Columnas

¡Unas BRAGAS absorbentes para la regla!, y el temor revolucionario de llevarlas durante un día

O la bofetada de saber que la revolución venía porque carecemos de alternativas

No esperaba tener que hablar de esto. No esperaba llegar un día a la oficina con el humor torcido de la regla y me dijeran que, por trabajo, tenía que probarme unas bragas. Unas bragas concretas. O más que probarme, probarlas.

Cuando estaba a punto de decirle a mi editor que mis filias y mis fobias en materia de ropa interior era un asunto privado que nada tenía que ver con mis tareas de redacción, sonó por primera vez la palabra mágica: Cocoro.

"Lencería avanzada para el período", leo en la nota de prensa que acompaña al producto. Traduzco mentalmente: braga-pañales absorbentes para empapar el reglazo.

Incomprensiblemente, aunque la mitad de la población del mundo sangre todos los meses y necesite productos para su ciclo, el mercado estima conveniente que nos apañemos con solo tres. Y el tercero, la copa menstrual, es muy reciente. Así que la elección se reduce, mayormente, a compresas o tampones. Tampones o compresas.

Sorprende la escasez porque las compresas no dejan de bailar en nuestras bragas, se mueven y las notas todo el día allí mientras solventas la jornada fingiendo que no llevas un plástico intranspirable entre las piernas. Las odio. Al igual que existirán mujeres que no soporten colocarse un gusano de algodón dentro de la vagina cada veintipocos días.

Las bragas que tenía frente a mí prometían algo distinto. Mi repentino entusiasmo incrédulo escondía la bofetada de saber que la revolución venía porque carecemos de alternativas.

I. Pero yo no quería ponerme esas bragas

Pero deseé no ser yo. Con las compañeras habíamos acordado que a la primera que le viniera la menstruación las probaba y pasaba un día entero con ellas haciendo de conejillo de indias para el resto. Y deseé no ser yo. Cuando me bajó cuatro días después pensé en callarme.

¿Por qué?

Porque mi regla tenía planeado reírse de esas bragas.

Porque me parecía imposible que esa tela pudiera absorber el flujo vaginal y la menstruación.

Agarraba las bragas, las palpaba, las inspeccionaba con el ceño fruncido. Las sostenía en el aire, mirando hacia sus bajos, a la parte que se suponía que debía retener mis coágulos. Las bragas tienen tan poco grosor —no nos engañaron con bragapañales, realmente no había duda de que eso que había llegado eran bragas— que resultaba inverosímil que ninguna de mis gotas rojas no fuera traspasar.

Me entró el temor. Me vi a mí con 12 años, dos coletas, una camiseta de propaganda amarilla y una mancha a mitad de camino entre el rojo y el granate en la parte trasera de mi pantalón. La regla me vino por primera vez el día que comenzaban los campamentos urbanos que iban a durar la friolera de un maldito mes. No hizo falta ningún comentario socarrón para que me asfixiara el rubor, como si me hubiera comportado mal. Como si ser mujer significara, en cierta manera, sentir vergüenza.

Como si ser mujer significara, en cierta manera, sentir vengüenza

Desde aquel momento he sufrido el miedo mensual a manchar las bragas. Es un miedo inevitable. Sé que no solo me sobrecoge a mí. Lo veo en el metro cuando una chica se estira con esmero el jersey más de lo que da de sí. O cuando otra va buscando desesperadamente paredes contra las que pegar la espalda y salir del apuro hasta la próxima parada.

Supongo que ellas, como yo, son conscientes de la presión. Rupi Kaur, la poetisa canadiense que subió una fotografía a Instagram en la que aparecía tumbada en la cama, de espaldas, con la marca roja en el pantalón y la sábana, nos descubrió masivamente la reacción que se desencadena si se nos escapan gotas rojas.

"Sangro cada mes para ayudar a hacer que la humanidad sea una posibilidad. Mi vientre es el hogar de lo divino. Una fuente de vida para nuestra especie, tanto si elijo que sea así como si no. Algunos se sienten más cómodos con la violencia, la pornografía, la sexualización, la degradación de las mujeres. No expresan su repugnancia por eso, pero les molesta esto. Menstruamos y lo ven como sucio", escribió Kaur entonces en respuesta a la censura de Instagram.

