Columnas

Cuando los músicos flirtean con la moda: diez éxitos (y fracasos) sonados de los ídolos del pop metidos a diseñadores

Con el cambio de paradigma del negocio musical, muchas estrellas han abrazado la moda para multiplicar sus ingresos. Analizamos diez casos significativos de cantantes que se han lanzado a crear su propia firma de ropa.

¿Qué ocurre cuando un artista del pop decide diversificar su tiempo y dedicarse a la moda? Que pueden acontecer triunfos inesperados, como el de Jessica Simpson, o estrepitosos fracasos, como los de Beyoncé o Kanye West. Aquí analizamos diez casos de éxito y debacle.

Música y moda siempre han ido de la mano. De los trajes sin cuello de los Beatles a los mocasines con calcetines blancos de Michael Jackson, de las Adidas de Run-DMC a los maxi-jerséis de Kurt Cobain y de las bandanas de Jimi Hendrix a los vestidos pin-up de Amy Winehouse, los músicos siempre han sido uno los principales catalizadores de corrientes estéticas. El paso de los años no ha hecho más que estrechar los lazos entre ambas disciplinas y, en los últimos tiempos, el cambio de paradigma del negocio musical ha llevado esta relación a otro nivel. En su búsqueda de nuevas fuentes de ingresos, los músicos han dejado de ser simples escaparates de tendencias para convertirse en agentes activos de la industria de la moda. Presos de una suerte de fiebre polifacética, infinidad de ellos se han aventurado a diseñador su propia ropa. Hay ejemplos para todos los gustos, desde colaboraciones con firmas afines –Bethany Cosentino (Best Coast) con Urban Outfitters o, más recientemente, Rihanna con River Island, por ejemplo– a concepciones hiperbólicas del merchandising como la de Odd Future. Las grandes estrellas, sin embargo, no se conforman con migajas y quieren un trozo grande del pastel. Así es como nombres como Beyoncé, Justin Timberlake, Liam Gallagher o Gwen Stefani se han lanzado no sólo a diseñar sino a crear su propia marca de moda. Los resultados han sido dispares y van desde los fracasos de Kanye West y Beyoncé hasta el ascenso de Jessica Simpson como sorprendente reina de la moda. A continuación analizamos los diez casos más destacados, ordenados de menor a mayor éxito.

10. House of Deréon: Beyoncé también tropieza.

Tal y como el documental “Life Is But A Dream” ha vuelto a constatar, Beyoncé es el paradigma de la mujer triunfadora. Sin embargo, no todas sus aventuras han tenido el mismo éxito. House of Deréon, su firma de moda, es probablemente una de las más decepcionantes. Fundada en 2004, la marca nació como plataforma para los diseños de Tina Knowles, madre de la cantante y responsable durante años del vestuario de Destiny's Child. Los diseños de Knowles están fuertemente influenciados por el modo de vestir de su hija e incluyen los estampados llamativos, los vestidos de inspiración vintage, la influencia de las culturas asiática y africana o complementos como pendientes extra-grandes. A pesar del poder magnético de Bey y de que tanto ella misma como Solange han ejercido de modelos en todas sus campañas publicitarias, la marca no ha logrado la exposición que se le presupone a cualquier proyecto en el que se involucre la artista. Por si fuera poco, en 2008 la campaña de publicidad de su línea infantil “The Deréon Girls Collection” recibió acusaciones de sexualizar la infancia por mostrar a niñas de siete años profusamente maquilladas y con tacones. Conclusión: nadie es perfecto, ni siquiera Beyoncé.

9. DW Kanye West: Kanye a la conquista de París.

Desde que logró consagrarse como una de las figuras más importantes de la música contemporánea hay una obsesión que persigue a Kanye West: triunfar en el mundo de la moda. Habitual de la primera fila en las pasarelas parisinas y ferviente seguidor de diseñadores como Raf Simons, Balmain o Marc Jacobs, todo el mundo tiene claro que sus gustos en ropa están muy alejados de los cánones estéticos habituales en el universo hip hop. Sin embargo, esto no le ha servido, al menos de momento, para ganarse el respeto de la industria de la moda. Sus primeros pinitos como diseñador fueron ideando zapatos para marcas como Nike, Louis Vuitton o BAPE hasta que, finalmente, en 2011 se decidió a lanzar su propia firma, DW Kanye West. Naturalmente, lo hizo de un modo atípico: es el único artista masculino que se ha lanzado a crear ropa exclusivamente para mujeres. Su primera colección, presentada en la Fashion Week de París en octubre de 2011, fue recibida con críticas destructivas por la mayor parte de la prensa especializada. Las lindezas que le dedicaron oscilaron entre que era “una versión infantil de la visión de Balmain de la moda femenina” a que parecía como “si se hubiesen unido Herve Leger y Donal Trump” pasando por quienes directamente la tildaron de “caótica”, “vacua” y “sin visión”. Hubo quién, incluso, la comparó con la desastrosa colaboración de Lindsay Lohan con Emanuel Ungaro. Kanye, sin embargo, no desistió y en marzo de 2012 presentó su segunda colección, esta vez con una recepción un tanto más favorable. Parece claro que Kanye no abandonará hasta lograr su objetivo. Si algo le ha enseñado su carrera musical es que, por muy duros que sean los inicios, al final el talento recompensa. La pregunta puñetera, sin embargo, es si realmente sus habilidades como diseñador se acercan a su capacidad para fabricar hits.

8. EDUN: Bono y la coartada solidaria.

Bono es un tipo poliédrico. Nadie podrá negar su condición de filántropo pero, a su vez, resulta chocante que tenga negocios en parcelas como los capitales de riesgo o los hoteles de lujo. EDUN, su aventura “ética” en el mundo de la moda, tampoco está exenta de contradicciones. Fundada en 2005 junto a su mujer Ali Hewson, la marca dice nacer a partir del “compromiso de para incentivar el comercio con África”. Lo cierto es que, a pesar que ha promovido iniciativas como la Conservation Cotton Initiative Uganda (que ayuda a la creación de negocios entre granjeros Ugandeses), ha trascendido que la mayor parte de los proveedores para sus productos provienen de fuera del continente africano. Sin ir más lejos, en 2011 Hewson y Bono admitieron que únicamente el 37% de su colección fue producida en África. Rizando el rizo de la paradoja, en 2009 el conglomerado del lujo francés LVMH compró el 49% de la compañía. A decir verdad, es un movimiento lógico teniendo en cuenta que los tejanos de la marca pueden llegar a costar 270€ o que sus chaquetas no se venden por menos de 500€. La marca, pues, está destinada a las almas eco-friendly, sí, pero siempre y cuando tengan los bolsillos llenos. ¿Qué hay más “Bono” que esto?

7. William Rast: los vaqueros de Justin Timberlake.

Puede que para su comeback musical Justin Timberlake haya abrazado la estética Rat Pack pero, en cuanto a su marca de ropa se refiere, la cosa va de denim americano clásico. William Rast fue fundada en 2006 por Timberlake y su amigo de la infancia Trace Ayala y, desde sus inicios se ha especializado en vaqueros de gama alta. Siguiendo la tendencia de Beyoncé y Kanye West, el nombre de la marca tiene connotaciones familiares, siendo una fusión entre los nombres de los abuelos de ambos socios. En los últimos años la firma ha diversificado su oferta, incluyendo chaquetas, faldas, zapatos, pieles y gafas, pero siempre manteniéndose fiel a la iconografía del denim americano y a una cierta estética motera. Aunque sus productos están enfocados a las carteras premium, en 2011 la firma buscó acercarse al gran público diseñando una colección para la popular cadena de grandes almacenes Target. A día de hoy la marca tiene una aceptación notable en Estados Unidos pero, en lo que se refiere a exposición internacional, sus logros aún quedan lejos del estrellato global de su capataz.

