Columnas

La mejor semana del año

Siete días de cultura pop en diez comprimidos masticables y de buen sabor

Como “Overgrown”, de James Blake, es firme aspirante a disco del año si nadie lo remedia, podemos dar por entendido que esta ha sido una semana clave de la temporada, si no la mejor. Porque también ha vuelto Mad Men (con mucho pelo). Hay más razones, algunas de gran importancia histórica, pero para conocerlas habrá que leer lo que hay aquí dentro.

“A mitad de camino en el viaje de nuestra vida, desperté para encontrarme en un bosque oscuro, porque me había salido del camino recto” ( “La Divina Comedia”, Dante Alighieri)

El pasado lunes, el día que Thatcher murió, al parecer algunos creyeron que era un momento idóneo para recuperar “La Dama de Hierro”. Opción poco justa, casi cruel con la historia. Porque esa película era una especie de “greatest hits” de la Thatcher que no prestaba gran atención al coste humano de sus decisiones. Y que al mostrarla en su demencia parecía querer crear una suerte de simpatía extra por el personaje.

A la señora Thatcher solo se le pueden agradecer las reacciones culturales que produjo, la respuesta del arte a sus pioneros recortes. Me refiero a series como “The Young Ones”, todavía hoy quizá la mejor forma, o al menos la más divertida, de aprender sobre el thatcherismo. También a las novelas de Adrian Mole, quien alimentaba sus pasiones y su literatura principiante con el odio a esta mujer. Eso por no hablar de los infinitos hits pop que forman parte de su legado, empezando por el “Shipbuilding” de Elvis Costello y siguiendo por clásicos de The Smiths o Hefner, cuya “The Day That Thatcher Dies” debió recibir más escuchas el pasado lunes que durante los últimos diez años juntos. Gracias por las series, los libros, la música, Mrs. Thatcher. Pero quédese donde está.

Posesión bien

La forma más fácil de disfrutar de “Posesión Infernal”, versión 2013, es olvidar que una película de igual nombre se estrenó en 1981. Sé que es complicado, pero el remake del uruguayo Fede Álvarez merece una atención. En sus propios términos, los de un body horror pulido pero con grado notable de locura, funciona e inquieta, aunque no dé tanto miedo como asco. ¿Significará su éxito (17 kilos de presupuesto, 26 de taquilla en el primer fin de semana tan solo en Estados Unidos) un resurgir del terror calificado “R” frente a las medias tintas de la “PG-13”?

El mayor shock de la película es solo para seriéfilos. Porque asusta realmente ver a Jane Levy pasar del barrio residencial cruel pero rosado de “Suburgatory”, telecomedia familiar que la reveló, a los bosques violadores y el terror tenticular de “Posesión Infernal”. Levy está terrorífica como Mia, la drogadicta a la que su hermano y amigos esperan salvar con unos días de “cabin in the woods”. Si en los Oscar valorasen las actuaciones casi estrictamente físicas, el próximo año la veríamos nominada a Mejor Actriz.

“Better living through chemistry”?

Puesto a despedirse dignamente, Soderbergh podría haberse detenido en “Bubble”, ese delicioso tributo al Herbert Ross que fue “¡El Soplón!”, la terrorífica “Contagio” –su “El Día Después”–, o la infravalorada “Magic Mike”. Pero ha decidido hacerlo con la rara, desigual “Efectos Secundarios”, que empieza como thriller estilo Hitchcock, sigue como drama médico-judicial y deriva al final en secuela apócrifa de “Juegos Salvajes”. El delirio y el retorcimiento finales de la trama podrían haber funcionado en manos de, digamos, De Palma, pero el tono clínico de Soderbergh no casa con lo que nos están contando: un gran WTF.

La muerte llama a su puerta

Como en el final de la temporada anterior, que tuvo duro clímax en el suicidio de Lane Pryce, “Mad Men” regresó fijada en la muerte, sobre todo a través de dos personajes que viven contrariados por su madurez y viven el fin de cerca por distintos motivos: a Don Draper le impacta la casi muerte por infarto de Jonesy, el portero, salvado por un nuevo personaje, el Doctor Rosen, mientras que Roger Sterling sufre –todo y que al principio no lo parezca– la muerte de su madre. Se presentan tiempos oscuros para la serie: no cuesta imaginar una temporada, como el “Infierno” de Dante, cargada de tormento espiritual.

Peggy Olson parece ser la única que progresa adecuadamente en el dramatis personae de la creación de Matthew Weiner. En la familia Francis tienen a una Sally convertida en bitch –para el regocijo de la audiencia, también es cierto, sí– y a una Betty insatisfecha, de nuevo, con su papel de madre suburbana. Betty encuentra un reflejo de sí misma, o su yo antiguo, en una amiga de 15 años de su hija, Sandy, violinista aspirante a la Juilliard, una chica llena de potencial pero con dificultades prosaicas para desarrollarlo. Weiner explicó esta trama en una entrevista con la revista New York.

Pero quizás las principales novedades de “Mad Men” en su sexta temporada no sean Sandy, ni el doctor Rosen y su esposa (¡Linda Cardellini, de “Freaks & Geeks”!), sino la frondosa barba de Stan y el curioso mostacho de Ginsberg. Impacto capilar.

