Columnas

15M, un año después. Aquí y ahora

Dos puntos de vista diferentes. Al habla Jessica Romero, impulsora de periodismohumano.com, en defensa de la tesis de que la ciudadanía ha recuperado parte de poder y ha plantado la semilla de una verdadera transformación social

Para Jessica Romero no es necesario volver a tomar las plazas: la ciudadanía ha seguido moviéndose, organizándose en estructuras que plantean soluciones a las que la política no llega y adquiriendo una notable cuota de influencia en las redes sociales (la República del 99%). Por ahí pasa el presente y futuro del 15M.

[ Resumen: Hace un año que miles de personas salieron a la calle a reivindicar una democracia más transparente. Lo que empezó como una manifestación pacífica derivó en una serie de acampadas por todo el país cuyo detonante fue la detención de varios manifestantes en Madrid. El malestar provocado por la crisis estalló en forma de protestas y reivindicaciones de todo tipo, desde la celebración de asambleas vecinales a protestas globales –el movimiento Occupy Wall Street nacía al amparo del 15M–. El próximo 12 de mayo se celebra el aniversario con manifestaciones convocadas en varios puntos del planeta, aunque sin duda, los ojos de mucha gente estarán puestos en Madrid y Barcelona: hay quienes abogan por acampar esos días en la Puerta del Sol y en Plaça Catalunya.

Es el momento, pues, de hacerse preguntas: ¿cuál es el futuro del 15M? ¿Hasta dónde llega su calado social y su poder de transformación? ¿Qué camino se debe seguir? ¿Y por qué estamos aquí? Para buscar respuestas, contamos con dos opiniones bien distintas. En el siguiente artículo habla Jessica Romero, periodista independiente especializada en temas sociales, impulsora en su día de la plataforma periodismohumano.com (aunque actualmente ya no sigue en ella). Ha trabajado también en Piraván y conduce el blog Atemporal.]

Hace unos días el director de un programa de radio preguntaba a sus contertulios “¿qué ha pasado con el #15M?”. Mientras los principales medios de comunicación tienen la respuesta clara al titular desde hace un par de semanas, resumiendo sus informaciones con el simplista “el 15M vuelve a acampar”, “el movimiento” no lo tiene tan claro. En madrid.tomalaplaza.net se ha colgado un programa en continuo ajuste de las actividades que vienen celebrándose desde el pasado 1 de mayo.

¿Qué ha pasado con el #15M? Habrá que encender la linterna y apuntar a aquellos espacios fuera del foco mediático para formular la pregunta de forma adecuada: ¿qué está pasando con el #15M? y, tal vez, un ¿ qué va a pasar? Hagamos un flash forward al más puro estilo “Lost”: el domingo 15 de mayo de 2011 todo hizo crack, que diría más tarde esa canción de la Fundación Robo y desde entonces estamos presenciando la creación de una nueva ciudadanía a diversos niveles.

"Tras el alboroto puntual de estas convocatorias, se encuentran horas y cientos de personas trabajando organizadas en comisiones, cooperativas y proyectos de carácter educativo y cultural"

Desde entonces, miles de personas se han manifestado de forma pacífica en diversas ciudades españolas, en otras tantas europeas, apoyos a las revueltas árabes y por otros continentes gracias a las convocatorias de la ‘global revolution’, consecuencia de muchos españoles repartidos por el mundo que están completando su formación o buscándose la vida, ya que España vuelve a ser un país que exporta mano de obra. Tras el alboroto puntual de estas convocatorias, se encuentran horas y cientos de personas trabajando organizadas en comisiones, cooperativas y proyectos de carácter educativo y cultural. El 15M está sucediendo aún y se da en muchas personas, algunas adormecidas, otras cansadas, asqueadas durante este tiempo en las calles en las que se encontraron para trabajar conjuntamente.

“La clase política que se ha esforzado en pedir cuentas, una y otra vez, a un movimiento que nació para pedirles cuentas a los políticos”. Con esta frase, Mario Munera da en una de las claves para entender qué ocurre con ese colectivo, ya que esta misma exigencia viene por parte de los ciudadanos. Para algunos esto es una derrota. Otros lo ven como un continuo, ya que a lo largo de estos meses ha surgido muchos grupos de trabajos, colectivos y se ha reforzado el tejido vecinal.

