Columnas

Los 25 mejores tertulianos políticos de la televisión

Periodistas que opinan de todo lo que les pongan por delante: he aquí las nuevas ‘celebrities’ de la tele en un ranking definitivo de las bestias del debate

Decíamos ayer que las tertulias políticas se han convertido en uno de los formatos de la televisión con más éxito en estos tiempos de crisis y que los tertulianos han pasado de ser periodistas a convertirse en celebrities de un nuevo star system del espectáculo catódico. ¿Quiénes son esos tertulianos? ¿Por qué son estrellas? Aquí va nuestro ranking definitivo con los 25 mejores del momento y nuestras razones para ser fans.

Se han convertido en las verdaderas estrellas de la televisión y además están por todas partes, opinando mañana, tarde y noche sobre la actualidad política más candente. El boom de las tertulias políticas gracias a la TDT y los programas de información del sábado por la noche ha traído consigo la formación de un 'star system' de celebridades por los que pujan las cadenas y que se embolsan notables cifras de ingresos. Tener o no tener a cierto tertuliano en tu programa puede garantizar unas buenas audiencias o perder a ese público al que, precisamente, se quiere seducir a base de polémica y discusiones con un marcado sesgo ideológico. Y como los tertulianos son los reyes, los amos del corral, hemos elaborado la lista definitiva para coronar a los 25 que en este justo momento cortan el bacalao. Nos hemos basado en el criterio de asiduidad: cuanto más omnipresente es la presencia de cierto opinador en diferentes programas y franjas horarias, más puntos tiene para pasar el corte (lo sentimos por Javier Nart, Román Cendoya y María Antonia Iglesias, hay que moverse más). El orden final, del 25 al 1, ya tiene que ver con nuestro grado de fanatismo y obsesión con cada figura. Dicho esto, vamos al lío.

25. Carmelo Encinas

Encinas tiene ese pedigrí inconfundible de quienes han pisado las moquetas de la SER y han dado el callo comenzando desde lo más bajo hasta llegar a puestos de responsabilidad: es decir, una persona que sabe de lo que habla, que aplica un prisma crítico a cualquier cuestión de actualidad y que intenta darle a todo siempre sentido común, una humanidad bienintencionada que, lógicamente, le ha llevado a defender planteamientos progresistas. Tiene esa planta de galán del Hollywood antiguo que siempre gusta a las señoras y una manera de explicarse clara y ordenada, lo que le ha garantizado un espacio en las tertulias, aunque por educación y manera de ser Encinas no parece encajar del todo, sobre todo cuando la discusión se convierte en una olla de grillos. Por eso se le suele ver en los programas matinales y extrañamente, cada vez más, en “El Gato al Agua” de Intereconomía ejerciendo de cuota necesaria pero siempre en franca minoría en defensa de las posiciones de izquierda. A Encinas se le ve buena persona, alguien que no quiere chillar, que no quiere usar argumentos tramposos, y muchas veces parece como un cebo expuesto ante los dientes de una horda de tiburones, pero también demuestra que el tertuliano con urbanidad también es posible. No da espectáculo, pero reparte juego, como Xavi. Javier Blánquez

24. Pilar Cernuda

Es una destacada superviviente de aquella hornada de periodistas que tuvieron su edad de oro durante los años 80 y 90, la de Nativel Preciado, Pilar Urbano, Esther Esteban y Carmen Tomás, escritora prolífica de libros sobre el 23-F, Fraga, Zapatero, Felipe Glez, Rajoy y lo que hiciera falta; ese tipo de periodista todoterreno de diario, radio y revista semanal –sigue firmando en Cambio 16– que más se crece y más se implica cuanto más trascendencia institucional tiene la noticia. Por eso no se le ve apenas en tertulias de noche, pero sí en las de las mañanas: tiene plaza prioritaria en “Espejo Público”, donde apenas levanta la voz pero va dejando huella gracias a una constancia para erosionar la credibilidad del adversario que ni la gota malaya. JB

