Columnas

Diez discos recientes que necesitas conocer para estar al día

Un disco diario no es suficiente, así que aquí tienes diez más para aumentar tu dosis semanal de novedades frescas, con un poco de todo: de la nueva banda sonora de Jon Hopkins al footwork de DJ Rashad

Nos sobran discos, hay muchos que se quedan fuera de la sección de críticas, y eso es injusto. Dicho esto, aquí van diez de rabiosa actualidad con cosas interesantes y que no debes dejar pasar por alto si quieres estar conectado al 100% con la actualidad. Cada viernes, diez más.

¿Necesitas más música? ¿Tienes un hambre insaciable y la dosis diaria que tienes a tu alcance te sabe a poco y te quedas con ganas de una ración extra? Bienvenido, pues: este es el lugar donde, semana tras semana, te serviremos en cómodas porciones hasta un total de diez discos buenos –con su respectiva nota– que vale la pena conocer. Quizá no sean obras maestras (esas las encontrarás, cómo no, en la sección de críticas), pero sí que son relevantes en sus campos respectivos: hoy tenemos mucho techno nostálgico, algo de pop chispeante para todas las edades y una joya del footwork.

Cults: “Static” (Columbia)

Nota: 6.7

La lógica dictaba que este disco no fuese a llevarse a cabo nunca teniendo en cuenta la reciente ruptura sentimental de Madeline Follin y Brian Oblivion, los dos cerebros de Cults. Pero lejos de dejarse llevar por las rencillas, la otrora pareja ha decidido seguir con su prometedora carrera como músicos con un nuevo álbum que llega después de una gira interminable. Siendo justos, parece que la ruptura les ha afectado un poco y la calidad de las canciones se ha reducido ligeramente, esta vez mucho menos pegadizas que antaño. Los nuevos Cults siguen invocando al amor en unos temas que suenan más ruidosos o atmosféricos cuando se lo proponen. RM

Deepchord: "20 Electrostatic Soundfields" (Soma)

Nota: 7.8

Hace tiempo que Rod Modell, alma máter de Deepchord, dejó atrás su fijación por el dub techno canónico. Y para bien. Si ya en “Hash-Bar Loops”, su anterior álbum para Soma, se mostraba más interesado en las atmósferas que en los beats (con notables resultados), esta tendencia se acentúa más aún en “20 Electrostatic Soundfields”. Construido a partir de pequeños fragmentos de lo que él denomina “esculturas sonoras”, el disco nos sumerge en una nebulosa espectral compuesta de mantos de estática, grabaciones de campo y masas de síntesis granular. El resultado debe observarse más como un flujo sensorial constante que como una colección de tracks estructurados. Puede que no haya ni una sola herramienta para DJs, pero como experiencia inmersiva es de lo más gratificante. JB

Diana: “Perpetual Surrender” (Jagjaguwar)

Nota: 7.0

Diana son una de las nuevas sensaciones surgidas de Toronto. La banda está formada por sus creadores, Joseph Shabason y Kieran Adams, quienes se encargan de escribir las canciones y tocar el saxo y la percusión, y por la vocalista, Carmen Elle, algo así como la nueva Cyndi Lauper. Los temas están propulsados por placenteros sintetizadores y ligeros estallidos de percusión, pero aunque la primera mitad del disco se aguanta con mucha solvencia, lo cierto es que la escasez instrumental de su segunda mitad hace que no estemos hablando del mejor de los debuts. Con todo, contiene los suficientes ingredientes para hacer pasar un buen rato a los fans del synth-pop más coqueto. RM

DJ Rashad: “Double Cup” (Hyperdub)

Nota: 8.0

El footwork, como tantos otros géneros de raíz ghetto, suele asociarse a una fuerza bruta muy ligada a la noción de macho. Con “Double Cup”, DJ Rashad busca alejarse de esta rudeza y, especialmente en el primer tramo del disco, dota a sus producciones de una melosidad más cercana a las atmósferas deep-house que a la crudeza que emanaba, por ejemplo, “Teklife Volume 1 - Welcome To The Chi”. Para ello convierte una batidora de samples de funk, soul y house clásico, acordes profundos y los habituales ritmos frenéticos en una fábrica de caramelos repiqueteantes. De los ecos R&B de “Only One” al acid de “Acid Bit” pasando por el jungle de “I'm Too High” o los reflejos de hip-hop codeínico de “Pass That Shit”, una lección de versatilidad y de cómo hacer del juke un estilo fresco y accesible sin perder credibilidad. Si quieres ponerlo un disco de footwork a tu novia, que sea este. JB

Eliza Doolittle: “In Your Hands” (Parlophone)

Nota: 7.0

La que hace tres temporadas fuera bautizada como la nueva Lily Allen vuelve, después de aquella maravillosa colaboración en el “You & Me” de Disclosure, con un álbum donde desnuda como nunca sus preocupaciones sobre el amor duradero. Prescindiendo en buena parte del aire jazz-pop que proliferaba en su debut, la británica se adentra en el pop con alma tirando por los recodos souleros ( “Back Packing”), los medios tiempos R&B de la mejor Mariah Carey ( “Team Player”) y haciendo méritos para que la homenajeen en “Glee” ( “Let It Rain”). Entretenido y bellamente facturado para agradar. MGS

