Entrevistas

Brett Anderson: “No me gusta que la gente viva los conciertos a través de un iPhone o de un iPad”

A pocas semanas de sus actuaciones en Madrid y Barcelona, entrevistamos al líder de Suede para tratar temas como la juventud (perdida), el nuevo paradigma digital, las cenizas del brit-pop y su último disco, “Bloodsports”.

En 2010 Suede se subieron al carro de las reuniones: lo que en principio iba a ser un único concierto se convirtió en una gira y en un nuevo álbum, “Bloodsports”, que ponía fin a dos años de especulaciones y a un silencio discográfico de más de una década. A un mes de que Suede pisen Barcelona y Madrid (el 5 de noviembre en Razzmatazz y el 9 en La Riviera), Brett Anderson nos da una entrevista telefónica en la que reflexiona sobre el presente y pasado de una de las bandas más relevantes del brit-pop.

Es bien sabida la pugna de las bandas del Reino Unido por hacerse con el cetro del rock frente a sus rivales norteamericanos: desde que The Beatles y The Rolling Stones consiguieron hacerse hueco en un mercado que tradicionalmente había resultado imposible de conquistar para los ingleses, el afán de encontrar la respuesta británica al grupo de moda del momento en Estados Unidos ha sido una constante. En los 90 parecía que poco había que hacer frente al grunge, pero el suicidio de Kurt Cobain no sólo marcó la defunción del género, sino que hizo que los oídos de buena parte de la juventud se fijaran con más atención en lo que se hacía en las islas británicas. “Si Nirvana hubieran seguido habrían grabado un montón de discos de mierda y a la gente les habría dejado de gustar, ¿no?”, pregunta Brett Anderson al otro lado del teléfono. Imposible jugar a los futuribles, pero de lo que no cabe duda es de que Suede se benefició de “ un momento histórico, muy excitante”, en el que público y crítica coincidían de forma unánime: se había inaugurado un nuevo reinado de las islas, y aunque la rivalidad –hasta cierto punto real, en buena parte alimentada por el NME y el Melody Maker– entre Blur y Oasis copaban casi toda la atención, los grupos que aspiraban a comerse una parte del pastel se contaban por decenas. Suede lograron hacerse un hueco con una fórmula inspirada en el David Bowie glam y que mezclaba ambigüedad sexual y escapismo: “ Siempre he pensado que lo de tener una actitud nihilista es demasiado fácil: por supuesto que hay mierda, hay mucha mierda, pero qué vas a hacer, tienes que encontrar algo que valga la pena, es un desafío”, sentencia Anderson cuando recuerda esa década.

Suede es uno de los últimos grupos en apuntarse a sacar nuevo material después de décadas: “El sentido de que una banda esté de gira es que presente nuevo material, el limitarse a tocar canciones antiguas no tienes sentido, aunque a veces necesites mirar atrás y tomarte un tiempo antes de avanzar. Pero si no hubiéramos tenido nuevo material no habríamos salido de gira, ya hicimos eso hace un par de años, y aunque puedes seguir haciendo lo mismo una y otra vez lo que tenía sentido era grabar un nuevo álbum”. Y “Bloodsports” es ese esperado nuevo material que llega tras dos años de anuncios y amenazas, entre las que se encontraba la de no publicar un disco que no estuviera a la altura del grupo: “ Hemos trabajado muy duro en este disco y siempre fuimos muy realistas al respecto, y bajo ningún concepto lo habríamos publicado si no hubiéramos estado seguros de que era bueno”, sentencia Brett Anderson al otro lado del teléfono con convicción absoluta.

El Brett Anderson de 2013 obvia los temas espinosos ( parece olvidar sus propias declaraciones sobre la disculpa que debía al grupo) y sale por peteneras cuando se le pregunta por su relación con algunos grupos de la época ( “en los 90 importaban demasiadas cosas que no tenían nada que ver con la música”). La cosa cambia por completo cuando habla del regreso de Suede.

"Siempre hemos mantenido la amistad después de romper, y no volvimos antes porque siempre había algo que lo impedía"

Este verano ya habéis tocado en festivales con el material nuevo. ¿Cómo ha ido y qué tipo de público os habéis encontrado?

Está siendo increíble. Los conciertos de Suede, cuando salen bien, aún son muy locos y hay histeria y locura en el público, también en el escenario. No se trata de tocar en plan tranquilo y sacar la guitarra acústica, aún hay mucha energía y los directos de Suede son ahora mejores de lo que eran en los 90... es cierto que cuando empezamos había mucha presión y era todo muy histérico, y por una parte estaba bien, pero es insostenible y se vuelve aburrido y la gente se centraba en cosas que se volvían frustrantes, porque nosotros siempre hemos estado muy orgullosos de lo que hacemos como artistas, y si teníamos éxito no era por el aspecto que teníamos o por esas cosas estúpidas, así que ahora esas cosas han perdido importancia, y aunque algunos se sintieran atraídos por ellas, lo que ha sobrevivido en estos años son las canciones.

