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La política sin partidos se hace fuerte: llega Movimiento por la Democracia

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Hablamos con Movimiento por la Democracia, la última propuesta para hacer avanzar las inquietudes de la calle desde que hace tres años se tomasen las plazas de todo el país.

Ignacio Pato

18 Marzo 2014 09:04

Topicazo: el 15-M no sirvió de mucho. En su tercer aniversario ha demostrado con soltura haber llevado la política más allá del escenario de los partidos. Tras las mareas, la PAH, el movimiento feminista, el vecinal o el ecologismo llega esta propuesta que no va a pasar desapercibida.

Puede que te echaran de un trabajo sin contrato por estar de baja. O que quieras tener hijos antes de los 40. Puede que lleves dos años en el exilio económico sin ver a tus verdaderos amigos, o que te preguntes por qué vivimos bajo unas reglas votadas cuando tus padres aún se querían, o ni siquiera se conocían. En todos estos casos te interesa el Movimiento por la Democracia, que en los últimos días ha entrado con fuerza en la escena sociopolítica digital gracias a su Carta por la Democracia. Su objetivo está en el proceso constituyente.

¿Y de qué va esto? Pues de dotar un nuevo marco legal que de cobijo a las inquietudes y necesidades surgidas de la vida en común. Superar el bloqueo institucional que el ciclo 15-M encuentra, por un lado, y los límites que la Constitución de 1978 impone son las dos líneas maestras que encontrarás en Carta por la Democracia. Para aclarar dudas y precisar detalles hablamos con ellos de su iniciativa.

En los últimos tiempos son muchas las propuestas que han nacido al amparo del 15-M. ¿En qué diríais que se diferencia de otras iniciativas surgidas hasta el momento?

En dos aspectos. Uno es que no se trata de una propuesta electoral, sino de un movimiento, pese a lo cual no renuncia a la idea de que las instituciones sean de la gente: nuestro propósito es devolverlas a su verdadero propietario, es decir la sociedad en su conjunto. Se trata de desbordar la delegación del poder en beneficio de la inteligencia colectiva, y de la capacidad de actuar y de decidir de la gente; en otras palabras: en beneficio de una democracia real.

La otra diferencia es que nos hemos puesto el reto de construir un espacio en el que pueda trabajar mucha gente variada de forma común: quien tiene tiempo y quien no, quien tiene un gran compromiso y quien solo quiere echar una mano, quien quiere votar y ya y quien quiere autoorganizarse... Es decir, nos hemos fijado el reto de pensar formas de organización que respondan a la complejidad de nuestra sociedad.

Hay tres fases en la Ruta Democracia que planteáis: una consulta pública y horizontal, un regreso al primer plano de la política municipal más cercana a la ciudadanía, y un horizonte que contempla un proceso constituyente. A la hora de concretar formuláis plazos. ¿Cómo valoráis los primeros días de discusión tras la publicación de Carta por la Democracia?

Ha habido reacciones diversas, pero lo más llamativo es lo mucho y muy rápido que se ha viralizado la carta: ha suscitado ilusión, interés, y también algunas críticas y enmiendas a la totalidad. Al ser ésta un documento abierto, su inconclusión es una posibilidad. De todos modos estamos en los primeros días. El proceso de conversación de la carta va a ser, por tanto, largo —tenemos de hecho programado que dure varios meses— y de modo ordenado.

¿Puede marginar la discusión colectiva a personas no familiarizadas con redes sociales o internet? ¿Cómo se plantea la discusión analógica?

La idea es que la discusión sea online pero también analógica. Deseamos que la participación sea amplia y productiva y no cerrar ningún canal. La discusión analógica nos parece importante, y de ahí que vayan a abrirse espacios de discusión tras un proceso de comunicación amplio; su desenlace será la apertura de foros clásicos. Eso va a ser un proceso de varios meses.

"Las mareas, la PAH, el movimiento feminista, el vecinal, el ecologismo… ha conseguido transformaciones profundísimas precisamente porque no se reducen a lo electoral"

Todo proceso constituyente es a la vez deconstituyente: sólo personas de más de 53 años han tenido la opción de votar la vigente Constitución, y en una coyuntura muy particular. Carta por la Democracia reconoce que nace del malestar pero tiene voluntad constructiva. En este sentido, ¿el proceso constituyente buscaría la protección de los nuevos logros comunes?

Si se trata de una mera protección de lo que ya hay, no sería una buena protección. La alternativa no es la resistencia. Tampoco es generar de la nada nuevas instituciones, como muchas veces se ha pensado. Creemos que la alternativa pasa por apropiarse de recursos y servicios que para la gente tienen mucho sentido, y transformarlos en un sentido democrático, precisamente porque sólo así serán protegidos, ya se trate de la educación, la sanidad, el agua o los sistemas de protección social... Sólo apropiándonos de estas cosas y transformándolas en términos democráticos las podremos proteger de los poderes financieros.

El caso de la sanidad es muy claro: si ésta no pertenece a la sociedad sino al Estado, es evidente que podrá privatizarse. El sentido de lo constituyente en este punto es decir que la sanidad no es del Estado sin más, como estructura separada y autónoma de lo social, sino que la sanidad pertenece a la sociedad. En todo caso el estado es un agente de mediación, una infraestructura o una retaguardia. No el que ordena y manda, sino el que se pone al servicio de quién ordena y manda, que es la sociedad. Así es como deberá figurar en una futura norma fundamental.

"Sabemos en cualquier caso que no hay proceso constituyente sin una mayoría parlamentaria que lo apoye"

Uno de vuestros lemas con especial éxito en twitter ha sido “no venimos a bailar en lo electoral, venimos a cambiar la pista de baile”. ¿Es un aviso a posibles compañeros de viaje que están siendo testigos del nacimiento de todo tipo de propuestas electorales?

Más bien se trata de reconocer que ya hay gente en el baile electoral, y que no tiene sentido sumarse a ese baile. También está la idea de que consiguiendo una fracción más o menos grande del electorado no se consiguen los cambios que, creemos, son necesarios. Reconocemos la necesidad (e incluso el deseo) de tener opciones electorales distintas, nuevas, etc. Pero el plan no puede quedarse ahí, pues reduce el desafío que tenemos como sociedad. Creemos que las opciones institucionales caben en el proceso que planteamos, de hecho en nuestra apuesta municipal las reconocemos y nos proponemos ayudar a lo que llamamos "Candidaturas por la democracia", pero no podemos reducir la acción política a eso.

Las mareas, la PAH, el movimiento feminista, el vecinal, el ecologismo… ha conseguido transformaciones profundísimas precisamente porque no se reducen a lo electoral, sino que lo entienden como una parte de un todo más amplio y complejo. Sabemos en cualquier caso que no hay proceso constituyente sin una mayoría parlamentaria que lo apoye, pero nuestro trabajo es componer el movimiento más allá de ella, y forzar a esa mayoría parlamentaria a ir en una dirección verdaderamente democrática en beneficio de la mayoría social, en vez de ser el partido que represente a ésta.

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