6. Billionaire Boys Club/ Ice Cream: el elitismo urban según Pharrell

Aunque los tiempos en que fue declarado “el hombre mejor vestido del mundo” por Esquire quedan lejos –fue en 2005–, Pharrell Williams sigue siendo una referencia indispensable para cualquier aspirante a crear tendencia en el universo hip hop (y si no que se lo pregunten a Tyler, The Creator). En 2005 llevó un paso más allá su sensibilidad estética asociándose con el popular diseñador japonés Nigo, creador de A Bathing Ape, para poner en marcha Billionaire Boys Club/ Ice Cream. La marca está especializada en ropa urbana y su nombre es bastante indicativo de la clientela a la que dirige; fabrica ediciones muy limitadas y, en consecuencia, sus precios suelen ser muy elevados. Como suele ocurrir en estos casos, el estilo de la firma bebe directamente del imaginario de Pharrell y se caracteriza por la mezcla de ostentación y un cierto aire naif. Su colecciones están dominadas por las camisetas y sudaderas con ilustraciones a gran tamaño, normalmente muy influenciadas por el estilo de los dibujos animados, pero también incluyen zapatos, gorras y, cómo no, profusión de prendas de camuflaje. En 2011 se anunció que Jay-Z, uno de los clientes habituales de BBC, se había convertido en socio de la marca. Veremos si esto hace remontar a la compañía. Y es que, paralelamente al caso de Pharrell, parece que el momento álgido de popularidad que vivió el estilo de BBC a mediados de la década pasada ya ha quedado atrás.

5. Pretty Green: el homenaje mod de Liam Gallagher.

Cuando en 2009 Liam Gallagher puso en marcha Pretty Green nadie daba un duro por la marca. El paso del tiempo, sin embargo, ha demostrado que el pequeño de los Gallagher se toma muy en serio su proyecto de moda. Sin ir más lejos, las malas lenguas dicen que la verdadera razón de la disolución de Oasis tuvo su origen en una disputa por la inclusión de un anuncio de la marca en el programa de la última gira de la banda. Sea como sea, la firma está en constante expansión y ya cuenta con trece tiendas alrededor del Reino Unido, incluida una en la mítica Carnaby Street londinense. Como no podía ser de otra manera, el estilo de Pretty Green está ampliamente influenciado por la cultura mod y la tradición británica. Así pues, en sus dos colecciones dominan los polos ribeteados, los jerséis a rayas, las camisas paisley, las chaquetas harrington, los trajes de raya diplomática y, cómo no, las parkas. Por si hubiera alguna duda de su enfoque, en 2011 la marca contó con Paul Weller como diseñador, quién se inspiró en “su propio estilo de los sesenta y los setenta” y también posó como modelo. Puede que Beady Eye no sea más que un placebo para los fans de Oasis, pero Pretty Green, al menos, va viento en popa.

4. L.A.M.B.: la revancha de Gwen Stefani.

En la época de No Doubt, Gwen Stefani solía diseñar su propio vestuario. Los resultados eran, a menudo, discutibles. Aunque su estilo ecléctico, colorista y arriesgado no fue siempre comprendido al menos contaba con el valor diferencial de la personalidad. A nadie le extrañó, pues, que en 2003 pusiera en marcha su propia firma de ropa, L.A.M.B. El nombre de la marca es el acrónimo de “Love. Angel. Music. Baby.”, título de su primer disco en solitario, y se especializa tanto en ropa como en complementos. A grandes rasgos, la estética de L.A.M.B. es una extensión de los gustos de su creadora, dando como resultado una peculiar mezcla de referencias rockeras, aires ochenteros e inspiraciones multiculturales que miran tanto a Asia como a Sudamérica. Aunque cueste de creerlo si uno recuerda su look chandalero en videoclip de “Just A Girl”, Stefani se ha convertido en una de las cantantes-diseñadoras más respetadas y exitosas del mundo de la moda. Teniendo en cuenta que L.A.M.B. factura más de 90 millones de dólares al año, a nadie debería extrañarle que haga más de siete años que no publica un disco.

