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Cuando una película sobre el cáncer se convierte en un festival del humor

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'Ma Ma': breve relato de una decepción

Luna Miguel

22 Septiembre 2015 06:00

Imagina que vas a ver una película sobre el cáncer, pero en vez de eso te encuentras:

  1. A un ginecólogo que canta boleros en la sala de operación, y que a pesar de trabajar en un hospital público tiene tiempo de irse de vacaciones con su paciente favorita enferma de cáncer.
  2. A un ojeador del Real Madrid, fanático de Jesucristo e impotente, que pierde a su familia en un accidente de coche pero que a los pocos meses ya lo ha superado y se ha ido a vivir con otra.
  3. A un niño pequeño al que le encanta el fútbol, que dice que "los españoles son los mejores", que a veces desprecia a su madre por no entender de deporte, y que acaba jugando en el Real Madrid porque su madre se ha enamorado de un ojeador del equipo.
  4. A un profesor de filosofía que se enrolla con mujeres rubias y pechos grandes y que abandona a su mujer enferma de cáncer.
  5. A una mujer en el paro, con cáncer de mama, que no cuenta a ninguno de sus seres queridos su enfermedad y la supera sola durante un verano caluroso en Madrid, hasta que vuelve a recaer.
  6. A esa misma mujer consiguiendo que su nuevo novio impotente pueda tener por fin un poco de sexo y quedándose embarazada a la primera.
  7. A esa misma mujer decidiendo tener un hijo cuando le han dicho que le quedan sólo 6 meses de vida.
  8. A esa misma mujer teniendo visiones de una niña blanquecina que se pasea a su alrededor sin hablar.
  9. A esa misma mujer y a esa misma niña tirando cangrejos al mar, como una metáfora obvia de lo que quieren hacer con el cáncer.
  10. A un ojeador, un niño futbolista y un ginecólogo omnipresente cuidando del bebé que dejó en el mundo la ya fallecida enferma de cáncer, mientras le cantan una canción de Nino Bravo todos juntos y el bebé les mira sin saber muy bien qué hacen.

Inverosímil es una palabra demasiado verosímil para definir la película en la que se condensan las historias mencionadas.

Puede, además, que explicado de esta manera al lector no le haya quedado demasiado clara la trama, pero es que al espectador de Ma Ma —lo nuevo de Julio Medem en colaboración con Penélope Cruz— tampoco le queda demasiado claro qué es lo que acaba de ver cuando sale del cine.



No es extraño que la película, que antes de su estreno los medios la anunciaban como un posible futuro estandarte para mujeres o familiares que hubieran pasado por una situación parecida a la de su protagonista, haya acabado siendo un fracaso de taquilla y una diana para malas críticas en casi toda la prensa española.

Cursi, blanda, sin sentido, muy por debajo de las expectativas y, como señala más de un crítico, mala a pesar de las intenciones bellas de Cruz y Medem por visibilizar un tema tan terrible y preocupante para nuestra sociedad.


¿Cómo un tema tan descorazonador puede acabar convertido en una broma?



Ma Ma parece haberse convertido en la punta del iceberg de esa ola que desde hace tiempo viene azotando el mundo de la cultura, donde a cada poco aparecen películas, novelas o discos dedicados exclusivamente al cáncer, arrojando muchas veces luz y dando vergüenza ajena tantas otras

Quien ha estado enfermo o ha tenido familiares enfermos lo sabe: ante tales circunstancias, uno quiere leer o ver cosas que le reconforten o con las que se sienta reconocido, con las que su corazón recuerde, vibre y cicatrice. 



Sin embargo, en Ma Ma se ha conseguido todo lo contrario, su mensaje no es empoderador, sino que, entre artificios, tremendismos y puntos de giro poco creíbles y exagerados, lo que la mayoría de las veces provoca es risa. 

De hecho, cuando yo misma entré al cine con mi mejor amiga, las dos reconocimos venir equipadas con un paquete de kleenex porque sabíamos que para nosotras la palabra cáncer tenía demasiado significado y siempre venía cargada de lágrimas.

Al final, acabamos limpíándonos los ojos y tapándonos la cara, sí, pero para poder detener un ataque de risa que, en verdad, venía producido por la pena de haber visto un tema tan descorazonador como es la enfermedad, convertido en una broma.



La risa, a veces, duele





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