Columnas

La mejor semana del año

Siete días de cultura pop en comprimidos masticables y de buen sabor

Meteorológicamente hablando no ha sido la mejor semana del año. Pero en todo lo demás podemos decir que sí, teniendo en cuenta hechos tan poderosos y solemnes como los nuevos álbumes de Vampire Weekend y Daft Punk, el pedazo de vídeo de Say Lou Lou, las canciones de Small Black y el regreso de Kristen Wiig. What’s not to like?

“Seré un puente sobre aguas turbulentas si confías en mi nombre” (Claude Jeter, “Mary Don’t You Weep”)

El nuevo álbum de Vampire Weekend me ha devuelto esta semana a Simon & Garfunkel, tanto a “Bookends” –con el que “Modern Vampires Of The City”, creo, puede compararse– como al gran “Bridge Over Troubled Water”, mi disco favorito de mi madre. Las colecciones de discos de los padres suelen ser materia de recelo durante la infancia y adolescencia, aunque algunos de ellos logran meterse en tu mundo. Para mí fue, entre otros, “Puente Sobre Aguas Turbulentas”, porque con ese título llegó a muchas colecciones de España. Lo llegué a escuchar más que mi madre, algo que me preocupó y me hizo sentir a veces, peligrosamente, como un adulto prematuro. ¿No debía gustarme el punk de gran almacén? ¿Qué hago escuchando casi sin parar este disco de mi madre?

Pues disfrutando de canciones adictivas, nada más. Fue mucho tiempo después que aprendí que “The Boxer” hablaba de pobreza y soledad, y aprendí a apreciar “The Only Living Boy In New York” como la gran canción de amor para un amigo que es. Puede que Simon & Garfunkel vayan a ser recordados en excesiva medida como un sketch de Martes y Trece, pero en realidad es una de los más fiables asideros emocionales que haya dado la música, estés en edad o no de entender el alcance poético de sus letras. ¿Y vosotros? ¿Qué discos escuchabais más de vuestros padres? Todo el gossip añejo, en la zona de comentarios.

Maron crece

La semana pasada, con el debut de su serie, Marc Maron nos demostró que podía dar el salto con éxito del podcast a la sitcom. Esta semana, “Maron” ha sido todavía superior, con un gran invitado como Denis Leary y la introducción de un nuevo personaje, el sidekick Kyle, que esperemos haya llegado para quedarse. Kyle (Josh Brener, “Glory Daze”) es un joven aspirante a comediante cuyos intentos de sacar consejos a Marc caen en saco roto. Pero finalmente el veterano accederá a que el novato se convierta en ayudante, esencialmente para que le ayude a sacar una comadreja muerta de debajo de su casa; quizá con un “dead animal grabber”, esa herramienta imaginaria ya clásica.

“Dead Possum” es un episodio magnífico, ahí arriba con los grandes clásicos de “Louie”. Y contiene trazas de “Breaking Bad”: fíjense en los planos previos a la supuesta captura del animal. Arriba, no sé si se han fijado, puede verse el episodio completo, y sin sentimiento de culpa.

Park nos la juega

Una chica y un rifle no han bastado a Park Chan-wook para saldar con éxito su primera aventura en inglés. “Stoker” –que poco tiene que ver con el vampirismo, al menos en su sentido estricto– se suponía casi una extensión de su “trilogía de la venganza”, pero rara vez las comparaciones han sido tan odiosas. Este thriller macabro bajo la inspiración de “La Sombra de una Duda” se ahoga en una narración dispersa, un misterio obvio y una tendencia al camp que, de algún modo, destruye los (escasos) momentos de extraña resonancia. Quedan imágenes poderosas (se nota que Park aún trabaja con su habitual director de fotografía Chung Chung-hoon), como todas las que componen los mágicos créditos iniciales o aquella del cabello fundiéndose con la hierba. El resto es distraído, sobre todo si te atrae lo neogótico, pero carece del aliento catártico de, digamos, una “Oldboy” o una “Lady Vengeance”. Es tan vistoso como vacuo. Pequeña decepción a manos de uno de los grandes.

Guess who’s back

No hacía ni un año, pero ya se echaba de menos, y mucho, a Kristen Wiig por Saturday Night Live. Aunque hubo algunos misses en su esperado programa como host (quizá sea un poco tarde para una parodia del J-horror), ganaron de calle los hits, empezando por esa gloriosa toma inicial por las bambalinas del programa, que hizo pensar en (ay) “30 Rock”, y después esa entrega memorable del sketch recurrente The Californians, la ardilla de arena, la acupuntura gore y, por supuesto, el regreso del imposible dúo pop improvisatorio Garth & Kat, que animó mi sección menos favorita del programa (“Weekend Update”) junto al también clave Anthony Crispino de Bobby Moynihan. Por la parte musical, ninguna queja: Vampire Weekend asaltando “Diane Young” y “Unbelievers”. De su disco hablamos ahora mismo.

Territorio ‘Bookends’

Vampire Weekend se la han jugado, y mucho, con “Modern Vampires of the City”. El público que busque (con toda la lógica) himnos saltarines, quizá quede decepcionado con un nuevo álbum de aromas reflexivos y una narrativa enlazada en casi todo momento con el paso a la edad adulta, ese anatema. Además, sónicamente, de la mano del ubicuo (gracias a Dios) Ariel Rechtshaid, los de Ezra Koenig se muestran medio belicosos, con efectos vocales marcianos, ritmos desencajados… Nuestros auriculares nos lo agradecerán, pero los DJs no sabrán qué hacer con esto. El disco al que más me recuerda es, quizá por obsesión personal, “Bookends” de Simon & Garfunkel. Es igual de extraño y casi igual de memorable. Si algún día hablo con Koenig le preguntaré si es fan del elepé. Debajo, el vídeo (con letras) de “Ya Hey”, lo más cercano a un hit evidente de “Modern Vampires”.

