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¿Debería haberse publicado el informe "sin verificar" sobre Trump? Spoiler: no

"Posverdad de izquierdas": la última cosa que hace falta para derribar a Trump

La primera rueda de prensa de Donald Trump como presidente electo tuvo dos momentos estelares. Este es el primero, una andanada contra la CNN:

“Tu organización es terrible (…) Sóis FAKE NEWS”

Este el segundo, contra BuzzFeed:

“Sóis un cubo de mierda”

Más que una rueda de prensa de un presidente electo de los Estados Unidos, la planta baja de la Trump Tower de Nueva York parecía un ring de MMA. Así se lo hizo saber luego la CNN al presidente. Y BuzzFeed lo hizo de esta original manera:

Pero dejando de lado las formas, del todo censurables, lo que ambos medios no quisieron reconocer es que Trump tenía algo de razón. Y que les acababa de dar una bofetada a mano abierta. En lugar de reconocer que habían publicado una filtración sin verificar y con errores —dicho, además, por ellos mismos— sobre la presunta información comprometida que Rusia tenía sobre Trump, continuaron justificándose.

Se quejaron del matonismo de Trump, se clavaron en su postura de publicar un rumor para que la gente se forme sus propias opiniones, se rieron de su espectauclar metedura de pata con merchandising e incluso desviaron la atención hacia la ridícula reivindicación (acusándola de FAKE NEWS) de los trolls allrighters de 4Chan, que se atribuían la filtración como la mayor troleada de la historia a los servicios de inteligencia y a los medios de masas.

Pues bien, después de darle una oportunidad de oro a Trump para destrozar su credibilidad, la pataleta de la CNN y BuzzFeed solo está sirviendo para lubricar las AR-15 de los trolls de la Alt-Right.

La historia de la filtración

¿Cómo llegó BuzzFeed a convertirse en lo mismo que ha venido denunciando en los últimos meses?

Explica Julian Borger en The Guardian que el dossier publicado por el medio de internet se originó por un encargo en una firma de investigación en Washington. En la capital estadounidense existen varias compañías formadas por experiodistas y exagentes de inteligencia que cumplen con encargos de investigación para clientes privados con intereses políticos. Un personaje vinculado al Partido Republicano contrató estos servicios para sacar trapos sucios de Trump y así influir las primarias republicanas hacia su candidato.

Sin embargo, la investigación se prolongó hasta después de las primarias. La firma de Washington consiguió recolocar el trabajo a gente del partido demócrata. Después de meses, un exagente de contraespionaje británico había conseguido el dossier a través de informantes rusos. A pesar de que la fuente británica era fiable, el dossier no podía ser verificado y contenía errores. El mismo exagente compartió el informe con excolegas del FBI para que pudieran contrastar la información que tenía. Sin embargo, la investigación por parte de la inteligencia estadounidense no prosperó. El mismo exagente también compartió en octubre la información con el editor de Washington de Mother Jones, David Corn, advirtiéndole de que los documentos existían pero que era necesaria más investigación para confirmarlos. Corn decidió no publicar nada.

¿Acaso BuzzFeed dijo que la gente tenía que formarse su propia opinión cuando las páginas de Facebook de la Alt-Right difundieron los emails de John Podesta, vinculando de manera falsa a Hillary Clinton con el asesinato de un juez de la Corte Suprema? ¿Alguna vez BuzzFeed dijo que el trabajo del reportero en 2017 es lo que hacen quienes escriben en Breitbart? NO.

El informe llegó también al senador republicano John McCain, que nuevamente lo remitió al FBI de manera oficial, en una reunión con su director, James Comey. La agencia envió la información a Obama y a Trump para que estuvieran al corriente. En este último tramo, por motivos desconocidos, el dossier terminó en manos de la CNN y luego de BuzzFeed. Y aún sin estar verificado, el último decidió publicarlo íntegro, alegando que es "la gente quien tiene que formarse su propia opinión" y defendiendo, en una nota interna, que este es "trabajo del reportero en el año 2017".

