ido poco a poco creciendo y tomando forma.

En la música de Akron hay un componente de evocación cinematográfica muy fuerte. Se siente la influencia de bandas sonoras, desde la música para pelis de escalofrío de Goblin, Fabio Frizzi o John Carpenter a John Barry o Henry Mancini. ¿Qué te transmiten esas músicas?

El cine siempre ha sido mi otra pasión, además de la música, Así que a la que puedo juntar ambas cosas lo hago, ya sea componiendo bandas sonoras o dotando a Akron de esa evocación cinematográfica que dices. La música instrumental es perfecta para visualizar historias, mundos, sensaciones… No tienes una voz que te condicione, así que planteo los temas con una intención de comunicar o evocar algo. Luego cada cual se imagina cosas diferentes, pero ves que has condicionado bastante al receptor. En las bandas sonoras te das cuenta de cómo se tratan a los instrumentos como personajes de una historia, como en la música clásica, y me gusta ver la música así, no sólo como un ritmo y una melodía.

"No me importa qué cacharro se haya usado para grabar algo, lo que cuenta es el resultado"

¿Podrías decirnos algunas bandas sonoras concretas que hayan sido importantes para tu visión musical?

Podría nombrar una lista interminable de bandas sonoras que me hayan marcado. Qué difícil decidirme... Te diré algunas así al azar de entre las que han sido pilares básicos para mí: “Enter the Dragon” (de Lalo Schiffrin), “The Quiller Memorandum” (de John Barry), “Tetsuo” (de Chu Ishikawa), las de Barry Gray para series de televisión (Thunderbirds, Stingray…), cualquiera de Fabio Frizzi…

Da la sensación de que la fantasía juega un papel importante en tu mundo. Aparte de la orientación musical de Akron, el nombre de Pau Loewe también te delata como escultor de toys, de figuras de personajes de películas y series. Imagino que es un mundo que también te interesa. También has formado parte del equipo de efectos especiales de películas como “Hellboy” o “Doom”. Me gustaría saber qué influencia ha tenido tu infancia, las películas y las series que pudiste ver entonces, la música que allí sonaba, o las historias fantásticas o de ciencia ficción que pudiste llegar a leer, en tus actuales ocupaciones creativas y en especial en la música de Akron.

De pequeño veía mucha televisión, demasiada. Supongo que ahora casi no la veo para contrarrestar eso en cierta manera. Supongo que aparte de darme lo negativo, que sería el aislarme de los demás y pasarme las tardes delante de la pantalla en vez de estar jugando en la calle, me dio algo positivo, que es el tener fantasías, querer alcanzar otros mundos, otras vidas, otras identidades… También el tenerle un apego a la cultura popular y querer participar de ella, no sólo como espectador sino también como creador. Por otro lado, desde siempre me ha gustado el “háztelo tú mismo”; me fabricaba juguetes, dibujaba, intentaba hacer inventos… En gran medida sigo siendo ese niño que juega con sus cosas.

¿Qué tipo de instrumental utilizas a la hora de crear la música de Akron? ¿Eres de ese tipo de músicos fetichistas que se desviven por usar tecnologías analógicas vintage o prefieres las ventajas del software?

