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Ser padre no es lo mejor que va a pasarte en la vida

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En el diario 'Cosas de niños' (Errata Naturae), el escritor David Wagner retrata la belleza de ser padre, pero también la de ser hijo

Luna Miguel

08 Septiembre 2015 09:49

Pocas veces escuchamos la voz de un padre, quizá porque cuando hablamos de maternidades y paternidades, el papel de él siempre queda en un segundo lugar, como si por el simple hecho de no haber llevado al hijo en el vientre durante 9 meses su experiencia fuera menos dolorosa, menos sentimental, menos real.

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Suele ser más difícil, además, encontrar artículos, libros o cualquier clase de obras de arte relacionadas con la paternidad; sin embargo hay autores que han conseguido romper ese silencio, y atreverse a hablar.

Ese es el caso de David Wagner, autor de Cosas de niños (Errata Naturae), un diario que al ser publicado en su país de origen causó sensación al destapar ciertos tabúes y ciertos terrores, y por mostrar una visión de lo que significa no ya criar, sino convivir con un hijo, hasta ahora poco tratada en la literatura.


¿Qué significa hoy para un hombre criar a un hijo y convivir con él?


Wagner, que es padre de una niña, no tiene miedo de escribir usando precisamente eso: su miedo.

Mediante una suma de pequeños fragmentos diarísticos, ideas basadas en recuerdos y narraciones sencillas, pero evocadoras, el escritor crea un catálogo de sensaciones a menudo invitan al lector a pensar en su propia vida, en su propia experiencia y en sus propias anécdotas relacionadas con la infancia.

Porque infancia es una de las palabras clave de este libro, en el que el tema de la paternidad no se aborda como una celebración —no, definitivamente ser padre no es lo mejor que te va a pasar en la vida, es sólo una cosa más, tan bella como difícil, a la que quizá nos enfrentemos un día—.


Hacerse mayor también significa hacerse cada vez más joven



De lo que David Wagner se da cuenta mientras escribe es de que, de hecho, lo mejor que le ha pasado en la vida es vivirla, o mejor dicho: comprenderla.

Pero eso sólo lo ha podido hacer a través de los ojos de su pequeña, aún inocentes y luminosos, tan llenos de respuestas a preguntas que el padre llevaba haciéndose tantísimos años, y es que para él, conforme pasan los días, la definición de la paternidad se va perfilando cada vez más:

Ser el padre es volver a ser el hijo.

Así, este caótico diario personal acaba convirtiéndose en un libro de definiciones, en una guía sobre lo que el hombre aprenderá del niño, o sobre lo que el padre aprenderá de esa vida que no gestó en su vientre pero que ahora crece y da vueltas en su cerebro.

Wagner aprende cada día de su hija, y se siente cada vez más unido a ella, como si entre ambos existirera un cordón umbilical imaginario por el que circulan demasiados sentimientos, ideas y lecciones de vida. 


Entre un padre y un hijo hay un cordón umbilical imaginario


Es entonces cuando entendemos que esas mismas lecciones han sido discretamente dispersadas en estas páginas para que nosotros, lectores, accedamos a esta suerte de enciclopedia que es Cosas de niños y aprendamos, de una vez por todas, qué significa ser padre: 


Sobre el  frenético paso del tiempo:

“Cada día soy más mayor, dice la niña, y yo me acuerdo de cuán inconcebible me parecía llegar a ser adulto”

Sobre la vergüenza ante la ignorancia:

“Me di cuenta del día tan decepcionante en el que me di cuenta de que mi madre tampoco lo sabía todo”

Sobre lo rápido que pasa el tiempo:

"No puedo ni imaginarme ya no saber leer, dice la niña, con diez años, y yo esbozo sin más una sonrisa ironica, porque también la niña tiene ahora un pasado del que puede acordarse"

Sobre la compasión y la ternura:

“No es para tanto, dice la niña cuando mancho el mantel, la niña se levanta y va al baño dando pasitos cortos, vuelve con un trapo y limpia donde yo he dejado la mancha. Y dice otra vez muy apaciguadora, me sorprende: No es para tanto”

Sobre el olvido:

“Desde que la niña está, desde que soy padre, ya no me intereso tanto por mis padres”

Sobre las mentiras piadosas:

“Me duele la barriga. Sólo me duele un poquito la barriga, dice la niña cuando quiere una piruleta. Y entonces, con una cura milagrosa espontánea, desaparece del todo. La niña se ríe.”

Sobre la imaginación desbordante de la infancia:

"Los lobos tienen miedo en la ciudad, claro, dice la niña, no saben cuándo ni dónde tienen que pararse en la calle y en el semáfoto, claro. Los lobos que vienen a la ciudad no saben, claro, que tienen que esperar cuando está rojo"

Sobre el origen de la vida:

“¿Los niños salen de la barriga?, pregunta la niña. ¿Se infla la barriga? ¿Salen de ahí los bebés? ¿Rajan la barriga? ¿Hay también comida dentro? ¿O sólo está el bebé?”

Y sobre la muerte:

“¿Y donde está tu papá?, pregunta la niña. Y yo no le digo: Aquí, aquí en mi interior, en algún sitio en mi interior”




Lo mejor que va a pasarte en la vida es...



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