Columnas

Cuidado, este debate NO mató al bipartidismo (aún)

Por mucho que nos empeñemos, el bipartidismo puede que haya muerto para los tuiteros, pero no para la vecina de Valladolid que escribió una carta

Imagen via @Proscojoncio

A los 10 minutos de comenzar el debate, estaba la cosa tan divertida que me sumergí en Twitter para seguirlo realmente por ahí. Se había desatado una competición a ver quién hacía la coña más lúcida, original e irónica sobre el debate entre Pedro Sánchez y Mariano Rajoy.

Fue un debate con cuenta atrás estilo NO-DO, cortinilla musical casi idéntica al mensaje de Navidad del Rey, paredes grises de estudio de sótano de facultad de periodismo de los 80, planos desenfocados, gritos, “señor Rajoy”, “mire usté”, “y tú mases” y mentiras, un montón de mentiras.

Para la mayoría de analistas, periodistas y políticos del cambio que vivimos en la burbuja mediática y de Twitter, asistimos en directo a la defunción del bipartidismo. Los ganadores del debate cuñao y viejuno fueron, precisamente los que no estaban. Hasta Errejón dijo:

Pero si la España oficial estaba ahí, es porque la gente la había votado. Y que, por tanto, no era tan oficial. Por mucho que nos empeñemos, el bipartidismo puede que haya muerto para los tuiteros, pero no para la vecina de Valladolid que escribió una carta —ojo, una carta, sí, no un tuit— a Pedro Sánchez. Ella estaba viendo a su Pedro sin enterarse de que eso era “el fin del bipartidismo”.

Y como la vecina de Valladolid hay millones de personas en España que no tienen Twitter —ni Facebook— y que ven tertulias políticas sórdidas y desfasadas en prime time. Que no saben lo que es un meme. Mis padres, sin ir más lejos. La gran legión de devotos del PSOE y del PP, los conventos de monjas que ya tienen los sobres cerrados con la papeleta del PP, la cooperativa agrícola de Almería que ya tiene la del PSOE.  

España es Madrid y Barcelona, pero también la aldea. Es el país de jóvenes promesas pero también el de la gente de toda la vida que solo ha conocido el bipartidismo o algo peor, la dictadura. Es el país en el que siguen siendo influyentes las columnas de Curri Valenzuela, el país en el que toda la familia se pone a comentar la capa de Ramón García en fin de año con unos canapés de sobrasada en la mesa. Y, como dice Jabois, el país en el que, en la cena de Nochebuena, se discute con los seres queridos como lo hicieron ayer Rajoy y Sánchez.

No, no somos tan cools como nos pensamos que somos en Twitter. Pero podemos estar en camino de estarlo. La gran mayoría que ayer pedía #StopPoliticaBasura, hasta ahora sumida en la resignación, puede, a partir del 20D, comenzar a atisbar un punto y final al país gris y antiguo que ayer se vio en televisión. Al menos, porque ya no serán solo dos partidos los que se repartan el pastel.

Tags:

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar