Columnas

Diez maxis destacados de septiembre: guía de lo que hay que comprar

Nueva entrega de la columna centrada en el formato EP para DJs. Hoy, techno y house de primerísimo nivel

Volvemos con la columna periódica de maxis, es decir, con una carretada generosa de discos recientes editados en formato corto, en vinilo, en ediciones cuidadas, y pensadas para DJs y melómanos de toda condición aficionados (en este caso) al techno y al house. Todo crema.

Septiembre suele ser un mes fetiche para los feligreses del baile electrónico. Tras el desierto de agosto, las cubetas vuelven a llenarse de carne fresca sobre la que abalanzarse cual buitre famélico. Es en estas condiciones de abundancia cuando las elecciones se vuelven más dolorosas, por lo que dirimir lo bueno de lo imprescindible se rebela más importante que nunca. Con este objetivo regresa esta columna, que completaremos a finales de mes con una segunda parte que repasará lo que den de si las próximas dos semanas o, simplemente, lo que no haya cabido en esta (lo dicho; septiembre es un mes opulento en cuanto lanzamientos). Así pues, iniciamos la criba de rigor empezando con dos maxis que apuntan a lo más alto en las listas de finales de año y acabando con una reedición del todo necesaria. En medio; un compendio de lo más variado que nos lleva de la crudeza de Delroy Edwards a la exuberancia de North Lake, de nuevos valores como Inkswel a los valores seguros como Theo Parrish y del re-descubrimiento de genios malditos como The Trash Company al re-encuentro con la mejor versión de Mathew Jonson.

Blawan: “His He She & She” (Hinge Finger, HINF8674, 12”)

En sus menos de 12 meses de vida, Hinge Finger ya ha conseguido encadenar dos de los lanzamientos más esperados del año. Tras el largamente anhelado “Ellipsis” de Joy Orbison, la plataforma que lideran Will Bankhead y el propio Joy O edita ahora “His He She & She” de Blawan, un maxi que ha venido desbocando glándulas salivares desde que el británico soltó dos de sus cortes en su última aparición en Boiler Room. Los tracks en cuestión son “Why They Hide Their Bodies Under My Garage” y “His Money”, dos monstruosidades en los que lleva su visión opresiva y maquinal del techno al siguiente nivel. En ambos casos la clave está en la manipulación de sendos samples vocales extraídos del “How Many Mics” de Fugees, que añaden un inquietante componente deshumanizado a las lúgubres construcciones de ritmos implacables y bajos asfixiantes. “And Both His Sons” sigue la misma línea, pero en este caso trazando puentes entre el espíritu jacking y el Berghain en hora punta. Y cuando creías que la cosa no podía retorcerse más, llega “His Daughters”, una deconstrucción de todo lo expuesto anteriormente en la que el británico prescinde de bombo pero multiplica el componente tétrico. En conjunto este EP es como pasearse por la mente de psicópata sediento de sangre; sabes que probablemente te encontrarás cosas desagradables pero es imposible refrenar los impulsos de merodear por todos sus recovecos. Uno de los EPs del año, claro está.

Bicep: “Visions Of Love” (Feel My Bicep, FMB001, 12”)

2012 está siendo el gran año de Bicep. La coronación definitiva, sin embargo, llega con este “Visions Of Love”. Con él estrenan su propia plataforma Feel My Bicep (mismo nombre que el de su muy recomendable blog, por cierto) y confirman lo que ya apuntaron con “$tripper”: si hay alguien que está sabiendo representar con solvencia el revival del Jersey House noventero son ellos. Aunque la fórmula sea conocida, el secreto del dúo de Belfast está en el equilibrio entre la evocación del espíritu clásico en el plano emocional y una producción lo suficientemente afilada como para no sonar simplemente retro. El corte titular es el paradigma de esta idea; ritmo de ecos garageros, pianos del Korg M1 y samples vocales perfectamente ensamblados; tan simple y demoledor como siempre ha sido el mejor house. En la cara B, dos cortes donde el reflejo del Jersey House es aún más acentuado, con “Keep Keep” siguiendo la estela de la mencionada “$tripper” y haciendo el mejor uso posible de las en trompetas “ Getcha Boi”. No hacen nada nuevo pero está tan rematadamente bien hecho que es irremediable no dejarse los cuartos en la tienda y la suela en la pista.

