Columnas

La mejor semana del año

Siete días de cultura pop en comprimidos masticables y de buen sabor

Una semana en la que nos deja Richard Matheson, la verdad sea dicha, no puede ser la mejor del año. Lo de “El Hombre de Acero” es transitorio, pero lo del autor fantástico de “Soy Leyenda” no. Sin embargo, hay cosas para hacerla inolvidable, como por ejemplo el álbum de Airhead, el nuevo hit de Joe Goddard y el regreso de Olivier Assayas a las pantallas (perdón por la rima).

Leo con asombro que han sacado a Shailene Woodley del metraje de “The Amazing Spider-Man 2”, igual que han sacado al pobre Matthew Fox de “Guerra mundial Z”. Eliminar a Woodley de una película debería estar gravemente penado. No porque sea guapa (que también), sino por su talento imposible. Ella –incluso más que George Clooney– era el centro emocional de “Los Descendientes”, una película que podía haberse hundido en el sentimentalismo y que, sin embargo, solo respiraba verdad. La escena bajo el agua, con ella gritando y llorando en la piscina. Qué más decir.

Siempre nos quedará, y ojalá se estrene en nuestras salas, “The Spectacular Now”, una de esas películas iniciáticas y de amor juvenil que los nostálgicos del cine de John Hughes devoramos con ansia. En su anterior “Smashed”, James Ponsoldt hablaba de una pareja (Mary Elizabeth Winstead y Aaron Paul) separada por el alcohol. Según parece, aquí el alcohol une: Sutter (Miles Teller) es un alcohólico en ciernes al que Aimee (Shailene Woodley) rescata de su vorágine. Llámenme ingenuo, pero que en estos tiempos de sociedad líquida –nunca mejor dicho– alguien todavía ruede romances idealistas me parece de aplauso. Go Ponsoldt, go.

No tan súper

Lo peor que puede decirse de “El Hombre de Acero” es que hace que “Superman Returns” parezca buena. Yeezus, a su lado hasta “Supergirl” parece buena. Los primeros avances sugerían una mentira: “El Hombre de Acero” como una película sensible y poética dentro de los cánones del blockbuster, con algo hasta de Terrence Malick. Pero en realidad el último Snyder ejemplifica a la perfección todos los peores vicios del cine de acción moderno: montaje más rápido que el ojo, elefantiasis digital y apenas rastro de humanidad. Prácticamente solo un puñado de escenas de destrucción –en las que a menudo sobrevuelan, sin inocencia, los ecos del 11-S– sin belleza crepuscular que las redima.

La única gracia salvadora de “El Hombre de Acero” reside en sus actores, y no me refiero a un Henry Cavill blando hasta el delirio. Hablo de Michael Shannon, un hombre que podría quedarse quieto mirando a la pantalla y mantenernos ahí durante dos horas y que aquí consigue –parecía imposible– hacernos olvidar al dandy Zod de Terence Stamp en la saga original iniciada en 1978. Antje Traue, como Faora-Ul, también da yuyu.

Sueños idealistas que se desvanecen

Desde cierta distancia, otra película medio biográfica sobre un baby boomer en días de ruido sociopolítico puede dar una cierta pereza, pero: “Después de Mayo” es una película de Olivier Assayas. Lo que en otras manos caería en la nostalgia, aquí son trazos de auténtica vida. Heroísmos relativos; amores escurridizos; ideales revolucionarios desintegrados en sectarismos; amores crecidos de la amistad; Lola Créton huyendo de los polis; Lola Créton haciendo apología marxista; Lola Créton mirando a Gilles con ternura después del primer beso (todo lo que hace ella es auténtico). Y como es de esperar con Assayas, la selección musical no decepciona. Aquí va el primer corte de la playlist. Gilles (especie de alter ego del director, encarnado por un convincentemente etéreo Clément Métayer) busca entre unos vinilos y elige “The Madcap Laughs”.

