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Algunas cosas que nos cuentan las imágenes del asalto a ‘Charlie Hebdo’

¿Por qué eligieron atacar una redacción en lugar de, por ejemplo, poner una bomba en el metro?

Cuando los asaltantes de la redacción de la revista Charlie Hebdo todavía se estaban liando a tiros con la policía, el primer vídeo ya circulaba por la red.

Minutos antes, dos hombres encapuchados entraban por error en la sede de una productora, a cuatro números de la redacción, disparaban dos veces y volvían a salir. Para entrar en el edificio correcto, se colaron detrás de la cartera. Según cuentan los testimonios, el ataque tan sólo duró unos minutos. Un coche negro los esperaba fuera: su plan era escapar. 

Hasta ahora nadie sabe si los atacantes forman parte de algún grupo terrorista, sólo que son dos hermanos parisinos de origen argelino. Pese a que en dos ocasiones los individuos gritaron pertenecer a Al Qaeda en Yemen, todavía no se ha podido confirmar. Ahora se sabe que uno de los hermanos cumplió condena por haber querido ir a luchar a Irak.

Sin embargo, el análisis de los vídeos permite extraer algunas conclusiones.

1. No están tan preparados 

Desde una azotea, un periodista de la agencia Premières Lignes graba con su teléfono a dos hombres disparando y gritando "Allahou Akbar" (Alá es grande). Disparan sin buscar ningún tipo de cobertura, sin cubrirse en las esquinas y sujetando las armas desde la cadera. Hacerlo de esta manera permite controlar mejor el retroceso de un arma potente, pero se pierde la precisión: estaban disparando a lo loco. 

En otro vídeo grabado por un vecino vemos como los dos hombres llevan la cara tapada y ropa de estilo militar. Uno de ellos lleva un chaleco que parece ir cargado de municiones. Según un antiguo marine colaborador del Washington Post, por el sonido de los disparos y por el perfil de las armas, parece que utilizan un fusil de asalto mundialmente conocido: el Kalashnikov. El hombre de la izquierda parece llevar una versión carabina del AK-47 mientras que el de la derecha parece llevar un AK-47 completo. 

Esto es lo que le hace una bala de AK47 a un chaleco antibalas. Los que suele llevar la policía son todavía más ligeros. 

En un primer momento, un testigo confundió a los atacantes con las fuerzas especiales del ejército francés. “Sabían exactamente lo que tenían que hacer y dónde disparar. Mientras uno vigilaba y comprobaba que el tráfico era seguro, el otro se acerca tranquilamente y le da el tiro de gracia al policía”.

Pero de nuevo los atacantes dan una señal de su falta de preparación militar. Tras disparar a sangre fría al policía, un musulmán de 42 años llamado Ahmed, uno de ellos cruza por delante del otro. Esta es una maniobra que ningún profesional militar entrenado haría, ya que limita la capacidad de los que disparan de maximizar su potencia de fuego. En definitiva, uno podría disparar al otro.

2. Sí están respaldados por un grupo terrorista 

Se descarta que los atacantes sean “lobos solitarios” como los del atentado de Boston. Estos actúan por su cuenta, solos, sin el respaldo material de grupos terroristas. El grado de equipamiento y el estilo militar del asalto en París elimina esta teoría. 

Hasta ahora, el terrorismo islamista en Europa utilizaba bombas y ataques suicidas. En los últimos cinco años los ataques se parecen más a los que vemos en países como Paquistán, Nigeria o Kenia.

Los expertos en Islam y radicalismo ven un giro cualitativo en el ataque de París. Los países de Occidente  ya no están a salvo de los métodos rudimentarios y salvajes. Que dos hombres entren en una redacción y disparen al personal es menos letal que la colocación de una bomba en el metro. Sin embargo, los atacantes consiguen el mismo efecto: generar terror en la población, sensación de desprotección e impacto. La ventaja es que es menos costoso y más fiable.

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