Columnas

Cómo convertir la muerte de una madre en una obra maestra

4 motivos por los que el disco de Sufjan Stevens te romperá el corazón

1. La madre

I forgive you, mother, I can hear you

And I long to be near you

But every road leads to an end

Yes every road leads to an end

"Death With Dignity"

La letra de Death With Dignity, primera canción de Carrie & Lowell, ilustra a la perfección la sensación de pérdida y desconcierto que sintió Sufjan Stevens tras la muerte de su madre. Un sentimiento sobre el que se construye todo el disco.

Sufjan y su madre nunca estuvieron muy unidos. En 1976, cuando él tenía solo un año, Carrie abandonó a la familia sin ninguna intención de volver. Sufría depresión y esquizofrenia. Era bipolar y alcohólica. También tenía problemas con las drogas. Probablemente abandonó a sus hijos, que crecieron con su padre como si fueran “sus inquilinos”, por el bien de estos. Sufjan nunca le guardó rencor.

En una entrevista con Pitchfork, Sufjan explicaba el tipo de relación que tuvo con ella:

“De vez en cuando recibíamos una carta. Pasaba tiempo ilocalizable, a veces era vagabunda, a veces vivía en casas de acogida. Siempre había una cierta especulación, en plan, '¿dónde está?', '¿qué hace?'. De niño tuve que construirme algún tipo de narrativa, así que siempre tuve una extraña relación con la mitología de Carrie”.

Cuando Carrie murió de un cáncer de estomago en 2012, Sufjan se enfrentó a una sensación extraña: la necesidad de expresar amor por una persona prácticamente desconocida.

Esta complejidad emocional queda perfectamente reflejada en la manera en la que el disco aborda el dolor, que no surge tanto de la muerte de su madre, sino de la falta de relación cuando ella estaba viva.

2. La muerte

Well you do enough talk

My little hawk, why do you cry?

Tell me what did you learn from the Tillamook burn?

Or the Fourth of July?

We’re all gonna die

"Fourth Of July"

Carrie & Lowell cuenta con algunas de las exploraciones de la muerte más directas que se han grabado nunca. También con algunos de los pasajes más bonitos que se han cantado sobre la pérdida.

Mientras Carrie vivió, nunca llegó a establecer ningún tipo de intimidad con su hijo. Es por ello por lo que, probablemente, Sufjan nunca imaginó que su muerte le dejase tan trastocado; tanto que le costaba encontrar una explicación lógica al dolor que experimentaba: “Siempre se habla de la ciencia del duelo, de cómo hay un patrón medible y un ciclo del dolor, pero mi experiencia carecía de cualquier tipo de trayectoria natural. Era muy esporádica y enrevesada”, decía en la entrevista con Pitchfork.

Esto es algo que aparece reflejando en canciones en las que se mezclan las lamentaciones, la violencia, los hospitales, la sangre, el fuego, las imprudencias, las sombras y los pensamientos suicidas.

Una de las más punzantes es Fourth of July, planteada como un diálogo entre Sufjan y su madre mientras ella moría en la cama del hospital. En ella emplea un incendio forestal para representar el tipo de dolor que siente. Aunque el origen del dolor es el fuego, el verdadero sufrimiento empieza cuando el fuego se apaga y solo queda un bosque quemado. En su caso, el fuego es la muerte de su madre y el bosque quemado la relación que nunca tuvo con ella.

Él mismo confirmó esta dualidad en la entrevista. “En el momento de su fallecimiento hubo un amor profundo y una preocupación por el otro que fueron recíprocos. Fue muy profundo y sanador. Son las secuelas, que son una mierda, las repercusiones y ramificaciones emocionales que ocurrieron meses y meses después de su muerte. Estuvo a punto de destruirme, porque era incapaz de encontrarle el sentido. Al escribir sobre ello en este disco, estaba buscando un significado, justícia, reconcilación. No fue demasiado agradable”.

