Entrevistas

Blood Orange

Un hombre del Renacimiento

Blood Orange

Dev Hynes es algo así como un hombre del Renacimiento. Escribe canciones, las produce, firma como autor y monta películas, también dibuja cómics y hasta ejerce de consultor en temas de moda: su currículum está a punto de explotar. Sus colaboraciones musicales son igualmente ricas: ha trabajado con una gama amplísima de artistas, entre los que encontramos a Solange Knowles, Theophilus London, The Chemical Brothers, Van Dyke Parks y Diana Vickers. Y, mientras tanto, es como intérprete en directo cuando su voracidad llega a su límite. Su camaleónica carrera comenzó cuando el nu-rave, formando parte de una de las bandas de la escena, Test Icicles, antes de desmarcarse con un desdoblamiento en forma de folk acústico como Lightspeed Champion. Recientemente, Hynes ha hecho otra transición, esta vez hacia el pop y el R&B: se ha ido al otro lado del Atlántico y también al siglo pasado, para embeberse de la Nueva York de los 90s. Estas transformaciones frecuentes no deberían ser vistas como un giro oportunista, siempre en busca de ese sonido que está de moda. En su caso sería más bien todo lo contrario.

Cuando se le pregunta si se siente demasiado protector con sus canciones, Hynes replica que “nunca… y lo digo porque, ¿qué otra cosa peor te podría suceder? Las canciones, con el tiempo, se vuelven peores. No es el fin del mundo. Nadie se muere. Y la canción sigue ahí, nada la destruye”. Tampoco le importa ir cambiando de alias como quien cambia de ropa: “al final de todo, el que está ahí sigo siendo yo”. En esencia, a Dev Hynes le gusta experimentar y se siente feliz aceptando las consecuencias. Más que perseguir la fama, lo que él hace es eludirla, explorando las sombras que quedan más allá de los focos. Estuvimos hablando con él sobre su álbum de debut como Blood Orange, “Coastal Grooves”, ya a la venta vía Domino.

Has grabado bajo un montón de alias diferentes. ¿Por qué lo haces? ¿Es acaso que tienes la sensación de que te da la oportunidad de explorar diferentes sonidos, o es una manera de volver a empezar de cero?

Conozco gente que tiene diferentes opiniones al respecto, siempre especulando con la idea de si estoy intentando evitar algo, cosas así. Pero es más una cuestión de… [pausa], de que al fin y al cabo siempre soy yo, y yo soy así. No sé por qué lo hago. Supongo que la gente no puede evitar pensar en estas cosas, y en recordar lo que has hecho antes como si fueras exactamente la misma persona, y eso es algo que intento evitar.

El vídeo que has hecho de tu tema “Dinner” es interesante, es muy 90s, muy auto-consciente de la estética de Nueva York en aquellos años. ¿Qué nos puedes explicar de él?

Lo hizo mi amigo Alan Del Rio Ortiz. Yo sólo quería algo que fuera sencillo y más o menos divertido, y muy referencial de aquella época y aquella ciudad. Es decir, que sí que va sobre Nueva York. La interpretación es muy simple. No me gusta mucho forzar las apariciones. Me pareció que podía ser divertido.

Es interesante que digas que no eres un gran aficionado a actuar. Casi todos tus conciertos son muy teatrales, sobre todo en la manera en que te vistes.

Sí, pero me visto sobre todo para esconderme.

Así que esa teatralidad es una pantalla detrás de la cual te ocultas, más que otra faceta de tu registro expresivo.

Sí, sin duda es así. A mí todo eso de actuar me pone bastante de los nervios.

Estás de gira con CANT, el proyecto en solitario de Chris Taylor de Grizzly Bear, ¿no?.

Sí, toco en su banda y antes de los conciertos también toco en solitario.

¿Cómo están yendo los conciertos? ¿Cómo te los planteas?

No se diferencian mucho de lo que yo suelo hacer, o eso me parece. Yo llevo muchas partes programadas, un controlador MIDI y una guitarra, pero también estoy jugando con la idea de usar una caja de ritmos algún día. Sí, es algo que probablemente haga.

¿Siempre tocas solo?

Sí.

¿Cómo te surgió la posibilidad de publicar un single en 7” en Terrible Records, el sello de Chris Taylor y Ethan Silverman?

Soy amigo suyo desde hace tiempo. En realidad, ellos ya me pidieron que hiciera algo para el sello un par de años atrás, cuando estaban empezándolo, pero yo no estaba muy seguro de si quería hacerlo. Cuando me lo volvieron a pedir me sentía más preparado, y entonces decidí compartir mi material con ellos. Son amigos. Son gente que me gusta.

Haces un montón de vídeos y luego los cuelgas en tu canal de YouTube, y también nos consta que dibujas cómics. ¿En qué medida te interesan las artes visuales? ¿Es algo que te gustaría desarrollar más en el futuro?

Sí, creo que sí. Al principio no era más que una manera de pasar el rato. Pero cuando más tiempo le dedico y más cuidado le doy, más a fondo me meto.

También eres un asesor para la línea de ropa de Jay-Z. ¿Cómo consigues llegar hasta ahí?

No lo sé muy bien. Es algo en lo que no he estado participando durante un tiempo. Fue algo muy extraño. Yo estaba trabajando para Solange [Knowles] por aquella época, y ahí fue como surgió la conexión.

Escribes muchas canciones para otra gente, o con otra gente, incluida tu colaboración con Solange. ¿Es algo que buscas activamente, o que te viene sin quererlo?

Un poco de todo, en realidad. Es algo con lo que me lo paso muy bien. Nunca escribo una canción con la intención de cantarla yo… lo que ocurre es que muchas veces tengo que quedármela.

¿Te preocupas lo que haga otra gente con tus canciones?

Nunca [risas]. Nunca me siento protector hacia ellas. Quiero decir… ¿no es eso lo peor que podrías hacer? Las canciones se vuelven peores. No es el fin del mundo. No se va a morir nadie, y la canción seguirá estando ahí, no se destruye.

Tu nuevo álbum, “Coastal Grooves”, suena más desnudo, más centrado incluso, que lanzamientos tuyos anteriores. Tengo entendido que muchas veces, antes de grabar, te marcas unas reglas. ¿Fue así también esta vez?

No, esta vez no hubo reglas [pausa]. Bueno, un poco sí. Lo que quería era hacer algo que yo quisiera escuchar, algo con lo que disfrutara mientras lo escuchaba. ¡Y disfruto mucho con mis discos! Llevo disfrutando desde 2009, me suelo poner mis discos muy a menudo.

El sonido es muy de Nueva York. ¿Te mudaste a la ciudad porque sentías que tu música se movía hacia esa dirección, o fue la ciudad la que le dio forma al sonido?

No lo sé… Había partes en el último disco de Lightspeed que las grabé allí también. No sé si esto es algo que se puede saber. Posiblemente la ciudad me haya influenciado, pero de una manera muy natural. Es imposible estar ajeno a la atmósfera de Nueva York.

¿Te imaginas volviendo en breve a Inglaterra, o planeas quedarte a vivir más tiempo al otro lado del charco?

No estoy seguro. Llevo viviendo aquí dos años, pero no pienso en esta ciudad como mi hogar. Es sólo el lugar en el que resido. No salgo mucho de casa, últimamente un poco más. No sé… Lo que sí sé es que si quisiera vivir en Londres, me iría para allá.

Crítica: " Coastal Grooves"

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