El resurgir de las cooperativas

El amplio número de parados, la búsqueda de alternativas y las sinergias que se dan en las plazas y barrios hace que muchos vecinos se organicen en cooperativas, buscando alternativas al sistema actual y generando economía social. Entre ellas, Sinergias Cooperativa de San Blas “nace con el apoyo del grupo de trabajo de autoempleo y cooperativas del 15M”, según dice en su web. Con este mismo espíritu cristalizaba la cooperativa integral Catalana, además de una serie de iniciativas donde poner en común los saberes compartidos y los bancos de trueques.

Los barrios, la vivienda

La PAH, Plataforma de Afectados por la Hipoteca, tenía un largo camino antes de este movimiento que ha ayudado desde su nacimiento a dar visibilidad e impedir que muchas familias sean desahuciadas o conseguir el alquiler social. En la mayoría de estos procesos las asambleas de barrios han sido esenciales.

El paradigma cultural a revisión

Nuevas formas de pensar y crear en colectivo cruzan de forma transversal los temas que hemos tocado, como la economía social o la organización de la vida vecinal. Además, podemos centrarnos en iniciativas de carácter más socioculturales como pueden ser la Fundación Robo, con su escisión literaria, Asalto; el proyecto transmedia 15m.cc o la biblioteca digital para textos libres #bookcamping. Todos son proyectos creados y participados por ciudadanos disconformes con los modelos de producción, distribución y consumo actual.

El ciudadano en red

“Si no quieres ser como ellos lee. Porque no salimos de la nada”, decía la escritora Silvia Nanclares en Twitter en los primeros días de mayo, cuando se nos hacía dudar del carácter y la voluntad de las miles de personas que se concentraban en las calles. No se sale de la nada porque el recorrido del 15M viene de lejos, de forma desestructurada, pero ha sabido aglutinar saberes y experiencias de mucha gente que provenían de los movimientos sociales. Ciclos y flujos de información y formación que se retroalimentan, de la calle a la red, de la red a la calle y vuelta a empezar.

La pregunta vuelve a formularse: “¿qué ha pasado con el 15M?” Se abrazó públicamente en las calles para después ir a la red, donde está usando las herramientas que éstas ofrecen para llegar a cuanta más gente mejor, en la difusión y en la organización.

“Lo siento mucho. Me he equivocado. No volverá a ocurrir”

Cuando escuchamos estas palabras del monarca de España, jefe de Estado, rey de bastos, copas, oro y espadas, confirmamos que definitivamente los análisis del periodista Guillem Martínez y del editor Amador Fernández Savater eran más que ciertos: “españoles, la CT (Cultura de la Transición) ha muerto”, se podría enunciar. ¿Qué ha pasado para que el intocable se vea obligado a decir “lo siento mucho. Me he equivocado. No volverá a ocurrir” por una cosa, la caza de animales, que lleva toda su vida haciendo? Ha pasado la sociedad en red, una nueva forma de presionar, de generar opinión pública más allá de los canales y voces habituales. Hoy en día los ciudadanos, gracias a las redes sociales y al rápido fluir de la información, cuentan con el poder en sus manos.

Los derechos sociales fundamentales como la educación o la sanidad ya no están protegidas por ese pacto de la Transición que los principales partidos asumieron para consensuar la estabilidad y el desarrollo del país. De la misma forma, los miedos y las amenazas de estos años ya son otros bien distintos a la dictadura de Franco, el golpe de Estado o la propia ETA. Los referentes y el imaginario socio-político-cultural son otros, corremos otros riesgos y parece que nuestros deberes básicos son más elementales.

“¿Qué ha pasado con el #15M?”

Mientras hacíamos un recorrido por algunas de las iniciativas surgidas del 15M para responder sobre el pasado, presente y futuro del movimiento, yo no he podido dejar de pensar en qué ha sido, por ejemplo, de Pablo, Amanda, Emilio, Guada, Jacobo, Paco o Carmen, entre decenas de otros ciudadanos a los que entrevisté esos días. ¿Los veremos en la próxima asamblea permanente del #12m15m? Seguro que muchos de ellos siguen considerándose parte de esta nueva República del 99% que dice Amador.

[sigue a Jessica Romero en @atemporal y atemporalsiempre.com]

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