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Por la bocachancla muere el pez: política y contradicciones en el discurso de M.I.A.

La cantante de origen tamil ‘Maya’ Arulpragasam se ha posicionado como una de las voces más críticas con el sistema, pero sus declaraciones se han vuelto contra ella. Aprovechando la salida inminente de su nuevo álbum, repasamos su inestable ideología

Desde que comenzó su carrera, M.I.A. aprovecha cualquier ocasión para posicionarse políticamente a través de tuits, canciones, videoclips y lo que se tercie, pero la hija del rebelde tamil crecida en el exilio también ha sido víctima de sus propias declaraciones y contradicciones. Aquí repasamos algunas de ellas.

Desde que irrumpió en escena hace ocho años, Maya Arulpragasam se ha convertido en uno de esos personajes recurrentes en los titulares, y no siempre por su música: hija de Arul Pragasam, revolucionario tamil de Sri Lanka, M.I.A. lleva el inconformismo en el ADN y no desaprovecha ninguna entrevista, videoclip o aparición pública para dejar patente cuáles son sus ideas políticas. Tampoco duda en enzarzarse en discusiones de todo tipo con quien se le ponga a tiro: ríete de Azealia Banks, porque M.I.A. llevó su pique con una periodista del New York Times al extremo de publicar en Twitter su número de teléfono como venganza a un perfil en el que la artista no salía muy bien parada.

Con M.I.A. es difícil saber cuándo estamos ante la niña que no tuvo nada y quiso vivir el cuento de hadas y cuándo ante la revolucionaria a la que no le duelen prendas a la hora de entonar el yo acuso: lo mismo participa con gusto en saraos mainstream que serían inconcebibles para otros artistas que llaman menos la atención pero con un claro posicionamiento político que apoya causas que no siempre tienen el beneplácito del público. La historia de M.I.A. es conocida: hija de un revolucionario de Sri Lanka, creció como refugiada política en Londres, grabó un primer disco con Diplo y desde entonces su carrera no ha hecho más que crecer. Tanto musical como políticamente, provoca todo tipo de reacciones, ninguna tibia: desde la admiración absoluta (Trent Reznor, Wayne Coyne) a la crítica implacable. Pero sobre todo, son muchos quienes cuestionan la validez de un activismo político que le ha hecho caer en más de una contradicción.

Hace unos meses, cuando Snowden revelaba al mundo que el Gobierno norteamericano espiaba a los ciudadanos de medio mundo en las redes sociales, M.I.A. en seguida se hacía oír: ¿quién era ahora la paranoica?, venía a decir. Fue su forma de desquitarse a todas las críticas que recibió por decir en su momento que estamos bajo vigilancia. De hecho, cuando publicó “///Y/”, la cantante aprovechaba cualquier aparición pública (y también las propias canciones del álbum) para denunciar el espionaje de los gobiernos: corría 2010 y en pleno “cablegate” tras la filtración de Wikileaks, M.I.A. veía en Julian Assange un héroe moderno a quien rindió tributó en su mixtape ( Vicky Leeks se pronuncia de forma muy parecida a Wikileaks) y para quien compuso la sintonía de “The World Tomorrow”, el programa televisivo del propio Assange para Russia Today. Pero M.I.A. también incurre en contradicciones cuando se posiciona políticamente. Repasamos algunas de las más sonadas.

1. La peineta de la Super Bowl

2012: Madonna se dispone a demostrar al mundo por qué es la reina del mundo en la famosa pausa de la Super Bowl. Todo está bajo control, como a ella le gusta, para preparar el terreno a su enésima gira. Colaboradores de lujo a su servicio, la falda de animadora almidonada y millones de espectadores a sus pies. Lo dicho, todo bajo control... salvo M.I.A., claro, que por obra y gracia de una peineta robó todo el protagonismo a la reina del pop: al día siguiente se hablaba más del gesto de Maya Arulpragasam que de las acrobacias de Madonna.

A la de Michigan no le sentó nada bien que su “protegida” hiciera una peineta y a M.IA. le tocó apechugar con una multa de 650.000 dólares. El gesto en sí, quedó como una boutade más que como una reivindicación.

2. “Paper Planes”

Incluida en “Kala”, “Paper planes” es una de las canciones más conocidas de M.I.A.: con el inconfundible sample de la caja registradora que se abre a la vez que se oyen tiros, M.I.A. canta sobre “envenenar el sistema”, hacerse con la pasta y de paso se jacta de estar más fichada que la KGB. La canción terminó por convertirse en la banda sonora de “Slumdog Millionaire” de Danny Boyle, uno de los blockbusters de 2008, con una historia que guardaba algún que otro paralelismo con la vida de Maya: niños pobres que terminan nadando en dinero no sin antes pagar un precio. M.I.A. siempre ha contado que de niña la contrataban como “atracción” en los cumpleaños, en los que cantaba y bailaba a cambio de una buena merienda o unas monedas.

