Columnas

La mejor semana del año

Siete días de cultura pop en comprimidos masticables y de buen sabor

Llegan las vacaciones, llega el momento de no hacer nada, y eso es suficiente como para considerar la semana en curso como la mejor del año, porque no hay mayor placer que el de saber que puedes disponer de todo tu tiempo para ver “The Mill”, “Axe Cop” (cualquier cosa menos “Los Pitufos 2”) o escuchar a Telepathe e incluso esperar la reactivación de “Breaking Bad”. O sea.

Se dice, se rumorea, se palpa en la calma inusual de las calles en las grandes ciudades, que esta semana comenzaba seriamente la temporada vacacional. ¿Dónde ir a quemar las agonías de los últimos meses? ¿Ámsterdam, ahora que es el 160º cumple de Van Gogh? ¿Hyderabad, a ser posible con estancia en el Falaknuma Palace? ¿O Londonderry/Derry, ciudad británica de la cultura 2013? ¿Quizá es el momento de paladear el cambio chino? Nah. No hay lugar como el hogar, en realidad. Los días de vacaciones son el momento de saberlo.

Hagan sus cálculos e intenten recordar cuándo fue la última vez que salieron de la cama sin saber QUÉ DIABLOS TOCABA HACER. Google Calendar a cero, Gmail casi a cero también –solo ítems en “Promociones”–, los chats del WhatsApp en tiempo muerto y ante usted una jornada entera para desperdiciar alegremente en CUALQUIER COSA. ¿Se imaginan eso durante una semana? A mí me suena a nirvana, o según se desarrolle dicha jornada, a nerdvana; igual es la hora de pasarse esos videojuegos que te sentías culpable explorando con faena pendiente. Vacaciones fuera de casa, estrés, en realidad. Vacaciones en casa: pura vida.

Adiós, Mr. Scarface

Los seriéfilos todavía no han aceptado la inminencia del final de “Breaking Bad”. Pero ahí estaban hace unos días su creador y reparto en los encuentros de estío de la TCA (Television Critics Association) para recordarnos que así es, que el viaje al infierno de Walter White acaba en breve y seguramente no en abrazo. Por algo el último episodio podrá verse el 29 de septiembre en un cementerio, como anunció Aaron Paul en Twitter.

On September 29th the first and the very last episode of BB will air inside of the Hollywood Forever Cemetery. I will be there. Will you?

— Aaron Paul (@aaronpaul_8) June 19, 2013

Del encuentro de la TCA han trascendido algunas informaciones interesantes, como por ejemplo el escaso avance, la no-luz verde, del proyecto de spin-off de Saul Goodman, o la futura inclusión en el Blu-ray de un extenso making-of que incluirá la primera lectura conjunta de Aaron Paul y Bryan Cranston del guión de la finale. Además, Paul dijo no entender el porqué del odio hacia Skyler, un personaje que obstaculizaba a Walt sobre todo por guardar la unidad familiar. Y Vince Gilligan (el jefe de todo esto) aseguró haber empezado a preguntarse hace tiempo si Walt era realmente Mr. Chips, o si contenía trazas de maldad desde el inicio. Debajo, aperitivo de lo que espera a nuestro villano favorito.

Feel-bad TV

Cuando creíamos haberlo visto todo en series británicas de sentirse hundido, llega “The Mill” (Channel 4) para batir récords de miseria. ¿Qué pasa en esta serie antes del minuto 5? Nada (ojo, vienen spoilers), tan solo un intento de violación y un accidente laboral infantil que mejor no digo cómo acaba, solo algunos minutos después. “The Mill” parece el grito definitivo en feel-bad TV: una serie en la que nada bueno pasa, ni siquiera de casualidad, ni un mísero rayo de luz, real o figurado (su excelente fotografía se mueve entre tinieblas). Entendemos que la Inglaterra rural-industrial de 1833 podía ser un paisaje duro, que las jornadas de 12 horas en una hilandería queman a cualquiera, aunque seas joven, pero for God’s sake, una sonrisa fugaz al menos. Un respiro.

Hora de hachazos

“Axe Cop” es una serie (animada) que solo puede caerte bien. Primero, por ir exactamente de lo que dice, de un poli con un hacha. Y segundo, por ser la creación de un niño de 5 años (y su hermano de 29). Si el surrealismo radical de “Bob Esponja” u “Hora de Aventuras” parecen el producto de la explosiva cabeza infantil, el de “Axe Cop” lo es: solo a un niño podrían pasársele por la mente historias tan carentes de cualquier lógica espacio-temporal, sentido de la mesura y nada parecido a la razón. Pura celebración de la imaginación. Sin barreras, sin límites. Con un hacha.

Debajo pueden ver cómo se las gasta Axe Cop con sus compañeros de trabajo. “I don’t eat dinner”.

Spike Lee se quiere

Como ya ha pasado a otros famosos –por ejemplo Zosia Mamet y su hermana Clara–, el director de “Haz Lo Que Debas” ha recibido una notable somanta de palos por intentar financiar su nuevo proyecto a través de Kickstarter, que se supone que es una plataforma para gente sin posibles y sin contactos.

El pasado fin de semana, Steven Soderbergh explicaba en un post por qué donó 10.000 dólares a la causa de Lee: es, sobre todo, una expresión de gratitud por su influencia. “Mientras intentaba encontrar mi voz y lugar en el mundo del cine, tres directores estadounidenses independientes en concreto atrajeron mi atención y expandieron mi idea de lo que era posible; David Lynch, Jim Jarmusch y Spike Lee”. Fin de la cita.

Este último se ha defendido por sí mismo en un clip de YouTube en el que asegura, por ejemplo, que con su acción está “trayendo a Kickstarter a gente que nunca había oído hablar de ello”, sobre todo “mucha gente negra”. ¿En serio, Spike Lee? ¿No suena eso un tanto, digamos, condescendiente?

Crystal Castles para coro de niños

Experimentos recientes con canciones de Tame Impala y Beach House nos han enseñado que un coro de niños no tiene por qué ser El Infierno. De hecho, los intérpretes de esas dos versiones (PS22) aportaron gran emoción al primer disco de Passion Pit. Pero nada nos había preparado para la versión del Capital Children’s Choir londinense de, agárrense, Crystal Castles. “Untrust Us” –aquel hit del primer disco con las voces de DFA 1979 descoyuntadas y a lomos de un sinte obsesivo– se convierte en algo todavía superior, realmente sobrenatural, solo a base de voces y manos en vivo. Escuchar y ver para creer. Un escalofrío.

Telepathe regresan a lo bestia

Federal Prism, el sello de Dave Sitek de TV On The Radio, se ha posicionado esta semana como marca realmente prometedora de pop moderno, en el mejor sentido posible del término. En su SoundCloud se han acumulado estos días los próximos lanzamientos de Cerebral Ballzy (stomper punk “Another Day”), Telepathe ( “Slow Learner”, ya presentada en versión snippet hace un tiempo), Oh Land (escurridiza, irresistible “Renaissance Girls”) y los propios TVOTR ( “Mercy”, muy Bloc Party). De todo esto, quizá lo mejor sea lo de Telepathe, gloria excelsa electro-pop con el punto primitivo-tribalista que cabe esperar de ellas. So fine, so fine, so fine, so fine.

Cartelera en crisis

Menos mal que existen inventos como la Filmoteca de Catalunya, porque esta semana, salvando quizá “El Estudiante”, las salas comerciales dan escalofríos, y no de los buenos. Por un lado, tenemos esa “28 Días Después” en inútil versión maximalista que parece “Guerra Mundial Z”, protagonizada, o eso dicen, por la renacida melena de Brad Pitt, que distrae sobremanera. Y otra opción –no, en realidad no es una opción– es “Los Pitufos 2”, la pesadilla actual de todos los que tienen hijos/sobrinos insistentes a mano. Por culpa de esta película ha perdido Britney Spears toda la coolness de golpe.

“Ooh La La” y, en particular, ese vídeo podría ser el momento más bajo en la carrera de Britney Spears. Incluso peor que el ataque al coche con paraguas, sus elecciones de sombreros estilo Blossom, o el estribillo de “Mmm Papi”. Si te toca llevar a alguien de la mano al film pitufo, a la vuelta puedes curar tu retina con el imponente tráiler de “American Hustle”, una explosión de decadente, pernicioso glamour 70s con Christian Bale haciendo, erm, el Christian Bale.

La canción del año de esta semana

El honor es para “Is This How You Feel?”, de The Preatures. Más que nada por sonar como a unos Fleetwood Mac realmente renacidos y con Feist y el mejor Twin Shadow de invitados. La canción se mueve con fluidez, su mecanismo nunca demasiado obvio, como en todos los mejores hits. El estribillo es tan simplemente enorme que podría cantarlo Rebecca Black y seguir molando.

Next: “Pacific Rim”, alegría british con “Southcliffe”, el “II” de Moderat y otras formas gloriosas de fingir que el verano no es nada, que es algo soportable, que no te están cayendo chorros de sudor por la espalda.

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