3. Sean John: la mina de Diddy.

Sean Combs fue, Wu-Tang Clan a parte, uno de los primeros raperos en aventurarse a crear su propia línea de ropa. Por el camino, se convirtió en uno de los pioneros de la moda urban. Sean John fue fundada en 2008 y desde entonces no ha hecho más que acumular éxito y prestigio, es decir, prácticamente lo contrario a la carrera musical de Diddy. A sus triunfos comerciales hay que sumarle el reconocimiento recibido por parte de la industria de la moda, habiendo siendo nominado en cinco ocasiones al premio de mejor diseñador del año por parte del Consejo de Diseñadores de Moda Americano. Combs, además, ha demostrado un gran olfato empresarial invirtiendo en firmas como Zac Posen o Enyce, fichando a Dawn Robertson de Old Navy (GAP) para que presidiera la compañía y reclutando a celebridades como Nelly, Rick Ross o Dwayne Wade para sus campañas de publicidad. En los últimos años el estilo de la marca se ha vuelto más sofisticado y refinado, lo que ha provocado que perdiera algo de credo street entre cierto segmento de sus seguidores. Esto, sin embargo, no debería preocupar demasiado a Diddy mientras siga facturando más de 190 millones de dólares al año.

2. Rocawear: el imperio Jay-Z también entiende de ropa

Jay-Z lo vio claro relativamente pronto; si quería edificar un imperio tenía que ir más allá de la música. Así fue como en 1999, un año después de que “Hard Knock Life” le catapultara al éxito mainstream, puso en marcha Rocawear. A día de hoy la marca se ha convertido en una de las etiquetas más populares de la moda urban alrededor del globo y, con una facturación de más de 700 millones de dólares al año, en uno de los grandes pilares del conglomerado empresarial de Jigga. El estilo de la marca no tiene demasiado secreto –estética urbana enraizada en la ropa deportiva para jóvenes–, siendo la identificación con su icónico fundador su mayor valor añadido. El resto lo ha puesto una inteligente estrategia comercial que ha llevado a Rocawear a firmar licencias con diversas compañías para poder abarcar prácticamente de todo: desde ropa para niños y lencería a bolsos y sombreros pasando por joyería y calzado deportivo. Esta expansión ha consolidado el impacto internacional de la marca, que ya cuenta con oficinas en cuatro continentes. Puede que el pasado año Beyoncé le superara en la lista de ganancias de Forbes, pero en cuanto a gestionar una marca de moda se refiere, Jay-Z aún le pasa la mano por la cara.

1. The Jessica Simpson Collection: La inesperada magnate de la moda

La carrera de Jessica Simpson como cantante y actriz ha estado repleta de altibajos, pasos en falso e, incluso, humillaciones públicas. La tejana, sin embargo, ha logrado compensar sus fracasos artísticos convirtiéndose en la indiscutible reina de las celebrities-diseñadoras. The Jessica Simpson Collection nació en 2006 como una colaboración con Vince Camuto, fundador de Nine West, para una línea de zapatos. El éxito de esa primera colección animó a Simpson a lanzarse definitivamente al ruedo y añadir todo tipo de prendas y accesorios a su producción: vestidos de fiesta, chaquetas, bolsos, vaqueros, lencería, gafas de sol, sombreros, fragancias...y así hasta 22 líneas de productos distintos. Todo ello le ha llevado a convertirse en la primera marca de moda gestionada por una cantante en lograr facturar más de mil millones de dólares. Según la propia Simpson, el secreto de su éxito está en que, a diferencia de la mayoría de firmas de celebrities, se dirige a clientes que no quieren imitar completamente el estilo del famoso en cuestión sino quedarse con elementos concretos de su look. Lo cierto es que los precios de la marca son mucho más asequibles de lo que es habitual en estos casos y que su estilo se aleja del exceso de sofisticación para centrarse en prendas más básicas. Así es como la firma ha sabido encontrar y explotar su hueco entre chicas jóvenes que buscan identificación con su ídolo pero que cuentan con presupuestos ajustados. Esto, además, encaja perfectamente con la imagen de “chica convencional” que Simpson proyectó desde sus inicios. Lo que probablemente nadie esperaba es que esta chica de gustos simples y aires ingenuos se convirtiera en una de las grandes magnates de la moda actual.

Tags: ,

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar