Columnas

Diez películas esenciales de los estudios Pixar, del 10 al 1

Con el estreno esta semana de “Monsters University”, nos sumergimos en el universo Pixar para destacar los que, a nuestro juicio, son los diez títulos indispensables de la factoría de animación

Aprovechamos el estreno de “Monstruos University” para establecer el canon de las diez mejores películas de Pixar que van de “Bichos” a un número uno entrañable que esperemos que convenza a todos. Un recorrido por la historia de uno de los estudios de cine que más sonrisas y emoción nos han generado.

En 1986 el cortometraje “Luxo Jr” (protagonizado por una lámpara, de la que finalmente Pixar tomó su imagen corporativa) puso en aviso a los más avispados de que una pequeña compañía de animación en 3D estaba dando los primeros pasos para revolucionar las técnicas del cine de animación. En aquella primera etapa, Pixar estaba en la órbita de LucasFilm (más tarde vendría el empujón económico de Steve Jobs y la absorción por parte de Disney), pero incluso en un estadio tan temprano ya se sentaron las bases de un discurso revolucionario que tenía el ordenador como herramienta principal, para asi substituir las viejas técnicas del dibujo real. “Toy Story” (1995) fue el gran éxito interplanetario del estudio, y luego vendrían otras tantas lecciones maestras de tecnología aplicada al séptimo arte. Este fin de semana hemos ido a nuestro cine más cercano para disfrutar de “Monsters University”, la secuela de “Monstruos S.A.”, motivo principal por el que ahora, tirando de nostalgia, hemos vuelto al mundo Pixar para elaborar un canon a partir de los diez filmes indispensables que no faltan en nuestra videoteca personal. Se nos han quedado fuera algunos títulos (cortometrajes incluidos), pero así son las cribas de diez: dolorosas se mire por donde se mire. Puedes dar tu alternativa en la sección de comentarios.

10. Bichos, Una Aventura en Miniatura (John Lasseter, Andrew Stanton; 1998)

Por mucho que la hormiga Flik protagonice la acción, el gran personaje a reivindicar de esta cinta algo menor de Pixar es la mariquita Francis (¿por qué no se atrevieron a dedicarle un spin-off?). El mundo entero se dividió entre esta cinta y la competencia directa de Dreamworks, “Antz (Hormigaz)”, que quiso aprovecharse del tirón de los insectos también aquel mismo año. No obstante, en cuanto a sentido del humor Disney se alzó vencedora de esta dura lucha entre guionistas y animadores demostrándonos que los bichos no se merecen nunca un zapatillazo por nuestra parte. Con los años y posteriores visionados nos ha ido ganando más poco a poco.

9. Los Increíbles (Brad Bird; 2004)

Pixar, por primera vez en su exitosa historia, se atrevía a desarrollar una trama con personajes humanos. Bueno, no unos cualquiera, ya que la familia de Bob (Mr. Increíble en la intimidad) de típica tiene bien poco. Parodiando con gran tino la larga tradición estadounidense de los superhéroes de acción (sería algo así como una versión familiar de “Los Vengadores” de Marvel), lo mejor de la cinta son esos momentos en los que Bob se ve obligado a guardar su traje para pasar desapercibido entre mundanos y aburridos trabajos que sólo le aportan hastío. Acción y buena dosis de risas, ¿qué más se puede pedir?

8. Toy Story 2 (John Lasseter, Lee Unkrich, Ash Brannon; 1999)

Unánimemente es considerada la peor de la trilogía “Toy Story”, pero eso no quita que esté a años luz de muchas otras cintas animadas de la época. La historia del ladrón Al McWhiggin tenía menos miga que la de la primera entrega, eso es indiscutible. Sin embargo, momentos como las raíces de Woody, el encuentro con Barbie o la cachonda lucha de los dos Buzz Lightyear hacen aguantar el tipo a una historia que parece que fue pensada exclusivamente para engordar las arcas de Pixar. Menos mal que con el final de la trilogía el mundo entero volvió a amar a estos juguetes que marcaron la adolescencia de muchos de nosotros.

7. Ratatouille (Brad Bird, Jan Pinkava; 2007)

Alberto Chicote está acostumbrado a ver todo tipo de miserias y putrefacciones en las cocinas de nuestro país, pero de haber hecho un cameo en esta película se hubiera arrancado los ojos de incredulidad. Pixar consiguió lo imposible: que una rata cayera simpática. Y por si fuera poco, hizo de ella el mejor chef de toda Francia. Puede que no sea la mejor película de la factoría animada, pero su sentido del humor y su trepidante acción entre fogones hacen de ella un recurso básico para esos domingos en los que uno, luchando contra la resaca, no sabe qué ponerse para andar entretenido. Desconocemos por qué no se explotó aún más a Remy como objeto de culto en el merchandising.