23. José María Calleja

El leonés José María Calleja es otro de los tertulianos de vieja escuela que se mantienen en la primera línea de fuego de la contienda dialéctica. Cuando uno visualiza un line-up de tertulianos progresistas, de clara afiliación ideológica con el PSOE, es inevitable acordarse de Calleja, al que actualmente podemos ver en “Al Rojo Vivo” o “Las Mañanas De Cuatro” y escuchar en los distintos programas de la cadena Onda Cero. No es este un tertuliano dado al grito, la descalificación y el cuerpo a cuerpo visceral, más bien todo lo contrario: llega a clase con los deberes hechos, juega con la ironía y mantiene un discurso templado y contenido que le permite repartir cachetes contra la derecha sin levantar la voz. David Broc

22. Cristina López Schlichting

Cuando empezó a aparecer en televisión, se la conocía como la tertuliana de apellido impronunciable. Hoy ya es una de las caras femeninas más reconocibles del panorama televisivo de tertulianos, y en parte gracias a un discurso y un posicionamiento ideológico extremadamente conservador –no es casual que sea una de las cabezas visibles de la cadena COPE– no exento de polémica: sus opiniones sobre la homosexualidad, el aborto y otros temas sensibles le han garantizado minutos y presencia en programas como “El Cascabel Al Gato” o “El Programa de Ana Rosa”, donde reparte a diestro y siniestro contra el libertinaje, la juventud descarriada, Rubalcaba, los indignados o los actores españoles. Si el personaje de Clint Eastwood en “El Sargento De Hierro” necesitara encontrar su versión femenina, Cristina López Schlichting sería una idónea candidata. DB

21. Elisa Beni

Elisa Beni es una de las comentaristas de nueva hornada, aunque lleva tiempo en esto, que ha conseguido hacerse un hueco en el panorama mediático actual gracias al boom de las tertulias políticas. Pieza fija del programa de Julia Otero, de “Las Mañanas De Cuatro” y de “Al Rojo Vivo”, entre otros, pasa por convertirse en la versión progre de Isabel Durán o Mamen Gurruchaga o, si se prefiere, en la versión joven y menos rústica de María Antonia Iglesias. Con el decálogo del PSOE por bandera ideológica, esta periodista de largo recorrido en diarios y emisoras de radio ha sabido dar con una tecla que gusta y demanda la televisión: la poca presencia de voces femeninas afines a la izquierda. DB

20. Raúl del Pozo

Desde que heredó la columna de Umbral en El Mundo y se consagró como lo que los fans ya sabíamos que era –el escritor con la mejor prosa de España, sobre todo cuando empieza a emplear términos calós para hablar del gobierno– a Raúl del Pozo ya no se le ve tanto en las tertulias como cuando le fichó María Teresa Campos, luciendo esa melena blanca de maduro culto y seductor, hablando como dios y llevando la prosa del Siglo de Oro al comentario social finisecular. Pero eso no significa que el divino conquense no haya desaparecido de la pequeña pantalla. Habitual de “Espejo Público”, el telespectador de las mañanas puede degustar su violencia poética y su pragmatismo lírico al lado de una Susanna Griso generalmente ojiplática. Hace días no se cortó un pelo y se marcó una arenga furiosa contra Urdangarín – “el rey tendría que haberlo mandado fusilar”–, pero también contra el suegro – “los reyes no abdican, se les guillotina”– y todo cristo en este país mediocre, en general. Hay muchos tertulianos por ahí que van de gallitos, pero Del Pozo está a ese nivel a lo Pérez Reverte en el que su estatus le da una libertad de expresión inigualable y de su boca salen culebras, vitriolo y verbos como espadas, y le resbala lo que opine el personal, que le da lo mismo. JB

