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Han echado a Casillas del Real Madrid y ya no creo en el amor

Los sentimientos sobre el Casillasgate de alguien no aficionado al fútbol

El Real Madrid se ha deshecho de Iker Casillas y yo ya no creo en el amor.

Cuando Iker se estrenó como portero titular de aquel Real Madrid Galáctico de Zidane y Ronaldo, yo era una niña transformándose en adolescente. Y, aunque en mi casa nadie seguía el fútbol, a mí me gustaba estar al tanto de cómo le iba al Madrid solo porque jugaba él.

Entonces Iker tenía 20 años y, por edad, lo sentía cercano. Él fue para muchos el primer ejemplo millennial de cómo uno podía conseguir lo que se propusiera con trabajo, empeño y confianza.

Aún recuerdo el Mundial de 2002 en Corea y Japón cuando Iker, gracias a un bote de colonia, le robó la portería a Cañizares. Y esa mano, ese pie redentor que siempre asomaba en su portería en los peores momentos hizo que la selección llegara a cuartos. Una hazaña en los penaltis frente a Irlanda que le valió su famoso apodo de “El santo”.

Y ya Iker siempre fue el Santo y siempre estuvo ahí para sacar las castañas del fuego. Proyectando en el campo una suerte de protección fraternal tan irracional como bonita. Iker era el primo Zumosol de España. Nada demasiado malo podía pasar si El Santo estaba bajo los palos. Porque Keep Calm and Iker Casillas.

Entre tanto fichaje multimillonario, Iker representaba el lado humano del Real Madrid. Cuando lo veías por la tele hablando con los periodistas con esa humildad, cariño y paciencia, no lo sabías, lo podías sentir: él era el tipo de jugador que se jubila en su equipo. Tal y como él siempre decía que era su deseo. Tal y como ha podido hacer su compañero de Selección, Puyol en el Barça.

Por eso, después de todo lo que hemos pasado juntos, me sorprendió que la afición y su propio club empezaran a ser ingratos públicamente con él y con tanta facilidad. Por eso me he quedado muerta cuando me he enterado de que aquella mala racha, muy probablemente propiciada por el malestar y la falta de confianza de su propio club, no se ha pasado y todo ha explotado en este desenlace de segunda B tan injusto e inmerecido.

Uno nunca espera que Michael Jackson, el rey del pop, vaya a morir, del mismo modo en que uno nunca espera levantarse y que Iker Casillas ya no esté en el Madrid. Se termina una era y nunca nada volverá a ser igual. Es triste pero ahora solo queda mirar al futuro y esperar a que, algún día, El Santo pueda volver a su casa en forma de entrenador.

Casillas siempre será jugador del Real Madrid firme lo que firme Florentino

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