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Todo lo que tienes que saber de Julian Assange antes de ver “El Quinto Poder”

¿Es posible que el fundador de Wikileaks recupere su reputación? Hay indicios que apuntan a ello.

Un Tom Sawyer a la australiana que creció a salto de mata y al que le gustaba cruzar túneles y pozos, depredador sexual, salvador político, político fracasado… Irene Serrano te presenta todas las caras del fundador de Wikileaks que puede que te encuentres en la película de “El Quinto Poder”.

Cuando el mundo se empezaba a preguntar quién era ese tal Assange, Julian llevaba tres años y medio traficando con secretos de estado para WikiLeaks. En ese tiempo, la organización internacional dedicada a la filtración de información sensible había hecho públicos algunos correos electrónicos de Sarah Palin, parte de los sucios procedimientos operativos del centro de detenciones de Guantánamo y detalles sobre el Climategate. Sin embargo, tanto Assange como Wikilieaks permanecieron relativamente en los márgenes hasta la publicación en abril de 2010 de Collateral Murder, el vídeo que muestra el asesinato de varios civiles y dos periodistas por helicópteros apaches en Irak, y especialmente hasta la filtración en julio del mismo año de 92.000 documentos sobre la Guerra de Afganistán, en colaboración con The Guardian, The New York Times y Der Spiegel. Desde entonces y en estos intensos tres últimos años, la imagen del fundador de Wikileaks, así como la de la propia organización, ha dado numerosos bandazos: de héroe a villano, de mesías a traidor, de víctima a culpable y viceversa.

Tras las primeras revelaciones y durante la primavera y los primeros meses del verano de 2010, los medios presentaron a Assange como el redentor, como el hacker misterioso y asombrosamente atractivo que nos iba a salvar de los gobiernos corruptos. The New Yorker le dedicaba varias páginas en uno de sus números de junio, en las que subrayaba su carácter aventurero y su astucia, tanto casi como su lado intrigante. El semanario estadounidense lo retrataba como un Tom Sawyer a la australiana que creció a salto de mata y al que le gustaba cruzar túneles y pozos, pescar y montar a caballo. De aquellas, gran parte de la opinión pública lo recibía como al protagonista del un thriller, del que les atraía al mismo tiempo su atrevimiento y las partes oscuras de su biografía. Hasta que llegó el sexo por sorpresa.

Pocos días después de la publicación de los documentos sobre la Guerra de Afganistán, dos mujeres denunciaron a Assange por agresiones sexuales en diferentes grados en Suecia. Lo que empezó como denuncias no formales por lo que se llegó a especular que había sido una violación, terminó en una orden europea de busca y captura contra el fundador de WikiLeaks por evasión a la justicia, al no presentarse a declarar por su presunta implicación en lo que en Suecia se denomina ‘ sexo por sorpresa’. Las dos mujeres que finalmente sí le denunciaron aseguraban haber accedido a mantener relaciones sexuales con él pero al haberle pedido que parase por una supuesta ruptura de preservativo, él, según ellas, se habría negado. Assange mantuvo desde el principio que se trataba de un montaje, y que las denuncias no eran más que parte de una trama internacional para detener sus filtraciones. Montaje o no, el mensaje caló en parte de la opinión pública: el atractivo héroe empezaba a convertirse para algunos en un depredador sexual.

Y entonces comenzó el escarnio y la ridiculización pública, la sobreexposición mediática, y la consecuente destrucción parcial de la imagen de Assange. Tras la publicación de los famosos cables diplomáticos, por la prensa pudimos saber qu e Julian Assange odia los gatos, que baila mal y que en algún momento tuvo un perfil bastante ridículo en OKCupid, una red social para encontrar pareja. Por los libros del periodista de The Guardian David Leigh ( “Wikileaks y Assange”) y del ex miembro de WikiLeaks Daniel Domscheit-Berg ( “Inside Wikielaks”), nos enteramos de que Julian tiene serios problemas con la higiene personal y que, en resumidas cuentas, está como una cabra. La máquina del ‘difama que algo queda’ se había puesto en marcha y pocos sabían ya qué pensar de ese tipo enjuto de pelo blanco que trataba de poner al descubierto secretos de estado y alguna guerra sucia. Las reacciones de Assange, su soberbia, su tono arrogante, su falta de transparencia en muchos casos tampoco ayudaron como contrapartida a estas informaciones.

"En el momento del encierro de Assange en la embajada ecuatoriana, WikiLeaks había perdido gran parte de su financiación y a sus mejores arquitectos de sistemas"

Y mientras todo este torrente de entertainformations, secretos de estado y filtraciones ocurría, la fiscalía británica seguía reclamando a Assange para interrogarle por su posible implicación en cuatro delitos sexuales. Por este motivo, Julian estuvo 600 días bajo arresto domiciliario en una mansión de Elligham Hall, en Norfolk, Inglaterra. Desde allí grabó un serie de entrevistas con diversos personajes políticos para un programa llamado “The World Tomorrow”. Para cuando se empezaron a emitir estas entrevistas en abril de 2012, Assange ya no era a ojos del público el ‘personaje del año’ por el que votaron para el último número de 2010 de la revista Time. El fundador de WikiLeaks ya no interesaba tanto como antes y su encierro en la embajada de Ecuador, adonde acudió en junio de 2012 buscando asilo, no mejoró la situación. En el momento del encierro de Assange en la embajada ecuatoriana, WikiLeaks había perdido gran parte de su financiación y a sus mejores arquitectos de sistemas. Además, hacía tiempo que la organización no publicaba material altamente sensible.

"La aparición en escena de Edward Snowden propició el regreso a la agenda informativa de los debates sobre filtraciones y seguridad nacional"

Pero coincidiendo con el primer aniversario de su ostracismo semivoluntario, Assange ha renacido de sus cenizas. La aparición en escena de Edward Snowden propició el regreso a la agenda informativa de los debates sobre filtraciones y seguridad nacional e inevitablemente la prensa estableció comparaciones entre el exanalista de la NSA y el fundador de WikiLeaks. Como cabía esperar, Assange se erigió en defensor absoluto de Snowden. De esta forma, un Assange más gordo y bastante deteriorado físicamente se hacía un hueco de nuevo en la actualidad. Para rematar la jugada, Wikileaks anunciaba este verano la creación de un partido político en Australia, liderado por Assange, que se presentó a las elecciones para el Senado este septiembre con no muy buenos resultados. Y este otoño, se estrena en los cines de todo el mundo “The Fith State”, la versión made in Hollywood de la historia de Assange, con la que él mismo no está muy contento. Las palabras denuncia o violación han desaparecido de la mayoría de las noticias relacionadas con Julian Assange y ahora se le presenta más bien como víctima de una situación kafkiana e injusta. Parece pues que este nuevo curso nos trae mucho más Assange del político y del salvador un tanto paranoico. El depredador sexual con escaso aprecio por las duchas ha quedado en cosa del pasado.

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