Columnas

La crisis en celuloide: siete películas sobre el capitalismo

El estreno esta semana de “El Capital”, del combativo Costa-Gavras, nos lleva a fijarnos en los títulos que han arrojado una mirada crítica sobre el capitalismo

Hoy se estrena “El Capital”, del director greco-francés Costa-Gavras, otra mirada más a la crisis económica global con una contundente crítica al capitalismo financiero. Aquí repasamos otras siete películas recientes que también han puesto el dedo en la llaga.

Figura clave de un cine político, concienciado y de tesis, el cineasta greco-francés Costa-Gravras, responsable de películas de la importancia de “Z” (1969), “Estado de Sitio” (1972) y “Desaparecido” (1982), vuelve a la carga con otro filme de voluntad ruidista, concebido para denunciar la ambición, la corrupción y la gradual pérdida de valores que han puesto la economía mundial patas arriba. Interesante pero algo fácil y naïf en su descripción de la contienda, “ El Capital”, que se estrena este viernes, utiliza a un banquero con delirios de grandeza como excusa para formular una crítica del capitalismo y, por extensión, hablar de la crisis económica global. Nosotros utilizamos “El Capital” como excusa para recuperar otras películas recientes emperradas –por suerte– en pelearse con los mismos temas ya sea para denunciar, intentar entender o dar testimonio de un momento histórico como para salir corriendo.

“Michael Clayton” (Tony Gilroy, 2007)

Tremendamente lúcida y mordaz, la ópera prima de Tony Gilroy, guionista de la saga abierta con “El Caso Bourne” (2002) y director de “El Legado de Bourne” (2012), su última entrega hasta la fecha, saca un retrato contundente de un mundo descuajeringado a partir de una experiencia íntima. El cineasta se sirve del dibujo psicológico del protagonista, un abogado que se encarga de ocultar los trapos sucios de los clientes del bufete para el que trabaja, grandes corporaciones empresariales y financieras que extienden sus ramas hasta los rincones más recónditos, para dibujar un mundo con los cimientos corroídos y hablar de la pérdida de valores del hombre por pura supervivencia. George Clooney nunca ha estado tan bien. El final de la película es, directamente, antológico.

“La Doctrina del Shock” (Michael Winterbottom y Mat Whitecross, 2009)

Dirigido al alimón entre Michael Winterbottom ( “24 Hour Party People”, “Código 46”) y Mat Whitecross, que ya habían hecho juntos “Camino a Guantánamo” (2006), “La Doctrina del Shock” es la eficaz traducción en imágenes del ensayo homónimo de Naomi Klein sobre el capitalismo. Levantado a partir de una conferencia de la famosa periodista, escritora e investigadora, dispara la información a mil por hora y genera un poco de ansiedad. Pero, aún así, sus autores no confunden el dinamismo con el caos y engancha por sus alucinantes, increíbles e ingeniosamente contrastadas revelaciones sobre la manipulación psicológica de la sociedad para instaurar políticas económicas.

“Capitalismo: Una Historia de Amor” (Michael Moore, 2009)

Puro Michael Moore, para lo bueno (el descaro, la bendita mala leche y las necesarias ganas de no dejar títere con cabeza) y para lo malo (el flirteo con la demagogia y la tendencia a forzar las cosas para que todavía parezcan más siniestras y dañinas de lo que son). Tirando como de costumbre de su habitual combinado de mordiente, humor negro y cercanía (más o menos impostada), el director de “Bowling for Columbine” (2002) y “Fahrenheit 9/11” (2004) esboza la crisis económica global, pone en tela de juicio las dinámicas capitalistas y pasa por un escáner sin piedad el sistema económico estadounidense.

“Inside Job” (Charles Ferguson, 2010)

Suerte de reverso equilibrado de “Capitalismo: Una Historia de Amor” (2009), película de la que se aleja al huir desesperadamente del sensacionalismo y las sentencias formuladas a la ligera. Riguroso, con un potentísimo trabajo periodístico detrás y poderoso en su manera de hacer dialogar pasado, presente y futuro, este oscarizado documental (aunque su intensidad, su evolución y su crescendo dramático son propios de la ficción) dirigido por Charles Ferguson disecciona con atención y contundencia el engranaje de Wall Street como primer paso para retratar la crisis económica mundial de 2008.

“Wall Street 2: El Dinero Nunca Duerme” (Oliver Stone, 2010)

Muy popular en su momento, “Wall Street” (1987) reproducía con credibilidad y mordacidad la visión en los 80 del mundo de las finanzas como un ámbito sofisticado y lleno de señores prodigiosos, capaces de hacer un buen uso de la ambición y el deseo de poder. Veinticinco años después, tal y como estaban –y están las cosas–, tenía todo el sentido volver a adentrarse en Wall Street para mostrar el reverso, para explicar cómo ha cambiado la situación desde entonces y esa ambición (entre muchas otras cosas), lejos de llevar a la gloria, ha generado el desastre. Tenía sentido, pues, recuperar a Gordon Gekko (Michael Douglas), el ambicioso protagonista de “Wall Street”, y preguntarle sobre la situación económica presente, hacerle interactuar con ella ahora. Pero Oliver Stone se queda en la superficie y, en vez de someterle a esa prueba, divaga sin rumbo sobre una crisis que no dibuja bien y se pierde en meandros melodramáticos para no encarar el tema con valentía y mordiente.

“Margin Call” (J.C. Chandor, 2011)

Muy bien escrita, capaz de explicar hechos, situaciones e ideas complejas de manera accesible pero no ingenua o excesivamente didáctica, la primera película de J.C. Chandor, también autor del guión, parte de distintos modelos de comportamiento humano para describir con precisión una delicada situación global. Kevin Spacey, Stanley Tucci, Zachary Quinto y Jeremy Irons, piezas clave de un reparto carismático y equilibrado, son algunos de los intérpretes de un thriller dinámico, afilado y, de algún modo, claustrofóbico que se desglosa el estallido de la crisis financiera de 2008 a partir de las vivencias, durante veinticuatro horas de locura absoluta, de ocho empleados de un poderoso banco de inversión.

“Life Without Principle” (Johnnie To, 2011)

Aún con más texto y menos acción que sus películas más emblemáticas, “Life Without Principle” es puro Johnnie To. Está en ella su descripción del mundo como un inabarcable entramado de corrupciones, mafias y colectivos con códigos de honor salvajes. También su visión de la violencia, tanto física como psicológica, como algo intrínseco al ser humano, como común moneda de cambio para salir adelante y no dejarse pisar. Y, sobre todo, su concepción pesimista del lugar que ocupa el hombre en un universo despiadado al que sólo se puede hacer frente a tiros y a hostias. El director de “Breaking News” (2004) y “Election” (2005) cruza en “Life Without Principle” la vida de varios personajes, entre ellos una consultora bancaria y un mafioso, para armar una contundente sátira sobre el pánico al desmoronamiento financiero en Hong Kong y su tremendo alcance.

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