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Chulos de mierda hasta que se cruzan con la chica que les gusta

Gonzalo y Fer, Natos y Waor: dos chicos de barrio a punto de sacar uno de los discos del año

Fotografía de Inés Castellanos

"El O’Recanto es un bar de mi barrio que abre a las 7 de la mañana. Cuando vuelves de fiesta puedes ir allí a tomarte las últimas o las primeras, según se mire".

Guay saberlo. Fer habla mi idioma. Gonzalo también. Es un lenguaje tan sencillo que se aprende sin exámenes.

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Los barrios y su idioma son lo que son. Los barrios están más sucios que el centro porque el O'Recanto no atrae a tantos guiris como el Starbucks. Y los barrios no alumbran genios porque los genios no existen y en todo caso ser un genio solo sirve para comer.

1. Adiós curro adiós

Fer y Gonzalo son Natos y Waor y hacen un rap de sábado a las 2 de la mañana y de domingo a las 2 de la tarde.

Gonzalo, Natos, cumple 24 en unos días y llegó a Madrid desde Buenos Aires: "Viví allí hasta los 10. Mis padres se vinieron a España a buscar un futuro mejor. Vinimos a Torrelodones y ahora vivo sobre todo en Puerta de Hierro con mi novia".

Fer, Waor, tiene 27 y, como quien escribe esto, es hijo de un amor castellano-extremeño. Lleva viviendo toda la vida en el barrio de Aluche. Tanto él como Gonzalo han triunfado. O lo que es lo mismo: han podido dejar trabajos precarios para hacer lo que les apasiona.

"Tengo la carrera de Magisterio y por la música he dejado mi curro en dos colegios como monitor de apoyo a chavales con problemas", dice Fer. Si hacer lo que te gusta no es trabajar, Gonzalo tampoco curra ya. Atrás queda el bar de su viejo, las descargas de camiones, el traje de comercial o el puesto de socorrista en la piscina. Antes que rap escuchaban punk, oi! o ska.

De manera progresiva, su éxito ha venido con la fórmula talento+internet. Sus clips tienen millones de visitas. Cada vez que sacan uno, Gonzalo dice que su madre le manda un Whatsapp diciendo que es la hostia.

En un par de semanas sacan su esperado nuevo disco. Martes 13 será el hilo musical de casas con papás enganchados a apuestas deportivas online, mamás al Tranxilium y chavalas y chavales enganchados a dos pavos tan reales como tú y como yo.

2. Birras, kebabs y bares de viejos

Los bancos de los parques no son un escenario para pelis progres. " En los barrios el tiempo de ocio es estar en la calle, en el parque. Yo he pasado toda mi adolescencia sin ir a garitos porque no teníamos pasta y nos manejábamos en el barrio con unos porros y unos litros. Cuando iba a conciertos era en casas okupas", recuerda Fer.

Poco después llegarían los findes en la gigantesca Fabrik, cerca de Fuenlabrada. Ahora dicen que están más tranquis y que lo que más les tira es, en modo barra o terraza, el bar. "Al que más horas le echo últimamente es al kebab de mi barrio", recomienda Fer. "Te ponen unas jarras de medio litro a dos euritos que no veas".

En realidad, como nos pasa a todos, a veces te acabas liando más allá del döner y la Mahou. "Lo de la fiesta lo cumplimos a rajatabla cuando salimos de gira. A veces nos arrepentimos, de eso que tienes tres conciertos seguidos y al último llegas que quieres morirte", dice Gonzalo.

"De hecho yo me he arrepentido este mismo finde, volviendo de actuar en Vic", interviene rápidamente Fer. " Nos habíamos acostado a las 12 de la mañana, a la 1 nos echaron del hotel y me tocó hacerme 600 kms de vuelta a Madrid, que no tenemos chófer. A ver si aquí tu amigo se saca el carnet ya".

3. Chulos de mierda hasta que se cruzan con ella

Natos y Waor tienen un punto a favor dentro de la perezosa maraña de bocazas y valentones que a veces parece ser — como cualquier otra escena artística— el rap. Son chicos honrados con formas de chulos de mierda.

Fer lo expresa así. " No vamos de sobraos. Yo sé que tengo maneras de andar o de hablar de chulo, pero no soy un flipao. Otros con la mitad alardean el doble que nosotros".

Fer y Gonzalo no sonríen porque sí. Tienen una buena razón para no hacerlo. La misma que le dio Tania Sánchez al periodista de derechas Eduardo Inda cuando este le preguntó por qué estaba siempre enfadada: "Porque (las mujeres) no sonreímos todo el rato para estar a tu servicio ni para agradarte a ti".

Fer y Gonzalo son sinceros. Parte de su éxito se debe precisamente a eso. En sus canciones no hay pistolas escondidas en bombers. Escucharles es creérselos.

