Entrevistas

Beth Orton: “Las canciones son como las fotografías que uno toma cuando sale de viaje”

De cómo la compositora más talentosa del folk británico volvió a recuperar la fe en la música y en su vida y rompió, por fin, un silencio de seis años

Seis años son los que ha necesitado Beth Orton para recuperar la confianza en sus canciones y tener, de nuevo, la necesidad de grabar un disco. El resultado es “Sugaring Season”, un bálsamo folk. En esta entrevista nos cuenta más detalles sobre su proceso de purificación personal.

Hablar con Beth Orton de su primer disco en seis años, el desnudo (y muy folk, cada vez más folk) “Sugaring Season”, el primero para ANTI-, el primero genuinamente norteamericano (grabado en Portland, Oregón, a las órdenes de Tucker Martine), es hablar de sus hijos, de noches en vela y de su nuevo motor creativo. Cuando eres madre soltera, dice Orton, no tienes tiempo para nada. Pero ahora que está casada (con nada menos que Sam Amidon) y que la familia ha aumentado (tiene dos hijos), ha empezado a acostumbrarse al nuevo estado de las cosas que, dice, le proporciona una nueva energía creativa. Tan delgada como de costumbre, el pelo un poco más largo y decididamente más rubio, un pañuelo en el cuello y una camiseta verde, la responsable del enorme “Central Reservation” (álbum con el que inició su carrera popular, hace exactamente 13 años) nos recibe en el hall de su hotel dispuesta a explicarnos cómo se gestó su álbum más desnudo hasta la fecha. Y también el más esperado.

"Tengo un profundo respeto por la tradición folk, estoy interesada en explorar otros campos, como el soul, el jazz, pero relacionados con lo acústico"

Tras seis años de silencio, reapareces con un disco que no sólo está más desnudo que ninguno sino que cuenta con una banda nueva que incluye a músicos de la talla del batería de jazz Brian Blade. ¿Cómo fue la grabación del álbum? ¿Qué aportaron Blade, Sam Amidon, Laura Veirs y M. Ward a tu sonido?

Todo fue idea de Tucker [el productor]. Él hizo que vinieran todos y que, simplemente, empezaran a tocar. La mayor parte de las canciones son primeras tomas. Y era la primera vez que las tocamos juntos. No sé, desde el principio hubo una química espectacular. No podía creerme que tuviera esa clase de química con alguien tan enorme como Brian Blade, por ejemplo. ¡Ese tío es increíble! Al principio pasamos tres días juntos. Luego volvieron y estuvimos como nueve días más. Y el álbum estaba listo. Lo que demuestra que Tucker sabía lo que hacía desde el principio.

Así que la grabación fue realmente rápida, pero, ¿qué me dices de la composición? ¿Cuándo compusiste las canciones del disco?

Bueno, llegué al estudio con 20 canciones. Y el disco sólo tiene diez. Así que básicamente lo que hice fue descartar una vez allí. ¿Cómo lo hice? Pues dejándome llevar. Las canciones son como las fotografías que uno toma cuando sale de viaje. Algunas representan ese viaje y otras no. Yo sentí que estas diez eran las que representaban mi viaje de los últimos seis años, que es lo mismo que decir que representaban mi vida durante esos seis años. Sentía que conformaban la historia que quería contar. Cuando eres madre soltera no tienes tiempo para nada, tampoco para escribir, así que las canciones se han ido escribiendo durante periodos bastante largos de tiempo. Las abandonaba y luego regresaba. Pero lo que pasaba cuando volvía es que la idea ya era otra y yo era otra persona también. Por eso tuve que darles la forma definitiva en el estudio, antes de grabarlas, para que tuvieran un sentido en conjunto.

Ya que hablas sobre la maternidad, ¿cómo han cambiado tus hijos tu forma de trabajar y a la vez cómo la ha enriquecido?

La han cambiado muchísimo y a la vez la han enriquecido muchísimo también. En primer lugar, por la falta de tiempo. Tu vida, que ya de por sí está compartimentada, se limita aún más. Esa limitación está ahí, a nivel práctico, y crea una tensión que a la vez te aporta una inspiración extra. Esa tensión tiene posibilidades creativas, y muchas. De hecho, el título del disco tiene que ver con todo eso, “Sugaring Season”. Es como encontrar la temperatura ideal, el término medio entre tus noches frías y tus días extremadamente cálidos. De la dulzura y la dureza del momento, combinadas, surge una especie de reacción química que le da un nuevo rumbo a todo lo que haces.

Sorprende el hecho de que el disco se grabara en Portland, ¿estás viviendo allí ahora?

No. Sigo viviendo en Londres. Pero América siempre ha sido buena conmigo. Mis discos se han entendido muy bien allí. Tengo muchos fans. Y mi nueva discográfica está allí ahora también. Esa es la razón de que lo grabáramos allí. Esa, y Tucker Martine, el productor.

¿Cómo acabó Tucker Martine produciendo “Sugaring Season”?

Pues la verdad es que fue cosa de Sam (Amidon), mi marido. Hizo un concierto con Laura Veirs en Londres, y Laura Veirs es la mujer de Tucker, y nos conocimos y él empezó a decirme que le gustaba mucho mi música y que quizá deberíamos probar a tocar juntos, porque él podría producirme, si tenía un disco en mente, ese tipo de cosas. Y la verdad es que estuvimos tocando y me gustó cómo sonaba. Hubo una buena conexión desde el principio. Y llegó el día en que me dije: ‘Está bien, ¿por qué no? Hagámoslo. Grabemos un disco’. Y volé a Portland.

"Cuando quiero pasar un buen rato con mi hija le propongo que escribamos juntas una canción"

Háblanos de la portada, tiene un toque clásico, a lo Marianne Faithfull...

Pues la verdad es que es pura casualidad. Hasta prácticamente dos días antes tenía otra portada, pero a mí no acababa de convencerme y estuve buscando artistas por todas partes, hasta que encontré a un fotógrafo que vivía a cinco minutos de mi casa. Me presenté allí, le dije lo que quería, él me mostró un par de ideas, y en menos de dos horas teníamos lista la sesión de esas fotos. Recuerdo que atardecía y que el momento y el lugar, todo, era perfecto.

Tu sonido estuvo durante mucho tiempo relacionado con la fusión del folk y la electrónica, un sonido que poco a poco has ido abandonado, desnudando cada vez más tus canciones, ¿no hay vuelta atrás? ¿Siempre va a sonar Beth Orton así de desnuda, a partir de ahora?

Tengo un profundo respeto por la tradición folk, y actualmente sí, estoy más interesada en sonar así, en tocar con mi guitarra y explorar otros campos, como el soul, el jazz, pero relacionados con lo acústico. Es cierto que durante mucho tiempo estuve muy metida en la fusión folk y electrónica, pero ahora mismo no lo estoy. Aunque sigo haciendo cosas con Tom Rowland (como, en el caso de este disco, “Call Me The Breeze”), pero suenan diferente.

¿Hasta qué punto está la música presente siempre en tu vida? ¿Cómo separas el trabajo del placer? ¿Escuchas música cuando estás en casa, relajándote?

Es una pregunta muy interesante, porque para mí no existe frontera. Siempre estoy escuchando música. Para divertirme escucho música. Cuando quiero pasar un buen rato con mi hija, le propongo que escribamos juntas una canción. No sé diferenciar. Siempre estoy explorando nuevas ideas. Todo mi tiempo libre es, en ese sentido, un campo de investigación en el que no dejo de disfrutar.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar