Columnas

La mejor semana del año

Siete días de cultura pop en diez comprimidos masticables y de buen

Olga Kurylenko aparece en “Oblivion” y “To The Wonder”, dos películas que merecen más cariño y que pueden hacer de la semana de cualquiera la mejor semana del año. Esta lo ha sido, a tenor de factores inapelables como el álbum de Charli XCX, la nueva metedura de pata de Justin Bieber (siempre la risa él) y unas cuantas canciones que hacen el mundo más habitable y humano.

“We're in the nuclear season / In this shelter I’ll survive this, though” (Charli XCX, “Nuclear Seasons”)

Una idea en el libro “The Song Is You”, esa especie de “Alta Fidelidad” en clave depre de Arthur Phillips, me persigue años después. El protagonista del libro sabe que, casándose, está expuesto al riesgo de la separación –ese trance que hace a uno plantearse si volver a acercarse tanto a alguien–, y con ello, aquí viene el drama, u otro drama, perder un montón de música. Es el precio del amor, saber que las canciones que un día eran la banda sonora de la ilusión se podrían revelar un fraude o tendrían demasiados recuerdos para ser soportables.

El libro contesta a la pregunta en el siguiente párrafo. Nos asegura que antes o después las canciones son lo que eran al principio. De nuevo contienen la promesa de algo emocionante. Poco a poco los recuerdos del pasado son sustituidos por impresiones nuevas. Adoro la novela de Phillips, pero no estoy seguro de que sea tan sencillo, la verdad. Los momentos perfectos no abundan y cuando una música ha contribuido de una forma decisiva a crearlos, escucharla equivale, inevitablemente, a escalar de nuevo cimas pasadas, o mejor, observarlas desde abajo. Es decir, mucho cuidado: si os enamoráis –si apostáis por un amor– estáis poniendo en juego no solo vuestra integridad mental o vuestro bienestar físico, sino también esas playlists de Spotify.

La catedral de Malick

Entraba a “To The Wonder” un poco temeroso, tratando de olvidar algunas críticas que hablaban del último Malick como una autoparodia, una estupidez o algo peor. Pero la película hizo rápidamente ese trabajo por mí. En pocos minutos estaba congelado en la butaca y, si no recuerdo mal, tapándome la boca con la mano. Imágenes, sonidos, movimientos, saltos de montaje, todo conformaba una sinfonía de belleza insoportable que solo se me ocurre comparar con los momentos más extáticos de Kieslowski. Y sobre la escritura, poco que objetar. El amor –por enlazar con el tema de la introducción de esta semana– se traduce a menudo en esa clase de discurso idealista, a solas o en diálogo, en lenguaje privado, con el objeto preferido de los afectos.

“To The Wonder” no merece la parodia, aunque solo sea por la audacia de su apuesta formal, menos basada en mecanismos convencionales que en instintos emocionales. También por hablar del éxtasis extraño de sentirse fusionado con alguien en tiempos de individualismo total. Ahora pueden calificarme de new age, sensiblero y todo lo que quieran, que no me importará. Son pocas las ocasiones en que una película deja de ser película para ser experiencia.

MTV Movie Awards > Goyas

Alguien debería sugerir a la Academia de las artes y las ciencias cinematográficas de España que la próxima ceremonia de los premios Goya fuera presentada por Rebel Wilson. No era el mejor elemento de “Dando la Nota” –con Anna Kendrick dentro, cualquier competición se acaba pronto–, pero en el espectáculo del cine de MTV, una patochada absoluta, pero más divertida que los Goya, supo confirmarse como auténtica fuerza de la naturaleza. En el monólogo inicial se marcó el mejor saludo posible: “A big hello to our international viewers in North Korea! Special shout-out to Supreme Leader Lil’ Kim”. Y de Channing Tatum dijo: “He has a Magic Mic that I’d like to sing into”. Ahora, el momento memorable, por incómodo, de la noche tuvo que ser el siguiente.

Sí, eso que acaban de ver es Aubrey Plaza (mi futura esposa) tratando de arrebatar a Will Ferrell su Comedic Genius Golden Popcorn. Poco después fue expulsada del programa por los productores. ¿Gag preparado de cabo a rabo? ¿O la realidad? Sea como sea, el momento respiró incómoda verdad. Yo estoy por creérmelo, igual que la chica de granja canadiense DaniElle.

Aubrey Plaza just tryed to pull a Kanye on Will Ferrell, and failed. I don't think she will remeber tomorrow. #MTVMA

— DaniElle (@DaniElleMusic_) April 15, 2013

¿Quién cree en Bieb?

Según decían, en la zona de prensa de los MTV Movie Awards no se hablaba de otro asunto que la última de Justin Bieber. Y no nos referimos al regreso de su flequillo, sino a su fantasía de contar con Anne Frank en su séquito de beliebers. Todo Cristo se le echó encima, pero pocos se tomaron la elucubración en serio. Tan solo la revista New York, en su blog Daily Intelligencer, tuvo a bien hacerse esta seria pregunta: ¿ podría haber sido Frank una belieber? La investigación arrojó malos resultados para el minidivo. En su diario, Anne afirma, por ejemplo, preferir la literatura y la pintura a la música. En esta última, además, le tira el rollo Mozart. “Baby” es hitazo, pero no tanto como la “Serenata nº 13”.