Pero la gente de todas formas espera escuchar según qué canciones...

Por supuesto. El directo tiene mucho de experiencia física, y aunque está bien tocar canciones nuevas no se pueden olvidar los hits. Creo que hay que hay que buscar el equilibrio, ¿sabes? No se trata de ser sólo una banda de directo que va repasando todos sus hits como si fuéramos monos, hay que desafiar un poco al público.

Pero eso es lo que están haciendo muchas bandas de los 90, se reúnen para tocar temas antiguos...

Sí, estoy de acuerdo, es lo que están haciendo muchas bandas, pero no es lo que me interesaba.

"Ahora sé cómo sacar lo mejor de mi grupo, pero antes no entendía cómo funcionaba, era todo más accidental"

Una de las quejas más comunes de los grupos es que la gente esté grabando en los conciertos, que era algo que no pasaba cuando empezabais. ¿Cómo lo llevas?

No me gusta que la gente viva los conciertos a través de un iPhone o de un iPad, es muy irritante. Para eso me quedo en casa viéndolo. Me gusta verlo luego en YouTube, pero es muy diferente a estar ahí, porque en un concierto comunicas tu trabajo. Todos los cambios que ha traído internet en los últimos 15 años no son buenos ni malos, son distintos. En algunas cosas son terribles, porque implica menos dinero para los músicos y puede que en veinte años nadie grabe discos porque no haya dinero para hacerlos y lo único que queda es tocar en directo, y eso no es nada bueno. Pero también hay cosas muy buenas: la distribución es increíble, que puedas lanzar algo y que cualquiera en cualquier parte del mundo lo pueda escuchar es genial, me encanta esa inmediatez. Además el pop es música popular, y una de las ventajas de esa inmediatez es poder ver la respuesta, porque para hacer música necesitas un público, y ahora puedes ver esa reacción.

¿Cómo fue lo de reuniros en el estudio después de tantos años?

El estudio siempre es fácil, no es más que grabar. Lo difícil es escribir, ahí sí que se trata de encontrar la química adecuada. Después de una ruptura de diez años, restablecer esas conexiones va a llevar un tiempo.

¿Y había heridas abiertas o se habían limado todas las asperezas con la gira anterior?

No, no, no, nunca fue así. Volvimos a grabar porque ya tuvimos la idea de hacerlo en 2002, además siempre hemos mantenido la amistad después de romper, y no volvimos antes porque siempre había algo que lo impedía.

¿Cómo te sientes más cómodo, escribiendo canciones para Suede o para ti?

Es muy distinto, porque hasta los públicos y los objetivos son muy distintos. Componiendo solo estás más desnudo, porque no tienes toda la maquinaria tras una banda importante detrás tuyo, pero siempre he sido muy sincero en las canciones que escribo, y me abro mucho, aunque cada uno las interpreta de formas distintas al contexto en que se escribieron.

"Lo triste sería seguir comportándome como si aún tuviera 25 años, no quiero perder el tiempo haciendo las mismas cosas que hacía entonces"

En una entrevista para el NME dijiste que nunca pensaste que llegarías a los 30, y que de alcanzar esa edad sólo tendrías dos opciones: autodestruirte o cambiar de vida radicalmente. ¿Cómo es tu vida ahora?

Completamente distinta. Cuando tienes veinte años no eres consciente de muchas cosas, no te preocupas demasiado por nada, no piensas en el futuro... y todo eso cambia. Ahora mi vida es muy distinta. Siempre me resulta complicado hablar de esto porque la gente se cree que sólo porque tienes una vida cómoda no eres honesto como artista, pero no creo que sea verdad, creo que simplemente aprendes a hacer lo que se te da mejor, y eso también es una experiencia válida. Ahora sé cómo sacar lo mejor de mi grupo, pero antes a veces no entendía cómo funcionaba, era todo más accidental. Pero claro, ahora tengo 45 años, una vida muy distinta a la que tenía con 25 y creo que cualquiera te diría lo mismo. Creo que lo triste sería seguir comportándome como si aún tuviera 25 años, no quiero perder el tiempo haciendo las mismas cosas que hacía entonces.

¿Cómo te sientes con canciones como “So Young” pasados los cuarenta?

Lo que tiene esa canción es que, dependiendo de cómo la cantes, puede tener un sentido u otro, puede ser celebratoria o triste, incluso puede sonar irónica. Pero cuando la tocas con una banda de rock, a todo volumen, no suena irónica, porque la juventud no es una cuestión de edad, sino de mentalidad y uno puede ser tan joven como quiera, y de eso es de lo que trata la canción, más de la juventud como estado mental que de la juventud en sí. De hecho, “So Young”, es una canción que hablaba también de sobrevivir, de vivir en el mundo real y lidiar con la mierda y tratar de encontrar algo decente, porque de eso es de lo que va todo al final.

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