3. El disco.

I should have known better

To see what I could see

My black shroud

Holding down my feelings

A pillar for my enemies

"Should Have Known Better"

Tras la muerte de Carrie, sus emociones no fueron lo único que se dispersó. Colaboró en un disco de hip-hop y trabajó en un ballet. Salió, bebió y se drogó demasiado. “Estaba intentando manipular mi estado de ánimo. Estaba trabajando en la dirección opuesta a lo que verdaderamente sucedía en mi interior. No era capaz de admitir lo mucho me afectó su muerte”, le dijo a The Guardian.

Empezó a escribir canciones. Llegó a grabar hasta 30 maquetas. Pero no tenía ni idea de qué hacer con ellas. “Era un caos, no tenía ninguna objetividad”. A pesar de que habitualmente produce sus propios discos, en esta ocasión le pidió ayuda a Thomas Bartlett, un músico y amigo que se encontraba en un punto vital similar: acababa de perder a un hermano por culpa del cáncer. “Thomas cogió todos esos bocetos y les dio un sentido. Me tiró en cara toda mi mierda. Me dijo: 'estas son tus canciones'. 'Este es tu disco'. Fue muy severo”, dijo.

El resultado son 11 canciones en las que belleza y muerte conjugan como pocas veces lo han hecho antes. Un disco de instrumentación tímida y espartana, en el que la música parece no atreverse a interferir en las poéticas imágenes que sugieren las letras, pero que aún así logra melodías memorables. Por ello, y por la maestría con la que está ejecutado, es un disco que puede escucharse en bucle durante semanas, a pesar de la brutal tristeza que transmite.

Demasiado a menudo, los discos de folk desnudo caen en lo anodino. Pero, en este caso, su extremismo emocional hace que la austeridad instrumental no solo esté justificada, sino que sea prácticamente una necesidad: sencillamente, no hay espacio para más. Los sentimientos ocupan todo el oxigeno.

4. La vida.

The only thing that keeps me from driving this car

Half-light, jack knife into the canyon at night

Signs and wonders: Perseus aligned with the skull

Slain Medusa, Pegasus alight from us all

"The Only Thing"

Desde el principio de su carrera, Sufjan ha mezclado su propia historia vital con la fantasía, ya fuera en forma de referencias a la Biblia, el folklore americano o la mitología griega. Pero nunca se había mostrado tan transparente como en este disco.

En Carrie & Lowell, su autobiografía lo acapara todo. Habla de su infancia, de su familia, de su soledad, de su depresión, de su fe y de su dolor con lenguaje directo a la vez que poético. En vez de ir a terapia, ha escrito canciones.

“Era algo que necesitaba hacer a raíz de la muerte de mi madre, perseguir una sensación de paz y serenidad a pesar del sufrimiento. Realmente no estoy intentando decir nada nuevo, o demostrar nada, o innovar. Siento como si fuera completamente natural, sin artificio. Esto no es mi proyecto artístico; es mi vida”, dijo a Pitchfork.

Esta confluencia ha sido tan pronunciada que ha llevado a Sufjan a cuestionarse la legitimidad de su proceso. Un conflicto con el que cualquier persona creativa puede identificarse. “Soy propenso a convertir mi vida, mi familia y el mundo a mi alrededor en cómplices de mi fábula cósmica, y muchas veces pienso que no es justo manipular hechos concretos de la vida en aras de una visión”.

En todo caso, Sufjan tiene la virtud de no mostrarse indulgente con su propia miseria. A pesar de todo, en ningún momento se presenta como víctima ni le echa nada en cara a su madre. Ello permite que la empatía que genera el disco sea universal.

Más que un disco sobre la muerte de una madre, es un disco sobre el sufrimiento. Y todo aquel que haya sufrido encontrará algún resquicio para entrar en él. O quizá será al revés.

El verdadero sufrimiento empieza cuando el fuego se apaga

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