Fitter happier

“Nuevo Vale” ya murió, pero las adolescentes pueden confiar en “Rookie”, la revista online de Tavi. Su sección estrella “Ask a Grown Man”, un consultorio protagonizado por hombres de provecho –han pasado Jimmy Fallon, Jon Hamm, Judd Apatow, entre otros–, tuvo esta semana como invitados a Thom Yorke y Nigel Godrich. Sí, como lo oyen, Yorke dando consejos a teens. Y no son encerrarse en casa, bajar las persianas y leer distopías, sino todo lo contrario. Por ejemplo, si tu chico te aburre, mejor envíalo a paseo. El tedio es anatema.

Vídeo

Nada mejor

Todavía queda año por delante, pero muy fino tendrá que hilar la comunidad musical para superar algo como “Overgrown”, el sofisticado nuevo disco de James Blake. Bajo la influencia del romance, Blake ha concebido un álbum de sonido más rico –el silencio o espacio negativo se rinde al reverb–, canciones mejor estructuradas y agradecible regusto hip hop, no solo por los versos de RZA en “Take a Fall for Me” ( “I need you, like I need satisfaction”). Si el anterior “James Blake” (2011) esquivaba o era rácano en el elemento clubber, aquí los ritmos se muestran más intensos y florecen salvajemente a la altura de “Digital Lion” y “Voyeur”. Es a “James Blake” lo que “Coexist” a “xx”: parece lo mismo pero no lo es; y se baila mejor. Destacar temas es un poco misión imposible, aunque ahora mismo estoy fascinado por “Life Round Here”, en la que vuelve a recuperar el influjo de Aaliyah tras aquel sample en la lejana “CMYK”, y una titular donde resulta clara la prematura madurez lograda por JB.

El vídeo, como la canción, aturde.

Atlántida Is Calling

Hasta el día 22 pueden seguir viendo títulos del Atlántida Film Fest. Bueno, no “Stories We Tell”, de Sarah Polley, retirada (argh) para que pueda competir en los Oscar. Pero siempre quedan historias como “The House I Live In”, documental turbador de Eugene Jarecki sobre las implicaciones en los derechos humanos de la guerra contra las drogas; “Perfect Sense”, sugestivo, literalmente sensorial drama de cámara del director de “Young Adam”; o la discutida pero definitivamente importante “Después de Lucía”, historia adolescente recomendada para seguidores de Haneke o Lanthimos.

Yeah (Fuck) Yeah (Fuck) Yeahs

Karen O ha hablado de Mosquito, el disco de portada infernal, como “un disco de soul de Yeah Yeah Yeahs: nuestra versión de uno”. ¿Significa eso que estamos ante una colección de baladas al estilo “Maps”? Si así fuera, no hay problema, sino todo lo contrario. Y canciones como la flotante “Subway” –homenaje a Nueva York basado en un sample de metro– y “Wedding Song” participan de la sensualidad emocionante de aquella partitura que, quizás, Yeah Yeah Yeahs todavía no han sabido igualar. Pero “Mosquito” es una bestia ecléctica: ahora tribal y en sintonía con Gang Gang Dance (“Mosquito”, desde el punto de vista del insecto), ahora semireggae ( “Under The Earth”), después rock gótico (muy Siouxsie “Slave”) o clubber (increíble “These Paths”), y con cameo rapero de Dr. Octagon en “Buried Alive”. Rock heterodoxo, expansivo, moderno en el mejor sentido del término.

Debajo, escucha del álbum completo en YouTube; y una entrevista con YYY’s.

Himno desde la nada

Tinashe, la chica de arriba, y Jacques Greene crearon “Painted Faces”, la canción de abajo, desde la nada y en un día, dentro del proyecto “Songs from Scratch” de Yours Truly con una famosa-marca-de-ropa-deportiva. Su contribución supera a las de Danny Brown con AraabMuzik, Angel Haze con Lunice, o Shlohmo con Jeremih, lo que ya es decir una barbaridad. No sé qué pasaría de dar a esta pareja un par de años, el presupuesto de “Los Diez Mandamientos” y hoodies para toda una vida.

Créditos finales

Voy a rodar una película solo para poner “Wings”, de HAERTS, en los créditos finales. También para ver si puedo conocer a Rooney Mara, pero ese es otro tema. Hablemos de esta canción exquisita, casi un homenaje (o sin casi) a esas melodías larger than life que nos acompañaban a la salida del cine en los 80. Pienso en “Take My Breath Away”, sobre todo, pero también en “Show Me Heaven”. Cuando alguien se atreva finalmente con el remake de “Top Gun” ya sabe a quién tiene que pedir tema final.

La canción del año de esta semana

Es un remix. Gran éxito en mi casa, donde anda en bucle desesperado desde hace días. Joe Goddard ha vuelto a hacerlo: nada se le resiste a este maestro, ni siquiera la métrica arty de Dirty Projectors. Y así convierte “The Socialites” en un himno house-pop como no se escuchaba desde… ¿lo que fuera que produjese justo antes Goddard? Esta semana ha salido a la venta en digital y es gran inversión.

Next: Kid Cudi con amigos, el estreno (televisivo) de “Defiance”, el amor a quemarropa de Charli XCX, y otros siete antídotos contra el tedio.

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