Nuevos experimentos en media fidelidad

El segundo álbum de All Tiny Creatures, recién editado “Dark Clock”, se mueve entre aún mayor variedad de ideas y patrones que su ya expansivo “Harbors” (2011). “Esto es como música pop desde un universo alternativo”, ha dicho su portavoz Thomas Wincek (Collections Of Colonies Of Bees, Volcano Choir), y es difícil encontrar una descripción más sucinta y acertada. El single “Quickest Cut”, uno de los highlights, puede recordar a los Grandaddy de “The Sophtware Slump” en su efervescente psicodelia semirobótica.

La cabeza llena de pájaros

Hasta ahora, el productor londinense Rob McAndrews, alias Airhead, se ha tenido que conformar con vivir a la sombra de James Blake, con quien ejerce como músico de directos. Pero su álbum de debut “For Years” podría cambiar las cosas. McAndrews entrega una colección de viñetas techno / ambient / future garage con espíritu pop –hay voces en diversos temas– que convence e incluso se presta a la pequeña adicción. La conexión Blake es, no obstante, bastante obvia en ocasiones, como en “Milkola Bottle”, un corte wonky pero marcadamente melancólico. La foto de arriba debería irse ahora mismo a depresseddjs.tumblr.com.

Gracias por el miedo

Si la semana pasada negábamos el título de esta sección por la desaparición de James Gandolfini, ésta deberíamos hacer igual por la marcha de Richard Matheson. Hablamos de otro tótem absoluto –aunque su nombre no suene como el de, digamos, Stephen King– de la cultura popular y del fantástico y terror muy en particular. A Matheson le debemos pesadillas: el camión de “El Diablo Sobre Ruedas”, el guerrero Zuni de “Trilogy of Terror”, el gremlin de las dos versiones de “Pesadilla a 20.000 pies” salieron de su imaginación. Hasta podríamos decir que cualquier zombi moderno salió de su imaginación; George A. Romero siempre ha reconocido la influencia de “Soy Leyenda” en “La Noche de los Muertos Vivientes”. Vean este fragmento de la primera “Pesadilla”, aunque solo sea por el extraño e hilarante gesto de asombro de William Shatner.

Haciendo un repaso a su obra es fácil ver que quedan muchos relatos fabulosos por adaptar. Y mientras tanto, Hollywood insiste en contar los orígenes de Superman.

El acorde perfecto

“Buscar el acorde perfecto / Sin jamás encontrarlo”, decían Autour De Lucie en un single clásico del indie pop francés. El productor suizo Cyril Hahn no podría hacer suyos esos versos, porque en su corta carrera ha dado con formas ideales para mejorar temas ajenos –sus remixes son leyenda, como Matheson–; y el tema propio recién estrenado “Perfect Form” invita a hacer juegos de palabras con su título. “ Perfect Form”, que es pluscuamperfecto, será su debut en el sello PMR, desde hace tiempo sinónimo claro de frescura.

La caída del imperio australiano

Empire Of The Sun se publicitan con imágenes como salidas de “El Viaje del Emperador”, pero créanme, ver ese documental de pingüinos en procesión es más divertido que escuchar su álbum “Ice on the Dune”. Curioso que el single se llamara “Alive”, porque nunca han sonado menos ídem: tanto en ese single como en la práctica totalidad del disco, encontramos a una banda revolcándose en su zona de comfort, sin dar con sonidos ni melodías excitantes. Electro-pop 4/4 tirando a rudimentario que despierta –ligeramente– en “I’ll Be Around”, muy Fleetwood Mac.

La canción del año de esta semana

Es para el siempre eficaz Joe Goddard (Hot Chip) y su nuevo himno veraniego con Boris Dlugosch, “Step Together”, apertura del EP “Taking Over”. Piano house de primer nivel, todo infecciosidad, fluidez y clase; todavía superior a la posterior “She Burns” con Mara Carlyle. La presencia de Dlugosch invita a repescar aquel remix del “Sing It Back” de Moloko que produjo, otra gran banda sonora para el recién llegado verano.

Next: Shawn Knowles-Carter, “Anna Nicole”, “Ray Donovan” y otros nombres propios de la cultura popular de 2013.

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