Columnas

La última de Schwarzenegger: acción sin tonterías

‘Gobernator’ vuelve a la gran pantalla con “El Último Desafío”, una película al estilo de las barbaridades de los 80 dirigida por el surcoreano Kim Jee-Woon

Schwarzenegger ha vuelto al cine como actor protagonista de una película de acción que no se anda con tonterías. Dirigida por Kim Jee-Woon, tiene trazas de western y de blockbuster violento de los 80, ideal para quemar adrenalina y salir del cine nuevo.

Uno

De los intentos recientes de reactivar un cine de acción sin tonterías, básicamente con el pulso de los 80, “El Último Desafío” es, sin duda, el más puro. La razón está muy clara. En la película que nos ocupa, la baza de la nostalgia está jugada de una forma distinta a en “Los Mercenarios” (The Expendables) (2010) y “Los Mercenarios 2” (2012), películas estupendas pero que son otra cosa. Aquí no hay ni una autoconsciencia escandalosa (el director no adopta una postura de superioridad ante lo que explica) ni un distanciamiento irónico ni una voluntad evidente de jugar al homenaje descarado. En su debut en Estados Unidos, el surcoreano Kim Jee-Woon levanta una action movie como las de antes, una película de espíritu B (no es exactamente una serie B, pues tiene un presupuesto medio) por la sencillez de su historia, la descripción casi cartoonesca de sus personajes (el héroe y el villano, los buenos y los malos) y su apuesta por una acción directa, sin rodeos, y una violencia chiflada que no necesita justificarse. La historia es simple: el sheriff de una ciudad minúscula ( Arnold Schwarzenegger) y los vecinos más entregados se preparan para la inminente visita de un peligroso narcotraficante a la fuga ( Eduardo Noriega). A partir de ahí, Jee-Woon levanta una película de acción con maneras de western: el escenario fronterizo, los personajes arquetípicos del género –sheriff desencantado a la cabeza–, la idea omnipresente (ejecutada al pie de la letra) del duelo… Y donde el humor, entendido como variable esencial para relativizar la violencia, para subrayar la naturaleza lúdica de la propuesta, tiñe con garbo el conjunto.

Dos

“El Último Desafío” es una película sin pretensiones, pero eso no la convierte en un entretenimiento intercambiable o sin punch. Al menos por dos razones que claman al cielo. La primera, el director que tiene detrás. La segunda, la excelsa aparición de Schwarzenegger, que brilla en su primer papel protagonista desde “Terminator 3: La Rebelión De Las Máquinas” (2003), un personaje con las cantidades exactas de crepúsculo, ironía y auto-homenaje. A propósito de la proyección de su extraordinaria “Encontré Al Diablo” (2010), Jee-Woon me explicaba en el festival de Sitges de aquel año (en una entrevista para El Periódico de Catalunya) que no podía negar la influencia en sus película del cine de acción estadounidense y que se consideraba parte de una generación de directores asiáticos, en la que también incluía a Park Chan-Wook ( “Old Boy”) y Bong Joon-Ho ( “Memories Of Murder”), muy familiarizada con la mezcla de géneros, de estilos y de formatos”. Y le adjudicaba a un maestro de Occidente el mérito de la regularización de la mezcla: “A raíz de Quentin Tarantino ese cruce se ha convertido en algo normal”. Como en aquel extraordinario (y deliciosamente desquiciado) thriller en la no menos increíble “El Bueno, El Malo y El Raro” (2008; editada directamente en DVD), su libérrima revisión del clásico de Sergio Leone, ambas variables vuelven a estar presentes en “El Último Desafío”. Estamos ante una propuesta equilibradísima en su cruce de géneros: destaca la manera en la que está encajada la comedia, filtrada en personajes delirantes, como el que se reserva el infalible Johnny Knoxville, y frases lapidarias que buscan y encuentran la complicidad del público avezado en Schwarzenegger y la acción a palo seco; también frente a una propuesta que remite por esa pureza, esa acción sin monsergas y ciertos personajes e ideas argumentales a películas como “Asalto A La Comisaría Del Distrito 13” (1976), “Ruta Suicida” (1977) y “Breakdown” (1997), por citar tres action movies cuyo estigma es evidente.

Tres

No obstante, aunque “El Último Desafío” pasa por una película de acción estadounidense por cómo tiene Jee-Woon asimilado ese cine, no estamos ante el enésimo caso de cineasta asiático que pierde su rollo al saltar a Estados Unidos. El director de las extraordinarias “The Quiet Family” (1998), “A Bitterweet Life” (2005) y “Dos Hermanas (A Tale Of Two Sisters)” (2003) reincide en la película que nos ocupa en las constantes de su filmografía anterior. A la citada mezcla de géneros cabe añadirle una tendencia a la acción in crescendo, cada vez más loca, cada vez más desatada (las ideas de bombero de los personajes y las armas a las que recurren para ponerlas en práctica), un gusto evidente por las escenas colosales, rodadas a lo grande y con un millón de elementos en plano y, sobre todo, su negativa a sacrificar una violencia tan física y juguetonamente artificiosa como estilizada. Un dato más que no hay que relativizar: Eduardo Noriega, del que hay que ser fan por la gracia con la que se calza un villano caricaturesco, es el malo de la película, ¡es el enemigo de Schwarzenegger! A mí me parece muy grande.

Otros estrenos de interés de esta semana son “Hitchcock” y “Mapa”. Dirigida por el inglés Sacha Gervasi, responsable de la estupenda “Anvil: El Sueño De Una Banda De Rock” (2008), la primera retrata a Alfred Hitchcock durante el rodaje de “Psicosis” (1960). Elegante en su puesta en escena y con un reparto estelar encabezado por Anthony Hopkins como el maestro y Scarlett Johansson en la piel de Janet Leigh, pasa por un telefilme de lujo. Tiene cierta clase en las formas pero le falta fuerza, brilla muy poco. Muchísimo más interesante, “Mapa”, el debut en el largometraje de León Siminiani, es una maravillosa historia de amor disfrazada de diario de ruta. A caballo entre la realidad y la ficción, entre el cuaderno de bitácora y la libreta bajo llave donde se guardan los deseos y las ilusiones, “Mapa” es el diario del protagonista (el propio Siminiani, o una versión de él) en su viaje a la India y, al mismo tiempo, un intento de descifrar los procesos que preceden y suceden al romance y una visión romántica de las canciones como motor de decisiones.

Tags:

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar