Columnas

La mejor semana del año

Siete días de cultura pop en comprimidos masticables y de buen sabor

Las últimas semanas de primavera son buenas porque anuncian el verano. Si a la vez traen la resurrección de The Killing, vídeos fabulosos de Young Galaxy, el comeback con titulares de Kanye West y (tachán tachán) una obra maestra de Boards of Canada, no hay nada más que hablar. Costará que una semana del año supere a esta. A ver la próxima cómo se porta.

Hey, it's a new summer/ Can we live there like it's our last one?” (“ New Summer”, Young Galaxy)

El verano tiene fama de perezoso, pero en el verano suelen pasar más cosas importantes –esto es, ligadas al romance– que durante las otras estaciones. Por eso hay que celebrar la llegada del sol, de los días más largos y las noches más intensas. Solo en estos días ya inminentes podrían suceder historias como la de “Verano del 42”, la película del fotograma de arriba: un clásico del cine del estío, aunque haya pocos bikinis y mucha tristeza.

Si no conocen a (de izquierda a derecha) Hermie, Oscy y Benjie, el autodenominado “Trío Terrible”, hagan un hueco en sus agendas estivales para ellos. Hermie no es otro que Herman Raucher, el autor del guión autobiográfico de la película, quien justo antes había escrito la sátira racial “Watermelon Man” para Melvin Pebbles. En “Verano del 42” nos cuenta, sin sátira que valga, su experiencia iniciática veraniega junto a Dorothy, una mujer mayor que él. Quizá no sea la mejor película sobre la primera vez, pero por algún motivo –quizá la música de Legrand– ocupa en lugar sagrado en mi memoria. “The summer knows, and unashamed, she sheds her clothes…”

The Killing is killing it

El remake de Forbrydelsen se ha propuesto con su tercera temporada cerrar las heridas abiertas, ser la gran serie de suspense que nos prometió. Los dos primeros capítulos fueron embrujadores. Y el tercero confirma las buenas (tenebrosas) vibraciones, la capacidad para arrastrar a los laberintos de una trama que esta vez se inmiscuye en la subcultura de los jóvenes sin hogar de Seattle. Cada pregunta se contesta con otra pregunta y llega el desenlace y uno no sabe cómo superará la semana sin saber sobre la pobre Kallie.

La serie de Veena Sud cuenta, además, con uno de los mejores repartos que puedan verse en la televisión ahora mismo. A Mireille Enos y Joel Kinnaman se han unido Elias Koteas –algo más que el tipo de las Tortugas Ninja, créanme– como el antiguo compañero de Linden al frente de la investigación y Peter Saarsgard como el preso condenado a muerte por el asesinato de su esposa. Y después tenemos a esos jóvenes actores destinados a grandes cosas: a rodar un futuro drama callejero de Van Sant como mínimo. Apuesto en particular por Bex Taylor-Klaus, aka Bullet. Cada pequeña cosa que hace tiene resonancia.

Final transicional

Cierta –lógica– decepción ante la finale de tercera temporada de “Juego de Tronos”. Pero a estas alturas, y como ya indicábamos la semana pasada, deberíamos saber que aquí los clímax son en el noveno episodio y los décimos son, en cambio, transicionales: escenas de la relativa calma después de la tormenta y cartas puestas sobre la mesa para la siguiente entrega.

Eso no quiere decir que no hubiera momentos de interés –agárrense, vienen spoilers–: al fin y al cabo, estamos hablando del episodio en que Arya entra por primera vez en contacto con la muerte, con la muerte provocada por sus propias manos; también el de una secuencia quietamente conmovedora como aquella de Ser Davos salvando a Gendry de su sacrificio; y, at last but not least, ese baño de esclavos y dragones de Daenerys que a mí me recordó al vídeo de “All The Lovers” de Kylie. Creo que no fui el único.

Por cierto, no se pierdan, si no la han visto, la supuestamente ingeniosa variación sobre “Juego de Tronos” que esta semana colgó el Comité Nacional Congresional Republicano: un mapa interactivo llamado “Game of Dems” que ilustra alianzas y apoyos detrás de conocidos demócratas. Por desgracia, el mapa de marras no parece –ni por estilo ni por nada– de Essos o Westeros sino de alguna zona de la Tierra Media. El CNCR ha perdido toda su nerd cred.

Princesa imposible

La oleada de divas electro-pop nórdicas parece no tener fin, con ejemplos brillantes surgiendo un día sí y al siguiente también. Hay tantas que cuesta quedarse con sus nombres, pero parece difícil olvidarse de MØ; no solo porque el nombre es sencillo, sino también por la efectividad casi insultante de su poco repertorio hasta la fecha. Si no siente nada al escuchar “Waste Of Time” –su primer lanzamiento tras fichar por Chess Club / RCA Victor–, hágaselo saber a su médico forense. Lykke Li debería tener a esta chica bajo vigilancia, o pronto se la encontrará subida a la chepa.

