Entrevistas

Ben Frost

De peces y cavernícolas

Ben Frost Ben Frost es elusivo, áspero, sensorial, minimalista, ruidoso, indecente, melancólico, lóbrego, desquiciante, irritante, atractivo... Ah, perdón, hablábamos de "By the throat" ( Bedroom Community, 2009), su último album, y ya van cinco, aunque los dos primeros - "Music For Shy Children" (2001) y "Steel Wound" (2004)- vinieran firmados como Frost, y el tercero como School of Emotional Engineering. Instalado en Islandia, rodeado de montones de amigos músicos y aliado a Valgeir Sigurðsson en la aventura, esa estepa helada e inhóspita que a veces asemeja su música concita el entusiasmo de seguidores en todo el mundo, una subterránea red de fans a quienes nos gusta ser apaleados. Metafóricamente. Sin metáfora alguna, después de haber paseado con sus amigos de la Bedroom Community el pasado otoño, toda su persona distante y su muy lacerante ruidismo estará en directo en Gijón, como parte de la programación del L.E.V., el próximo 1 de mayo.

¿Es impresión nuestra, o como compositor estás más cómodo que nunca?

¿Parezco cómodo? No, no lo estoy. En este preciso instante siento que he agotado todos los ángulos posibles en mi trabajo y pronto voy a tener que echar marcha atrás y volverme a meter dentro. ¡Estoy a punto de tirar mi laptop al océano y prenderle fuego al estudio! No hay mucho más para mí en este momento que este sentimiento horrible y desarmante. De verdad, ahora mismo debería estar pescando.

Has estado de tour intensivo con el Whale Watching Tour, y fui testigo de la intensa química que hay entre los cuatro (Ben Frost, Sam Amidon, Nico Muhly, Valgeir Sigurðsson). ¿Cómo os las arregláis para trabajar juntos dejando espacio para cuatro vuestras personalidades tan distintas?

De verdad, no se me había pasado por la cabeza... En el escenario estoy tan involucrado emocionalmente con la música de Sam Amidon como lo estoy con la mía. Para mí, esa música es profundamente personal, así que no tiene nada que ver con el ego. Creo que intentamos entregar la música con su belleza esencial sin importar de quién viene o qué se demanda de cada uno.

Esos cuatro lenguajes convergen, pero vuestra propuesta está lejos de formas del pop y no es fácil en absoluto. Los compositores "clásicos" contemporáneos seguro que envidian vuestra cercanía con el público, ¿cómo lo hacéis?

Creo que es simple: disfrutamos lo que hacemos. Y eso es contagioso. Aunque encontraste tu camino con las máquinas y lo digital hace mucho tiempo, trabajas con un buen montón de instrumentos acústicos. ¿Cómo te las arreglas en esa combinación? ¿Cómo lo haces para que lo que sale de tu ordenador suene tan orgánico y vivo?

No pienso demasiado en las micro-narrativas dentro de mi música, qué partes son electrónicas o cuáles acústicas... Quiero decir, más allá de la superestructura de un álbum, trato de no quedarme atrapado en la historia de una pieza de música, los distintos objetos y su yuxtaposición, las relaciones entre ellos o los arreglos... Cuando la estructura narrativa comienza a aparecer, elimino lo débil o lo inservible, y de forma natural la fuerza de la composición aparece sola. Ahí es donde la música se me hace interesante: es una especie de escultura, una forma de selección natural. Crear un ecosistema de ideas es la parte emocionante, no contar cómo éste se comporta. Por ejemplo, mira esos discos de Burial, favoritos míos de los últimos años. En especial, ese tema " Shutta". Bueno, yo no escucho drum'n'bass o jungle, tampoco me quedé pillado con eso de la llegada del dubstep, porque realmente no me importan esas etiquetas estilísticas... Y Burial no es realmente nueva música, porque todos los elementos dentro de ella ya han sido escuchados... Está trabajando con objetos y formas infinitamente identificables. Pero es que los elementos con los que está música está construida y la forma en que estos interactúan es completamente nueva e instintiva. La forma en que el ritmo se sale de la grilla, y todo se contorsiona y desplaza sus límites más allá... Son puras y viscerales estrategias y creo que a pesar de todo el "oooooh" y "aaaah" que provoca en la crítica, realmente lo que afecta a todo el mundo es el zarpazo emocional inherente e innegable de su música. Estoy enamorado de esa música porque es la reconstrucción de una realidad y trasciende sus partes; y ésa es la esencia del romanticismo. El mundo como él cree que debe ser, no como "es", y con esa idea me identifico mucho más. Pienso que la realidad es más extraña que la ficción, y hay más "drama" dentro de una superficie reflectante que en una no-reflectante. Muchos de los samples en mi trabajo son absolutamente identificables: no estoy sintetizando música del éter y hay muy poco de sonido sintético puro en mi trabajo, sino que casi todo está extraído de instrumentos acústicos y las ideas sonoras ocurren naturalmente. La separación de la que hablas, esa alternacia contextual, es donde funciona mi música, un espacio muy poco transitado en la música moderna, que tiene más en común con la composición clásica que con ninguna otra cosa. Si mi música suena viva, es porque lo está.

