Entrevistas

CD.Drome

Fin de ciclo

CD.Drome

CD Drome

Por Sergio del Amo

Ahora hace 20 años, cuando internet era el sueño de un puñado de escritores de ciencia-ficción, en el número tres de la calle Valldonzella, en Barcelona, haciendo esquina con Tallers –la calle de los discos– abrió sus puertas una pequeña tienda que pasó a formar parte rápidamente del ecosistema del barrio del Raval. Se llamaba CD.Drome –nombre que homenajeaba a la película “Videodrome” de David Cronenberg, lógicamente–, y con su ecléctico catálogo de gemas musicales en poco tiempo se distanció de su competencia directa al dar cobijo a una mastodóntica colección de artistas ninguneados hasta entonces en las demás boutiques musicales. Había un vacío en venta al detalle de CDs de la escena independiente del momento, y CD.Drome estaba ahí para cubrirlo. Desde su puesta en marcha el espacio fue lugar de peregrinación para aquellos gourmets que no se conformaban con lo primero que se les escupía desde la radiofórmula.

Pero lo que parecía que iba a durar para siempre ya tiene su final marcado en el calendario. Creímos, incrédulos, que nada podía tocar a CD.Drome, la tienda de discos –posiblemente– con más pedigrí de España, pero en la tarde del 2 de enero un aviso en la página de Facebook del comercio pilló por sorpresa a miles de personas con estas palabras: “se acabó: lamentamos anunciaros que CD.DROME cerrará definitivamente sus puertas durante este mes de enero. Estos próximos días, hasta agotar existencias, pondremos todos nuestros stocks en oferta a la venta. Para todos aquellos que tengáis material en depósito en la tienda, poneros en contacto con nosotros en info@cddrome.com para la retirada y liquidación de los discos. Aprovechamos esta nota para agradecer a clientes, amigos y colaboradores el apoyo que tan cercano hemos sentido estos veinte años. Gracias a todos”. Después de tres semanas con el material restante en la tienda rebajado a precios entre 3 y 5 euros, el último día de CD.Drome será el sábado 21 de enero. Después, sólo quedará una persiana bajada y el recuerdo de que allí hubo un lugar donde los aficionados a la música podían encontrar discos especiales.

Tras ese mensaje, a traición todavía con la resaca de la Nochevieja maltratando el maltrecho hígado, llegó la reacción: las redes sociales, como era previsible, ardieron en mensajes de pésame. CD.Drome no era una tienda, sino un símbolo de la exquisitez y la didáctica musical en Barcelona que se ha extendido durante un par de generaciones –año arriba, año abajo–. Quienquiera que pasara por su puerta observaba CD.Drome como un reducto de supervivencia de aquellos tiempos en los que nadie le miraba a uno mal por comprar un disco en formato físico.

Podría llegar a pensarse que CD.Drome siempre estaría ahí, pero los números llevan las riendas de cualquier negocio, lógicamente, y en los últimos tres años estaba complicado cuadrar las cuentas. “Tal como están las cosas hoy en día, no creo que sea tan descabellado que cierre una tienda como CD. Drome. Hace dos años ya teníamos que haber tomado esta decisión, pero por su trayectoria y algo de orgullo queríamos evitar lo inevitable. No es que 2011 haya sido un año desastroso, ya que la situación se arrastra desde 2009. Sin embargo, los números han bajado clarísimamente y no ha habido otro remedio que tomar esta decisión”. Quien habla es Jordi Raich, el fundador inicial de CD.Drome en 1992. La tienda, por tanto, cierra coincidiendo con su vigésimo aniversario. Un año después, Jordi se asoció con Oriol Valls para iniciar un capítulo capital de la distribución musical en nuestro país. “En su creación hubo gran parte de intuición, como se ha visto luego; la intuición de que era un negocio que podía subsistir e ir bien. Por ello ha durado 20 años. En los inicios, yo era totalmente inconsciente de su gestión. Anteriormente trabajaba en la parte administrativa de una empresa y mi vinculación con la música era un mero hobby de comprador”, confiesa Oriol acerca de aquella motivación que pretendía acercar a Barcelona aquellos discos que, a principios de los 90s, resultaban prácticamente imposibles de encontrar en las estanterías de las demás tiendas.

