Entrevistas

Clams Casino

La música del azar

Clams Casino

Aquello por lo que pelean muchos artistas durante toda su vida, aquello que les acaba derrotando casi siempre, es la búsqueda de una voz propia, distintiva y que permanezca en la memoria de la gente. La originalidad no es un privilegio al alcance de cualquiera, y aún menos que esa originalidad sea el primer detonante de una reacción en cadena que dé paso a un nuevo género, a un rastro que se pueda seguir y prolongar. La persecución de una voz propia se puede convertir en una quimera, en una frustración. Y aquello por lo que pelean muchos artistas durante toda su vida, que les consume y les atormenta, es lo que Clams Casino ha conseguido en los apenas cuatro minutos y medio que dura la base que le envió al Based God en persona, Lil B, y que acabó dando pie al tema “I’m God”: una capa profusa de sintes que recuerdan a las madejas de guitarras del primer shoegaze y al ambient celestial, bajos acolchados y beats rotundos, adornados con un sample cortado con esmero de la voz de sirena de Imogen Heap. Ni era hip hop ni era new age, ni tampoco música para soñar y flotar, pero lo tenía todo a la vez. Era el estilo Clams Casino, algo nuevo que ha revolucionado los cimientos del rap underground. Y lo peor de todo, es que él no parece darle importancia, y que ni siquiera saber cómo lo hace, o por qué lo hace.

“Mi música no es un completo accidente”, explica en Madrid, mientras sorbe un té en un descanso de la Red Bull Music Academy, ya en el tramo final de su presencia en el espacio del Matadero. “Comienza siempre de la misma forma, con pequeños samples de voz o melodías”. A partir de ahí, Mike Volpe, que así se llama este muchacho natural de las afueras de New Jersey, menudo y con aspecto de despistado, aunque con sólidos fundamentos en su juego e instinto cazador –o sea, no es sólo por la cara por lo que nos puede recordar a Karim Benzema–, reconoce que no sabe explicar lo que sucede acto seguido. “Quizá entonces sí surgen los accidentes y el azar. Muchas veces no sé cómo disponer de esos elementos que ya tengo aislados en mi propio beneficio, hasta que voy probando cosas, diferentes combinaciones, hasta que todo se pone en su lugar, suena bien, y el tema, sencillamente, ‘sucede’. Yo empiezo en un punto simple, sin ninguna idea inicial, sin ningún sentimiento de partida, y la música me lleva donde quiere”.

Por ahora, le ha llevado a ser uno de los productores más originales del underground, de los más idolatrados por los buscadores ávidos de de sonidos nuevos. Su nombre empezó a aparecer en los créditos –y a veces ni aparecía, algo que él se encargaba de corregir comentando en los vídeos de YouTube con frases del tipo “hey, yo hice este beat”– de temas de Lil B, Souljah Boy, Main Attrakionz o Squada B, en esa clase de rappers que habían empezado a disimular sus raíces gangsta o verbeneras en beats que parecían una enorme nebulosa cósmica más que una gran cortina de humo de maría. Esas mismas bases, limpias de rimas con mal aliento, son las mismas que Clams Casino reunió en un archivo zip y subió a internet con el título de “Instrumentals”, y entonces fue cuando la bola de nieve empezó a rodar. [descarga “Instrumentals”: http://www.mediafire.com/?m2syljkodou7zih]

Pero no en la dirección que él esperaba: en vez de más trabajo en el hip hop –que no le falta, por otra parte; suyas son varias de las bases en la mixtape de debut de A$AP Rocky–, descubrió que había una escena electrónica que le estaba jaleando como un mesías llegado para iniciar una nueva fase de evolución en la música abstracta. Para el sello Tri Angle ha entregado un mini-álbum, “Rainforest EP”, y en el sello Type se han ocupado de remasterizar, limpiar y editar en un espectacular vinilo azul los mismos cortes de “Instrumentals”. Su sueño es entregarle algún día un beat a Cam’ron, pero por ahora son los fans de Burial los que le besan los pies. Ahora, Clams Casino tiene la palabra, tanto en lo que nos explicó en privado como en lo que confesó en público durante su charla con los alumnos de la RBMA.

Tus temas tienen dos elementos fijos: un fondo ambiental y el uso de voces subidas a un pitch agudo que se mueven por esa materia sonora en estado gaseoso. ¿Qué te atrae del ambient?

Los fondos ambientales son otra forma de accidente. Una vez estaba probando sonidos y di con este tipo de atmósferas. Acabó saliendo una base de la que estaba satisfecho y he ido repitiendo. Al final ha quedado como una especie de fórmula propia. Es el efecto final lo que me gusta. Creo que así mi música tiene coherencia, y es sobre ese fondo donde añado efectos, voces, el resto de sonidos.

Se ha dicho de ti que haces shoegaze-hip hop. ¿Sabes lo que es la escena shoegaze inglesa de finales de los 80 y principios de los 90?

No, lo he leído en algún texto en internet, pero no sé a qué se refieren con shoegaze.

Has usado voces de Björk, Adele, Janelle Monáe y, sobre todo, la de Imogen Heap; el tema “Just For Now” lo has saqueado hasta la extenuación. ¿Llegas a esas voces también por azar?

Sí, es lo que me encuentro cuando busco música en internet. Me meto en buscadores, en YouTube, en lugares donde haya mucho material, y comienzo a bajar. Es un proceso bastante aleatorio en el que, por ejemplo, entro en Limewire y tecleo algunas palabras clave como “colores” o “verde”. Salen los resultados de la búsqueda, a veces cosas realmente raras, y lo que me llama mucho la atención lo bajo.

¿Ese es tu crate-digging? ¿No buscas vinilos en las tiendas?