6. Monstruos S.A. (Pete Docter, Lee Unkrich, David Silverman; 2001)

Sin duda, una de las películas más divertidas que han salido de ese torrente de creatividad animado. Con la reciente secuela estrenada en los cines, las comparaciones resultan odiosas. El gigantesco Sulley y el cíclope Mike (maravilloso Billy Crystal en su doblaje de la versión original) forman un tándem perfecto junto a la monísima Boo, acaparando buena parte de las mejores escenas de animación que estos últimos años nos han brindado. En la segunda entrega se echa muchísimo de menos la aparición de Boo, y es por ello que su historia se resiente pese a parodiar con muchísima guasa el cine de culto picantón y porrero a lo “Porky’s”.

5. Toy Story (John Lasseter; 1995)

El inicio de toda una leyenda. El primer largometraje de la factoría Pixar también es el primer filme de la historia del cine creado en su totalidad con efectos de animación digitales. No sólo arrasó aquel año en las taquillas de todo el mundo (se estima que se recaudó cerca de 362 millones de dólares), sino que cambió para siempre la concepción que se tenía de los dibujos animados. Las aventuras del vaquero Woody y “hasta el infinito y más allá” Buzz Lightyear, junto a un plantel de secundarios envidiable como Mr. Potato, enamoró por igual tanto a los críos como a los padres, abriendo la veda a una de las mejores trilogías del séptimo arte. Clásico entre clásicos que por justicia se ha ganado un hueco destacadísimo en los libros de Historia.

4. Buscando a Nemo (Andrew Stanton, Lee Unkrich; 2003)

A la espera de que su secuela, “Buscando a Dory”, llegue a las pantallas en 2015, las aventuras de Nemo adentraron a la factoría animada hasta el fondo de los salvajes mares. La aleta lisiada de Nemo, ese bicho raro sobreprotegido por su padre Marlin, tuvo un rotundo éxito de taquilla ahora hace diez años. Como viene siendo costumbre, se alzó con el Óscar a Mejor Filme de Animación el siguiente año y fue el auténtico culpable (sobre todo, en Estados Unidos) de que los peces payasos se adentraran en los acuarios de millones de casas. Aún tenemos pendiente verla en 3D para comprobar si nos gusta igual o más que la original. Además, ahora acaba de salir en Blu-Ray para mayor gloria digital.

3. Toy Story 3 (Lee Unkrich; 2010)

Tras la tibia recepción con la que algunos recibieron la segunda entrega, el cierre final de la saga juguetera se redondeó con esta cinta casi perfecta. Quien no se emocionara en el cine al ver ese delicado momento en el que todos nuestros protagonistas casi fallecen en una trituradora que tire la primera piedra. Se hizo de rogar más de la cuenta (doce años, que se dice pronto), pero viéndolo en perspectiva fue como si todos nosotros personificáramos a Andy y estuviéramos postergando la despedida definitiva de los célebres juguetes. Se quedó a las puertas de llevarse el Óscar a Mejor Película (el de Animación estaba cantado que era suyo) porque al final el premio gordo de la ceremonia fue para el coñazo de “El Discurso del Rey”.

2. WALL-E (Andrew Stanton; 2008)

El poder del cine reside precisamente en poder encarar un filme como éste y, encima, triunfar en las taquillas. Ambiciosa en su premisa (los nulos diálogos nos remiten al primigenio cine mudo y al comienzo de "2001. Una Odisea del Espacio") y sobradamente emotiva (la relación entre WALL-E y EVA se ve reforzada por la comunicación no-verbal robótica y los efectos sonoros onomatopéyicos), la película le sirvió a Pixar para explorar el género de la ciencia-ficción, restándole frialdad a una historia más humana de lo que puede pensarse a primeras. A estas alturas no nos imaginaríamos la cinta con diálogos al uso, ya que ese es su punto más fuerte y diferenciador. Atemporal como pocas cosas.

1. Up (Pete Docter, Bob Peterson; 2009)

Hay que ser muy insensible para no emocionarse con los primeros minutos de esta fabulosa oda a la amistad. Cuando Carl se queda viudo lo da todo por perdido (incluso su hogar, lo cual nos lleva a esa epidemia tan horrorosa de los desahucios que desgraciadamente nos azota últimamente). Apático y asocial, hasta que el jovenzuelo Russell no se cuela en su casa de helio no empieza a descubrir sus aptitudes sociales y a asimilar que su exenta vida en pareja fue verdaderamente la aventura irrepetible de su vida. Abrió el Festival de Cine de Cannes y fue la segunda película tras “La Bella y la Bestia” en conseguir una nominación a los Óscars en la categoría de Mejor Película (años después “Toy Story 3” tomaría el relevo en el Kodak Theatre). Pasaran los años y seguirá estando en la cima de películas que más tiernos nos han puesto.

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