19. Antonio Miguel Carmona

El madrileño Antonio Miguel Carmona pertenece a una estirpe muy definida de tertuliano: la del político que se encuentra casi más a gusto en un plató de televisión que en un hemiciclo. En 2011 y 2012 se convirtió en uno de los tertulianos que más IVA facturaba al mes: habitual de “El Gran Debate”, “El Programa de Ana Rosa”, “Al Rojo Vivo” o “El Gato Al Agua”, al miembro del PSOE de Madrid le llovían ofertas de todas las televisiones para asistir a debates sobre el estado de la nación y exponer un discurso de izquierda moderada, contrapunto sosegado y bien articulado a los azotes de la derecha y dique de contención bastante apañado y resultón de las embestidas contra el partido al que representa. Tan cómodo se le veía en el medio que han acabado prohibiéndole que asista como contertulio a Intereconomía, donde a pesar de sus diferencias ideológicas con sus compañeros de mesa no le notábamos especialmente inquieto o excitado, más bien todo lo contrario. DB

18. Miguel Ángel Rodríguez

Entre sus logros estrictamente televisivos tenemos varios hits, y sobre todo aquel en el que le pidió a María Antonia Iglesias que se tomara la pastilla, lo que originó uno de esos berrinches catastróficos de la ex directora de TVE, que se puso como un basilisco y le llamó ‘machista’ y ‘cabrón’, entre otras lindezas. Aquello fue durante la edad dorada de “La Noria” y significó la consagración como tertuliano de MAR, un hombre con un currículum tan extenso que aquí no cabe y que mejor consultar en Wikipedia o en los confidenciales, donde sale a menudo. Destacaremos, no obstante, su último libro por el momento, “Y Aznar Llegó a Presidente”, crónica morbosa de su relación personal con el ex presidente del Gobierno antes de ganar las elecciones de 1996. De hecho, su profundo conocimiento de las interioridades del PP le da ese conocimiento necesario para no ser pillado en falso y atacar, como un luchador de judo, aprovechando el ímpetu ciego del contrario, siempre con la bala dirigida hacia los sindicatos y los socialistas andaluces. En tiempos de Gürtel, Bárcenas, trajes y demás charcos empantanados, su papel no es fácil, pero siempre se logra zafar con una técnica milagrosa. Y ahora que el Real Madrid va embalado, aún más pecho saca. JB

17. Federico Quevedo

Lleva en esto de las tertulias más tiempo que la puerta, lo que le ha convertido en un eficaz corredor de fondo de la actualidad –significativo, además, que en su biografía de Twitter se considere antes triatleta que periodista–: Quevedo, redactor en El Confidencial cuando no está debatiendo por los sitios, nunca ha sido esa gran estrella de verbo florido y opiniones maniqueas que se lleva a la audiencia como el Flautista de Hamelín con melodías demagógicas, pero sí una garantía de equilibrio, capaz de simpatizar con el movimiento del 15-M cuando la derechona iba a por ellos, pero también contra los partidos de izquierda si en algún momento sus propuestas van en perjuicio de su idea de España y de la justicia social. Por eso le vemos en la TDT y en los programas de las mañanas, se le oye en la radio y se muestra activo en redes sociales, porque es de esos profesionales que lo tienen claro, pero que no arman ruido por armarlo. De hecho, cuando le hablan por encima o le interrumpen pilla unos cabreos monumentales y a veces hasta fulmina con la mirada. JB

16. Pilar Rahola

Si tuviéramos que definirle y exponerle la idea de tertuliano a un alienígena, la vía más rápida y fiable para conseguirlo sería hablarle de Pilar Rahola. Y no solo porque esta periodista, filóloga, escritora y ex política catalana puede presumir de haber participado en casi todas las tertulias habidas y por haber en el panorama mediático español de las dos últimas décadas, sino porque en ellas ha hablado de casi todo –desde independentismo a corridas de toros, pasando por prostitución, religión, sexo o acoso a los famosos– y con un claro y deliberado sentido del espectáculo que le ha permitido mantenerse en el candelero todo este tiempo. Menos activa fuera de Cataluña que a finales de los 90 e inicios del siglo XXI, donde no era nada descabellado encontrársela a diario en Telecinco, Antena 3 y lo que hiciera falta, la ex militante de ERC vive tranquila en su oasis catalán y de vez en cuando viaja a “El Gran Debate” para matar el gusanillo de las grandes hazañas bélicas del debate político. DB

