Columnas

La nueva revolución en la moda es asexuada y viene del gueto

Con un fuerte peso político, el Ghetto Gothik es comparado ya con los primeros años del punk

El Ghetto Gothik no es más (ni menos) que el siguiente paso estético: ecos hiphoperos, prendas unisex, logos irónicos, amor a lo excesivo y artificial y mucha cultura digital. Y, sobre todo, el auge de un nuevo tipo social que rechaza la sobreexposición de lo hipster, el culto a lo políticamente correcto y ese estilo de vida basado en el minimalismo y en lo supuestamente auténtico.

Vestido de encaje negro, chaqueta de cuero, enormes joyas doradas y la cabeza repleta de moños: de esta guisa se presentó Rihanna en los iHeart Music Awards hace un par de semanas. El modelito, viniendo de quien viene, no sería demasiado reseñable si no fuera porque los medios de todo el mundo lo calificaron como 'Ghetto goth'.

"Voy a dejar de montar mis fiestas #GhettoGoth. Gracias, Rihanna, por enseñarme esta lección", tuiteaba horas después la DJ Venus X. No es la primera vez que la creadora de las raves neoyorkinas Ghe20 Goth1k acusa a la estrella de Barbados de haberse apropiado de su nombre, sus hashtags de Instagram y su peculiar estilo de vestir. "Esto no va de ropa cara. El Ghetto Gothik es algo extremadamente político", contaba entonces a la revista Dazed. Puede que sus míticas sesiones se hayan terminado, pero el movimiento subcultural al que han dado pie está a punto de estallar. Y ahí Rihanna se lleva parte del mérito. Nos guste o no.

La rave minoritaria que asaltó los desfiles de París.

A finales de 2009 Venus X estaba harta de la cada vez más encorsetada y repetitiva escena nocturna neoyorkina. Entonces decidió tomar fábricas escondidas en Brooklyn y montar en ellas fiestas donde todo el mundo era bienvenido. Allí se mezclaba el reggaeton con el rock y el hip hop con la electrónica, jóvenes raperos con chándales de lujo bailaban junto a ravers de pelo teñido y góticos con cuero negro. Cualquier estética era bienvenida, hasta que todas se mezclaron y dieron lugar al Ghetto Gothik, la tribu neoyorkina de la que todo el mundo habla (y a la que todo el mundo copia)

"La gente elabora ideas sobre el lujo e intenta que influyan en la cultura del barrio. Yo hago lo contrario: llevo el barrio a las altas esferas" Shayne Oliver

Si Venus pone la música, el diseñador y dj Shayne Oliver a.k.a Hood by Air se encarga de la estética: enormes logos impresos en prendas a medio camino entre el chándal y la indumentaria galáctica, modelos andróginos, travestismo (tanto en ellos como en ellas) y cuero negro. En sus primeros meses de andadura ya vendía en ese templo de la modernidad llamado Opening Ceremony, apareció reseñado en el New York Times y sentó en sus desfiles a Kanye West, Nicola Formichetti y, por supuesto, a A$ap Rocky.

En época de zapatillas de pasarela y chándales de cuatro cifras, las tiendas de lujo babean ante la estética ghetto asexuada de Hood by Air. Él es muy consciente de la ironía que supone el triunfo del ghetto gothik: "juego con los estigmas sociales. La gente elabora ideas sobre el lujo e intenta que influyan en la cultura del barrio. Yo hago lo contrario: llevo el barrio a las altas esferas", afirmaba recientemente en una entrevista al Daily Beast.

Los tiempos necesitan pelos oxigenados y chándales de cuero.

Cada cierto tiempo la moda se apropia de movimientos minoritarios surgidos en la calle. Sin embargo, el ghetto gothik ya nació dentro de la propia industria. En la pasarela reivindica el barrio, lo queer y el feísmo. En las fiestas aboga por la inclusión de todo tipo de público, la desinhibición y el rechazo a esa estudiada languidez que rodea al entorno hipster. La mayoría de firmas y celebridades se quedan sólo en la forma y desconocen su contenido político, pero en este caso han logrado que, lo que empezó como una rave minoritaria en las zonas más recónditas de Brooklyn, se haya convertido en una subcultura que muchos ya comparan con los primeros años del punk.

"No es descabellado pensar que Oliver y su círculo de colaboradores acaben poniendo del revés toda la moda actual", afirman desde Style.com, la que quizá sea la plataforma digital más importante del sector. Además de Venus y Hood by Air, el círculo del que hablan lo componen la revista independiente Dis Magazine, Vfiles (ese híbrido entre una tienda online, una red social y una productora de eventos) y la cantante Kelela, a la que The Guardian situó como una de las revelaciones de 2013 (y eso que sólo contaba con una maqueta).

"Las tiendas de lujo se llenan de capuchas, las celebridades que odiaban el chándal ahora lo lucen orgullosas"

Sin embargo, sus proclamas no habrían logrado salir de los barrios de moda neoyorkinos sin la ayuda de ciertos personajes mediáticos. Hace mucho que las estrellas del hip hop han dejado atrás la actitud hipermasculinizada. Kanye, A$ap Rocky o C'meron cuidan su aspecto y no tienen reparos en lucir faldas, abrigos de colores y otras prendas de firmas tan aparentemente ajenas al mundo del rap como Céline o Martin Margiela. Las tiendas de lujo se llenan de capuchas, las celebridades que odiaban el chándal ahora lo lucen orgullosas, y las que no se lo quitaban ahora prefieren vestir con ropa más conceptual que ostentosa.

Con estos ingredientes, el Ghetto Gothik no es más (ni menos) que el siguiente paso estético: ecos hiphoperos, prendas unisex, logos irónicos, amor a lo excesivo y artificial y mucha cultura digital. Y, sobre todo, el auge de un nuevo tipo social que rechaza la sobreexposición de lo hipster, el culto a lo políticamente correcto y ese estilo de vida basado en el minimalismo y en lo supuestamente auténtico. Gracias, Rihanna.

Tags:

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar