Entrevistas

Beach House

Cualquier cosa bajo el sol

“Teen Dream” es el disco definitivo de Beach House. Un repertorio glorioso con el que el grupo de Baltimore (casa de John Waters, Animal Collective y la serie The Wire) se está hartando de recibir piropos y buenas críticas por todos lados. No es para menos. El tercer largo de Alex Scully y Victoria Legrand sublima todas las virtudes que nos hicieron amarles y les eleva un poquito más arriba de donde esperábamos verles nunca. Ya se ha dicho casi todo sobre él, mas como uno no se cansa, todavía se podrían decir algunas cosas más de una colección de temas que canta sus virtudes como si se tratara de pequeñas grandes epifanías: está llamado a quedarse junto a nosotros, a echar raíces en miles de hogares, a sacralizarse como obra inolvidable. Tras los titulares y los gozos que comporta el sentimiento de recompensa (en todas las entrevistas anteriores que había chequeado se les notaba henchidos de felicidad y orgullosísimos del trabajo bien hecho), el dúo se prepara para acometer un año que viene cargado de conciertos y más conciertos. Basta un pequeño vistazo a la agenda de conciertos de su MySpace para constatar una agenda de citas apretadísima durante los próximos meses, con nada menos que unas veinte o veinticinco fechas por mes hasta comienzos de mayo, muchas con el cartel de ‘sold out’ ya colgado a sus puertas.

Sin menospreciar a un Alex inspiradísimo al control instrumental, para un servidor Victoria se impone como la verdadera conquista de “Teen Dream”. Su interpretación llena hasta arriba el corazón de cualquiera que la escuche con el alma concentrada, imponiéndose como una voz de las que marcan época al estilo de las de Nico, Elizabeth Fraser o PJ Harvey. Me confieso seducido sobremanera por la alquimia de su andrógina garganta, embrujado por esa voz que me ayuda a despertar casi cada mañana. Ella es quien, encantadora (aunque bastante lacónica y menos efusiva de lo que esperaba encontrarme), responde a mis preguntas desde el otro lado del océano.

Tu interpretación en el álbum, intensa e íntima a la vez, es realmente asombrosa. ¿Dónde aprendiste a cantar y desde cuándo lo haces?

Canto desde que era muy pequeñita. De adolescente también estudié algo en el colegio. En mi opinión, lo más importante de cantar es hacerlo todo el tiempo. Tiene que salir y sentirse como algo natural.

Háblame de tus primeros recuerdos musicales.

Digamos que música clásica como Tchaikovsky, Michael Jackson, “El Fantasma de la Ópera”, Guns N' Roses y los Traveling Wilburys.

¿Y qué es lo último que has aprendido en esto de la música?

Que es una fuerza poderosísima, capaz de transportarte a infinidad de lugares a los que nunca pensaste llegar. Sitúemos la propuesta de Beach House. Me resulta bastante complicado encajarla en un tiempo o espacio determinados. Sabe a gloria por las mañanas y calma como un bálsamo durante las madrugadas. ¿Pensáis en vuestra música como perteneciente a algún momento en concreto?

No, entendemos que podría pertenecer a cualquier momento o lugar. Por la noche suena bien, sí... A mí personalmente me gusta escuchar nuestras canciones a mucho volumen.

“Teen Dream” representa un enorme paso adelante en vuestra carrera. Es la continuación de un proceso evolutivo que ya resultó muy palpable en “Devotion” (2008), aunque ahora el salto parece todavía más pronunciado. ¿Tenéis esa misma sensación?

La verdad es que actualmente nos sentimos muy inspirados. Este trabajo ha significado un inicio de muchas cosas. Cada álbum es diferente a los demás pero asimismo cada uno de ellos no podría haber sido compuesto sin la existencia de los anteriores. Como grupo nos hemos desarrollado y crecido muy intensamente desde las primeras grabaciones, y es algo que vivimos de forma excitante.

Diría que este último título suena simplemente perfecto, para mí es belleza pura, como la proyección de Beach House hacia lo más alto de sus facultades. ¿Habéis encontrado finalmente el sonido que deseabais?

Todavía esperamos seguir encontrando inspiración en nuestro sonido, ya sea en el más antiguo o en este más actual. Seguiremos avanzando hacia el lugar donde estemos obligados a ir, siempre que lo sintamos de forma natural.