La mejor comedia del año (quizá de esta semana y todas las otras)

Una comedia de Christopher Guest para HBO con protagonismo de Chris O’Dowd ( “The IT Crowd” y el ex marido de Jessa en “Girls”) solo podía ser algo como “Family Tree”, revelación televisiva de los últimos días. Es un Guest algo más amable, cálido de lo habitual, sin el mismo grado de burla que en sus sátiras del teatro independiente ( “Waiting for Guffman”), los concursos caninos ( “Very Important Perros”), el folk 60s ( “Un Poderoso Viento”) y la industria del cine, o mejor dicho, su temporada de premios ( “For Your Consideration”). Pero es un Guest igualmente brillante, con el timing perfecto, el surrealismo vivísimo, y un mono.

Así es, la presencia insólita de “Family Tree” es el mono de felpa que Bea Chadwick (Nina Conti) lleva a todas partes, a modo de elemento liberador de su subconsciente, igual que Mel Gibson en “El Castor”. Bea es la hermana del protagonista Tom (O’Dowd), quien ha empezado a investigar su árbol genealógico después de recibir una misteriosa caja de una tía abuela que nunca conoció. Es su manera de reconstruir, o afirmar, su identidad tras perder su trabajo y ver su corazón hecho pedazos por una mujer. En su camino, Tom se encuentra con la clase de personajes que pueblan el mundo Guest: gente desconocedora de sus límites y excéntricos inconscientes de su nivel de locura.

RAM: RAD

Ya está aquí, ya llegó, el streaming del nuevo álbum de Daft Punk, y con él todas las opiniones del mundo. Lo que personalmente no acabo de entender es cómo una campaña de promoción puede afectar de este modo a la percepción de una obra artística. Una cosa es esa campaña, algo cansina, y otra el disco, que de cansino poco. Nunca me ha parecido obra maestra –me sobran “Within” y “Motherboard”–, pero “Random Access Memories” tiene, o al menos eso creía, armas musicales suficientes para combatir la gran desconfianza o las altas expectativas creadas por el bombardeo publicitario. Espero que pasado el tiempo los ánimos se relajen un poco. Porque “RAM” merece una recepción menos, digamos, arisca, como producto claro del amor por la música (pop) que es.

Hace tiempo que a ellos no se les puede medir por el baremo de la electrónica progresista. Su horizonte es diferente, retro o intemporal, sin miedo al ridículo y en genuflexión ante los iconos de la música popular de siempre. “RAM” no busca la vanguardia, sino la esencia. Y en ese sentido es un dechado de emoción, aunque a veces abrace de forma casi provocadora el puro kitsch (algo que casi nadie critica a Pet Shop Boys, target objetivo de “RAM”). Como disco pop, en fin, lo nuevo de Daft Punk es a menudo abrumador. “The Game of Love” es Sade con robots –what’s not to like?–, “Instant Crush” es justo lo que dice su título, “Giorgio By Moroder” es épica intangible, “Touch” acaba como el mejor musical posible, las colaboraciones con Pharrell son material a la altura de “Off The Wall”… No solo es un disco bien grabado, también es un disco tremendamente inspirado, capaz de generar grandes emociones. Y como “Discovery” (2001), igual alcance tarde su plena reputación.

Say Lou Lou, say it loud

Las hermanas (gemelas) Elektra y Miranda Kilbey han fichado por Columbia/Sony, como hicieron no hace tanto unos tales Daft Punk. Era de esperar, porque con unas pocas canciones – “Maybe You”, su debut en Kitsuné; “Julian” y “Fool of Me”, la canción del año de la semana pasada– han demostrado tener ya la clase y madurez compositiva que muchos no consiguen ni en el crepúsculo de sus carreras. De “Julian” acaban de lanzar un vídeo perturbador, NSFW, que aparece debajo. Y ahora a esperar el de “Fool of Me”, canción todavía superior, relegada algo injustamente a la cara B.

Llegar y vencer

Si eres de los que ya ha quemado todos los temas de AlunaGeorge y necesitas nuevas dosis de pop-R&B de sonido medio interesante, pocas opciones mejores que “Hide & Seek”, primer tema propio de Kenzie May tras colaboraciones con gente como Sub Focus ( “Falling Down”) y FTSE ( “Float”). El vídeo ha salido esta semana y demuestra que, además de voz, May tiene carisma suficiente para convertirse en popstar (respetable) del futuro. Ah, no es una versión de Imogen Heap, aunque eso tampoco estaría mal.

La canción del año de esta semana

Es para Small Black y uno de los varios hits de “Limits of Desire”, un disco ideal para conducir de noche, como tantos ahora. No ha sido la mejor semana del año, meteorológicamente hablando, al menos por Barcelona, pero este álbum y en particular esta canción han sabido despejar el paisaje, ponerle filtro soleado. El tema empieza sin piedad, con esos grandes sintes en staccato, pero logra su verdadero cénit en un estribillo perezoso y perfecto: “No air, breath-less”

Next: The National, “The Goodwin Games”, el PS13 y algunas otras formas de vivir una semana casi como si no quedaran otras semanas.

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