Pese a sus diatribas antisistema, las ganas de M.I.A. por participar en la gala de los Oscar (estaba nominada por “ O Saya”) eran tales que se habló de la posibilidad de que actuara vía holograma o incluso desde la cama debido a su recién estrenada maternidad (unos días antes había interpretado “Paper Planes” en la ceremonia de los Grammy, luciendo barriga). Finalmente, ni apareció ni ganó el premio, y aunque lo de negarse a asumir el rol de madre-en-casa sí que tenía mucho de revolucionario, lo de actuar frente al establishment en una ceremonia en la que todo está medido y pactado no termina de cuadrar.

3. M.I.A. y la moda

En una entrevista que Romain Gavras (quien ha dirigido para ella los vídeos de “Bad Girls” y “Born Free”) hizo a M.I.A. para Interview en 2010, la artista declaró que su inicio de la moda era el coronel Gaddafi. “Es rocknroll”, decía la cantante de Sri Lanka antes de empezar a explicar que tenía tanto glamour como Prince (Gavras también hizo una enconada defensa de Gaddafi en aquella entrevista): imposible no recordar estas declaraciones cuando rodó la cabeza del dictador o viendo los videoclips de contenido social y reivindicativo que ha rodado junto al realizador francés. Pero si M.I.A. opina sobre iconos de moda, los fashionistas también lo hacen sobre ella con opiniones encontradas: Donatella Versace la adora, Karl Lagerfeld la tacha de poco original.

La última incursión de M.I.A. en el ámbito de la moda fue la de poner la música para un desfile de Kenzo, a quienes regaló una mixtape con extractos de su próximo disco, “Matangi”.

Cuesta entender este movimiento de la artista teniendo en cuenta no sólo las circunstancias laborales de fábricas como la de Bangladesh, sino el propio sistema que perpetúan estas marcas: modelos blancas y anoréxicas.

4. M.I.A. contra The New York Times

La trifulca de M.I.A. contra una de las cabeceras con más solera de Estados Unidos aún hoy sigue siendo el mejor ejemplo de contradicción de la artista. En 2010, Lynn Hirschberg entrevistaba a M.I.A. para el periódico y el resultado no gustó nada a Maya, que veía cómo se le tachaba de autoindulgente y de paso se le criticaba por probar patatas fritas de trufas, por emparejarse con un millonario y por dar a luz en un hospital de lujo mientras comparaba el dolor del parto al del pueblo tamil. Aunque la entrevista tocaba muchos más temas (como el de su padre, separatista tamil o terrorista de Sri Lanka según con quién se hable), la anécdota se impuso al resto y tanto M.I.A. (que acusó a Hirschberg de haber manipulado sus declaraciones) como el resto del planeta se quedó con la anécdota de las patatas chip de trufa. Maya respondió tuiteando el teléfono la periodista y con una canción en la que arremetía contra ella. No es la única vez que M.I.A. ha cargado contra la cabecera: que eligieran Sri Lanka como uno de los destinos turísticos en 2010 también desató su ira.

El próximo álbum de Maya llegará este 4 de noviembre, tras varios retrasos y la suspensión de un documental sobre su vida tras la filtración de un clip que no sentó nada bien a su sello. Es probable que ni siquiera haya que esperar mucho tiempo después de la publicación de “Matangi” para ver a M.I.A. envuelta en nuevas polémicas.

5. M.I.A. y Sri Lanka

Maya dijo en cierta ocasión que ella se encarga de poner en el mapa a quien nunca ha visto uno, y cuando se trata de Sri Lanka, esa afirmación cobra más fuerza que nunca, tanto que sus declaraciones respecto al país en que pasó parte de su infancia (M.I.A., de hecho, nació en Londres) no pasan desapercibidas para casi nadie. En 2009, Palitha Kohona, ministro de Asuntos Exteriores de Sri Lanka, respondió a la artista a raíz de su participación en un late night en el que denunció un genocidio contra la minoría tamil. Para Kohona, no se trataba de eso, sino de la lucha del Estado contra los Tigres Tamiles (grupo que con el tiempo evolucionó y se convirtió en los LTTE), considerados terroristas para unos, independentistas para otros, y de cuya organización fue líder el padre de Maya durante su juventud pero de la que se desvinculó pronto para unirse a EROS (una organización vinculada a la OLP). En todo caso sí que pone los ojos del mundo sobre una zona del mundo en la que los periodistas tienen prohibida la entrada y de la que es inevitable que haya desinformación.

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