Quizá por casos como este acabé decidiendo que me pondría esas bragas. Me convencí de que el temor por dejar un rastro visible en el pantalón no debía echarme atrás. Debía probarlas.

II. Las bragas, la revolución... y yo

A la mañana siguiente me levanté y me las puse. Y cuando lo hice reparé: "Llevo unas bragas bonitas".

La ropa interior que agrupamos siempre en un montoncito marginado y separado en nuestro cajón del resto de lencería tiene la etiqueta invisible de "mens-trua-ción", y no es bonita. Las bragas de la regla, conocidas directamente así, se han quedado viejas, descoloridas y con la goma desgastada. Pero las Cocoro son negras, de algodón, y con una tira de encaje en la parte superior. Se marcaron su primer tanto.

Se me hacía raro no pegarles un salvaslip ni una compresa. Y yo, como una valiente desconfiada, había echado al bolso cuatro tampones, una braga de repuesto y aún había tratado de apretujar fallidamente unos vaqueros en demasiado poco espacio. En las siguientes horas del día me sentí insegura, me cabreé, quise ir a Bruselas para arrear a unos cuantos señores con traje un buen sopapo.

La primera hora...

Caminaba e imaginaba que me desangraba a borbotones. Después de correr a los servicios quince veces por esta paranoia, me dije que era cuerdo razonar que, si no se expulsa en una semana ni una taza de café, yo no estaba perdiendo bolsas de sangre.

La segunda hora...

Me dio por hacer algunos cálculos, supongo que para... deprimirme. Estimé que si seguía teniendo la menstruación hasta los 51 años, sumaría 507 periodos en toda mi vida. Quise llorar. Pero más me dolió la desorbitada cantidad de dinero que suponía traducido a compresas y tampones. Si de media se gastan 80 euros al año, significa que me saquearían 3.120 euros en productos para la menstruación antes de la menopausia. Y entonces la menopausia me pareció la panacea.

La tercera hora...

Seguía con los pantalones limpios y retrocedí hasta 1973. Ese año los señores mandatarios de la Unión Europea —con su traje, su testosterona y sin regla— decidieron que el IVA aplicable a compresas y tampones no podía bajarse más allá del 5%. En España, se aplica el 10%.

Miré billetes de avión a Bruselas para decirles a esos señores si creían que yo y otros tantos millones de mujeres teníamos la regla por gusto, como si fuera el capricho femenino del mes.

12 hombres sin piedad... versión europea

A las cuatro horas...

Me acordé de Caitlin Moran y abrí un word en el que recopilo algunos de sus párrafos para reafirmarme que no somos nosotras las locas.

"No me sorprende que las mujeres hayamos estado tanto tiempo oprimidas por los hombres. Quitar la sangre seca es un coñazo. Estábamos tan ocupadas frotando y frotando que no pudimos hacer campaña a favor del voto femenino hasta que llegaron las lavadoras".

 

Quitar la sangre seca es un coñazo

Moran le ponía humor a la crudeza. Me convencí verdaderamente de que era estúpido temer pavor a manchar las bragas por la censura de los demás. Si acaso debía sentir temor porque, simplemente, resulta desolador invertir las noches en restregar arduamente la tela para hacerlas desaparecer.

Por fortuna, mis pantalones seguían impolutos.

A las cinco horas...

Una compañera me habló de que tenía alergia a algunos componentes utilizados en la fabricación de los productos convencionales y del horror que era sentir un picor inmenso que no consigues rebajar con nada. Compra compresas y tampones especiales en farmacias que le cuestan más. El mundo me volvió a parecer injusto.

A las seis horas...

Googleé y descubrí que los productos de higiene menstrual suponen 200.000 toneladas de residuos generados anualmente en Europa. Barajé coger esas 200.000 toneladas de basura y remitirlas a la puerta de las casas de todos los señores que gobiernan.

A las siete horas...