Igualmente, parece ese tipo de álbum que suena difícil de superar, como si de cara al siguiente fuerais a tener mucha más presión sobre vosotros. ¿En qué dirección pensais enfocar lo que venga a partir de ahora?

Seguiremos focalizándonos en lo que hemos intentado concentrarnos desde el principio. Es decir, en la música y en aquello que más nos inspire. Nunca haremos un disco simplemente porque tengamos que hacerlo, pero no dejaremos de escribir canciones mientras encontremos inspiración.

Otra cosa que me gustaría comentarte. Lo más admirable de “Teen Dream” se me antoja su funcionamiento interno; es como si estuviera regido por una lógica interna que diera la misma importancia a todas las canciones. Me resulta imposible elegir sólo un tema favorito y, si lo hago, cada vez que lo escuche de nuevo este va cambiando...

Es genial oír eso. Pasemos a comentar el fichaje por Sub Pop. ¿Cómo se forjó?. Habéis declarado que militar ahí os ha permitido hacer más cosas, como incluir el DVD con todos los videoclips.

A Sub Pop les gustaba mucho nuestro debut ya antes incluso de que ficháramos con Carpark, pero elegimos ese sello porque nunca hemos tenido interés alguno en estar en un gran sello. Hemos sido muy ‘do it yourself’ durante años. De hecho, no hace nada que tenemos un mánager que nos ayuda con algunos aspectos del negocio. Sub Pop han sido de mucha ayuda en ciertos aspectos que nunca hubiéramos podido tirar adelante por nuestra cuenta. De repente, el estar en el sello lo vemos como algo natural.

¿Qué importancia concedeis al aspecto visual?. ¿Quién se encargó del artwork y cómo surgió la idea de ilustrarlo todo con videoclips diferentes?

Los conceptos básicos del artwork se nos ocurrieron a los dos. Era importante para nosotros que fuera así, que la idea base procediera de nuestro mundo y no de una mano externa. Las fotografías también están todas relacionadas con cosas que nos pertenecen e inspiran. Por lo que respecta al DVD, era una idea que teníamos guardada en la recámara desde hace tiempo y en cuanto “Teen Dream” empezó a tomar forma supimos que este sería el momento perfecto para llevarla a cabo.

¿Habías dirigido tú misma algo más antes del vídeo para ‘Silver Soul’?

No, este ha sido el primero.

¿Cuáles son las principales influencias a la hora de escribir?

Cualquier cosa bajo el sol. Espacio. Vida. Viajes. Melodías. Sonidos. Visiones. Aquello que más sobreviva en mi mente durante días, meses o años.

¿Tus cantantes femeninas favoritas?

Me gustan Karen Dalton, Billie Holiday, The Marvelettes, Christine McVie, Susan Cadogan, Althea and Donna... ¡Hay tantas voces de chica increíbles!

¿Y las masculinas?

Bob Marley, Chris Bell, Tom Petty, Bob Dylan y Smokey Robinson.

¿Qué te enseñó tu tío Michel Legrand?

La verdad es que nada. Nunca he tenido una relación personal con él. Simplemente es el hermano de mi padre. Eso sí: admiro su trabajo.

Dime con qué palabra definirias la música de Beach House.

Sexo.

Ah, ya te había oído decir eso en alguna ocasión. Entiendo que te refieres al tono corporal y físico como motor conceptual, algo que se nota sobre todo en este último disco. ¿Podrías explicarlo un poco más?

Sí. Básicamente queríamos que este disco se sintiera de una manera más física, que resultara algo más cercano al oyente, que se infiltrara más en su cuerpo por decirlo de alguna forma... Y la sexualidad fue una de las inspiraciones definitivas en ese sentido, tanto como la obsesión, la pasión, etcétera. De esa presencia sensual se nutre una canción como "Silver Soul". También "Lover of Mine". Se trata de algo profundo y sombrío. En otras entrevistas afirmabais que una de las ideas clave era corregir algunos errores que notabais en “Devotion”.