No, no compro discos. Mi música sale toda de samples que encuentro en canciones que llegan a mi ordenador a partir de software de intercambio de ficheros y de descargas.

¿Sabe Imogen Heap que has exprimido una canción suya de todas las maneras posibles?

No, no lo sabe, o al menos no me ha llegado ninguna información al respecto. No sé qué pasará cuando se entere. Igual me demanda, o igual le gusta.

En “Rainforest EP” hay muchas referencias al agua. La portada es una especie de arroyo y la palabra “lluvia” aparece en el título; también hay samples de agua en los temas. ¿Qué te interesa del agua?

No es tanto el agua como la atmósfera que se crea en muchos de los beats. No me interesa el agua, no había reparado demasiado en la relación. Pero sí que me interesa la idea de entrar en una zona de la realidad muy distinta a aquella en la que estás siempre. El paso de lo sólido a otro estado. La idea del agua es en realidad la idea de entrar en lo más profundo de la atmósfera y quedarte ahí. Refuerza la sensación y la experiencia de estar rodeado por el sonido.

La idea de new age aparece mucho cuando se habla de tu música.

Lo puedo comprender, pero no hay ninguna intención. No soy una persona espiritual.

Pero sí has hablado con Dios. ¿Cómo conociste a Lil B?

Yo era fan de The Pack, un grupo de San Francisco en el que estaba él. De esto hará como cinco años. Su rap era muy rápido, con producciones muy hi-fi. Pero un día empezó a colgar material muy loco en su página de Myspace, muchos freestyles, temas sobre fondos ambientales. Yo flipaba con el cambio; ¿qué demonios le había pasado a ese tipo? No paraba de colgar temas, a veces uno al día, y siempre le estaba pidiendo a la gente que le enviara beats. Así que le mandé los míos.

¿Qué es lo que te animó a hacer beats al principio de todo?

Llevo diez años produciendo bases, y desde 2007 envío mi material a diferentes rappers, por si hubiera suerte. A veces te responden que no les interesa, otras veces te dicen que les mola y se quedan la base, y te la devuelven convertida en un tema hip hop con un rap encima. De pequeño era fan del hip hop más hardcore y gangsta, especialmente el rollo de Nueva York, bandas como Mobb Deep y Wu-Tang Clan.

¿Y cómo llegaste hasta A$AP Rocky?

También a través de la red. Encontré material suyo en YouTube, donde estaba colgando vídeos, así que le mandé material. Primero contacté con el webmaster que le mantiene su página en internet, y él me pasó directamente el email de Rocky. Le envié tres o cuatro beats, me dijo que le molaban.

Cuando mandas una base a un rapper y te la aceptan, ¿cómo es el proceso posterior? ¿Te piden que hagas muchos cambios en la estructura o duración?

Depende. Algunos aceptan la base y no la tocan. Con otros hay más diálogo, porque la necesitan más rápida o lenta, o más larga, o hay partes que no les gustan o les dificultan el flow y piden cambios. Yo cuando produzco siempre pienso en que va a haber un rapper ahí encima, nunca he hecho un tema para que se quede en instrumental.

Sin embargo, muchos de tus nuevos seguidores no conocen el material rap, pero sí los instrumentales. ¿Estás considerando hacer música instrumental sin tener un rapper en la cabeza?

Ahora sí. Es posible que mi material esté cambiando debido al boom que ha habido con “Instrumentals”. No he cambiado el proceso, y sigo haciendo música como siempre, con los mismos recursos, pero sí tiendo a añadir más arreglos y más cambios en la base, me sale música menos minimalista. Supongo que tenderé a dividir mi trabajo en dos áreas, una como beatmaker para rappers, otra más propia y personal. Habrá que ver cómo evoluciono.

¿Qué sabes de la escena electrónica que ahora mismo te adora?

Poco, yo siempre he estado en el hip hop. Con la mixtape de instrumentales me di cuenta de que estaba llegando un nuevo público, y con los discos en Tri Angle y Type aún más, pero nunca había estado en contacto con ese tipo de sellos. Ahora escucho alguna cosa más, Robin de Tri Angle me envía los discos que edita, y noto una cierta conexión con lo que hace Balam Acab, a pesar de que venimos de extremos casi opuestos.

¿De verdad nunca viste venir que un sello como Tri Angle pudiera reclamarte un disco? Parece una idea demasiado obvia.

No, no lo vi venir. Nunca me lo habría esperado. Me contactaron después de que yo lanzara la mixtape, me dijeron que les gustaba mucho y preguntaron si tenía más material inédito para un EP. Yo tenía un montón de bases que había enviado a rappers, pero que nunca habían sido aceptadas por nadie. Se las envié y les encantaron. De ahí sale “Rainforest EP”, de los descartes. Hay un tema que le mandé a Soulja Boy y por el que nunca me respondió. Todavía no me creo que un sello como Tri Angle se fijara en mí.

¿Y Type?

No, tampoco.

¿Te gusta cómo suena el vinilo de “Instrumentals”? La producción es muy pulida, ya no suena tan amateur como la mixtape.

Sí que me gusta cómo suena. Por ejemplo, si tengo que pinchar ante el público, siempre uso el vinilo antes que un mp3, porque suena más gordo y fuerte. Pero también me gusta mucho mi primera versión de esos temas. Es más cruda, menos profesional, suena más a mí. Yo me identifico con ese sonido, no me avergüenzo de él. Sí, es más amateur, pero estoy satisfecho. Por tanto, hay unas razones por las que me gusta la versión remasterizada, y otras razones por las que me gusta la versión original.

¿Qué sueño tienes?

Hacerle un tema a Cam’ron.

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Crítica: " Instrumentals"

Crítica: " Rainforest EP"

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