Un par de entrevistas históricas

Kanye West es el entrevistado soñado, al menos entre quien tenga hambre de titulares dementes. En su ya clásico diálogo con Jon Caramanica de ‘The New York Times’ ofreció un puñado de declaraciones propias de alguien que orbita en otra galaxia. Más allá de la raza humana. Volvió sobre el Taylor Swift affair ( “Dark fantasy’ fue una larga disculpa con doble intención”), exhibió su renovado amor por el minimalismo ( “Esta lámpara de Corbusier fue mi mayor inspiración; soy un minimalista en un cuerpo de rapper”) y habló de su lugar en la historia: “Creo que Kanye West va a significar algo similar a lo que significa Steve Jobs. (...) Es como cuando Biggie murió y Jay-Z tuvo permiso para convertirse en Jay-Z”. Awesome. “Yeezus”, indeed.

El mismo ‘NYT’ –que todo lo mejor acapara– publicó esta semana una entrevista con los siempre elusivos Boards Of Canada, coincidiendo con la edición de “Tomorrow’s Harvest”. Preguntas y respuestas, vía e-mail, son excelentes. Sirven para adentrarse en el proceso creativo detrás de un sonido cuya construcción parece, a menudo, imposible de discernir. “Podemos pasar días metiendo cosas, instrumentos de viento, cuerdas, guitarras, bajos, sintes, durante horas en los samplers y después pasamos esos sonidos a través de pilas de hardware destructivo y los resampleamos para hacer nuevos sonidos irreconocibles. Todo esto antes de empezar a escribir ninguna canción”. Al final de la búsqueda quedan monumentos como “Reach for the Dead”.

La nueva elegancia

Hay un hombre en el pop que lo hace todo: Ariel Rechtshaid (productor de Vampire Weekend, Charli XCX, Sky Ferreira, Haim…). Y rozándole los tobillos encontramos a Dev Hynes, brazo derecho de Solange, un nuevo hombre de confianza de Kylie y padrino de Laura Welsh, a la que ayudó a escribir una preciosidad como “Unravel”. El pop sofisticado de Welsh crece incluso en “Cold Front”, un primer single de major que produce nada menos que Robin Hannibal de Rhye y Quadron. Su videoclip en blanco y negro –que sigue la comunión de una bailarina con luz, agua, pintura– es tan elegante como la realmente adictiva canción.

El último-último verano

El videoclip de “New Summer” –uno de los múltiples hallazgos de “Ultramarine” (2013), no del todo bien ponderado– se toma la letra del tema a rajatabla y presenta un verano en la ciudad marcado por el caos apocalíptico. ¿Que si podemos vivir este verano “como si fuera el último”? Pues no queda otra, porque es el fin del mundo tal y como lo conocemos. En la pieza dirigida por Ivan Grbovic, explosiones gigantescas arrasando la ciudad en cámara lenta; al ritmo más o menos sosegado de la canción. Lo que se traduce en pelos como escarpias.

La mejor isla desierta

Todavía no sé si he perdonado a Andy Samberg su salida del “Saturday Night Live”, pero el mono se puede calmar con “The Wack Album”, su nuevo álbum junto a la imposible troupe de hip hop cómico –seriamente pegadizo– The Lonely Island. Parecía complicado y, sin embargo, ha pasado: su tercer disco es incluso superior a “Incredibad” (2009) y “Turtleneck & Chain” (2011): un repaso tan ingenioso y elaborado como divertido a nivel primitivo de todas las convenciones imaginables del rap, de la pasión por el eslogan ( “YOLO”) a las usuales, a menudo dilatadas, introducciones al clan ( “Meet the Crew”), pasando por las exhortaciones estilo Black Eyed Peas ( “Go Kindergarten”, una especie de “Harlem Shake” con Robyn). Debajo, otro de los hitos: “Diaper Money”, un homenaje gangsta a las servidumbres de la edad adulta.

La canción del año de esta semana

Es para CSS, ahora sin Adriano Cintra pero con David Sitek como productor. Como “La Liberación” (2011), “Planta” es un disco algo irregular, aunque no sin sus hits de provecho: “Into the Sun”, “Teenage Tiger Cat” y, quizá, sobre todo, “Dynamite”, con Hannah Blilie de Gossip a la batería. Directa, sexy y, permítanme el adjetivo fácil, explosiva.

Next: “El hombre de acero”, “Twisted”, Smith Westerns y algunas otras formas de aprovechar el verano sin mancharse los pies de arena.

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