¿Acaso BuzzFeed dijo que la gente tenía que formarse su propia opinión cuando las páginas de Facebook de la Alt-Right difundieron los emails de John Podesta, vinculando de manera falsa a Hillary Clinton con el asesinato de un juez de la Corte Suprema? ¿Alguna vez BuzzFeed dijo que el trabajo del reportero en 2017 es lo que hacen quienes escriben en Breitbart? NO.

Precisamente, las chapuzas informativas de Breitbart y sus colegas llevaron a BuzzFeed a firmar uno de los mejores trabajos periodísticos de 2016, desmantelando la red de mentiras procedente de los medios alternativos pro-Trump. El término posverdad, sin ir más lejos, surge de esa investigación. Pero ahora BuzzFeed se pone a la misma altura que Breitbart, se ha convertido en víctima de su propia denuncia y ha dejado que Trump le señale como noticias falsas.

Por qué este error tan grande

Más allá de lo que ellos mismos han dicho, desconocemos lo que llevó a BuzzFeed a publicar una información no verificada. Su reacción, sin embargo, nos deja algunas pistas. Lo que le ha pasado ahora a BuzzFeed es lo mismo que les pasa a los medios de la Alt-Right: el sesgo ha pesado más que cualquier enfoque periodísticamente válido.  

Dice Frances Robinson: "La gente de izquierdas sabe que sus argumentos proceden de profesores universitarios, de la evidencia científica y de publicaciones respetadas, mientras que los argumentos de la gente de derechas vienen de sitios de noticias falsas, detrás de los cuales están hackers macedonios de 15 años, ¿verdad?".

Lo mismo que dice Robinson podríamos extrapolarlo: "la gente de derechas cree que sus argumentos vienen de la lógica y el sentido común aplastante de la realidad, mientras que los argumentos de la gente de izquierdas están guiados por un sentimentalismo ñoño".

Pensamientos así solo confirman que somos incapaces, en gran medida, de escapar a los prejuicios ideológicos. En su artículo, Robinson cita una investigación de las universidades de Winnipeg y de Chigago. El experimento consistía en ofrecer a participantes conservadores opuestos al matrimono homosexual 10 dólares. Pero para ganar el dinero, tenían que leer 8 argumentos a favor de las uniones gays. En todo caso, siempre podrían ganar menos (7 dólares) si leían argumentos que confirmasen sus prejuicios.

Lo que le ha pasado a BuzzFeed es lo mismo que les pasa a los medios de la Alt-Right. Están cegados por la ideología. Y el problema es que ambos creen que hacen periodismo, o que tienen razón. No, lo que ha hecho BuzzFeed no es diferente a lo que hace The Blaze

Los resultados fueron sorprendentes: el 61% de los participantes prefirió quedarse en su zona de confort ideológica. Cuando plantearon el mismo dilema a partidarios del matrimonio gay, sucedió lo mismo: el 64% prefirió ganar menos dinero con tal de no escuchar los argumentos contrarios.

Lo que nos dice esto es que tanto los medios que han difundido noticias falsas desde la Alt-Right forman parte de ese 61%. Y ahora BuzzFeed acaba de hacer algo propio de ese otro 64%. El periodismo, sin embargo, debería estar en los procentajes minoritarios, tanto en un bando como en el otro, lo que no debería significar renunciar a los valores editoriales. Es más, como explica Robinson, conocer lo que piensa el adversario sirve para estructurar mejor lo que uno mismo piensa.

En la misma línea van los sociólogos Jonathan Haidt y George Lakoff. El primero, desde un punto de vista liberal de derechas y el segundo desde un punto de vista de izquierdas, comparten que todos los seres humanos tenemos una concepción del mundo determinada por una ideología u otra. Y que ninguna es superior a otra, sino que estas consisten en puntos de vista diferentes sobre una misma realidad o sobre cómo solucionar un mismo problema.

Los porcentajes mayoritarios nos dicen que la mayoría se deja llevar por la emoción y el sentimiento de pertenencia a una ideología. Los porcentajes minoritarios nos hablan de la gente que, teniendo una ideología, tiene una mente abierta y puede escuchar los argumentos contrarios, ya sea para rebatirlos o para incorporarlos. En plena guerra sucia de información falsa y posverdad, los medios deberíamos optar por esta segunda opción.

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