Entrevistas

Cass McCombs

El viajero errante

Cass MccombsTrovador de nuestros días. El joven Cass McCombs puso el pie en la carretera hace ocho años en busca de un lugar que todavía no ha encontrado, va de aquí a allá por la geografía norteamericana facturando álbumes de viajero, de rutas perdidas, donde el folk y la americana se funden en una etiqueta que no existe, es la que él crea, le da forma y luego esquiva. Se evita a sí mismo, se pone la coraza, porque Cass McCombs no es lo importante, son los demás, el mundo, la política, escribir desde el alma. “A” (2003) fue el primer largo con las primeras piezas de rutas ambulantes, siempre con ese carácter sombrío e introvertido que ha reflejado en las canciones de sus consecutivos discos, “PREfection” (2005) y “Dropping The Writ” (2007). Con “Catacombs” (2009), Cass no abandona su introversión pero la hace partícipe para que la disfruten y la sufran los demás reiterando en un exquisito clasicismo de corte ‘dylaniano’, mostrando su personalidad intemporal y escurridiza.

La introversión le mantiene en su propia isla, una estratosfera no clasificable dentro de la música de nuestros días. Elude las etiquetas con la esencia de sus sonidos de índole americana-folk y su lírica ambulante, se mantiene distante con la prensa y simplemente cumple el oficio de trovador que empezó a ser cuando abandonó su casa a los veintitrés años para viajar por la geografía norteamericana sin ninguna búsqueda en el horizonte. Parece que aquel joven McCombs salió a la carretera a encontrar un “algo” que sabía que estaría en su camino. El enésimo Chris McCandless, aquel muchacho que se rebeló contra la vida que tenía, retratado por Emile Hirsch en Hacia Rutas Salvajes (dirigida por Sean Penn), buscando nutrir su espíritu de nuevas experiencias.

Profesa una imagen que no es imagen: “Yo no estoy interesado en mi, sino en otros”. Un concepto de la música que alberga nociones orgánicas y filosofía primitiva de Adán y Eva antes de la tentación de la manzana, demasiado pura para ser verdad, desprovista de esa carga de pecado social. No es inocencia es naturalidad: “veo muchas obras que intentan pintar una imagen compasiva del artista, un retrato patético, como una disculpa. Me gustaría distanciarme del culto que se hace a la compasión”. Palabras de inconformismo de un rebelde no confirmado: “no recuerdo porque empecé a viajar o si me rebelaba contra algo”. McCombs esconde su insurrección interior y la hace subconsciente consiguiendo bloquear la innata capacidad de la prensa musical para encasillar a los artistas, es un genuino de esta época: “si uno no está interesado en ofrecer su opinión, entonces los demás rellenan ese espacio”, sentencia. Y añade: “nunca incluyo mi opinión, intento no tener una opinión sobre todo porque la gente opina demasiado. Si alguien me ofrece su opinión normalmente mi mente no está en ese momento, especialmente si me hacen sentir compasivo” . El viajero errante de Cass McCombs pone el candado a su interior porque no es sobre él de lo que quiere hablar sino de los demás. Canciones que apuntan al testimonio directo de un diario, una biografía continua tallada sobre discos, desde su primera grabación, el EP " Not The Way" (2002) hasta su reciente largo, " Catacombs" (2009). McCombs lo descarta buscando un más allá del Ello que habla Freud: “estas canciones no tienen nada que ver con mis recuerdos o mi día a día. Son sobre falsas situaciones, objetos y cosas”. Música y visiones asincrónicas prestadas para la meditación melancólica más allá de la imaginación: “ mundo maloliente que disfruta viendo sufrir a la belleza”, canta en "Prima Donna". “Estas canciones son políticas. La política es interesante para mí, artísticamente, porque hay una mezcla de objetividad y nuevo tipo de personalidad”, afirma el cantautor de 31 años. Aboga por una nueva forma de escribir ( “las canciones tienen que venir del alma”) para combatir las tendencias interiores que orbitan en torno a la seguridad. Se refiere a la crítica de la cultura pop: “Más crítica seria, menos crítica pop, más honestidad, más política”. Utopías para un mundo real, realidades para el mundo de Cass que utiliza el poder de cada pieza para revelar las verdades que están sin explotar. Letras más allá de la imaginación, la realidad, los hechos, las historias, la ficción: “me gustaría ver paz y hermandad entre la gente”.

Música que es poesía, ya no sólo sale de sus letras sino también de esa susurrante forma que tiene de acariciar las cuerdas de la guitarra. McCombs deshila melodías que andan entre las tinieblas más espesas de la nostalgia y los rayos de luz de la esperanza, entre lo opaco y lo pálido con unos sonidos de delicioso clasicismo. El single de "Catacombs", " Dreams Come True Girl", es una prueba de ello. La veterana actriz de culto Karen Black, contribuye a mitad de pieza a infligir sombras de inquietud al tema, que, en líneas generales, resurge los dolores sentimentales más enterrados.

La banda detrás de él es otro de los componentes que hace de estas armonías tan fáciles de escuchar pero tan difíciles de digerir por el impacto emocional con el que golpean. “Casi siempre participa la misma gente en mis grabaciones. Disfrutamos muchos de un lado a otro tocando”, habla el cantautor asentado ahora en Chicago; Baltimore o Los Ángeles han sido algunas de sus otras residencias. McCombs siempre ha sido poco receptivo a los conciertos, además del contacto con los medios, pero los años están dotando de madurez y experiencia al cantante: “estoy centrado últimamente mucho en la idea de los conciertos, la iluminación y la oscuridad, las sombras y un mensaje”, aunque añade: “uno debería sentirse incómodo y molesto en los conciertos, y ser llevado a algún lugar remoto, un lugar del que nunca podrías volver”. Como ‘El Caballero de la Armadura Oxidada’, Cass se protege de cualquier intrusión en lo que es su persona y cómo se refleja en su música: “como he dicho antes, no hay ninguna persona que se pueda comparar conmigo. Todo es un proceso de aprendizaje, siempre estoy aprendiendo y olvidando”. Él omite la evolución de la personalidad humana pero hay un McCombs diferente del que nació, musicalmente, en 2002, hasta el de nuestros días. El cantautor se ha dado cuenta que realmente hay alguien para quien canta, y que su lírica y sus sonidos son capaces de abrazar con el calor de su propia manta protectora como en " You Saved My Life". La línea de bajo contribuye a la opacidad habitual y narrativa de sus canciones pero siempre abriendo los caminos de la esperanza con la guitarra acústica.

Se ha creado un espacio propio donde parece que es mucho más cómodo para él, evitando ser parte del debate sobre los grandes compositores americanos de hoy en busca del sucesor de Dylan. Resume la cuestión del talento en una frase propia de su ingenio que adereza con mucho humor, porque pese a la seriedad que destapa, McCombs es un bromista que le encanta jugar en las entrevistas: “no hay potencial que tengamos que estemos en grave amenaza de perder”. Hace de lo abstracto lo cercano y legible, porque la vida puede ser mucho más simple como en " The Executioners Song". Cass vive el mundo de Cass analizando la realidad que del humano medio con visceral honestidad, viviendo en una utopía, sí, pero manteniendo viva esa llama de mostrar la cruda realidad hilando las palabras adecuadas: “ cuanto más verdad revelamos de nosotros, más caos hay en el mundo, porque la verdad y la violencia son primos”.

Dani García Cass McCombs actuará el 10 y 11 de Diciembre en Madrid, y el 12 y 13 en Barcelona, con motivo del Primavera Club .

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