Últimamente se te ve muy "acompañado", ¿cómo te sientes en el papel de "director"?

Trabajo solo casi siempre. Pero tengo un puñado de gente de los que aprovecharme. Definitivamente hay más libertad para tomar decisiones osadas por uno mismo cuando en la habitación de al lado hay orejas atentas. ¿Cómo diseñas música para otros (danza, films)? ¿Cómo concibes la música en relación a la escena?

Es auxiliar, en suma. Y un cambio de roles total. Me divierte que lo que hago sea entendido a menudo como banda sonora, porque lo cierto es que mi música es una espantosa partitura para la mayoría de las películas porque hace lo mismo que el film. El papel de la música en el cine es subrayar un nivel distinto del drama visual, pero mi forma de trabajar es tan sinestésica que los elementos de la imagen ya son demasiado palpables.

"By the Throat" es tu quinto álbum. ¿Estás más satisfecho con él? ¿Cuál fue el proceso?

Me sentí atraído hacia espacios más acústicos e instrumentales... Y hay un cambio fundamental en las imágenes que me seducían con "By the Throat"; sabía que los colores serían distintos, tendría que ser más cálido y más distante que "Theory of Machines", y tendría una especie de brillo luminiscente donde "Theory of Machines" era inhóspito, clínico. Siempre me he sentido fascinadopor el mundo natural y este disco es seguramente más explícito al respecto. Cuando empecé a hurgar en la idea -lo del mundo natural...- en música, encontré realmente poco espacio entre Chris Watson y las canciones relajantes, new age, de ballenas. Al lado de todo esto, pensé que sería un desafío crear un disco que brotara del mundo natural y su belleza cruda, pero se detuviera en seco ante parodia que hace la mencionada música new age. Quería hacer algo que pegara jodidamente duro, pero que no se sintiera pragmático o agresivo, sino visceral e instintivo. Ben Frost - Leo Needs A New Pair Of Shoes Ben Frost - By the Throat Ben Frost - The Carpathians ¿Cómo es tu relación con la naturaleza? ¿Fue uno de los motivos para mudarte a Islandia? Podríamos decir que se escuchan esos paisajes en "By the Throat" pero no en sentido bucólico (muy lejos del sentimiento de otro álbum hecho en el Ártico, como "Out of Noise" de Sakamoto...)

Creo que siempre he usado la música para equilibrar mi medio ambiente -lo que quiera que sea-; antes de Islandia vivía en Melbourne, una ciudad de seis millones de habitantes, y en el centro de esa ciudad, rodeado de la opresiva atmósfera metropolitana; creo que es interesante que la música que hice estando allí tiene esta cualidad etérea y reconfortante, casi como si sintiera la necesidad de suavizar las aristas de ese "alrededor" y minimizar su impacto. Ecualizaba mi vida. Aquí, en una ciudad de 150.000 personas, Reykjavik, en un espacio comparativamente callado, siento la necesidad de acentuar y puntuar la quietud. Todo lo que he producido aquí tiene una angulosidad que no existía realmente antes de mudarme. Creo que mi música no se complementa, sino que reacciona a lo que me rodea. Es anti-darwinista en ese sentido. ¿Eres consciente de que tu creación es oscura, extraña, y hasta agresiva en la audiencia?

¿Es mi música oscura porque me gusta así, o me gusta porque es oscura? Sólo sé que hacer música es un reto para mí. Lo que oigo alrededor es increíblemente aburrido y didáctico, el mundo tiene demasiados músicos...

Y... ¿por qué crees que nos gusta ser torturados con estos sonidos algo dolorosos y torcidos?

Porque la música anda toqueteando en la parte de tu cerebro que no ha evolucionado mucho más que para correr a esconderse en la cueva cuando escucha el trueno, o el aullido de una manada de lobos... No somos más que hombres de las cavernas, con reproductores mp3.

Y, ¿qué hace Ben Frost cuando no está de gira o componiendo?

Pescar, practicar snowboard y ver Futurama con Sruli Recht.

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