Delroy Edwards: “4 Club Use Only” (L.I.E.S., LIES015, 12”)

Si hay algo que caracteriza la música que edita el cada vez más prolífico sello L.I.E.S. es, además de su filiación analógica, la energía bruta que desprenden todos sus lanzamientos. En este marco, el debutante Derloy Edwards se encuentra como pez en el agua. Su Soundcloud está repleto de producciones que rebosan crudeza ghetto, ya sea en forma de house o juke, pero con la particularidad de tener su corazoncito emo (edits de Frank Ocean, títulos como “Heart And Soul” o “Loves Goes On and On”). Esta contraposición de sensibilidades es lo que nos encontramos en su EP de debut, “4 Club Use Only”. En él los bombos de 909 distorsionados y los hats afiladísimos conviven con pads profundos y melodías de campanillas, dando como resultado una suerte de deep-ghetto en el que provocar enajenación en la pista (el título no engaña) es tan importante como la evocación emocional. Delroy, queremos más.

Heatsick: “Convergence” (Rush Hour, RHD-004SICK, 12”)

Con el excelente “Déviation EP”, Steven Warwick, alias Heatsick, viejo conocido de la escena noise subterránea, apuntó un trasvase hacia una suerte de deep-house colorista y difuminado. Ahora, con este “Convergence” para Rush Hour, confirma definitivamente que quiere hacer música de baile. Para ello incorpora por primera vez cajas de ritmo (externas a las de los propios sintetizadores, se entiende) y alimenta sus tracks con una energía más cruda sin olvidarse de sus características melodías entre naíf y exóticas. Todo ello hace que cortes como el titular o “The Juggler” suenen como si Legowelt ambientara uno de sus proyectos conceptuales en un parque de atracciones. “Benelux”, en cambio, es el corte más rotundo y el más apropiado para el pinchaje, especialmente a partir de la mitad, en la que los bajos vigorosos y desquiciadas derivaciones de pianos toman el protagonismo.

The Trash Company: “Having Fun” (Peoples Potential Unlimited, PPU-041, 12”)

La de Max Monroe, el cerebro detrás de The Trash Company, es una de esas historias entre la leyenda y la desdicha que suelen poblar el imaginario de la música subterránea. Nació en la autopista en algún lugar entre Baltimore y Richmond, sufre sinestesia (el mismo síndrome neurológico que padece Aphex Twin) y a finales de los setenta grabó el que hasta hace poco era su único single. Desde entonces, sin embargo, no ha dejado de producir música y recientemente PPU (quién sino) lo devolvió a la actualidad con la edición del 7” “Pluto”, su primer lanzamiento en treinta años. Ahora el sello de Washington DC presenta “Having Fun”, un 12” que recupera los dos cortes del mencionado single y añade tres nuevas producciones de Monroe. Su música es marciana y lo-fi, a veces cósmica (“Pluto”), a veces tremendamente retraída y renegrida ( “For The Hook”, “Bigga Man”), otras expansiva y radiante ( “Having Fun”) y en casos como “I Don't Mind” extrañamente adhesiva. En todas sus variaciones, funk psicodélico de primera clase.

Inkswel: “Unthank004” (Unthank, UNTHANK004, 10”)

Sabemos pocos datos biográficos de Inkswel más allá de que es uno de los agitadores de la escena bailable de su Melbourne natal. Lo que sí sabemos es que se pirra por el funk, el boogie, el disco y el house. Así lo ha constatado en sus lanzamientos para sellos como Boogie Bash (especialmente recomendado el “Glass Tear Groove” del pasado año) o Superior Elevation. Su próximo 10” para Unthank, sub-sello de Firecracker, es posiblemente su lanzamiento más redondo hasta la fecha. “Do It”, el corte que lo abre, es una pieza de boogie oscuro en el que las cajas de ritmo suenan tan afiladas que remiten más a la crudeza del Chicago house que al espectro disco. En “Tu Machito” abraza el exotismo latino de la mano de Chico Mann, dando forma a un track en el que se mezclan el electro y las raíces afro-cubanas con resultados muy convincentes. En la otra cara, “LFO Bounce” vuelve a escorarse hacia el boogie, esta vez con tendencias psicodélicas. Un componente lisérgico que no hace más que reforzarse en la remezcla del siempre certero FunkinEven, que refuerza el músculo de ritmos y bajo y añade vocales guturales de cosecha propia. Lo dicho; del primer al último surco se aprovecha todo.

