Columnas

Tan mal que está bien

Momus

No BraMuchas de mis columnas en PlayGround pueden haber dado la impresión de que la música pop está acabada. Hoy quiero hablar de lo que puede salvarla y darle un futuro. Es ligeramente paradójico, pero creo que el pop se puede salvar si suena roto. El pop se puede salvar sonando mal. Mucho del pop hoy en día suena muy bien muy pronto. La razón por la que suena bien es porque nos recuerda algo que hemos escuchado y aceptado con anterioridad. Y la razón por la que el pop suena inicialmente mal es porque es como nada que hayamos escuchado antes. Este “shock de lo erróneo” es increíblemente importante, porque es el indicador más inmediato de una búsqueda por una nueva gramática y sintáxis en la música pop. Esa búsqueda tiene que ir hacía delante si el pop quiere permanecer vivo.

La música se ha vuelto tan correcta que está mal; tiene que ser incorrecta para estar bien. Cuando digo “tan bien que esta mal” me refiero a que el profesionalismo y la tecnología en la producción han hecho muy fácil alcanzar un cierto brillo y poder –yo lo llamo “poder fácil”-. Ahora hay universidades del pop y del rock donde los estudiantes aprenden la forma aceptada y aceptable de mezclar y producir, tocar y cantar. YouTube esta lleno de expertos musicales enseñando a tocar la guitarra y técnica de batería. Esta gente son tan correcta que están equivocados. Su consejo debe ser ignorado. En su lugar, tenemos que escuchar a gente que suena tan mal que está bien.

Encontrarse gente tan-equivocada-que-está-bien ocurre tan raras veces que deja recuerdos punzantes. A mi me pasó cuando escuché a Public Image Limited por primera vez. El sonido del bajo, la batería, la guitarra, el sintetizador, la manera de cantar, todo estaba “mal”, y aún así todo junto producía una música que aprendi a amar. PiL tenían la costumbre de dejar fuera del estudio a los ingenieros y ascender a los operadores de cinta como Nick Launay para que trabajaran con la mesa de mezclas. La mediocridad deriva de los hábitos de los profesionales; a veces, es mejor dejar a los profesionales fuera del estudio cuando van a hacer pis, como hizo John Lydon en las sesiones de “Flowers of Romance”.

El libro de David Cavanagh sobre Creation Records cuenta que cuando el EP “Glider” de My Bloody Valentine estuvo listo, la gente en las oficinas de Creation pensaron que el sonido creado por el trémolo y el feedback eran el resultado de un vinilo combado. Después se dieron cuenta de que el sonido venía de una cinta. My Bloody Valentine estaban tan disconformes con los profesionales de varios estudios de grabación de Londres que cambiaron constantemente mientras grababan el album “Loveless”, llegando a usar un total de diecinueve. Cuando el jefe del sello Alan McGee escuchó “To Here Knows Where” por primera vez le dijo a Kevin Shields: “Hay algo mal con la cinta”. Shields le respondió: “No, este es el disco”.

Cuando los artistas piensan que los estudios suenan mal y la discográfica piensa que el disco terminado suena mal, puedes estar completamente seguro de que algo está bien. “Loveless” de My Bloody Valentine es ahora recordado como una de las obras maestras de su época. Los discos que sonaban “bien” demasiado pronto en 1991 han sido en su mayoría olvidados. Mientras que los artistas de los 90 que empezaron sonando interesantemente mal (me viene a la mente Tricky) han perdido el punto en esta decada abrazando la formula del “poder fácil”. Parecen haber olvidado como cometer errores interesantes. En otros casos, los errores han sido neutralizados por repetición. Ciertos errores se han vuelto clichés y ortodoxias por si solos.

Mis impresiones más recientes de errores interesantes han venido de artistas japoneses a los que he llamado Matsuri-kei. Otra revelación llego cuando escuché a una banda de Londres llamada No Bra. Su canción “doherfuckher” está completamente a destiempo, grabada muy malamente, usa un teclado de auto-acompañamiento con sonidos baratos, tiene una letra extraña y coros de soporte que suenan aleatorios. Y aún así, todos estos “errores” se convierten de alguna forma en ventajas; hay algo de vulnerable e intimo en la voz, y el fracaso al intentar desarrollar los arreglos solo añade autenticidad e inmediatez emocional. Aquí tenéis “She Was A Butcher”, menos desconcertante que “doherfuckher”, pero de cualquier forma sorprendente. Prestad atención al abrupto final, que suena como un error:

Las equivocaciones de la música popular no estan limitadas al sonido no profesional o sorprendente; también tiene que incluir los principios de sus creadores y distribuidores. Malcolm McLaren ha hablado con frecuencia sobre la importancia del crimen y la delincuencia en la historia del rock; el rock era la música de las pandillas y los hooligans, distribuida por un grupo de conspiradores y mafiosos. Cuando esa historia de ilegitimidad es remplazada por universidades del rock y reuniones con ministros, todo esta de cabeza.

Podéis escuchar a McLaren hablar sobre los alborotos criminales en este documental radiofónico titulado “Malcolm McLaren and the Great Juke Box Racket”. Pero ser conscientes de que os estoy animando a hacer algo “malo”, descargar un archivo ilegal vía torrent, un dudoso sistema para compartir archivos. Y esto nos lleva a los procesos criminales de la RIAA y los fans de la música que son pillados compartiendo archivos en Norteamérica. Podéis ver estos procesos de dos formas. O la RIAA, y sus intentos recelosos para reforzar el copyright y proteger a los profesionales de la industria musical están haciendo algo tan bien que esta mal –criminalizar a la poca gente de la que la que depende la industria, es decir su público- o están haciendo algo tan malo que esta bien: restaurar una ilegitimidad que llena de vida y peligro a un medio que en años recientes se ha convertido en algo demasiado legítimo y demasiado seguro por su propio bien.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video

cerrar
cerrar