Las cifras recientes hablan por sí solas: desde la eclosión del pillaje y la rapiña vía internet –poco después del boom Napster-, CD.Drome ha rebajado sus ventas hasta la mitad respecto 2002. Las tiendas a pie de calle se estaban quedando con la parte menos alimenticia del pastel. Ni siquiera los datos de ventas de vinilo, un formato que parecía que iba a volver con fuerza, eran lo suficientemente alentadores: poco podían ayudar, en términos generales, a su defunción, tal como Raich cuenta. “Probablemente, ese detalle ha enmascarado la crisis del CD. Pensábamos que si el vinilo iba a ir in crescendo, podríamos seguir tirando adelante el negocio. Fue un punto de agarre. Sus ventas, indudablemente, excepto las del maxi, sí se han incrementado. Aunque su crecimiento no ha suplido las pérdidas generadas por los CDs”. Albaranes aparte, las primeras alarmas del posible cierre de CD.Drome llegaron con el cierre de su sucursal madrileña el pasado mes de junio. “Estratégicamente, fue el gran error de la historia de la tienda. Cuando abrimos en Madrid hace cinco años, CD. Drome se encontraba en su mejor momento de ventas. No obstante, el error fue abrir un negocio donde el trato personalizado y la impronta de estar allí cada día nos resultó imposible de llevar a cabo por la distancia”, explica Jordi. “En Madrid no había ninguna implicación sentimental. De modo que siempre es más fácil concluir algo con lo que no existe tal vinculación”, replica, asimismo, Oriol.

En CD.Drome no sólo ha habido discos durante dos décadas y una clientela sedienta de nuevas referencias, sino también un equipo de dependientes que acabaron acaparando los focos del clubbing y la receta de dosis de buen indie de la ciudad. Con algunos de ellos hemos querido intercambiar impresiones. Albert Salinas (quien ahora edita discos bajo el alias Wooky), David Cauquil (también conocido como djd!, disc-jockey, traductor, cartógrafo de fantasía) o Abel Suárez (DJ Coco) fueron algunos de los nombres que trabajaron durante una etapa de su vida detrás de su mostrador –nos pusimos también en contacto con Marc Piñol, residente del club Nitsa y dependiente durante los primeros años de la década pasada en la tienda, pero lamentablemente no obtuvimos respuestas y no podemos reflejar su opinión–. Al habla DJ Coco: “Mi relación con CD.Drome comenzó como cliente al poco de que abriesen sus puertas. Allí conocí a la gente con la que trabajo ahora (primero en Nitsa y luego en Primavera Sound), y hubo un periodo de tiempo en el que combiné trabajar en la oficina de Nitsa por las mañanas con trabajar en la tienda por las tardes. El balance fue genial. El sueldo me lo dejaba entero en la tienda pero aprendí mucho y lo pasé muy bien. Quizás ahora que todo se ha globalizado no lo parezca, pero a principios de los 90s era un oasis, ya que no había tiendas especializadas (hasta Revólver apareció más tarde que ellos, y no es lo que llamaríamos una tienda especializada). Así que era increíble llegar allí y no tener que pasar horas mirando mierda para encontrar lo que buscabas. Todo era bueno y estaba exquisitamente seleccionado”. Coco también destaca algunos de sus discos más queridos comprados en CD.Drome, títulos como “Pure Guava”, de Ween, “In My Own Time” de Karen Dalton, los primeros singles de Stereolab y gran parte de la colección de singles de Sarah Records. Vayan a buscarlos a otra parte, a ver si los encuentran.

Al habla Albert Salinas, alias Wooky: “Yo era cliente de CD.Drome mucho antes de trabajar como dependiente. Con el tiempo hice amistad con uno de sus trabajadores, Lluís Costa, y cuando él termino su ciclo en la tienda me recomendó a Jordi y Oriol. Nunca olvidaré mi experiencia en la tienda. Fueron tres años y medio en los que aprendí mucho a nivel musical, conocí a gente que actualmente forma parte de mi círculo próximo y, sobre todo, disfruté haciendo mi trabajo. El balance, sin duda, es positivo. Prácticamente todo el grueso de mi colección ha salido de sus estantes. Guardo con mucho cariño discos de Orbital, Telefon Tel Aviv, Autechre, Kettel, Tim Exile, Junior Boys, EEDL, Daft Punk, Vector Lovers, Mouse On Mars.... La lista podría no terminar nunca”. Wooky añade que CD.Drome era una tienda con carácter, con un toque personal y con cierto aire de ‘barrio’. “¿Sabes la sensación que tienes cuando entras a tu panadería de toda la vida? En cierto modo, estás en casa”.