Mathew Jonson: “Panna Cotta” (Itiswhatitis Recordings, IIWII015, 12”)

Itiswhatitis fue el receptáculo de las primeras producciones de Mathew Jonson allá por 2001. Ahí editó, entre otros, “Typerope”, el track que marcó su despegue definitivo. Eso fue en 2003, el sello cerró en 2007 y ahora Jonson lo ha re-activado tras convertirse en su propietario único. El primer fruto de esta nueva etapa es el maxi “Panna Cotta / Passage to the Other Side”. A decir verdad, sin embargo, lo último que te viene a la cabeza al depositar la aguja en el surco es la palabra “novedad”. Y es que una inspección a la galleta confirma la sospecha; se trata de dos cortes grabados en Vancouver en 2003. Esto es antes de trasladarse a Berlín y en su momento de máxima ebullición creativa, la época en la que parió monstruos como “Decompression”, “Behind The Mirror” o el eterno “Marionette”. De hecho, si a algo recuerda “Panna Cotta” es a esa joya del hipnotismo colectivo. Evidentemente no llega a las mismas cotas de magia (por algo en su momento se quedaron en la chistera), pero aún así es uno de los mejores cortes que ha publicado Jonson en los últimos años. En la otra cara “Passage To The Other Side” recuerda a tracks como “Folding Space”, re-encontrándonos con sus características evoluciones quilométricas y esas inconfundibles melodías casi tenebrosas.

Theo Parrish: “Hand Made” (Running Back, RB036, 12”)

Theo Parrish no es muy proclive a editar producciones originales en sellos europeos. De hecho, en esta ocasión, Running Back se apunta un tanto a medias ya que “Black Mist”, el corte central de este “Hand Made”, ya apareció en el “Sketches” que Parrish editó en 2010 vía Sound Signature. Aquí llega en una versión “extended” de ocho minutos, hecho que no hace más que reforzar su componente psicótico-obsesivo. Construido alrededor de un bombo inclemente y una polvorienta línea de bajo, no es uno de los tracks más brillantes del de Detroit pero sí una de las que más jugo se le puede extraer pinchado en el momento y la pista adecuada. Y es a que pesar de ser algo monolítico, mantiene la inherente vivacidad de que Parrish es capaz de insuflar a sus composiciones. No podemos decir lo mismo de “Pop Off”, cuya gravitación alrededor de un sample de funk guiado por un piano se torna algo insípida si lo comparamos con su habitualmente magistral dominio de los samples. Una inspiración algo decaída que revive en “Wild Out”, un corte altamente experimental tejido a partir de lo que parece ser los gritos de alarma de un sintetizador a punto de explosionar propulsados por lo que suena a abstracción de los ritmos encarnizados del ghetto house.

North Lake: “Journey To The Center Of The Sun” (Resista, nr.005, 12”)

Hasta la fecha, el sello Resista, propiedad de la tienda Phonica, se había especializado en edits y remodelaciones de orientación afro. Para su quinta referencia, sin embargo, reclutan al productor de Detroit North Lake, quién también cambia de registro para la ocasión. Si hasta el momento sus producciones se habían centrado en un techno entre el minimalismo y las reminiscencias dub, esta vez reduce el tempo y presenta dos composiciones de orientación mucho más orgánica. La clave está en “Journey To The Center Of The Sun”, un exuberante corte que vía su tempo letárgico, sus cuerdas cacofónicas, vocales sumergidas y melodías exuberantes, parece afirmarse como una versión oscurantista del neo-balearic psicodélico que practican gente como los portugueses Gala Drop. En la otra cara del plástico “Insomnia” acelera el tempo y acaba recordando a una versión claustrofóbica y aún más arenosa de Four Tet. En conjunto, una de las sorpresas más agradables que nos deja este final de verano.

The Nathaniel X Project: “E.P.” (Slow To Speak, COR E.94.P/Q, 12”)

Si empezábamos este repaso fijándonos en una fiel recreación del sonido Jersey House lo finalizamos de la mano de un EP original de la época. Continuando con su proceso de volver a iluminar joyas del house americano, Slow To Speak reedita el que fuera el EP de debut de The Nathaniel X Project, el proyecto musical de James. N. Tinsley. Un proyecto poco prolífico (tres lanzamientos en 12 años), pero cuyas dos primeras aportaciones (el que nos ocupa y su “Resurrxion EP”) se antojan esenciales para cualquier seguidor del deep-house cálido y refinado. Lo que nos encontramos en estos cuatro cortes lo explica el propio productor en “ Free Yourself”; “deep jazz chords and a smooth bassline over a danceable rhythm”. La receta se repite a lo largo de los cuatro cortes, todos muy similares entre sí, en sus formas pero, sobre todo, en su poder de seducción. Como siempre con Slow To Speak se trata de una reedición de alta calidad, masterizada a partir de los D.A.T.s originales y prensada en vinilo grueso. La contrapartida es que, como es habitual también, su precio en las tiendas es más elevado que el de un EP al uso. Pero con cumbres como esta, el esfuerzo vale la pena.

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