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“No estoy loco, simplemente no estoy satisfecho”: 5 perspectivas para entender mejor a Kanye West

Un acercamiento humano al personaje más controvertido del pop

Kanye West es uno de los personajes más polarizantes del universo pop. Y ha hecho muchos méritos para ello. Se ha comparado con demasiados genios, ha protagonizado demasiados feudos absurdos y se ha casado con una mujer a la que se percibe como el epitome de la vacuidad. Ahora bien, ¿realmente merece la legión de haters que desprecian su descomunal contribución a la cultura simplemente porque les parece un gilipollas? Veamos.

1. Kanye, el quejica.

“¿Qué se siente al tener una vida real?/ Os lo pregunto esta noche, os lo pregunto esta noche/ Qué se siente, os pregunto esta noche/ Al vivir una vida real”.

 Pinocchio Story

El 10 de noviembre de 2007 Donda West fallecía a causa de complicaciones tras una operación de cirugía estética. Ese día algo murió dentro de su hijo, Kanye West. En ese momento se dio cuenta de que todo por lo que había luchado se podía volver en su contra. El dinero, la fama, el poder. ¿Era él el responsable de la muerte de su madre? Un año después, West canalizaba estos sentimientos en Pinocchio Story , un descarnado freestyle grabado en Singapur que acabó incluyendo como corte oculto de 808s & Heartbreak . La grabación incluye el sonido ambiente y permite escuchar los histéricos gritos de sus fans. Mientras él se autoinculpa por la muerte de su madre, el público grita su nombre y le vitorea como si estuviera interpretando cualquiera de sus hits. Es la metáfora perfecta de su vida. Y es demoledora. Todo el mundo está pendiente de él, pero nadie escucha lo que dice. En su voz se percibe el desconsuelo, pero la audiencia es incapaz de empatizar con ello. Tiene que ser demoledor descubrir que todo por lo que has luchado se acaba convirtiendo en todo aquello que te impide ser feliz.

   

2. Kanye, el gilipollas.

“Creo que ha llegado el momento de que hagamos un brindis/ Hagamos un brindis por los gilipollas/ Hagamos un brindis por los idiotas/ Hagamos un brindis por los cabronazos”.

  Runaway

El incidente con Taylor Swift en los MTV VMA de 2009 es uno episodios más funestos de la carrera de Kanye West. Más allá de si tenía razón o no —que la tenía—, el hecho de que irrumpiera en el escenario para robarle el protagonismo a una angelical cantante de country prácticamente fue considerado una traición nacional. En ese momento Kanye West se convirtió en uno de los personajes más odiados del pop. Hasta Obama le llamó “imbécil” en televisión. Su manera de pedir perdón fue Runaway , incluida en My Beautiful Dark Twisted Fantasy , una de las mejores canciones que ha escrito nunca. Cuando en el estribillo anima a todo el mundo a “brindar por los gilipollas”, a quien realmente se refiere es a sí mismo. Es su manera de admitir ante el mundo que se comportó como un idiota. Kanye tiene una particularidad difícil de encontrar en el universo mainstream: es extremadamente sincero, lo cual le lleva a decir lo que piensa, pero también a hablar sin pensar. Y a cagarla. No obstante, deberíamos celebrar que para compensarlo trabaje incansablemente para empujar su creatividad. ¿Qué otro rapero sería capaz de admitir que es un gilipollas y dedicarle una canción a ello?

  

3. Kanye, el cabreado.

“¡¿Cómo, Sway?! ¡Tú no tienes las respuestas, Sway! ¡He estado haciendo esto más tiempo que tú! ¡Tú no te has estado educando! Tú no tienes las respuestas, porque estás intentando darme un consejo en algo que… tú no te has gastado 13 millones de dólares al año intentando empoderarte”.

Entrevista con Sway Robinon, noviembre de 2013

Más allá de la anécdota de que nunca sonríe en las fotos, Kanye es un tipo enfadado con el mundo. Los medios de comunicación, las entregas de premios, la industria de la música… son muchas las cosas que han desatado su ira. Pero si hay algo que realmente alimente su frustración es su incapacidad para establecerse en la industria de la moda. A pesar de los 21 grammys, a pesar de los discos de platino, a pesar de su capacidad para crear tendencia, a pesar de su fortuna, todavía no ha podido establecerse como diseñador. Su pasión por la moda le llevó a hacer de becario en Fendi cuando ya era una estrella mundial. ¿Qué otro artista de su nivel aceptaría ir a buscar los cafés solo para poder formarse mejor? Aún así, todavía no ha logrado romper el techo de cristal que representan las grandes corporaciones que controlan la industria. Si Kanye pierde los estribos en un programa de radio después de que el presentador le aconseje inocentemente “que se lo monte por su cuenta” es porque sabe que eso es imposible tal y como están montadas las cosas. Que a una persona de su nivel le cueste tanto salir adelante nos dice mucho de cómo funciona el mundo actual. En este sentido, Kanye es la voz de todas las personas creativas del mundo que luchan por sacar adelante su pasión.

  

4. Kanye, el racista.

Sé que somos los nuevos esclavos/ Veo la sangre en las hojas/ Veo la sangre en las hojas/ Veo la sangre en las hojas”

New Slaves

Existe un amplio sector de la América blanca que considera a Kanye West un racista. Gran parte de esta percepción surge de su infame “A George Bush no le importan los negros” , que soltó durante un maratón televisivo para recaudar fondos para los víctimas del huracán Katrina. Lo de Taylor Swift tampoco ayudó. Aunque acusar al presidente de tu país de racista en directo por la televisión pueda parecer inaceptable, es innegable que Estados Unidos todavía arrastra problemas raciales. Y Kanye los ha puesto encima de la mesa siempre que ha tenido la oportunidad. Si algo sabe hacer es incitar al debate, y que aproveche su posición para que su país se enfrente a una cuestión tan trascendente no es baladí. Su mayor manifiesto al respecto hasta la fecha ha sido Yeezus , y New Slaves y Black Skinhead sus puntas de lanza. En la primera se refiere a la discriminación por parte la industria de la moda, a los prejuicios de la policía por motivos de raza y a los estereotipos consumistas de los negros con dinero. En la segunda pasa a la ofensiva e ironiza sobre el hecho de que cualquier cosa que desafíe la prevalencia cultural blanca sea considerado racismo —como a él mismo le ha ocurrido—. Pero no es racismo. Más bien es un intento de boicotear un sistema injusto desde dentro. Llámale racista o llámale revolucionario.

  

5. Kanye, el megalomano.

No estoy loco, simplemente no estoy satisfecho”

Concierto en Atlantic City, 2012

Si hay un adjetivo con el que a los medios de comunicación les gusta referirse a Kanye el de megalómano. Su narcisismo es innegable. Pero, ¿habría logrado todo lo que ha conseguido si no fuera por este exceso de vanidad? Todos tenemos un amigo que habla demasiado de sí mismo. Todos tenemos un amigo que dice estupideces cuando bebe demasiado. Todos tenemos amigos que se toman demasiado en serio a sí mismos. Y no por ello dejamos de quererlos. El único pecado que ha cometido Kanye ha sido el de ser demasiado honesto en un contexto —el del mainstream pop— en el que nadie espera que nadie sea sincero. Esto le ha llevado a exponer todas sus virtudes, pero también sus defectos. A pesar de su grandeza como artista, Kanye ha entendido que son nuestras contradicciones las que nos definen. Y ha sacrificado su imagen pública para materializar su visión artística. Algo que, precisamente, no suena demasiado narcisista.

   

Puede que Kanye sea un gilipollas, pero no más que cualquiera de nosotros

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