David Cauquil, o sea, djd!, reconoce que ha dejado de comprar música desde hace años (lejos quedan aquellos tiempos en los que se mordía las uñas esperando los lanzamientos de Rephlex o el maxi dorado de D’Arcangelo). Pero aun con esas, añora con cariño aquellos tiempos en los que combinaba sus sesiones en Nitsa con su trabajo diurno bajo las órdenes de Oriol y Jordi, que le ofreció una perspectiva inmejorable de los cambios que, a marchas forzadas, estaba padeciendo la industria discográfica. “Las cosas están a-cambiando, que decía Dylan. Bueno, esto se veía venir desde hace bastante tiempo. Durante los años en los que estuve trabajando en la tienda (del 1998 al 2003) vi cómo las multinacionales se iban cargando la industria a golpe de malas decisiones, una tras otra. Reaccionaron siempre tarde y mal a los cambios de costumbres y formatos. Retrospectivamente, está claro que quienes consiguieron hacer sobrevivir todo aquello unos años más fueron los sellos pequeños”, anota d! al respecto.

Ante el desalentador presente que viven las tiendas de discos, ¿todas están condenadas a la desaparición dadas las deficientes cifras de ventas? Los dueños de CD.Drome, pese a todo, no lo ven así. Discos Paradiso, una tienda vecina en la calle Ferlandina, a tiro de piedra del MACBA y especializada en vinilo de música electrónica (con una sección de segunda mano que quita el hipo), están programando una amplia agenda de directos mensualmente, a la vez que apuesta por el valor añadido de una especialización que les hace imbatibles en el género dance y experimental. Todo hace apuntar a que ésta es la fórmula a explotar. “En CD.Drome hemos hecho conciertos también, pero el futuro es la súper especialización. En la tienda podías encontrar un abanico que iba de lo más experimental hasta el pop más naíf. Así que aparte de la ilusión de la gente joven, con ganas de invertir dinero en sus proyectos personales, lo importante ahora es escoger un nicho de mercado pequeño”, pronostica Raich sobre la vigencia de sus relevos generacionales.

Este sábado, irrevocablemente, CD.Drome echará el cerrojo tras varias semanas de liquidación. Una pregunta, sin embargo, sobrevuela la mente de todos: ¿qué harán Oriol y Jordi a partir de ahora? Que nadie piense que se van a desvincular por completo de los frutos conseguidos estas dos décadas, tal como Valls nos avanza. “A nivel profesional desconectaremos un poco, si bien seguiremos con CD.Drome Agencia, una consultoría musical que creamos hace dos años con la que ayudamos a las empresas en cualquier necesidad de desarrollo diario en términos musicales. Desde programación hasta música para hoteles. Ya que no hemos podido sobrevivir a la venta de música formateada, intentaremos vivir sin el formato”. Y quien desee formato, que aproveche: la liquidación de existencias se acaba y en CD.Drome todavía aguardan joyas para quien quiera tener discos buenos en casa. Luego, sólo quedará el recuerdo de aquella tienda que, en Barcelona, fue como Rough Trade para Londres o Kim’s para Nueva York.

CD.Drome Top 29 En el espejo de la tienda, donde siempre se escribían los charts mensuales de mejores discos en existencias, hoy queda un Top 29 nostálgico, el de los 29 discos (el 30 lo decides tú) que han marcado el rumbo de CD.Drome durante estos 20 años. Aquí va. 1. Pavement: “Slanted And Enchanted” (1992) 2. Luna: “Lunapark” (1992) 3. The Boo Radleys: “Giant Steps” (1993) 4. Yo La Tengo: “Painful” (1993) 5. Family: “Un Soplo En El Corazón” (1994) 6. Bedhead: “What Fun Life Was” (1994) 7. Dominique A: “La Memoire Neuve” (1995) 8. Autechre: “Tri Repetae” (1995) 9. Pulp: “Different Class” (1995) 10. Belle And Sebastian: “If You’re Feeling Sinister” (1996) 11. Smog: “Red Apple Falls” (1997) 12. Mogwai: “Young Team” (1997) 13. Daft Punk: “Homework” (1997) 14. Arab Strap: “Philophobia” (1998) 15. Boards Of Canada: “Music Has The Right To Children” (1998) 16. Sr. Chinarro: “Nosequé Nosecuántos” (1998) 17. Montgolfier Brothers: “Seventeen Stars” (2000) 18. Bonnie “Prince” Billy: “Ease Down The Road” (2001) 19. CocoRosie: “La Maison De Mon Rêve” (2004) 20. Sufjan Stevens: “Illinois” (2005) 21. LCD Soundsystem: “LCD Soundsystem” (2005) 22. Cat Power: “The Greatest” (2006) 23. Burial: “Untrue” (2007) 24. Bon Iver: “For Emma, Forever Ago” (2008) 25. Animal Collective: “Merryweather Post Pavillion” (2009) 26. Bill Callahan: “Sometimes I Wish We Were” (2009) 27. Beach House: “Teen Dream” (2010) 28. The Roots: “How I Got Over” (2010) 29. PJ Harvey: “Let England Shake” (2011)

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