15. Ignacio Escolar

Junto a Jesús Cintora, Ignacio Escolar representa la nueva escuela de tertulianos de izquierda. Más ducho en el debate y la pugna dialéctica que en la música –su pasado como integrante de Meteosat le perseguirá hasta el fin de los días–, el ex director del diario Público vio un nicho de mercado en los posicionamientos más progresistas del público joven y ahí que se lanzó de cabeza. Y el pipiolo, que responde al perfil de JASP capaz de encender e incomodar a sus rivales de mesa, ha conseguido establecerse como la prolongación periodística del 15-M y, en general, de gran parte de los movimientos sociales surgidos a raíz del estallido popular de la Plaza del Sol, y se ha convertido en la pesadilla de Intereconomía y 13TV. DB

14. Montse Suárez

Abogada de profesión y tertuliana cuando ha acabado la jornada laboral –y habitual en el circuito televisivo del fin de semana–, Montse Suárez se dio a conocer en la última etapa de “La Noria”, y es que es imposible no llamar la atención, no tanto por su melena eléctrica de propietaria de un ático en el barrio de Salamanca, sino por el énfasis con el que subraya cada frase y apuntala cada argumento, siempre tirando de lingo jurídico para que las cosas suenen como esculpidas en mármol de Carrara. Ahora compagina su participación en “El Gran Debate” –el programa con más rubiez de la parrilla– con abundantes apariciones en “El Cascabel al Gato”, donde siempre saca a relucir el código penal para meter en vereda a los zascandiles corruptos, esa lacra que le saca casi tanto de quicio como los medradores de los sindicatos, a los que tacha de poco menos que parásitos intestinales del sistema. Es más de derechas de lo que parece, mucho cuidado con Suárez. JB

13. Fernando Sánchez Dragó

Dice que odia la televisión, pero jamás perdona una invitación, ya sea para hablar de la crisis, el matrimonio homosexual, los gatos (o los toros) o la irremisible caída de la civilización occidental o –uno de sus latiguillos más recurrentes– la inviolable ley zoológica que asegura que una especie que se reproduce por encima de lo que permite su hábitat está condenada a la extinción y que se nos llevará a todos nosotros por delante en cuestión de décadas. Según el tipo de tertulia que le curse petición de asistencia tenemos a un Dragó apático y hastiado, que básicamente va a pasar el cepillo y habla lo justo (sus apariciones en “El Gran Debate” suelen decepcionar porque nunca entra al trapo del griterío y el gallinero), o un Dragó erudito y locuaz, con las gafas siempre en la punta de la nariz, que cita cosas en latín y desmonta argumentos con bastante sentido común y verbo barroco, sobre todo si es la mesa de “El Gato al Agua”, donde normalmente se respetan los turnos de palabra. Su fichaje por Intereconomía promete, y más si es haciendo doblete con Eduardo García Serrano. JB

12. Hermann Tertsch

Hermann Tertsch se hizo popular más allá del ámbito periodístico por sus enfrentamientos con El Gran Wyoming hace un par de años, pero para los que siguen la información política este periodista madrileño siempre será conocido por haberse hecho un Jorge Verstrynge en dirección opuesta, es decir, un cambio radical de orientación ideológica con el paso de los años. Escuchándole en el programa de Carlos Herrera, en “El Gato Al Agua” o en “El Gran Debate” nadie diría que Tertsch tiene un pasado ligado al Partido Comunista y que durante mucho tiempo fue una de las voces más autorizadas de El País, pero su salida traumática del Grupo Prisa y el rencor acumulado durante años le han llevado a una progresiva radicalización que en la actualidad le sitúa más cerca de Eduardo García Serrano que de José María Calleja. DB

