Columnas

Lo feo es chic (o cómo las pasarelas convierten lo antiestético en tendencia)

Zapatos ortopédicos, abrigarse con pelo en pleno verano o la exaltación del desaliño son los ‘greatest hits’ de esta temporada. ¿Vanguardia o tomadura de pelo?

Se presenta un verano bastante guarro, al menos si nos atenemos a lo que parecen dictar los gurús de las tendencias: tacones con peluche, michelines, abrigos espesos para el calor, zapatos ortopédicos… Lo espantoso resulta que ahora es chic.

“Prada es ingeniosa por su ironía... y por convertir en chic el mal gusto”. Giorgio Armani explotó en 2011. Tras su desfile masculino en la pasarela de Milán, el modisto aprovechó su bis a bis con la prensa para culparles de su falta de sensatez crítica frente a las “rídiculas y payasas” propuestas que tanto Prada como Dolce&Gabanna habían paseado por la Semana de la Moda. El italiano vino a verbalizar lo que muchos pensaban, y pocos decían (y escribían). El rey está desnudo, señores. Una reprimenda más cercana a la sorna cinematográfica de “Zoolander” o “Brüno” que a las sesudas críticas trascendentales de ese tótem que es Cathy Horyn desde su tribuna en el New York Times.

El debate sobre el feísmo en la moda no pilla a nadie desprevenido. Desde Jean Paul Gaultier a Rei Kawakubo, pasando por Rick Owens o los seis de la Escuela de Amberes, las creaciones que huyen de los cánones ‘del buen gusto’ no tienen por qué gustar a todo hijo de vecino. Están los que defienden que el diseño debe salir de la zona de confort para llegar a la innovación y la vanguardia. Los que veneran las conversaciones imposibles de Elsa Schiaparelli y Miuccia Prada del Metropolitan de Nueva York o los que salivan esperando a la próxima colección de Alexander McQueen. Los que consideran que la moda es un arte y debe ser entendida como un ejercicio de creatividad. Después están los Giorgio Armani, los fans acérrimos de la elegancia y el buen vestir. Los hooligans de Eliee Saab o los vestidos de Valentino. Los que pondrán una mueca de hastío o entornarán los ojos cada vez que se mencione a Dries Van Noten.

Lo interesante de estos tiempos que nos han tocado vestir es comprobar cómo hace tres décadas los excéntricos diseños de Comme des Garçons se leían como un alegato feminista contra los cánones de belleza y hoy en día, por obra y gracia de Amancio Ortega y otros genios del low cost, nos sublevamos al feísmo (o vanguardia, mírenlo por donde les apetezca, etiquetas hay para todos los gustos) y lo asumimos en nuestro armario sin rechistar.

El alud de tendencias primaverales para este 2013 así lo demuestra. Pasen y vean.

1. De Courtney Love y las ‘Dirty Girls’, vuelve el culto al desaliño

Hedi Slimane lo quiere petar. Si el seísmo de su último desfile recuperando las enseñas del grunge no había sido suficiente para levantar ampollas, ha rematado la jugada coronando a Courtney Love y a Marilyn Manson como embajadores de estilo de Saint Laurent. Catherine Deneuve se debe estar santiguando en casa, las reglas de la maison ya no son lo que eran. El creador ya dejó claro que las tornas cambiaban al establecer su estudio en Los Ángeles y al sentar en el front row a Alexandra Richards, Alison Mosshart o Sky Ferreira. Una estrategia puramente comercial (“ Hollywood es la nueva pasarela”, aseguran fuentes de la casa) y que responde a ese mercado que aplaude las Chuck Taylor gastadas de Kristen Stewart en la alfombra roja.

Qué mejor momento que el de este resurgir del desaliño para entender la fascinación que ha generado en YouTube la recuperación del corto documental de las Dirty Girls. Grabado en 1996, la pandilla de amigas riot que dejó de ducharse, para estupor y cachondeo de su instituto, se ha convertido en el viral del mes. Una auténtica joya:

2. La ortopedia es el nuevo ‘hype’

De Miuccia Prada podemos esperar cualquier cosa. Sus ‘maxi planaformas' de madera o sus botas ninja calcetín metalizadas que propone para este verano cumplen con las expectativas que su legión de fans defenderá a capa y espada. Lo que no augurábamos es que Stella McCartney se nos haya vuelto ortopédica. Sus modelos veraniegos reinterpretan el Worishofer, el mítico zapato con suela de corcho que más de uno ha visto en consultas médicas o en casa de su abuela. La diseñadora sabe lo que se hace, el modelo ya vivió su esplendor en 2010 cuando Kirsten Dunst o Maggie Gyllenhaal lo calzaron sin remordimientos. Chloë Sevigny (o cuando tú vas ya he vuelto dos veces) estará sonriendo satisfecha, no se había visto tanta pasión por la ortopedia desde que puso de moda los zuecos de madera de Dr. Scholl allá por los inicios del milenio.

Pero las grandes firmas no son las únicas en afear nuestros pies. Mientras medio mundo se pregunta el porqué, las ‘planaformas’ y el espíritu de las míticas botas Buffalo de hace unos años vuelven con fuerza, disponibles para los bolsillos del pueblo llano: firmas como Zara, Asos, Topshop, la recién estrenada &Other Stories o Superga se aventuran a subir centímetros sin que nuestro empeine sufra. Una evolución del ‘flat shoe’ que toma nuevas ramificaciones desde que los zapatos masculinos (brogues), los loafers o las creepers se instalasen en nuestras vidas. Clumpy shoes o flatforms, les llaman amablemente algunos; broma de mal gusto, el resto.

3. Abrígate, que hace un calor sofocante

¿Oxímoron en toda regla? Este verano se pone más peluchín que Paquirrín robando las pieles a su madre y subiéndolo a Twitter. Prada (cómo no), Miu Miu, Fendi y Céline retan a las temperaturas y nos proponen abrigos, zapatos, bolsos y capas forrados de pelo. Muy colorido todo, oigan, pero máximo respeto y reverencia triple para quién se atreva con la tendencia peluda una tarde de agosto en plena meseta. Porque, por mucha margarita bordada sobre los abrigos de manga francesa (eso sí) de Miuccia, la primavera no está para acalorarse más de la cuenta, que bastante tenemos con el subidón de feromonas que se respira en el ambiente.

Lo de Philo con Céline también es digno de estudio, ¿hacían falta los tacones peludos? O peor aún ¿qué demonios hemos hecho para merecer unas Birkenstocks con suela de pelo? ¿Qué te hemos hecho, Phoebe? ¿Es que ya no te acuerdas de las alegrías que nos diste con Chloé?

4. Mete tripa, que aquí lo que se lleva es enseñar el ombligo

A más de una nos va a subir la sangre a la cabeza de tanto aguantar ese proceso vital que es la respiración si nos tomamos a pecho lo de rendirse al cropped top. Marc Jacobs con sus mini sudaderas infantilizadas o su cadena de low cost más cercana parecen empeñados en confirmar nuestros peores temores. No teníamos bastante con el eterno drama de la combinación celulitis-más- microshorts, que ahora lo que se lleva es enseñar panza.

En resumen, este verano lo suyo es que vayan por la vida sin ducharse, el rimmel corrido, con zapatos de enfermera, una chaqueta peluda y luciendo ombligo. Malditas tendencias, así no hay quien gane autoestima.

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