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Los mejores EPs de abril según PlayGround

Diez vinilos que han sobresalido del resto en las últimas semanas, del 10 al 1

Tras realizar una criba entre el material que nos ha ofrecido el mes de abril, os dejamos con nuestro listado de los mejores EPs que han llegado en estos últimos 30 días.

Como ya sabréis, en PlayGround nos gusta mucho el formato EP, por eso publicamos dos veces al mes un listado con los extended plays más punteros. Lo que aquí viene es una selección muy cuidada con los diez mejores, ordenados de manera descendente, del 10 al uno.

10. Deadboy: “Blaquewerk” (Numbers)

Del autor de “If You Want Me” (2010) siempre hay que esperar algo más que una insistencia en ese house al que se han pasado, cual tránsfugas, muchos de los productores más dotados de la escena bass inglesa. Pero tampoco es así: “On Your Mind” tiene una buena bassline ochentera y unas cajas que parecen molinillos de viento, a la vez que “Black Reign” y “Geek’d Up” inciden en un sonido oscurete que recuerda a ratos a lo más granado de Derrick L. Carter, aquel monstruo de la más reciente generación de jackmasters de Chicago.

Crítica

9. DMX Krew: “Broken SD140 Part II” (Wémè Records)

Lo que mejor sabe hacer Ed Upton es electro con tufillo a añejo, como en “Honeydew”, que salvando las distancias retoma el contacto con sus inicios, cuando firmaba discos en Rephlex. Y esto sólo podía volver a pasar en WéMè, ese sello belga que es como una especie de clínica Betty Ford de rehabilitación para viejos héroes del intelligent techno y el braindance, que les da la oportunidad de recuperar su mejor estado de forma: se pone muy Aphex Twin en “Dramatic Exit”, algo Drexciya en “Sppoookey” y muy Cylob en “Superficial Appearance”.

Crítica

8. Rumah: “Stutter / Murmur” (Church)

Church cuenta con la baza de ser un producto del Londres periférico, aquel que ni tiene coolness ni la quiere, y que se obceca en la simple expectoración de música para un estado mental hastiado. Ahora llega la referencia 002, y la firma el debutante Rumah. En su código estético entran las voces soulful bajadas de pitch propias de Chicago y un sonido muy basado en un kick-drum seco y unas cajas oxidadas, un dark house que, pese a su esquematismo y anorexia, suena elegante.

Crítica

7. Om Unit & Sam Binga: “Small Victories EP” (Exit Records)

Drum’n’bass desprende este 12” compartido por dos perfiles muy distintos: el de Om Unit es pujante, el último gran científico del ritmo intrincado en la música de baile inglesa, un hombre que corta los breaks con un afilado bisturí; el de Sam Binga, en cambio, es novedoso, he aquí un debutante, un discípulo que sabe manejar el mismo material radiactivo que el maestro. Los cuatro cortes de “Small Victories EP” encajan como un guante en la filosofía más atrevida de Exit Records: reformular el patrón del breakbeat –su complejidad de líneas entretejidas– pero conservando una velocidad a medio gas.

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6. Bicep: “Stash” (Aus Music)

Nadie como Bicep ha sabido recoger tan bien la antorcha del Jersey House, la rama más purista e incorruptible del house profundo a la sombra del sonido deep neoyorquino en los 90, y mientras tanto van repartiendo maxis en Feel My Bicep y Aus Music sin dar pasos en falso. Este regreso al subsello house de Will Saul tiene tres movimientos rígidos – “Stash”, “Courtside Drama” y “Rise” son variaciones sobre motivos old school como la armonía jazzy o el beat rocoso, siempre para echar sudor que huela a Chanel– y uno lento y enigmático, “The Game”, con una línea ambient a lo “Twin Peaks” y una caja en plan Mr. Fingers.

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5. EOMAC: “SPOOCK” (Killekill

La música de EOMAC –Ian McDonnell, miembro del proyecto Lakker– contiene más guarrería que la sección porno entera de un videoclub, está construida con una arritmia violenta y con una textura como de papel de lija. Dicho de otro modo, es ese tipo de techno feísta y propulsado por anfetamina que siempre ha sido del agrado del underground más agreste, ese que sigue circulando por raves insalubres y clubes con mala iluminación. “Spoock” es una rayadura violenta y el remix de Lucy es como si a Jeff Mills le practicaran una exploración rectal para chequearle la próstata.

Crítica

4. Alexander Lewis: “A Luminous Veil” (Blackest Ever Black)

Esto es una especie de versión atmosférica del techno que guarda semejanza con el black metal avantgarde –sin voces, pero con bombos sumergidos– y con la línea más rítmica del sonido de sellos como Hospital Productions. Si nos dijeran que Lewis es un alias paralelo de Dominik Fernow nos lo podríamos creer. Este maxi ni siquiera es el típico ejercicio de dark ambient expresionista: no es tan depurado como la obra maestra de The Haxan Cloak, pero tampoco es un disco de relleno en la escena: araña y acongoja, oprime y en según qué momentos destella antes de hundirte en el horror, asfixia y tortura. Si lo que entiendes por pasar un buen rato es que te metan hierro fundido por la garganta, has llegado al sitio adecuado.

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3. Container: “Treatment” (Morphine Records)

Ren Schofield es uno de los tíos más guarros del techno en 2013. No tiene nada que ver con la higiene corporal, sino con la higiene de su sonido, que aparece más descuidado que los rincones de un gallinero. Dos de sus álbumes, los firmados en el sello Spectrum Spools, son una vuelta de tuerca lo-fi al sonido holandés de mediados de los 90, al de plataformas como Bunker, pero con una actitud todavía más desganada y cafre, diríase que el heredero desastrado del tremendo Unit Moebius. Ahora que Container ha roto la barrera que le ataba al más feroz underground, se pudiera suponer que iba a domesticar su estilo, pero no: los cuatro cortes de “Treatment” siguen apestando a baja fidelidad y fuerza bruta, rodeados de una sombra de podredumbre y hollín.

Crítica

2. Demdike Stare: “Testpressing #001 / Testpressing #002” (Modern Love)

Demdike Stare han retomado la actividad editorial con dos maxis con dos temas por ítem, un diseño uniforme y retro, y un contenido novedoso en lo que es la andadura del dúo: lejos del ambient empantanado, la música de brujería, los drones penetrantes y la oscuridad con viscosidad de brea, ahora el sonido es una intrincada sucesión de breaks, muy en la línea de aquella misteriosa mini-serie en Modern Love llamada Hate, inspirada en el viejo jungle. Los “Testpressing” de Demdike Stare están formados de breaks abruptos, como un recorta-y-pega de polirritmias y bajos caóticos. Y también alguna escapada hacia un techno de tintes industriales.

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1. Kode9: “Xingfu Lu” (Hyperdub)

Kode9 sigue fiel a su tipo de construcción rítmica agitada, con momentos de convulsión incontrolable antes de volver al orden de la cadencia quebrada 2step. Siguen cruzándose sus habituales texturas agudas –muy influenciadas por la música oriental– que atraviesan la arquitectura rítmica como si fueran filos de espadas, y que en “Kan” alcanzan cotas de histeria acercándose al ruido de un globo que se desinfla o el relincho de un percherón furioso. En un perfecto equilibrio entre riqueza rítmica y lujo en el revestimiento atmosférico, Kode9 firma un 12” que es breve –sólo siete minutos sumando sendos tracks– pero tan suculento que el más rico de los manjares bass.

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