11. Eduardo García Serrano

Si Eduardo García Serrano fuera un equipo de la NBA sería esos Detroit Pistons de Mahorn, Rodman y Laimbeer. Si fuera un equipo de fútbol seria el Estudiantes de La Plata de Bilardo. Y si fuera un ciclista sería Laurent Fignon. Es decir: un martillo pilón de rictus enfadado que se mueve siempre al filo del reglamento. Conocido más allá del ámbito de la opinión por sus insultos a Marina Geli, a la que dedicó ‘bonitos’ epítetos como zorra o guarra, o a Pedro Zerolo, al que avisó de que a un “maricón” como él “también le colgarían de una grúa en Teherán”, ex director de La Gaceta y activo muy visible del grupo Intereconomía –es un fijo de “El Gato Al Agua” además de tener su propio programa–, EGS, siglas de estética militar que ya imponen y causan pavor entre sus potenciales enemigos, es el Cristiano Ronaldo o el John Terry del género: muy querido en su campo pero odiado hasta la extenuación en el resto de estadios. DB

10. Alfonso Rojo

El año pasado no me hubiera gustado estar en la piel del gestor o contable de Alfonso Rojo: marea pensar el volumen de colaboraciones que el periodista madrileño facturaba mensualmente, al margen del montante que salía de su principal actividad como director de Periodista Digital. En este 2013 quizás le estamos viendo un poco menos –aunque es un fijo en “El Gato Al Agua” o “El Programa de Ana Rosa”–, o quizás vemos más a compañeros como Jaime González o Paco Marhuenda, pero eso no quita que este ex corresponsal de guerra, que además formó parte del equipo fundador de El Mundo y compartió casa, cama y anillo de boda con Ana Rosa Quintana a mediados de los 80, sea una de las estrellas del género en la actualidad. Visceral, agresivo y en ocasiones déspota –su enemigo, el ‘pizzero’ Enric Sopena, se convirtió en el blanco de sus humillaciones en “La Noria”–, Rojo no hace honor a su apellido: posicionado a conciencia, y diría que con toda la intención del mundo, en la parte más a la derecha de la derecha, nuestro protagonista sentencia con mano de hierro todo aquello que desprenda un ligero olor a progresismo. DB

9. Ernesto Ekaizer

Parecía que desde su caída en desgracia en Público –aquella portada tras las elecciones de 2008, “Mariano decide irse”, le dejó seriamente tocado–, Ernesto Ekaizer tenía los días contados como caudillo combativo contra el ala derecha. Pero nunca hay que dar por muerto a un survivor como él, capaz de resurgir como un Fénix sobre todo cuando un gobierno del PP exige opinadores de su perfil, perros de presa con argumentos y labia hipnótica para desmontar la propaganda y las mentiras del poder. Además, le avala una trayectoria extensísima, primero en los programas nocturnos de la SER, más tarde en “La Mirada Crítica” de Telecinco y últimamente asiduo de “Al Rojo Vivo” y “El Gran Debate”, que le han dado aún más temple y vidilla como tertuliano que se conoce los trucos para obtener el turno de palabra y exprimirlo como un filibustero, hasta la última gota, como si estrujara un limón. Sus adversarios del otro bando le recriminan siempre su almibarado sentido de la demagogia y el dar los palos al PP que siempre niega al PSOE, y he ahí su fuerza: desespera al contrario mientras él diserta con la mirada en el infinito, como si hablara desde un pedestal. JB

8. Carlos Cuesta

Hasta enero fue el conductor de “De Hoy a Mañana” en 13 TV, antes de que la TDT de la Cope anunciara el fichaje de Antonio Jiménez –gurú del tertulianismo para algunos, un Judas para otros por haber dejada tirada Interconomía– para llevar la tertulia de la noche, “El Cascabel al Gato”. Desde entonces, Cuesta tiene galones de invitado estelar en la zona de la mesa a la derecha del presentador, y aunque ya no tiene ese vigor autoritario que le daba antes ser el dueño del cotarro –lanzando bolis y papeles a quien no callaba o se pasaba del tiempo, contradiciendo a sus subordinados con una mordiente implacable–, conserva la experiencia para debatir con energía y arrollar a quien se le ponga enfrente (siempre con el estado de derecho por delante). Sus armas: además de la muletilla “esto es espectacular”, Cuesta maneja un desprecio absoluto por el PSOE, los sindicatos y los nacionalistas, una mención constante a la Constitución como si fueran las Tablas de la Ley de Moisés y un discurso liberal de ciudadano humillado por tasas, impuestos y chupópteros del sistema que le hacen especialmente peligroso. Es ala muy dura y ni con un gripazo del quince se le puede doblegar sin haber sudado antes mucho la almorrana. JB