Regresé a casa. Esperando el autobús vi por el rabillo del ojo que una mujer se ataba una sudadera a la cintura quedándose en manga corta. En noviembre. Intuí por qué. Me hubiera gustado decirle muchas cosas, entre ellas que yo no había manchado el pantalón, pero que si lo hubiera hecho no pasaba nada.

Seguí el resto del día con las bragas. Al quitármelas se me escapó un suspiro de alivio. Al día siguiente las eché a lavadora contenta de haber pasado la prueba. Yo y ellas. La revolución me sumaba una opción más para lidiar con los días en los que el mundo me parece un poco más adverso.

<blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-version="7" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:658px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:8px;"> <div style=" background:#F8F8F8; line-height:0; margin-top:40px; padding:50.0% 0; text-align:center; width:100%;"> <div style=" background:url(data:image/png;base64,iVBORw0KGgoAAAANSUhEUgAAACwAAAAsCAMAAAApWqozAAAABGdBTUEAALGPC/xhBQAAAAFzUkdCAK7OHOkAAAAMUExURczMzPf399fX1+bm5mzY9AMAAADiSURBVDjLvZXbEsMgCES5/P8/t9FuRVCRmU73JWlzosgSIIZURCjo/ad+EQJJB4Hv8BFt+IDpQoCx1wjOSBFhh2XssxEIYn3ulI/6MNReE07UIWJEv8UEOWDS88LY97kqyTliJKKtuYBbruAyVh5wOHiXmpi5we58Ek028czwyuQdLKPG1Bkb4NnM+VeAnfHqn1k4+GPT6uGQcvu2h2OVuIf/gWUFyy8OWEpdyZSa3aVCqpVoVvzZZ2VTnn2wU8qzVjDDetO90GSy9mVLqtgYSy231MxrY6I2gGqjrTY0L8fxCxfCBbhWrsYYAAAAAElFTkSuQmCC); display:block; height:44px; margin:0 auto -44px; position:relative; top:-22px; width:44px;"></div></div> <p style=" margin:8px 0 0 0; padding:0 4px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/0ovWwJHA6f/" style=" color:#000; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none; word-wrap:break-word;" target="_blank">thank you @instagram for providing me with the exact response my work was created to critique.  you deleted a photo of a woman who is fully covered and menstruating stating that it goes against community guidelines when your guidelines outline that it is nothing but acceptable.  the girl is fully clothed.  the photo is mine.  it is not attacking a certain group.  nor is it spam. and because it does not break those guidelines i will repost it again.  i will not apologize for not feeding the ego and pride of misogynist society that will have my body in an underwear but not be okay with a small leak.  when your pages are filled with countless photos/accounts where women (so many who are underage) are objectified. pornified. and treated less than human.  thank you. ⠀⠀⠀⠀⠀⠀ ⠀ ⠀⠀⠀⠀ ⠀⠀⠀⠀ ⠀ ⠀⠀⠀ ⠀ this image is a part of my photoseries project for my visual rhetoric course. you can view the full series at rupikaur.com the photos were shot by myself and @prabhkaur1 (and no. the blood. is not real.) ⠀⠀⠀⠀⠀⠀ ⠀ ⠀⠀⠀⠀ ⠀⠀⠀⠀ ⠀ i bleed each month to help make humankind a possibility. my womb is home to the divine. a source of life for our species. whether i choose to create or not. but very few times it is seen that way. in older civilizations this blood was considered holy. in some it still is. but a majority of people. societies. and communities shun this natural process. some are more comfortable with the pornification of women. the sexualization of women. the violence and degradation of women than this. they cannot be bothered to express their disgust about all that. but will be angered and bothered by this. we menstruate and they see it as dirty. attention seeking. sick. a burden. as if this process is less natural than breathing. as if it is not a bridge between this universe and the last. as if this process is not love. labour. life. selfless and strikingly beautiful.</a></p> <p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;">Una foto publicada por rupi kaur (@rupikaur_) el <time style=" font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px;" datetime="2015-03-25T04:02:56+00:00">24 de Mar de 2015 a la(s) 9:02 PDT</time></p></div></blockquote><script async defer src="//platform.instagram.com/en_US/embeds.js"></script>

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