Tampoco les faltan críticos, aunque no son muchos y casi siempre por internet. "Los que nos dicen cosas malas siempre lo hacen por internet. Peña encerrada en su casa que nos dice que no somos underground o que lo que hacemos es una mierda mientras su madre les trae la merienda a su habitación. La vida real está ahí fuera", sentencia Fer.

"No somos ningunos macarras, lo que no quita para que si hay un problema no vaya a recular", añade. Claro que todo este aplomo achanta cuando pasan cosas importantes. O sea, cuando llega ella.

"Soy el más chulo del bloque y luego la miro y me quedo sin palabras", como canta Waor.

4. Solo el tierno sobrevive

El amor, los amigos y el dinero. En el barrio, no son asignaturas optativas ni de libre. Son obligatorias y si alguna falla o escasea, aparece la nube negra.

La música de Natos y Waor es oscura a más no poder. Fer: " Mucha gente intenta ponerse una coraza, pero nosotros no. Tengo días en los que nada me hace daño y soy el más chulo del mundo y otros... pues no tanto".

Uno escucha la maqueta Hijos de la ruina y parece que estaban a punto de pegarse un tiro. "Es muy depresiva. Esa época era así", según Fer.

Uno escucha "se paga 15 a 1 que pasemos de los 30" y piensa que vaya oferta más jodida. " Cuando escribimos eso lo creíamos. Que íbamos a morir jóvenes. Ahora quiero creer que no", dice Gonzalo.

"Es que te inspira más siempre lo malo", argumenta Fer. De ahí, de esa catarsis es de donde sacan esta potencia. El rap no es un tubo de escape más grande que un diván a 40 la hora o que una novela de mil páginas.

Al fin y al cabo, este es un mundo tan jodido que solo el tierno sobrevive.

5. La izquierda y la puta calle

Gonzalo y Fer han pasado miles de horas en el Parque Arias Navarro de Aluche. Hasta ahora. Y no porque no lo vayan a seguir haciendo: el ayuntamiento de Manuela Carmena le acaba de quitar al parque el nombre de un tío que lloraba cuando le tocó anunciar en TV que España entraba en el presente.

"Yo prefiero que esté gobernando alguien de izquierdas que un puto facha. Tampoco tengo la certeza de que estos vayan a ser la hostia. Supongo que harán más políticas sociales y eso siempre está bien", dice Gonzalo. Aunque puntualiza: "Que hagan cosas peores que los anteriores va a ser jodido".

Sentido común. Vidas que merezcan la pena ser vividas. Gonzalo: "Que la sanidad siga siendo pública, que haya una educación pública de calidad. No sé, tampoco pido demasiado, ¿no? Y que no haya gente en la puta calle. Y que a los que estén en la calle al menos les dejen en paz".

Continúa: " Yo tengo algún colega que le han echado de su casa y después la han tirado abajo. Si no tienes cubierto el tema económico, eso es una preocupación constante que hay en tu cabeza. No puedes ser feliz sin quitarte ese runrún".

6. Back to basics. Pasta ya

Les pregunto cómo se ven de aquí a unos años. "Espero que con casa propia, mi mujer y seguramente algún churumbel", imagina Fer.

Back to basics. " Lo jodido es que querer eso a día de hoy es un lujo. Parece de coña", remata.

"Nuestras preocupaciones son las de cualquier chaval de nuestra edad", contesta Gonzalo. O sea: " Hacer pasta de alguna manera. Si no tienes pasta no eres libre". 

"Yo quiero poder en un futuro comprar una casa con mi novia. Si quiero tener un hijo quiero poder hacerlo, quiero poder darle de comer. Yo tampoco quiero una mansión con leones en la puerta", cuenta.

7. Quiérete

De momento la cosa les está yendo muy bien. Hasta ahora solo han volado a Canarias, pero en 2016 las peticiones de su cada vez mayor base de fans en Argentina, México o Perú serán atendidas.

Ídolos un carajo. Que nadie se equivoque. "Ir por ahí idolatrando y chupándole la polla a la gente... A mí eso me incomoda que flipas. Cuando alguien me viene por la calle con que si soy el puto amo… Yo qué sé, tío, quiérete un poquito a ti mismo".

Los barrios no dan ídolos. Los barrios dan quebraderos en cabezas que han tenido que amueblarse con urgencia. Puzzles con piezas imperfectas que a veces hay que encajar a la fuerza y echarle una foto al resultado antes de que venga alguien a joderlo.

En los barrios, quererse a uno mismo, como el amor, como la amistad, como el dinero, no es una optativa.

'Me gusta estar a oscuras borracho y solo, o contigo en la cama haciendo el mongolo'

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