Bueno, no se puede intervenir en el pasado. Lo importante es aprender y seguir adelante y, como te comentaba antes, aprendimos muchísimo escribiendo y grabando “Devotion”. Pero, entre otras cosas, nos dimos cuenta de que necesitábamos más tiempo para grabar y sobre todo no dejarnos distraer cuando estuviéramos escribiendo. Durante la composición y la grabación de “Teen Dream” nos centramos en esos puntos. Fueron ocho o nueve meses escribiendo en Baltimore sin interrupción ni giras de por medio, y luego un mes de grabación en Nueva York. Para completar totalmente nuestra visión de los temas, necesitábamos ese espacio y ese tiempo. Así que no quedaba nada suelto cuando entramos al estudio: sabíamos exactamente dónde queríamos que encajara cada sonido. Todos los arreglos estaban en su sitio y las canciones fijadas al completo.

¿Qué podéis contarme de la grabación?. ¿Por qué escogisteis esa vieja iglesia llamada Dreamland?

La escogimos sólo porque tenía el equipo que necesitábamos y porque la sala sonaba de lujo. No por el hecho de que se tratara de una iglesia.

¿Y por qué Chris Coady?

Pertenece a la vieja escuela de Baltimore. Conocíamos su trabajo y nos hizo sentir muy cómodos. Fue una especie de conexión natural y, gracias a su increíble talento, consiguió sacar lo mejor de nosotros.

Por lo que respecta al sonido y a cómo está registrado, me fascinan algunos pasajes que parecen grabados a 33 rpm. Parece entonces que el tiempo se pare, como si habláramos de las texturas generadas por My Bloody Valentine en “Loveless”...

Es interesante observar lo que la gente escucha en nuestras canciones. De hecho, resulta bastante más divertido comprobar cómo responden a nuestra música los oídos de otras personas, mucho más que los nuestros propios.

Pensándolo bien, vuestro sonido me sigue resultando bastante particular y único hoy en día. Realmente, no hay muchas bandas que suenen en vuestra línea. ¿A cuáles os sentís más cercanos en ese sentido?

Nos encantan muchísimos grupos. Entre ellos Moss of Aura, Washed Out, Jana Hunter, Steve Strohmeier... ¿Qué me puedes contar de esa especie de cohetes lumínicos que adornaban los escenarios de vuestra última gira?

Esa es otra cosa de nuestra cosecha. Construimos una habitación llena de pieles blancas para inspirarnos, así que esas luces de las que hablas son una extensión creativa de todo el universo este que nos montamos. La idea nos pareció divertida porque queríamos añadir a los directos europeos algún pequeño elemento que resultara a la vez asequible y fácil de transportar.

Tengo entendido que otro de vuestros principales objetivos era hacer un disco totalmente fiel a vuestro sonido en directo, algo que luego pudiera ser tocado tal y como fue grabado.

Exacto. El conjunto de canciones de “Teen Dream” representa un balance de nuestra energía en directo. El haber dado cientos de conciertos y tocado las mismas canciones una y otra vez nos aportó un montón de cosas. Y, por lo que se refiere a la sección rítmica y al sonido en general, muchas pistas acerca de dónde queríamos imprimir más o menos intensidad. Algunas noches, al enfrentarnos a los temas de “Devotion”, nos llegábamos a sentir asfixiados por el peso de algunos elementos.

El uso de las coordenadas ambientales y el juego con los volúmenes y ‘reverbs’ también resulta fabuloso...

Nos hemos dado cuenta de cómo crear ciertos efectos de ‘reverb’ esculpiendo el espacio en las canciones. En “Teen Dream” se juega con muchos diferentes conceptos de espacio. Una canción como "10 Mile Stereo", por ejemplo, usa pocos sonidos aunque en realidad estos son muy vastos y expansivos por sí mismos. Sacan mucho de muy poco. Este álbum representa una rotura con todo el andamiaje anterior sin nunca alejarnos del corazón o núcleo de Beach House, que es en donde radica toda su intensidad. Y sin olvidar tampoco la sencillez en la que Alex y yo hemos creído desde el principio. Nos gusta desafiarnos a nosotros mismos.

Encuentro algo casi sagrado en el sonido, como si no estuviera muy aferrado a la tierra y en ocasiones levitara. ¿Os importaría que alguien os tachara de místicos?

Para nada.

Cristian Rodríguez

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