Jon Hopkins: “How I Live Now” (Just Music)

Nota: 7.8

Es la segunda banda sonora que le encargan en los últimos años a Jon Hopkins: primero fue “Monsters”, una historia sobre presencias inquietantes en un mundo en plena decadencia, y ahora “How I Live Now”, dirigida por Kevin McDonald ( “El Último Rey de Escocia”, “La Legión del Águila”) y protagonizada por Saoirse Ronan, en la historia de una joven americana buscando refugio en la campiña inglesa con su familia mientras ahí fuera estalla la Tercera Guerra Mundial. Regresamos, pues, al apocalipsis, un terreno en el que Hopkins parece sentirse cómodo y al que le brinda pequeñas viñetas impresionistas de piano y electrónica, alejándose por esa vez de las fuertes influencias techno que han marcado su extraordinario álbum de 2013, “Immunity”. La música de “How I Live Now”, de hecho, se creó en paralelo a “Immunity”, y se recomienda escucharlos seguidos: el contraste es iluminador. Al final del disco, y tras tanta miniatura hermosa, un regalo: “Garden’s Heart”, una colaboración con Natasha Khan, de Bat For Lashes, que establece la máxima puntuación si nos regimos por los cánones del dream pop. RG

Luke Temple: “Good Mood Fool” (Secretly Canadian)

Nota: 7.2

Por si aún no le conoces, Luke Temple es el líder de Here We Go Magic, banda en la que crea un pop caleidoscópico y de ensueño. Pero por su cuenta deja volar su imaginación y da rienda suelta a sus muchas influencias. Para su nuevo álbum como solista, “Good Mood Fool”, decidió utilizar únicamente su voz, una caja de ritmos, un bajo y un sintetizador Juno-1. Todo ello es más que suficiente para dar con un cancionero relajado que se mueve por las aguas de un pop sintético de alma ochentera y con ocasionales virajes hacia el funk (hasta se permite utilizar samples de voces femeninas). RM

Miracle: “Mercury” (Planet Mu)

Nota: 6.9

Daniel O’Sullivan (de Guapo y otras formaciones como Mothlite) y Steve Moore (de la banda de space-rock Zombi) han decidido unir su talento para estrenarse con un largo de synth-pop que, según sus propias palabras, se inspira en el filme “Jóvenes Ocultos” de Joel Schumacher. Aunque quien espere un trabajo para dejarse el alma bailando (más allá de “Falling Into The Night”, un buen ejemplo de lo que Hurts deberían haber hecho de cara a su segundo disco) puede seguir esperando. “Mercury” está lleno de melodías ochentas con neblina ( “Good Love”), dejes a los medios tiempos depecheros ( “Neverending Arc”) y ambientes sintéticamente opresivos (la pieza titular). Ideal para degustar un domingo de resaca más que un sábado de madrugada. MGS

Nils Petter Molvaer + Moritz von Oswald: “1/1” (EmArcy / Universal)

Nota: 7.3

Lo que los fans de Moritz von Oswald le pedirían como regalo de cumpleaños es que volviera a trabajar con Mark Ernestus y reactivaran de una vez el proyecto Maurizio, o en su defecto Rhythm & Sound. Pero el aristócrata berlinés ya está en otra onda, y colabora con todo el mundo –Vladislav Delay, Francesco Tristano, Max Loderbauer– menos con su ex socio en Basic Channel. En esa vía de exploración del terreno común entre el techno y el jazz, Von Oswald se arrima ahora al trompetista noruego Nils Petter Molvaer, un clásico de la escena cool escandinava conocido, más allá de sus habilidades para crear ambientes relajantes, por su facilidad para tejer alianzas con músicos de otras disciplinas. “1/1” es como una suave alfombra techno-dub con solos de metal por encima, todo muy gélido y discreto, algo que en la discografía reciente de Von Oswald viene a significar el lado amable de sus otras grabaciones al frente del Moritz von Oswald Trio. Y aunque aparezcan por aquí Ricardo Villalobos y Max Loderbauer en las mezclas, “1/1” tiene poco que ver con el minimal techno y mucho con la reactivación del viejo sonido ártico del sello ECM. RG

Ultramarine: “This Time Last Year” (Real Soon)

Nota: 7.5

Hacía 15 años que Ultramarine no publicaban un disco. A estas alturas, sólo los veteranos de la electrónica les recuerdan –y también nuevos adictos al techno curiosos por el pasado; seguid ahí, sois el futuro, los que garantizáis la supervivencia de la especie–. Pero si alguien no conoce este nombre, quédense con una idea importante: fueron una de las parejas más imaginativas y sublimes de los orígenes del ambient-house y la IDM primitiva, influenciados tanto por el acid, el folk y el techno de Detroit. Ian Cooper y Paul Hammond tienen en su cuenta discos influyentes como “Folk” (1990) y “Every Man and Woman is a Star” (1991). Este nuevo álbum para el sello deep house Real Soon sufre del desgaste lógico del tiempo, pero conserva buena parte del encanto original de Ultramarine: los ritmos lentos, las atmósferas de ensueño, el toque naïf, como un techno hecho por y para bebés. Han pasado 23 años desde su debut y tres lustros desde su último silencio, pero parece como si no el tiempo se hubiera detenido en un momento de absoluta dulzura y extraña perfección emocional. RG

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