Entrevistas

Andrew Bird: “Siempre estoy pensando lo próximo que haré, y en que será más cercano a algo puro, más cercano a la vida diaria”

Posicionado como artista de culto, el músico de Chicago baraja opciones: componer para cine o renovar el folk. Hablamos con él para conocer sus estrategias artísticas.

Andrew Bird ha vuelto a editar otro disco sólido este año, y su carrera sigue siendo una carrera adelante en busca de la pureza, la perfección y la comunicación íntima con un público, el suyo, que no deja de crecer. Hemos hablado con él para saber qué pasa por su cabeza.

El particular universo de Andrew Bird está lleno de hermosos parajes, lugares mágicos que son de sobra conocidos para sus fans y que no decepcionan y enamoran a todos los que se acercan a conocerlo. Break It Yourself, su más reciente álbum, grabado en directo, es un conjunto de bellísimos momentos y sonidos en el que el músico de Chicago continúa arriesgando y experimentando, rompiendo con el formato de canción de pop clásica, retorciéndolo, consiguiendo salir airoso con grandes momentos como los de “Hole In the Ocean Floor”, más de ocho minutos que conjugan preciosismo instrumental con una breve y sentida letra inspirada por la fuga de BP en el Golfo de México.

El año pasado colaboró con el inventor Ian Schneller para crear Sonic Arboretum, una instalación sónica en el Museo de Arte Contemporáneo de Chicago y se encargo de crear la banda sonora para el filme independiente “Norman”. La consistencia en la calidad de sus trabajos, los más de quince años de experiencia y sus magníficos directos le convierten en uno de esos artistas que hay que ver al menos una vez en la vida. Si te lo perdiste el pasado 12 de junio, cuando presentó su nuevo trabajo en el Teatro Circo Price de Madrid, os podemos asegurar que sería una locura volverlo a hacer en su próxima visita –que, por ahora, se sospecha que será en noviembre–, y eso se puede aplicar tanto a los que sois fans y conocéis de memoria su repertorio y silbáis al unísono, como a los que nunca habéis escuchado alguna de sus canciones.

Hace unos días pudimos charlar brevemente con él sobre su más reciente álbum y sobre las cosas que le han mantenido ocupado estos últimos dos años.

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"Me gusta ejercitarme haciendo música instrumental en cada disco y usarla como puente para la siguiente canción"

¿Cómo te sentiste esta vez que tus músicos estuvieron más involucrados en el proceso creativo del álbum?

Me sentía muy preparado para trabajar con ellos, he estado haciendo discos en solitario durante ocho años y ya era hora de volver a la época en la que empecé a tocar cuando tenía 19 años, a ese proceso que no es completamente democrático pero si más social.

¿Cuánto tiempo os tomó grabarlo?

La mayoría se hizo en ocho días en agosto del 2010 en mi establo. Programamos las sesiones en el mismo lugar un año más tarde y las mezclamos durante el resto del año, lo hicimos bastante rápido. Las canciones las he estado escribiendo a lo largo de más de tres años. Antes los músicos solían venir a grabar conmigo y a veces sentía como si secuestraran mis canciones. No importa cuales son las intenciones de los músicos cuando trabajas así, cuando menos te lo esperas sientes que tus canciones son de alguien más, y esta vez no sentí eso.

No sé bien por qué, pero siento que este disco fluye demasiado bien. ¿Puede ser porque hay más partes instrumentales que en otros discos?

A lo mejor es porque no hay demasiada información, aun cuando los sonidos se entremezclan en el aire este disco no está sobreproducido, como tantos otros que tienen capas y capas sobrepuestas y hacen que el cerebro reciba un montón de información de golpe. Tuvimos nuestras limitaciones, pero a la vez teníamos el sonido del espacio donde lo grabamos, el sonido de los instrumentos… Está tocado a mucho más volumen y con mucho más fuerza si lo comparas con otros discos porque teníamos que escucharnos a nosotros mismos con todos los instrumentos siendo tocados a la vez.

“Polynation” y “Things Behind The Barn” son un poco lo que “Ouo” y "Unfolding Fans” eran a “Noble Beast” , intermedios instrumentales que hacen de puente entre las canciones y amalgaman el álbum… ¿Es algo premeditado?

Son más como ideas, como nubes.

¿Crees que las desarrollaras hasta convertirlas en canciones para otros discos en el futuro?

Sí, me imagino… a veces son ideas, me gusta ejercitarme haciendo música instrumental en cada disco y usarla como puente para la siguiente canción.

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"Llevo muchos años haciendo música y a estas alturas no siento que tenga que probar nada a nadie, así que hago lo que quiero cuando quiero"

¿Estás interesado en hacer más piezas instrumentales que canciones o quieres hacer ambas y tenerlas juntas en próximos álbumes como has hecho ya en “Noble Beast” y en este? Pregunto porque también has hecho la banda sonora de “Norman” y quería saber si es por interés o si es que es simplemente una coincidencia.

Bueno, en “Noble Beast” y Useless Creatures los separé, las canciones y la parte instrumental (salvo por “Unfolding Fans” y “Ouo”), y esta vez quise volver a unirlas. En el directo hay un buen cacho de música instrumental. La verdad es que llevo muchos años haciendo música y a estas alturas no siento que tenga que probar nada a nadie, así que hago lo que quiero cuando quiero. Creo que es algo importante si eres un artista en solitario, tras tres o cuatro canciones necesitas darle un descanso de tu personalidad al público. Esto hace que ambos lo disfruten, ellos y tú como artista. Por eso es que a veces en mis directos me pongo a tocar un rato antes de empezar a cantar. Es como una ventana de 20 minutos en la que puedes hacer lo que quieras sin tener que atender a las expectativas de nadie, una vez que una canción empieza la gente comienza a calibrar el cerebro y esperan más, una vez que abres la boca y empiezas a cantar la gente quiere escuchar historias, el lado humano de tu música. Así que si puedes sacarle ventaja a esos primeros veinte minutos veo bien hacerlo. Creo que hacer esto es lo que evita que la gente se vuelva loca en la carretera, el no tener que hacer el mismo show cada noche al milímetro.

No he visto “Norman”, la película para la que hiciste una banda sonora, pero he escuchado el disco bastante y hacerlo sin imágenes y sin historia es una experiencia interesante. ¿Cómo surgió esta colaboración? ¿Conocías al director?

No, no conocía al director. Vi un puñado de películas que necesitaban banda sonora, y ninguna de ellas (aparte de esta) era buena. La vida es muy corta y si vas a ver una película 50 veces para hacerle una banda sonora lo último que quieres es hacerte daño viendo una película mala. La hice entre gira y gira, como en cuatro días, me encerraba en el estudio e improvisaba sobre la película. Es un trabajo duro, es como trabajar tras bambalinas, estas en una habitación creando ambientes y atmósferas, es interesante y me gusta pero no es lo mismo y no es tan gratificante como tocar frente a 2.000 personas todos los días.

¿Te interesa seguir por esta ruta y hacer más bandas sonoras?

Sí, además es un trabajo que puedes hacer sin salir de casa.

¿Y has tenido ya ofertas?

Bueno, estoy esperando a que llegue una buena película. No puedes hacer una peli mala y perder toda tu credibilidad. Cada vez que hago música es como si diera una parte de mí, y la verdad que dar algo así para algo que no te gusta o que no es bueno pues no es plan.

Siguiendo el hilo de cosas paralelas a tus discos y giras, ¿has pensado en montar Sonic Arboretum o algo parecido en algún otro museo en alguna otra ciudad?

Uff… me gustaría, pero estoy intentando entender como encajo en esta escena, si he de hacer música yo solo, cómo puedo hacer para conseguir ayudas o trabajar conjuntamente con instituciones. Creo que me inclino más por intentar hacerlo allí donde esté viviendo, me gusta la idea de hacer música en esta forma, pública. Preparar todo por la mañana para que la gente venga y sepa que yo estoy ahí, me gusta la presión de entregar algo a la persona que entra en un espacio, no es la misma presión que tocar cada noche.

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¿A quién se le ocurrió la idea del documental “Fever Year”? ¿Fue cosa tuya, del sello o de algún cineasta?

Fue idea mía y yo pague por él, pero digamos que es no oficial [risas].

¿Y eso?

No sé, no me siento muy a gusto con el resultado, soy yo y como estoy todo el tiempo, enfermo, porque trabajo demasiado. Me muestra como un músico muy trabajador y dedicado, pero no sé, no me encuentro a gusto. Le ha ido bien en certámenes, ha estado rondando por varios festivales.

¿Cómo te sientes como músico tras todos estos años haciendo música? ¿Un poco más sabio? ¿Hay algo que has hecho que cambiarías? ¿Es más fácil ahora que al principio?

Nunca deja de ser un reto. Nunca me he parado en un escenario pensando que lo tengo todo resuelto o que lo sé todo, y eso mola, cada vez que piso un escenario pienso que es maravilloso e impresionante. Nunca me relajo. Eso sí, siempre estoy pensando en qué será lo próximo que haré, que será más cercano a algo puro, que estará más cerca de la vida diaria. Y cada vez que pienso en que es lo próximo que haré me emociono.

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