Hombre, todo lo antiguo me atrae y es cierto que los sonidos analógicos siempre suenan más orgánicos. Lo digital tiene demasiada fidelidad, reproduce la realidad con total exactitud, pero las cosas son más bonitas cuando pasan por filtros. Una onda pura es muy fea. En un instrumento como un violín, por ejemplo, se producen vibraciones por todos lados, que se van retroalimentando y le dan asimetría a esa onda. Con la fotografía o el cine pasa lo mismo, me parecen abominables esas televisiones que te permiten ver hasta los poros de la piel de los actores. Dicho esto, no soy de los que hacen de esto la razón de ser de su música. No me importa qué cacharro se haya usado para grabar algo, lo que cuenta es el resultado. Yo uso lo que tengo a mi alcance y el ordenador es fundamental. Me permite hacer lo imposible, puedo recolocar cada golpe de bongo, copiar pistas una y otra vez sin que se deterioren, hacer diferentes versiones de un tema y escoger la que prefiero. No lo cambiaría por estar cortando y enganchando cinta. ¡No tengo tanto tiempo! Una de las cosas que hago últimamente es pasar la mezcla final por un magnetófono de cinta y eso ya le da la calidez analógica, pero hasta ese momento he podido trabajar con la comodidad de llevar mi portátil arriba y abajo y mover las cosas con el ratón. Eso sí, en cuanto a instrumentos prefiero usar un órgano real que un emulador, aunque tenga que ceñirme al sonido que tiene, así me tengo que estrujar la cabeza para encontrarle diferentes sonidos aplicando efectos o ecualizando. Si tienes todas las opciones en un plug-in no tiene tanta gracia. Lo que sí uso es algún instrumento sampleado. ¡Ya me gustaría tener a mi alcance un orchestron real!

"No es que haya inventado nada nuevo, pero al tener pocos medios buscaba maneras de sacar sonidos diferentes"

¿Hay algún instrumento o aparato en tu estudio que consideres fundamental en el sonido de Akron?

El Copicat, un eco de cinta. Lo uso prácticamente en todos los temas.

Y a nivel de producción, ¿hay alguna figura que manejes como referente? ¿Joe Meek quizás?

Sí, Joe Meek es referente, por supuesto. Pero también me fijo en las producciones de todo lo que escucho, sin saber quién hay detrás, e intento pensar cómo conseguir un sonido parecido. Últimamente me fijo en las producciones de reggae de los 60, por ejemplo. O en grabaciones de orquestas latinas de los años 30, pueden llegar a tener un sonido super siniestro.

El año pasado publicaste “Voyage Of Exploration”. Si no me equivoco, podemos hablar de un disco conceptual.

Sí, los discos de Akron, en principio, tendrán todos un concepto detrás. El de “Voyage of Exploration” es un viaje por el espacio en el que vas descubriendo mundos y seres diferentes, en la onda de Star Trek. El siguiente, que lo estoy acabando, va sobre la mente, el cerebro y la conciencia.

¿Hubo mucha experimentación a la hora de grabar el álbum, en el sentido de usar fuentes sonoras o técnicas de grabación inusuales?

Sí, para mí era experimentación constante, porque probaba cosas todo el rato. No es que haya inventado nada nuevo, pero al tener pocos medios buscaba maneras de sacar sonidos diferentes, por ejemplo usando bidones metálicos delante de un ampli para que el sonido rebote de forma curiosa, modificar el sonido del único teclado que tenía para que sonase de maneras diferentes...

Hablas de tenerle que sacar el mejor partido a unos medios limitados. Puestos a soñar, ¿te gustaría llegar a poder trabajar con orquestas, como en su día hicieron Denny, Esquivel, Henri Rene, Peter Thomas...?

Bueno, eso sí que sería un lujo. Algún día… mientras tanto sigo soñando.

En un primer momento llegaste a publicar el álbum por tus propios medios, pero luego llegó Vampi Soul a respaldarte. ¿Qué relación mantienes con ellos? ¿El acuerdo se limitó a editar “Voyage Of Exploration” o hay planes para hacer más cosas con ellos?

Sigo con ellos. El disco que estoy acabando ahora lo sacarán ellos y, si todo sigue igual de bien, espero que sigamos juntos el tiempo que haga falta. El trato que tienen conmigo es exquisito, no me puedo quejar.