Defendiendo a Kosinski

Si cruzásemos el ADN de “WALL*E” –un pobre tipo solitario limpiando un planeta en ruinas– y “Matrix” –en una imagen final cuyo contenido no revelaremos– el resultado, en reluciente tubo probeta, se parecería una barbaridad a “Oblivion”, nueva space opera de Joseph Kosinski tras la infravalorada “TRON: Legacy”. Kosinski antepone la belleza visual a cualquier otro aspecto, algo que parecemos celebrar en otros directores, pero no en él. Todavía no es, digamos, un De Palma o un Kubrick, pero su capacidad para diseñar imágenes –bellas, perfectas, de un futurismo sensual– es digna de elogio: puedo imaginar al propio De Palma vibrando con la imagen de los amantes en la piscina transparente colgando del cielo. El día que encuentre un guión a la altura de su talento visual, el mundo se llenará de ultraístas de Kosinski, pero el hombre ya merece fans.

Debajo, entrevista a la heroína del filme, Olga Kurylenko, a la que esta semana he visto dos días seguidos en una gran pantalla, aquí y en “To The Wonder”. Sin queja.

El desafío “Defiance”

Es acabar el primer capítulo sin chequear Facebook o mirar el correo en algún momento. Las producciones propias de Syfy siguen dando mal nombre a la ciencia ficción. En este western espacial no encontramos la belleza de Kosinski, todo lo contrario: tan solo feísmo y efectos mal empleados. Y la parte visual es la mejor. Con alguien como Michael Taylor entre sus creadores, podía esperarse una especie de “Battlestar Galactica”, pero ha emergido una colección de blandos clichés que impelen a hacer la siesta. Los otros dos artífices son Kevin Murphy ( “Caprica”, otra referencia superior) y Rockne S. O’Bannon, quien puede vanagloriarse de haber firmado dos de las series más decepcionantes de la temporada, la otra siendo “Cult”, ya cancelada.

Amor a quemarropa

Ni mainstream ni indie, sino todo lo contrario, Charli XCX sublima el arte de la interesante tercera vía en un primer álbum de, dejémoslo ahí, pop moderno; dicho esto sin ningún sentido peyorativo. “True Romance” se mueve de forma a veces gloriosamente descoyuntada entre beats R&B, teclados ácidos, voces psicofónicas... Todo por disparar las endorfinas. Con algo de ayuda de Ari Rechtshaid –el hombre actualmente tras todos los mejores hits, con permiso de Blood Orange–, Charli/Charlotte se ha marcado un debut que abruma por la música pero también las letras, disección sucinta y acertada de los crímenes del corazón. Supervivencia emocional ( “Nuclear Seasons”), intentos de revancha ( “You - Ha Ha Ha”), órdenes de alejamiento ( “Stay Away”)… En el amor como en la guerra, todo vale. Y todos pierden.

Kid Cudi con amigos

“Indicud” es un disco a todas luces excesivo, cargado de buenas y menos buenas ideas, excesivamente largo, saturado de ego hasta límites incomprensibles: ¿realmente no advierte Cudi que todavía no ha entregado ese gran disco que parecía tener en la punta de los dedos a la altura de “Man on the Moon: The End of Day”? ¿O que todavía no hemos olvidado el asunto WZRD, del que solo podía salvarse su apropiación de Desire? Sea como sea, “Indicud” contiene un tema en colaboración con Haim, “Red Eye”, con aroma a clásico. Todo lo que toca Haim se convierte en oro. Del tema de 9 minutos con Michael Bolton mejor hablamos otro día.

De repente, el próximo verano

Todo lo que toca Haim se convierte en oro, ejemplo 2: “You’re No Good”, apertura del “Free The Universe” de Major Lazer, medio masacrado por Pitchfork pero en realidad Gran Fiesta que conviene no perderse. En ese comienzo dorado, con Danielle Haim compartiendo espacio vocal con Vybz Kartel, Santigold y Yasmin, las piezas del puzzle global de Diplo encajan especialmente bien y hacen fantasear con el inminente verano, por no decir los días de Sónar, donde Major Lazer lo darán todo. And then some.

Estado de flotación

Tras lanzar hace unas semanas el videoclip de “Strangers”, el grupo de Illinois Psychic Twin, es decir, lo que pasaría si Feist practicara el electro-pop psicodélico –su cantante Erin Fein se parece incluso en el apellido–, presentan otro vídeo, ahora para la cara-b “Dream State”. Blanco y negro muy nouvelle vague para un tema que coloca fácilmente en otra dimensión de la conciencia. Cuidado con ellos, que no inventan la sopa de ajo, pero la cocinan con rara sapiencia. Y después de dos álbumes se marcan un “Teen Dream” y entonces qué.

La canción del año de esta semana

Es para Poliça, ese proyecto de extraño, esquivo, soul-pop indie, y su nuevo tema con Justin Vernon, “Tiff”. La canción no parece hablar de extensiones de archivo ni diseño gráfico, sino de angustias existenciales varias, incluyendo la posición del grupo dentro de la industria del disco: “Soy un peón en la máquina del hype”. Pero quiero que se fijen sobre todo, si no lo han hecho, en los sintes de ese estribillo. Por favor.

Next: “On the Road”, la bancarrota de Phoenix, un repaso al “Vice” de HBO y algunos otros básicos de la nueva temporada.

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