7. Antón Losada

Antón Losada es un fijo en la quiniela de los programas que necesitan a alguien para representar a la izquierda, y además a esa izquierda cómplice y comprensiva cuando el tema a tratar es el independentismo o el nacionalismo. Le ampara su antigua vinculación con el BNG (Bloque Nacionalista Galego) y su evolución ideológica hacia posiciones próximas al PSOE: combinación ganadora si necesitas un contrapunto a los perros de presa de la derecha españolista. Flemático, a veces demasiado, y muy ceñido al organigrama ideológico que representa, lo que le impide salirse del esquema preestablecido, Losada se ha convertido en otra figura muy mediática a base de picar piedra contra el Partido Popular y el diario El Mundo. DB

6. Ángel Exposito

A veces tenemos la sensación de que con un poco más de picardía y mala intención Expósito podría aspirar a luchar por los primerísimos puestos de esta clasificación, porque tiene lo que hay que tener: el porte de señor con trayectoria vasta y conocimientos profundos de la actualidad de los últimos 30 años –poca broma, fue director de ABC al poco de irse Anson–, más ese lenguaje entre pulido y brusco, abundante en giros coloquiales y expresiones del tipo “llevárselo crudo”. Pero es reticente a entrar en el combate dialectal montaraz y a tumba abierta, quiere mantener las discusiones dentro de un cauce civilizado: si buscara sangre sería portentoso. Lo que no quiere decir que no tenga virtudes apabullantes: construye sus argumentaciones de manera que no hay por dónde pillarle en falso y las clava por la escuadra. Expósito es un adalid de esa derecha educada que nunca quiere irse hacia los extremos, pero que a la vez señala con dedo acusador a todos los trepas, mangantes, chusma y lepidópteros de la sociedad, golpeando con un mazo implacable de razón. Cada día somos más fans. JB

5. Isabel Durán

El gran público se familiarizó con su melena rubia y su mirada afilada en “La Noria”, cuando mano a mano con Alfonso Rojo –posiblemente el tipo que más ha facturado en los últimos diez años yendo de tertulia en tertulia– plantaba cara a la facción roja de María Antonia Iglesias y el desaparecido en combate Enric Sopena. Pero Durán no nació ayer, ha dejado su huella en ABC, la Cope, Antena 3, “Los Desayunos de TVE” y cuenta con una carretada de libros voluminosos y sesudos de entre los que destacan, en un estilo muy Andrew Morton, su biografía no autorizada de Arzálluz y un tocho en Planeta contando la vida de Aznar publicado en 1999, meses antes de que el PP se alzara con la mayoría absoluta, que se lee como un thriller. Actualmente ocupa todas las franjas horarias de 13 TV y es fija en la quiniela de “El Gran Debate”, ha aprendido el lenguaje de las cámaras y se mueve por los debates como si fuera la reina, cortando e interrumpiendo a su antojo, llevándose los turnos de palabra como si fueran caramelos y dando caña a Rubalcaba que da gusto. Y desde que hizo la dieta Dukan se le nota con más autoconfianza todavía, radiante, estelar. Una bestia. JB

4. Paco Marhuenda

Seguirle la pista mediática a Paco Marhuenda, periodista y abogado barcelonés actualmente al mando del periódico La Razón, es más complejo y estresante que cuadrar la agenda de Barack Obama. Juraría que a excepción del domingo, el día de descanso del Señor, es posible y viable ver o escuchar a Marhuenda cada día de la semana: desde “El Món a Rac1” a “Espejo Público”, pasando por “Al Rojo Vivo”, “La Sexta Noche”, “La Mañana” de Buruaga” o “Los Desayunos de TVE”, y es probable que me deje alguna referencia más en el tintero, sus opiniones acostumbran a poner patas arriba todas las mesas por las que pasa. Enemigo público número uno de la izquierda española y del nacionalismo catalán, Marhuenda sabe cumplir con su papel de mosca cojonera, y se diría que además disfruta con ello, como si cada réplica indignada y cada ataque visceral fuera combustible para su motor dialéctico. En ese sentido, el director de La Razón parece haber entendido con claridad el tono y la noción de espectáculo que demanda el género en la actualidad. DB