En los últimos años ha resurgido el interés por estéticas cercanas a la de Akron o que forman parte del ADN musical de tu proyecto. Han surgido sellos como Death Waltz dedicados a reeditar en vinilo bandas sonoras para películas de terror de Carpenter, Frizzi, Harry Robinson, Walter Rizzati, Giuliano Sorgini. Plataformas como Ghost Box se ha ganado una tremenda reputación recuperando sonidos que beben de la library music, los sonidos sintéticos analógicos. O Trunk y sus reediciones de bandas sonoras, discos de jazz orquestal, exotica. Hay proyectos como Umberto o Zombie Zombie con los que Akron comparte cierta visión. ¿Crees que ese contexto juega a tu favor o ves Akron como un proyecto distante a toda esas “escenas”?

El primer concierto de Akron fue con Zombie Zombie precisamente. Todo lo que mencionas me encanta, me parecen muy interesantes estos sellos que reeditan cosas difíciles de encontrar. Añadiría Finders Keepers, por ejemplo. Lo bueno es que todo esto está emparentado de alguna manera, pero a la vez son historias muy diferentes. Musicalmente no tiene que ver Umberto con Les Baxter, por ejemplo, pero se relaciona todo ello de una manera más "visual". Es música instrumental con ciertas evocaciones fantasiosas. Por otro lado, lo que no soporto es el rollo coleccionista histérico que se lleva en muchos estilos y que hace que suban desorbitadamente el precio de muchos discos. Hay gente que parece que valora la música según el precio que tenga un disco en el mercado.

Hace poco veía la luz tu nuevo 7” a través de Carajillo Records. ¿Qué nos puedes contar de ese nuevo material? Diríamos que suena más maduro.

Me lo planteé como un single, así que busque un tema más "pinchable", más pop y con menos divagaciones. La cara B es una balada, como se solía hacer antiguamente, que había un tema movidito en un lado y la lenta en el otro. En cuanto al sonido estoy muy contento de cómo ha mejorado respecto al LP. Al menos técnicamente sí es más maduro.

¿Cuáles son tus planes para el futuro inmediato?

Como te comentaba estoy acabando el próximo LP, que saldrá en septiembre, si todo va bien. En cuanto a conciertos, tocaré en el Funtastic de Benidorm en noviembre. Tengo muchas ganas porque es para mí el mejor festival que existe y no me lo pierdo año tras año. Allí probaré otra formación. Ya casi no habrá percusión pre-grabada, será tocada en directo, que es lo que quería desde un principio.

Última pregunta. La música de Akron invita a viajar a través de mundos imaginarios. Si algún científico loco con acceso a una tecnología que permitiera viajar en el espacio-tiempo te brindara la posibilidad de usar sus máquina, ¿a qué cinco momentos y lugares concretos viajarías?

1. A un futuro lejano (una época que no vaya a poder ver en lo que me queda de vida).

2. A un concierto de Django Reinhardt.

3. A pocos siglos antes de Cristo. Visitaría la antigua Grecia, conocería a Eulcides, Pitágoras o alguno de éstos. Iría a Egipto y vería cómo se construyeron las pirámides para demostrar que no había ni extraterrestres ni mandangas de por medio.

4. Viajaría a los 70 y compraría todo tipo de instrumentos, aparatos, discos, etc. de las décadas anteriores por cuatro duros.

5. Me visitaría a mí mismo con 13 años y me diría algunas cosas a tener en cuenta en la vida. Ya sé que es hacer trampa, pero ¿por qué desaprovechar la oportunidad?

Bonus: ¿nos podrías decir una lista de 10 canciones que pudieran formar parte de la banda sonora perfecta de un día cualquiera de verano en la vida de Akron?

Profondo Rosso, Goblin

Swamp Fire, en la versión de Martin Denny

Your hidden dreams. White Noise

Babalú, Miguelito Valdés

Wednesday's Child, John Barry

Wheels (de la película Hells Belles), Les Baxter

La dama rossa uccide 7 volte, Bruno Nicolai

Taboo, Lecuona Cuban Boys

Schaufensterpuppen, Kraftwerk

Bumbo, Moondog

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