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La nueva mixtape de Drake es más importante para Apple que para la música

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Las razones que explican la llegada de What a Time to Be Alive

Franc Sayol

24 Septiembre 2015 06:00

Cuando empezaron a circular rumores de que Drake y Future iban a lanzar una mixtape conjunta, Internet enloqueció. Se lanzaron comparaciones con Watch The Throne, circularon portadas falsas y alguien creó una web con una cuenta atrás que al final resultó ser un fraude. El hype estaba justificado: al fin y al cabo, se trata de los dos raperos más en forma del año.



What a Time to Be Alive llegó el domingo e inmediatamente demostró que no estaba a la altura de las expectativas. Esto no debería pillar por sorpresa a nadie. Los supergrupos de rap son una contradicción en sí mismos, y no todo el mundo tiene el nivel autoexigencia de Kanye West para sacar adelantes proyectos como WTT. Además, para que engañarnos: Drake y Future nunca han tenido demasiada química. Eso ya había quedado patente en todas las canciones en las que habían colaborado previamente.

Ojo: tampoco es una mala mixtape.

Tiene momentos notables y se beneficia de la espontaneidad de haber sido grabada en solo seis días. Diamonds Dancing es la primera vez en la que los estilos de ambos casan a la perfección, Jumpman es el hit cazurro que todo disco de rap necesita y sus respectivos cortes en solitario funcionan porque, bueno, ambos están en la plenitud de su carrera. Pero, en conjunto, no es imprescindible como si lo son If You're Reading This Is Too Late y Dirty Sprite 2, sus respectivos proyectos previos.

Pero, entonces, ¿a qué viene? Drake y Future ya se habían comido el pastel este año, ¿para que arriesgarse a indigestarse con una cerecita en mal estado?



Aparentemente, el que más beneficiado sale es Future. Para empezar, porque WTBA suena como una secuela de DS2 con Drake como estrella invitada (Future aparece casi el doble de tiempo). Y luego, porque le permite asaltar el mercado pop que tan por la mano tiene Drake. Los números hablan por sí solos. A pesar del buen recibimiento, DS2 no ha llegado a vender 300.000 copias en dos meses; las previsiones para WTBA, en cambio, es que sea disco de oro en su primera semana.

Pero, ¿y qué saca Drake de participar en una mixtape en la que la mayoría de tiempo se le ve fuera de lugar? Algunos podrán argumentar que cimentar su credo ante la audiencia puramente hip-hop. Demostrar que el chico sensible también puede desenvolverse en el el núcleo trap (el disco está grabado en Atlanta, y la producción ejecutiva corre a cargo de Metro Boomin). Pero sus motivos van mucho más allá.

Como demostró con su ya mítica humillación a Meek Mill a base de memes, Drake es la estrella del rap que mejor entiende Internet. Y sabe que lo que cuenta en la red es la novedad y la inmediatez. Mientras que la espera por su Views From The 6 corre el riesgo de convertirse en tediosa, necesitaba algo para seguir alimentando la menguante capacidad de atención de sus fans. Sabía que el simple anuncio de una mixtape con Future llenaría Twitter de memes. Sabía que, cuando compartiesen la portada, Instagram se llenaría de emojis de diamante. Buscaba mantener el buzz del que está siendo el mejor año de su carrera, y lo ha conseguido.

Pero WTBA le permite algo todavía más importante que hacer que la gente siga hablando de él, y eso es legitimar su contrato con Apple.


Este verano, la compañía californiana supuestamente ha pagado 17 millones de euros al rapero para que ejerza de DJ en iTunes Radio cada dos semanas y estrene material en exclusiva. Pero cuando una empresa te da tanto dinero espera algo más que unas cuantas caras B cada quince días.

Apple Music fue lanzado el 30 de junio, lo que significa que pronto terminará el periodo de tres meses gratuitos del que se han beneficiado sus primeros usuarios. Este será el momento en el que realmente se podrá valorar la aceptación que ha tenido el servicio y determinar cual es su bolsa de clientes de pago real. Es por tanto, un momento crucial, que probablemente determinará el éxito o fracaso del proyecto.

Hasta el momento, el aterrizaje de Apple Music no ha sido precisamente plácido. Empezó con la afrenta que lanzó Taylor Swift y ha culminado con la reciente dimisión de Ian Rogers, el ejecutivo que debía liderar la transición de Beats Music a Apple Music. Es comprensible, pues, que existiera preocupación en las oficinas de Cupertino. Y Drake es su clavo ardiendo.

Cuando el pasado domingo se lanzó WTBA, la única manera de escucharla gratuitamente era teniendo un suscripción a Apple Music. Y seguirá siendo así durante toda esta semana. Drake es indiscutiblemente, el rapero más popular de esta generación, lo que significa que, en un momento en que gran parte de la guerra del streaming pasa por las exclusivas (ese es el modelo de Tidal, por ejemplo), Apple Music se ha llevado la más codiciada de todas.

¿Es casual que haya llegado justo en el momento más decisivo para Apple Music? Es obvio que no.

WTBA ha sido la manera que ha tenido Drake de decirle a Apple que el camino pasa, inevitablemente, por él. Y de ganarse un contrato todavía más jugoso para su próximo disco ahora que está intentando romper su vínculo con Young Money/ Cash Money.

No ha sido, pues, un proyecto destinado a aprovechar un momento de efervescencia creativa (como sucede con Future), ni siquiera su enésimo intento de reforzar su credibilidad en la calle. Ha sido, simplemente, un movimiento de estrategia empresarial. Lo que ocurre es que el tipo tiene el suficiente talento para hacer que, incluso esto, sea perfectamente disfrutable.


El día que Drake le enseñó el camino a Apple




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