Columnas

El nombre perdido de la espalda

Antonio Luque

rectumUnas enfermeras publicaron un libro en el que describían objetos que extraían del recto a pacientes desesperados. Todos los libros describen anécdotas y objetos con mayor o menor detalle. La interacción entre las piezas de la maquinaria de la existencia puede analizarse con precisión quirúrgica; es cuestión de tener estómago, como en el tercer mundo, donde las carencias empiezan en zonas menos caprichosas del aparato digestivo. La desnudez del calor permanente les obliga a prescindir del impulso primaveral, el desodorante y los regalos de ramos de flores, siempre marchitas.

Por supuesto, no leí ese libro ni la inmensa mayoría de los demás. Estoy preocupado por los objetos que me rodean. Por los libros también. Escuché una conversación de doctores y doctoras al respecto suficientemente ilustrativa, con eso basta. Escuchar hablar a los demás es una proeza digna de psiquiatras, y no hay que tumbarse ni encender la lámpara, aunque puede hacerse, por supuesto.

Las camas son objetos que también desparecen en la oscuridad. Tranquilizantes, somníferos, el sueño de las cosas desordenadas e inofensivas, las conversaciones absurdas con aparecidos a las tantas, el descanso eterno, la herencia escrita en un documento legal espantoso, me dan ganas de dejar de escribir, de no leerme al menos.

En el cine se siente la incomodidad del que viaja en avión, pero al menos no se viaja, no se tiene ese cansancio incomprensible del viajero, que no hace más que estar sentado, esperando inocentemente una nueva combinación de lo que hay. En el cine suena la música a toda leche, con perdón. Salas casi vacías enmoquetadas, con Dolby Surround, cientos de salas en todas las ciudades.

Los músicos siguen frecuentando viejos puticlubs y discotèques trasnochadas, y no es por gusto, creedme. En más de un garito dan ganas de meter a alguien los altavoces de tómbola por el mismísimo ano. No me extraña nada que acabe yendo al cine para escuchar bien la música fuera de casa.

Pediré el asiento de la puerta de emergencia, como de costumbre. En casa poco a poco vamos sustituyendo los viejos equipos por cacharrería de usar y tirar del Urende o el Media Market, en el cine siguen dando vuelta los rollos de celuloide, en los estudios profesionales de grabación se usan aún con orgullo chismes casi antediluvianos, de los que funcionan a válvulas -esas lamparitas que daban color amarillo al trasero de la tele en blanco y negro, ¿recuerdan?-.

¿Quién va a pagar los estudios de grabación ahora? La música, como el saber, ha dejado de ocupar lugar. Es universal. Tanto es así que un paciente joven llegó un buen día a la consulta afirmando que tenía música en el cuerpo, que la escuchaba en cuanto bailaba un poco. Su madre, viendo la cara de incredulidad de la doctora, dijo oir algo también. La doctora pidió que bailara el muchacho, y creyó ser presa de un alucinación colectiva cuando distinguió en la frialdad de la consulta una melodía feliz. Cómo llegó al tracto rectal del chico la pieza que hace sonar el feliz, feliz en tu día al abrir una de esas tarjetas de felicitación de cumpleaños será siempre un misterio, cosas del despertar a la primavera, pero a mí la idea de tanta portabilidad como pide hoy el consumidor a los objetos móviles me sugiere desde el principio un sonoro “¡que se la metan por el culo!”, y el misterio del final de esta costumbre será tan prosaico como el principio, me temo. Mientras asisto a la ruina de la industria discográfica fantaseo con escribir un tocho enorme, un ladrillazo, como un libro de Ciencias Económicas, por si acaso.

"Nadie ha dicho que yo quiera que la gente piense que todo lo que canto son cosas que me han pasado a mí". Son palabras de Antonio Luque sobre la distancia que le separa de las canciones que escribe como Sr. Chinarro. Esa distancia es también la que existe entre la gente y sus costumbres y la mirada perpleja de alguien incapaz de explicarse el mundo tal y como se revela ante él una tarde, cualquier tarde, en un paseo marítimo de Málaga.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video

cerrar
cerrar