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No hay sitio para los héroes gays en la literatura adolescente

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La polémica sobre la supuesta homofobia de JK Rowling reabre el debate sobre el sexismo o la homofobia en los bestsellers de literatura juvenil

Luna Miguel

15 Septiembre 2016 06:00

Ok, lo admito. Soy de esas personas que ha disfrutado enormemente leyendo los libros de After. Me refiero al último súper-superventas juvenil, que lleva varios años conquistando a millones de adolescentes alrededor del mundo con su prosa soft porn y sus enrevesadas, sexistas y dramáticas tramas.

Devoré los cuatro tomos ojiplática y cachonda. Me enfadaba con los protagonistas cuando se separaban. O cuando se enfadaban los unos con los otros por unos celos estúpidos.

En ningún momento me sentí culpable.

Incluso escribí un artículo sobre el fenómeno editorial que la historia de Anna Todd supuso, sin voluntad crítica alguna por mi parte —quizá porque en aquel momento creí que se trataba de algo 0% dañino, puro entretenimiento—.

Como suele pasar con gran parte de los bestsellers que nos enganchan durante un verano, lo cierto es que desde que acabé cada uno de los tomos de la tetralogía de After, no he vuelto a pensar ni en sus personajes ni en su creadora.

Hasta ahora.

En los últimos días, es como si los repelentes Hardin y Tessa se me hubieran colado en el cerebro; como si estuvieran repiqueteándolo con un martillo de culpa.

Me empezó a pasar la semana pasada, el mismo día en que la prensa literaria y de tendencias anglosajona se hacía eco de la polémica que otro bestseller juvenil venía causando en Twitter durante las últimas horas.

¿Negar la homosexualidad de un personaje de ficción te convierte en homófobo?

Soy consciente de que Harry Potter nada tiene que ver con After. Pero la discusión que ocupaba a los fans y detractores de la obra de JK Rowling me acabaría llevando directamente de una saga a la otra.

Resulta que según algunos seguidores de Harry Potter, su autora había rozado la homofobia en sus últimas declaraciones en Twitter, con las que parecía asegurar que Sirius Black, al contrario de lo que muchos pensaban, no era gay.

Se creó un hashtag para quejarse de Rowling.

Fue trending topic.

Apareció el ejército de defensores de Rowling.

Y se acabó la polémica.

En verdad, resultaba excesivo el aluvión de críticas. Rowling está en su derecho de decidir qué orientación sexual tienen sus personajes por la obvia razón de que ella los ha inventado.

Si un lector imagina más allá de la ficción —algo deseable, por otro lado— no puede pretender que el escritor también escuche sus reclamos. Que Sirius Black sea o no sea homosexual no puede convertir a su autora en homófoba. ¿Qué desprecio hay ahí?

A pesar de la exageración, creo que comprendo a quienes desesperadamente exigen que sus héroes de ficción les representen. Que puedan enamorarse de personas de su mismo sexo sin secretismo. Que los personajes de las novelas que consumen comiencen a parecerse un poco más a ellos y un poco menos a “lo de siempre”.

Puede que después de todo el debate alrededor de Sirius Black tuviera todo el sentido del mundo.

Harry Potter es una de las historias más leídas entre jóvenes de todo el mundo y de varias generaciones distintas, y la diversidad sexual es más bien poca. Sus protagonistas se aman, sí, pero sólo lo hacen al modo heteronormativo.

El debate sobre la orientación sexual de Sirius Black pone de manifiesto la ausencia de protagonistas homosexuales en la literatura juvenil

Y aquí es donde vuelven a aparecer Hardin y Tessa de After, o Bella y Edward de Crepúsculo, cualquier protagonista de cualquier novela dirigida al público más joven que se haya colado en las listas de los más vendidos en los últimos años.

¿Dónde están los héroes homosexuales para adolescentes?

«Tóxica» es la palabra que la booktuber LuaLunera escoge para describir buena parte de las novedades que últimamente han aparecido en las colecciones de literatura dirigida los jóvenes.

Una literatura que, según su opinión, en muchas ocasiones está construida a base de estereotipos sexistas.

“Me parece alarmante que cada vez se publiquen más libros juveniles con protagonistas masculinos machistas y dominantes y protagonistas femeninas sumisas, que solo buscan salir con el chico malote".

LuaLunera conoce bien este tipo de lecturas, en las que para ella lo único que se promociona son las relaciones tóxicas.

Ahora están de moda los libros en los que los chicos son machitos dominantes y las chicas son sumisas

Aunque según ella es muy positivo que libros con protagonistas LGTBI se estén poniendo cada vez más de moda, se trata de una corriente minoritaria. El mensaje no llega a la gran masa lectora, y la diversidad se convierte en algo forzado.

“Creo que la literatura juvenil, entre la que hay títulos de muchísima calidad, necesita que alguien se siente a reflexionar qué se está publicando y por qué. Ahora que está en auge hay que aprovechar para dar visibilidad a colectivos que no lo tienen fácil hoy en día”.

En este sentido, la novelista Victoria Álvarez nos cuenta que los romances LGTBI sí están teniendo mayor presencia en la literatura juvenil.

“Es un cambio que empieza a percibirse en géneros tan distintos como la literatura fantástica o la contemporánea realista y los lectores adolescentes, según los comentarios que he leído en Internet, aprecian mucho ese paso adelante.

Álvarez recomienda una novela titulada Títeres de la magia, de Iria G. Parente y Selena Pascual, “en el que aparece un romance entre dos chicos inserto con la mayor naturalidad en una trama de corte fantástico”.

Y nos recuerda que en la tercera parte de su trilogía Dreaming Spires incluyó una relación entre dos mujeres, que además acabó convirtiéndose en una de las parejas preferidas para sus lectores.

Para Andreo Rowling, Victoria Álvarez o LuaLunera algo está cambiando, pero el camino aún es largo

Por su parte, la aclamada booktuber Andreo Rowling, piensa que quizá hasta ahora dibujar un amor distinto al heterosexual en novelas juveniles ha supuesto alguna clase de tabú, pero sabe que eso está cambiando.

Pronto, en octubre, verá la luz su primera novela en España, en la que aparecen hasta cuatro personajes LGTB, un dato que para ella no es algo excepcional, sino más bien natural. La homosexualidad forma parte de sus personajes “porque era una cualidad más, como el color de sus ojos o su comida favorita”.

Leyendo los testimonios de Andreo Rowling, LuaLunera y Victoria Álvarez, me digo que tiempo al tiempo.

Que todo llega.

Puede que haya llegado el momento de que nuestra mirada sea más crítica con aquello que en principio sólo nos entretiene.

O puede que la industria del libro deba empezar a hacer caso a los jóvenes de la vida real, y no a los que a base de lugares comunes se convirtieron en superventas.



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