3. Jesús Cintora

Si la televisión fuera la NBA y se concediera el galardón al rookie del año, en algún momento lo tendría que haber ganado Jesús Cintora, tertuliano joven y marchoso a lo Ketty Garat, su némesis femenina, pero con una diferencia que le hace destacar dentro de la fauna de los debates: su discurso de izquierdas –macerado en la escuela de la cadena SER, donde estuvo trabajando en informativos durante años– lucha en pie de igualdad con los perros de presa de la derecha cavernícola, igualando la contienda y convirtiéndose en un hueso duro de roer (por no decir un grano en el culo) para todos los que quieren pasar por alto los desmanes de Rajoy y su equipo. Cintora empezó a llamar la atención en la mesa de debate de “El Programa de Ana Rosa”, pero no ha sido hasta su fichaje e incorporación en 13 TV y luego “El Gran Debate” cuando su perfil ha comenzado a popularizarse y a sonar como el hombre que ha de tomar el relevo del mítico (y medio retirado) Miguel Ángel Aguilar: próximo al PSOE ma non troppo, enérgico, ágil y compartiendo lenguaje, aunque con enfoque diametralmente opuesto, que el de los titanes del bando de la derecha patriota y liberal, o lo que Ignacio Escolar aspira a ser y no aún no ha llegado. JB

2. Eduardo Inda

El caso de Inda es único: un día te lo encuentras en “Futboleros” (Marca TV) comentando el último partido del Madrid en Champions, sacando puñales florentinos de debajo de la manga para desmerecer a Messi y montando una trifulca con Roberto ‘Bob’ Gómez, y al día siguiente en cualquier tertulia política revelando los últimos datos de sus investigaciones sobre el caso Nóos, lo que convierte al ex director de Marca y actual jefe de investigación de El Mundo en un terminator implacable de las mesas de debate. Pero cuidado, porque no es la ubicuidad y la variedad de registros lo que hace de Inda un comentarista sin parangón, sino esa suficiencia –o sobradez– con la que despacha las opiniones ajenas como si fueran migas de pan en la solapa. ¿Les va sonando, no? Desde que se afeitó la barba su mirada es más punzante, su sonrisa más sardónica, le da la confianza –más allá de los datos– para salir al cuadrilátero a machacar. No hay más que verlo –y ojo, que está en todas partes: “La Sexta Noche”, “El Gran Debate”, “El Gato Al Agua”, “El Cascabel Al Gato”; nunca dice no– para comprender que you don't mess with Eduardo Inda. Para él la tertulia es una lucha cuerpo a cuerpo y no quieras entrar ahí, porque te hará papilla. JB

1. Jaime González

Tiene pinta de malo de una película de Spielberg. De hecho, recuerda sospechosamente al agente nazi de “En Busca del Arca Perdida”. Su voz es inquietante pero adictiva. Y su puesta en escena huye del histrionismo pero te obliga a no perderle la pista. Hay semanas en que a Jaime González lo veo más que a mi madre, y no porque viva lejos del hogar materno, sino porque este periodista madrileño, actualmente jefe de opinión del diario ABC, se pasa media vida en los platós de televisión y los estudios de radio. Ya sea con Ernesto Sáenz de Buruaga en las mañanas de la COPE, con Antonio Jiménez en “El Cascabel Al Gato” o con Jordi González en “El Gran Debate”, entre otros disparaderos mediáticos, González pasea foulard, aplomo y portes de tertuliano old school: no disimula su inclinación hacia la derecha, pero mantiene un tono conciliador a base de léxico cuidado y ademanes respetuosos. A la espera de que otro le arrebate el título, nuestro comentarista predilecto, el que nos genera más adicción, se ha ganado el título de facturador de oro del momento. DB

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